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La vacuna contra el coronavirus: ¿cuándo tendremos una? ¿quién la recibirá? ¿será efectiva?

A medida que la pandemia avanza, los investigadores se apresuran a encontrar respuestas.

Vacuna contra el coronavirus

MANJURUL/GETTY IMAGES

In English | Investigadores en todo el mundo no pierden tiempo en la carrera por encontrar una vacuna para combatir la COVID-19. Ahora, a seis meses de la pandemia, nueve de las más de 200 posibles vacunas ya se encuentran en la fase final de los ensayos clínicos para determinar qué tan bien protegerán a las personas de una infección por coronavirus. Y algunos expertos predicen que para finales del 2020 o principios del 2021, habrá una opción segura y efectiva.

"El mundo científico trabaja a una velocidad astronómica", dice Barry Bloom, profesor de Inmunología y Enfermedades Infecciosas y exdecano de la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de Harvard University, en un seminario en línea el 15 de septiembre.

Más allá del desarrollo del medicamento en sí, también se están realizando esfuerzos para acelerar la producción y distribución de las vacunas. A continuación, una mirada a las posibles vacunas contra el coronavirus y el progreso que se está haciendo en ellas.


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¿Qué es exactamente una vacuna?

Una vacuna es algo que ayuda a una persona a desarrollar la inmunidad a una enfermedad infecciosa. Funciona introduciendo intencionalmente en el cuerpo una forma inactiva de un germen causante de una enfermedad, o algo similar. Esto estimula la producción de anticuerpos por parte del sistema inmunitario, las proteínas que ayudan a proteger a la persona de una futura infección si alguna vez se encuentra con el germen real.

Piensa en ello como un entrenamiento para tu sistema inmunitario: lo estás "enviando al gimnasio y preparándolo para poder hacer algo cuando se encuentre con lo real en el futuro", dice el doctor Tony Moody, profesor adjunto de Pediatría e Inmunología en la Facultad de Medicina de Duke University e investigador principal del Duke Human Vaccine Institute. "Básicamente, lo que hace una vacuna es enseñar al sistema inmunitario a manejar algo antes de que te encuentres con lo real, para que, con suerte, cuando te encuentres con ello, puedas manejarlo y librarte de ello rápidamente".

En el caso del nuevo coronavirus, una vacuna haría a una persona resistente a una infección por el virus y a la enfermedad que causa —la COVID-19— o, como mínimo, haría que una persona que se infecte tenga "un curso más corto [de la enfermedad] o no tantas complicaciones", agrega Moody.

¿Qué vacunas contra el coronavirus están más adelantadas?  

Ilustración de una partícula del coronavirus

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De todas las posibles vacunas contra el coronavirus que se están desarrollando, tres se consideran las más avanzadas: una vacuna de Moderna y los Institutos Nacionales de la Salud (NIH); una de BioNTech y Pfizer; y una de AstraZeneca y University of Oxford.

¿Qué hace que estas vacunas sean especiales? Las tres están en la fase 3 de los ensayos clínicos de EE.UU. —"y ahí es cuando realmente se ponen a prueba, por así decirlo", dice el doctor William Schaffner, especialista en enfermedades infecciosas y profesor de medicina preventiva en la Facultad de Medicina de Vanderbilt University.

La fase 3 de un ensayo clínico es cuando los investigadores estudian la seguridad y la eficacia de las posibles vacunas contra un placebo en una gran población. (Moderna y AstraZeneca están probando sus vacunas en unos 30,000 participantes voluntarios; BioNTech y Pfizer anunciaron que su esfuerzo contará con hasta 44,000 participantes). También podrán ver qué tan bien funcionan estas vacunas en las poblaciones que tienen más probabilidades de enfermarse gravemente por una infección de coronavirus (SARS-CoV-2), incluidos los adultos mayores, personas con enfermedades subyacentes, y minorías raciales y étnicas, que tienen tasas más altas de hospitalización y muerte por la COVID-19.

"Si la vacuna no funciona bien en las personas que más la necesitan, entonces, es obvio que necesitamos una mejor vacuna o una estrategia diferente", dice el doctor Jesse Goodman, director del Center on Medical Product Access, Safety and Stewardship (COMPASS) de Georgetown University y exjefe científico de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

Las vacunas de Moderna y de BioNTech/Pfizer utilizan una nueva tecnología, conocida como ARNm, que introduce un código genético que el cuerpo puede utilizar para fabricar su propia proteína viral para inducir una respuesta inmunitaria. La vacuna de AstraZeneca utiliza un adenovirus de chimpancé que no se replica para suministrar una proteína S de SARS-CoV-2, con el fin de estimular una respuesta inmunitaria.

Sin embargo, el hecho de que estas tres estén al frente no significa que las otras posibles vacunas, todas las 211, según el rastreador de vacunas del Milken Institute, estén fuera de la carrera. Hay otras seis vacunas más en la fase 3 de los ensayos en todo el mundo, según muestra una base de datos mantenida por el New York Times, y otras 40 están en las fases 1 y 2 de los estudios, algunas de las cuales emplean "tecnologías más tradicionales que se utilizan en las vacunas actualmente aprobadas", explica Goodman.

¿Puede funcionar más de una posible vacuna y ser aprobada?

Sin lugar a duda. "De hecho, sería muy conveniente", dice Schaffner, porque eso significaría que "habría más fabricantes de vacunas trabajando para realmente producir la vacuna, y así podríamos tratar de vacunar más rápido a la población en Estados Unidos y más allá".

La doctora Kathleen Neuzil, profesora de vacunología y directora del Center for Vaccine Development and Global Health de la Facultad de Medicina de University of Maryland, se hace eco del sentimiento de Schaffner y hace referencia a la vacuna contra la gripe para compararla: existen múltiples formulaciones en el mercado, como la vacuna inyectable de alta dosis y la vacuna en aerosol nasal, por ejemplo, que se recomiendan para diferentes poblaciones.

"Realmente necesitamos que cada persona en el mundo, en teoría, pueda recibir esta vacuna. Así que, para mí, [tener más de una opción] es algo positivo, porque necesitamos muchas", añade.


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¿Cuándo se aprobará una vacuna contra el coronavirus?

Es difícil determinar con exactitud cuándo una vacuna recibirá el visto bueno de la FDA; todo depende de cuándo los científicos puedan recopilar suficientes datos de la fase 3 de los ensayos clínicos para saber con seguridad si la vacuna es segura y eficaz para prevenir una infección por coronavirus o disminuir su gravedad en al menos el 50% de quienes reciben la vacuna. (El estándar de eficacia del 50% fue establecido por la FDA en junio. Como comparación, la vacuna contra la gripe tiene una eficacia de entre el 40 y el 60%). Dicho esto, la mayoría de los expertos en salud dicen que es razonable que la vacuna sea aprobada a finales del 2020 o principios del 2021.

Algo que podría retrasar el proceso: la tasa de infección de los participantes en los ensayos clínicos. Para que los ensayos demuestren que una posible vacuna funciona, algunos participantes deben contraer el coronavirus en la comunidad. (No están siendo introducidos al SARS-CoV-2 en el laboratorio, por ahora). Como dice Bloom, de Harvard: "la meta es el número de personas que se enferman; no hay una fecha en el calendario". 

Como señala Schaffner, la población que suele ser voluntaria en los ensayos clínicos es la misma que tiene más probabilidades de adherirse a las directrices de salud pública establecidas para prevenir la propagación de la COVID-19. "Suelen ser el tipo de personas que, en la era de la COVID, son muy cuidadosos. Están distanciados socialmente; usan mascarillas. No salen a los restaurantes; no han viajado", dice Schaffner. "Por eso, algunos pensamos que estos ensayos podrían durar un poco más de lo que las personas habían previsto. Porque los voluntarios tienden a ser personas muy cuidadosas".

Una reacción adversa a una posible vacuna también podría retrasar el proceso. Hace poco, AstraZeneca hizo una pausa en su ensayo para estudiar a un participante que podría haber experimentado una complicación de la vacuna. Bloom dice que aunque esto retrasa un poco las cosas, "prueba que el sistema funciona". Señalando las medidas de seguridad del ensayo, añade, "es exactamente lo que se debe hacer cuando alguien está enfermo".

¿Cuándo estará disponible una vacuna para el público?

Tan pronto como sea posible. En una audiencia del 16 de septiembre ante un comité del Senado, el director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, el doctor Robert Redfield, dijo que una vez que la FDA dé luz verde a una vacuna, el Gobierno "quiere estar en posición de distribuirla en 24 horas".

Eso no significa que todos los que quieran una vacuna puedan obtenerla inmediatamente. Los expertos en salud pública y los líderes gubernamentales están trabajando en planes de distribución y priorización. (El Departamento de Salud y Servicios Humanos publicó su estrategia de distribución el 16 de septiembre). Schaffner dice que es probable que los trabajadores de la salud sean de los primeros en recibir la vacuna, pero los adultos mayores y las personas con enfermedades subyacentes estarán "muy cerca de los primeros en la fila".

Aún así, es importante tener en cuenta que probablemente se tardará "entre seis y nueve meses en vacunar a la población de EE.UU.", dijo Redfield.

Si una vacuna no es 100% efectiva, ¿puedo contraer la COVID-19?

Es posible que sí, aunque en la tercera fase de los ensayos clínicos, y en el seguimiento posterior a los mismos, deberían surgir más detalles sobre la eficacia de la vacuna. Y "eso es algo que los receptores tendrán que entender cuando reciban la vacuna", dice Schaffner. "La vacuna proporciona protección, pero no será como una armadura".

Su mensaje principal: el hecho de que te subas la manga y te pongas la inyección no significa que puedas tirar la mascarilla y dejar de lado otros esfuerzos de prevención como el distanciamiento social y el lavado de manos. Esos serán cruciales "durante bastante tiempo" para conseguir el control del virus, dice Schaffner. Otro punto a considerar: una vacuna aprobada probablemente requerirá dos dosis, con varias semanas de diferencia, lo que prolongará el tiempo antes de que sea efectiva en los receptores. La duración de la inmunidad de la vacuna tampoco está clara en este momento. "Es posible que las personas necesiten refuerzos antes de que terminemos con todo esto", añade Goodman.

Por último, las futuras vacunas contra el coronavirus podrían ser más eficaces, tanto para salvar vidas como para frenar la propagación del virus, en comparación con las primeras aprobadas. "Las mejores de ellas, que pueden no estar en el primer grupo, son las que también evitan que las personas infectadas contagien a todos los demás", dice Bloom. "Y si tenemos tales vacunas, y están disponibles para el mundo, podemos acabar con esta pandemia global de la COVID-19". 

¿Por qué tarda tanto el proceso de desarrollo de una vacuna?

Aunque los plazos pueden parecer largos y "frustrantemente ineficientes", la velocidad a la que se mueve el proceso de la vacuna contra el coronavirus no tiene precedentes, dice Moody, de Duke.

El desarrollo de una vacuna suele tardar entre 10 y 15 años, y la vacuna más rápida que se ha creado hasta ahora ha sido para las paperas; ese proceso tardó cuatro años. Es más, después de que una vacuna es aprobada, puede llevar meses o años aumentar la producción y la fabricación para su distribución. Sin embargo, Estados Unidos ya tiene una ventaja en esto.

Hasta la fecha, el Gobierno federal ha invertido miles de millones de dólares para almacenar dosis de unas pocas posibles vacunas, de modo que cuando se demuestre que son seguras y eficaces en los ensayos clínicos, estarán fácilmente disponibles para la población del país.

"Creo que es muy importante que la gente entienda que la respuesta a este patógeno ha sido más rápida que la de cualquier otro patógeno en la historia", dice Moody. "El hecho de que tuvieras un virus que fue reportado por primera vez en China en diciembre, y para marzo ya estábamos hablando de establecer un ensayo de fase 1... creo que la velocidad de la respuesta, tanto de la comunidad médica como de todos los demás, es en realidad bastante sorprendente".

¿Qué pasa si los científicos no encuentran una vacuna para la COVID-19 que funcione?

Eso es poco probable en este momento, pero es una posibilidad. Y es por eso que también es importante buscar tratamientos para la COVID-19, dice Moody.

Sobre el tratamiento antiviral para la gripe, Moody dice que "si tuviéramos una especie de equivalente del Tamiflu para el coronavirus en el que pudieras estar expuesto y tomar Tamiflu y, ya sabes, estar protegido, o pudieras contraer una enfermedad temprana y pudiera atenuar la enfermedad o acortar el curso, eso sería genial". "Se está trabajando mucho en ello. Y creo que todo ese trabajo debe continuar también".

Hasta ahora, la FDA ha otorgado dos autorizaciones de uso de emergencia (EUA) para opciones de tratamiento para personas hospitalizadas con la COVID-19, una para el medicamento antiviral remdesivir y otra para el plasma convaleciente. Una EUA no es lo mismo que la aprobación oficial de la FDA, y se siguen realizando estudios para evaluar estas terapias y otras.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también emitió nuevas pautas que recomiendan enfáticamente los corticosteroides asequibles y comunes como, hidrocortisona y dexametasona, para el tratamiento de pacientes “con casos graves de la COVID-19”. Las pautas llegan después de que un análisis de varios ensayos clínicos distintos halló que los corticosteroides reducen el riesgo de muerte de los pacientes hospitalizados con COVID-19. Las nuevas pautas enfatizan que los esteroides no se deben usar para tratar a los pacientes con síntomas leves de la enfermedad.

Este artículo, que originalmente se publicó el 1.° de mayo, se ha actualizado para incluir nueva información.

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