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COVID-19: La vacunación, los cheques de estímulo económico y otras noticias. Infórmate

 

Lo que debes saber sobre las vacunas contra el coronavirus

El optimismo aumenta y surgen las preguntas a medida que comienzan los esfuerzos de inmunización.

Vacuna contra el coronavirus

MANJURUL/GETTY IMAGES

    

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Últimos desarrollos 

  • La segunda dosis de las vacunas de Pfizer-BioNTech y de Moderna se puede aplicar hasta seis semanas después de la primera, según una actualización publicada el jueves por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Cuando la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) otorgó la autorización para uso de emergencia a ambas vacunas a fines del año pasado, dijo que la segunda dosis de la vacuna de Pfizer debía administrarse a los 21 días, mientras que el protocolo de la vacuna de Moderna indicaba que la segunda dosis se debe administrar a los 28 días. Los CDC aún sostienen que si bien "la segunda dosis debe administrarse tan cerca del intervalo recomendado como sea posible", de no ser factible hacerlo de ese modo, la segunda dosis se puede recibir hasta 42 días después de la primera. 
  • Las farmacias locales desempeñarán un papel importante en la vacunación de las personas en el país a partir de principios de febrero, cuando más profesionales médicos tendrán permitido administrar vacunas. Además, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) establecerá 100 centros de vacunación masiva en menos de un mes, bajo una serie de decretos ejecutivos que el presidente Biden firmó el jueves. La Administración de Biden también publicó una estrategia nacional para combatir la COVID-19 al mismo tiempo en que el nuevo presidente advirtió que la pandemia va a empeorar antes de mejorar. Biden predijo que es probable que el saldo de muertes a causa del coronavirus supere la cifra de 500,000 en el próximo mes. Al jueves, más de 408,000 personas en Estados Unidos habían muerto a causa del coronavirus.
  • Como parte del paquete de alivio y estímulo económico por la COVID-19 de $1.9 billones, la semana pasada el presidente Biden quiere que 100 millones de dosis de la vacuna lleguen a los brazos de la población en el país en sus primeros 100 días como presidente. Le pidió dinero al Congreso para establecer centros masivos de vacunación, y reclutará farmacias independientes y cadenas farmacéuticas para administrar las vacunas y aumentar la cantidad de personas que las apliquen, incluido personal no clínico. El presidente también hará uso de la ley Defense Production Act para acelerar la fabricación de vacunas y del material necesario para administrarlas. Reiteró su solicitud a los estados de empezar a vacunar a las personas de 65 años o más, y también señaló que su plan toma en cuenta las dos dosis de las vacunas de Pfizer-BioNTech y de Moderna.
  • Los CDC han informado al público que se han documentado más casos de reacciones alérgicas graves entre las personas que reciben la vacuna contra la COVID-19. Entre los 1.8 millones de personas que recibieron su primera dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech o la de Moderna, 21 tuvieron una reacción conocida como anafilaxis. De acuerdo con los CDC, estas reacciones se pueden tratar rápidamente, y todos los 21 pacientes se han recuperado. La tasa de estas reacciones es aproximadamente 10 veces mayor a la de las personas que se vacunan contra la gripe, dicen los funcionarios de los CDC, quienes enfatizan que estos episodios siguen siendo extremadamente raros. La agencia continúa recomendando que toda persona que haya tenido una reacción alérgica grave a cualquiera de los ingredientes de la vacuna contra la COVID-19 opten por no recibirla. Si tienes un historial de reacciones alérgicas graves a otras vacunas, pregúntale a tu médico si debes recibir la vacuna contra la COVID-19. Los efectos secundarios comunes —que incluyen dolor en el lugar de la inyección, fatiga, dolor de cabeza, dolor muscular, escalofríos, dolor en las articulaciones y fiebre— han sido comunes para ambas vacunas y no deben ser motivo de preocupación, dicen los expertos.
  • Otra vacuna ha empezado a inscribir voluntarios para ensayos de Fase 3 en Estados Unidos: la vacuna NVX-CoV2373 —de Novovax, con sede en Maryland— se une así a otras dos vacunas que están en esa etapa final de pruebas, una de Janssen, de Johnson & Johnson, y otra de AstraZeneca. Dos vacunas —una de Pfizer-BioNTech y otra de Moderna— ya se están distribuyendo en el país, con un enfoque en los trabajadores de la salud y en los residentes y el personal de centros de cuidados a largo plazo. Más de 4.2 millones de personas habían recibido la primera dosis al 2 de enero.
  • Los CDC emitieron nuevas pautas este fin de semana para quienes tienen problemas de salud subyacentes. Entre ellas, estipulan que estas personas pueden vacunarse contra la COVID-19 siempre que no hayan tenido una reacción alérgica grave a ninguno de los ingredientes de la vacuna.  Los CDC incluyeron comentarios adicionales para los siguientes grupos:
    • Personas con VIH o cuyo sistema inmunitario está debilitado: pueden recibir la vacuna, pero deben saber que los datos sobre la seguridad son limitados, dijeron los CDC. También deben saber que existe la posibilidad de que la respuesta inmunitaria a la vacuna sea reducida.
    • Personas con trastornos autoinmunitarios: pueden recibir la vacuna, pero deben saber que aún no hay datos sobre la seguridad de la vacuna para este grupo, dijeron los CDC.
    • Personas con síndrome de Guillain-Barre en el pasado: pueden recibir la vacuna. Los CDC observaron que, hasta la fecha, no se ha reportado ningún caso del síndrome de Guillain-Barre luego de la vacunación.
    • Personas con parálisis de Bell en el pasado: pueden recibir la vacuna. Si bien se reportaron casos de parálisis de Bell entre los participantes de los ensayos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) "no considera que los mismos se encuentren por encima del índice anticipado en la población general", dijeron los CDC. "No se ha establecido en forma concluyente que estos casos fueron causados por la vacuna". 
  • El Gobierno federal anunció el 23 de diciembre que ha llegado a un acuerdo para la compra de 100 millones de dosis adicionales de la vacuna contra la COVID-19 del fabricante Pfizer-BioNTech, quien ya había acordado proveer 100 millones de dosis a Estados Unidos. El acuerdo requiere que las dosis adicionales se entreguen no más tarde del 31 de julio del 2021. Asimismo, Estados Unidos ha comprado 200 millones de dosis de una vacuna similar producida por Moderna, quien el pasado 18 de diciembre recibió autorización de uso de emergencia por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Esto significa que 200 millones de personas en el país —que tiene una población total de aproximadamente 330 millones— podrán recibir las dos dosis de vacunas en o antes de este verano. Ambas vacunas mostraron ser aproximadamente un 95% eficaces en la prevención de la COVID-19 durante los ensayos clínicos.
  • Un comité asesor de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomienda que el próximo grupo de personas que reciban una vacuna contra la COVID sean los adultos mayores de 75 años, junto con los trabajadores de primera línea (entre ellos, el personal de primeros auxilios, los carteros, los maestros y quienes trabajan en el sector de transporte público y en los supermercados).
  • Una encuesta reciente de Gallup halló que el 74% de los adultos mayores de 65 años del país estarían dispuestos a recibir una vacuna aprobada para prevenir la COVID-19, si hubiera una disponible sin costo. Este es un aumento del porcentaje anterior del 68% en julio. Solo el 52% de las personas de entre 45 y 64 años dijeron lo mismo. La encuesta se realizó del 16 al 29 de noviembre.

Investigadores en todo el mundo han estado trabajando a velocidad récord para crear vacunas contra la COVID-19. A menos de un año del comienzo de la pandemia, esa meta es ahora una realidad. Estados Unidos está entre los países que han comenzado a vacunar al público contra un virus que hasta el momento ha infectado a más de 20 millones de personas en el país. El virus ha causado la muerte de más de 349,000 personas en Estados Unidos y más de 1.8 millones en el mundo. Como se indicó anteriormente, la vacuna de Moderna y la de Pfizer-BioNTech se están distribuyendo en el país, primero a los trabajadores de la salud y a los residentes y el personal de los centros de cuidados a largo plazo, luego a las personas de 75 años o más y a los trabajadores esenciales de primera línea.

Ambas recibieron una autorización de uso de emergencia de la FDA. Esta autorización es un tipo de luz verde. No es lo mismo que una aprobación oficial.

Durante una emergencia de salud pública, como la pandemia de coronavirus, la FDA puede autorizar productos médicos no aprobados previamente para diagnosticar, tratar o prevenir la enfermedad de manera oportuna cuando no existan otras alternativas aprobadas o disponibles. El proceso de autorización de uso de emergencia es más rápido que la aprobación estándar de la FDA, que puede tardar de seis a diez meses. Sin embargo, los datos que demuestran la seguridad y la eficacia siguen siendo necesarios para la autorización, y la FDA y un comité asesor de expertos utilizan estos datos para sopesar los riesgos y beneficios del producto en cuestión. 

¿Qué es exactamente una vacuna?

Una vacuna es algo que ayuda a una persona a desarrollar la inmunidad a una enfermedad infecciosa. Funciona introduciendo intencionalmente en el cuerpo una forma inactiva de un germen causante de una enfermedad, o algo similar. Esto estimula la producción de anticuerpos por parte del sistema inmunitario, las proteínas que ayudan a proteger a la persona de una futura infección si alguna vez se encuentra con el germen real.

Piensa en ello como un entrenamiento para tu sistema inmunitario: lo estás "enviando al gimnasio y preparándolo para poder hacer algo cuando se encuentre con lo real en el futuro", dice el doctor Tony Moody, profesor adjunto de Pediatría e Inmunología en la Facultad de Medicina de Duke University e investigador principal del Duke Human Vaccine Institute. "Básicamente, lo que hace una vacuna es enseñar al sistema inmunitario a manejar algo antes de que te encuentres con lo real, para que, con suerte, cuando te encuentres con ello, puedas manejarlo y librarte de ello rápidamente".

En el caso del nuevo coronavirus, una vacuna hace a una persona resistente a una infección por el virus y a la enfermedad que causa —la COVID-19— o, como mínimo, haría que una persona que se infecte tenga "un curso más corto [de la enfermedad] o no tantas complicaciones", agrega Moody.

¿Qué vacunas contra el coronavirus están disponibles ahora?

Hasta el momento, las dos vacunas que han recibido una autorización de uso de emergencia (Pfizer/BioNTech y Moderna) son los únicos productos disponibles para las personas en Estados Unidos.

La vacuna de Pfizer recibió una autorización de uso de emergencia por la FDA para uso en personas de 16 años o mayores, lo que la convierte en la primera vacuna contra el coronavirus disponible para la población de Estados Unidos. La vacuna de Moderna se autorizó para personas de 18 años o más.

Se halló que ambas vacunas fueron altamente eficaces en la prevención de la COVID-19 en los participantes de los ensayos clínicos. Según muestran los análisis de la FDA, la vacuna de dos dosis de Pfizer/BioNTech tiene aproximadamente un 95% de eficacia contra la COVID-19, independientemente de la edad, la raza u otros riesgos de enfermedad grave por una infección. Y la de Moderna demostró ser alrededor del 94.5% eficaz contra la COVID-19 en personas de todas las edades, raza, origen étnico y sexo. 

¿Son seguras las vacunas?

La seguridad es una preocupación clave de los funcionarios y expertos de salud pública. Los participantes de los ensayos clínicos de Pfizer-BioNTech y Moderna experimentaron efectos secundarios después de vacunarse, incluidos dolor en el lugar de la inyección, fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, dolor muscular y dolor en las articulaciones. Estos síntomas son temporales y son efectos secundarios que algunas personas experimentan con otras vacunas, incluida la vacuna contra la gripe y la vacuna contra la culebrilla (herpes zóster).

Los CDC han documentado varios casos de anafilaxia en personas que recibieron la vacuna en EE.UU. Aunque una reacción anafiláctica es potencialmente mortal, se puede detener rápidamente con medicamentos como la epinefrina. Por esta razón, los CDC recomiendan que las personan que hayan tenido una reacción alérgica grave en algún momento a cualquier ingrediente de una vacuna contra la COVID-19 se abstengan de recibirla. Si tienes un historial de reacciones alérgicas graves a otras vacunas, pregúntale a tu médico si debes vacunarte contra la COVID-19, aconseja la agencia.

Cuatro personas que recibieron la vacuna de Pfizer en ensayos clínicos y tres que recibieron la de Moderna sufrieron parálisis de Bell, la cual, en la mayoría de los casos, causa debilidad o parálisis facial temporal.

Los científicos de la FDA han dicho que los casos documentados de parálisis de Bell son "coherentes con el índice anticipado de antecedentes en la población general" y que la "información disponible actualmente no es suficiente para determinar una relación causal [entre la parálisis de Bell y] la vacuna". Sin embargo, los expertos dicen que es necesario vigilar la situación.

Luego de que se autoriza una vacuna, muchos sistemas de monitoreo de seguridad de vacunas vigilan los eventos adversos, según los CDC. Si se descubre alguno, "los expertos lo evalúan de inmediato para determinar si es un problema de seguridad real" y luego ajustan las recomendaciones de las vacunas según sea necesario, explica la agencia.  

¿Cómo se están distribuyendo las vacunas?

El Gobierno federal está supervisando la distribución y el rastreo de las vacunas contra el coronavirus en 

Estados Unidos, y los CDC trabajan con las jurisdicciones estatales, tribales, territoriales y locales para crear planes en sus áreas respectivas. El Gobierno también se está asociando con empresas privadas para garantizar que las personas de alto riesgo puedan acceder fácilmente a una vacuna. Los trabajadores de salud, y los residentes y el personal de los centros de cuidados a largo plazo, se encuentran en el primer grupo que recibirá la vacuna; los CDC recomiendan que el próximo grupo de personas en EE.UU. en recibir una vacuna contra la COVID sean los adultos de 75 años o más, junto con los trabajadores de primera línea (entre ellos, el personal de primeros auxilios, los carteros, los maestros y quienes trabajan en el sector de transporte público y en los supermercados).

Las autoridades predicen que llevará varios meses más vacunar a todo aquel que desee vacunarse, incluso a medida que aumenta la producción y se autorizan más candidatas a vacunas.

Hay consideraciones logísticas, incluida la necesidad de asegurar el transporte y el almacenamiento adecuados para las vacunas. Tanto la vacuna de Pfizer como la de Moderna requieren un almacenamiento en frío a temperaturas específicas —la de Pfizer más que la de Moderna—, lo que significa que las farmacias y clínicas de todo el país deben estar equipadas con congeladores y refrigeradores especializados para mantener estables los medicamentos.

¿Cuánto cuesta la vacuna?

El Gobierno federal compró de antemano miles de millones de dosis de vacunas con el dinero de los contribuyentes, y las personas en Estados Unidos no tendrán que pagar nada para recibirla.

Los proveedores de vacunas podrán cobrar una tarifa de administración por poner la vacuna, pero esta tarifa debe estar cubierta por un seguro público o privado, o por un fondo de asistencia del Gobierno para los no asegurados.

¿Puedo contraer la COVID-19 incluso después de vacunarme?

Aún no está claro si alguien que recibió la vacuna se puede enfermar de COVID-19 ni se sabe cuánto durará la inmunidad, aunque deben surgir más detalles sobre la eficacia de la vacuna en el seguimiento posterior a los ensayos.

"Eso es algo que las personas deberán entender cuando reciban la vacuna", dice el Dr. William Schaffner, un especialista en enfermedades infecciosas y profesor de Medicina Preventiva en la Facultad de Medicina de Vanderbilt University. "La vacuna proporciona protección, pero no será como una armadura".

El mensaje principal de Schaffner: el hecho de que te subas la manga y te pongas la inyección no significa que puedas tirar la mascarilla y dejar de lado otros esfuerzos de prevención como el distanciamiento social y el lavado de manos. Esos serán cruciales "durante bastante tiempo" para conseguir el control del virus, dice Schaffner.

¿Se necesitan realmente ambas dosis?

La vacuna de Pfizer/BioNTech y la de Moderna ambas requieren dos dosis, y es necesario obtener ambas dosis para asegurar la eficacia. (Otras vacunas contra la COVID-19 que se están probando en ensayos clínicos solo requieren una dosis). 

Según los CDC, la primera inyección comienza a generar protección, mientras que la segunda "es necesaria para obtener la mayor protección que la vacuna tiene para ofrecer".

¿Necesito la vacuna si ya tuve COVID-19?

Aún no está claro por cuánto tiempo se está protegido de la COVID-19 después de una infección previa —lo que se conoce como inmunidad natural—. De hecho, "la evidencia preliminar sugiere que la inmunidad natural a la COVID-19 puede no durar mucho tiempo", explican los CDC. Debido a esto, "se puede recomendar a las personas que se vacunen contra la COVID-19 aunque hayan contraído la enfermedad antes", afirma la agencia.

Los funcionarios de salud mantendrán informado al público sobre cualquier desarrollo y recomendación a medida que se sepa más sobre la duración de la inmunidad natural.

"Piensa en ello como un entrenamiento para tu sistema inmunitario: lo estás "enviando al gimnasio y preparándolo para poder hacer algo cuando se encuentre con lo real en el futuro."

Dr. Tony Moody, profesor adjunto de Pediatría e Inmunología en la Facultad de Medicina de Duke University

¿Qué otras vacunas son prometedoras?

Además de las vacunas de Pfizer y Moderna, hay dos otras en la fase 3 de los ensayos clínicos en EE.UU.: una de AstraZeneca y University of Oxford, y otra de Johnson & Johnson.    

La fase 3 de un ensayo clínico es cuando los investigadores estudian la seguridad y la eficacia de las posibles vacunas en comparación con un placebo en una gran población (más de 30,000 voluntarios para los ensayos de estas vacunas). La fase 3 de un ensayo también permitirá a los investigadores ver cómo funcionan estas vacunas en las poblaciones con más probabilidades de enfermarse gravemente a causa de una infección de SARS-CoV-2, incluidos los adultos mayores, las personas con enfermedades subyacentes y las minorías raciales y étnicas, que tienen tasas más altas de hospitalización y muerte por la COVID-19.

"Si la vacuna no funciona bien en las personas que más la necesitan, entonces, es obvio que necesitamos una mejor vacuna o una estrategia diferente", dice el doctor Jesse Goodman, director del Center on Medical Product Access, Safety and Stewardship (COMPASS) de Georgetown University y exjefe científico de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

Las vacunas de Moderna y de Pfizer utilizan una nueva tecnología, conocida como ARNm, que introduce un código genético que el cuerpo puede utilizar para fabricar su propia proteína viral para inducir una respuesta inmunitaria. La vacuna de AstraZeneca utiliza un adenovirus de chimpancé que no se replica para suministrar una proteína S de SARS-CoV-2, con el fin de estimular una respuesta inmunitaria, y la vacuna de una dosis de Johnson & Johnson utiliza un adenovirus genéticamente modificado.

Y existen muchas más candidatas a vacunas; 236, según el rastreador de vacunas del Milken Institute. Hay otras 18 vacunas más en la fase 3 de los ensayos en todo el mundo, según muestra una base de datos mantenida por el New York Times, y otras 60 están en las fases 1 y 2 de los estudios, algunas de las cuales emplean "tecnologías más tradicionales que se utilizan en las vacunas actualmente aprobadas", explica Goodman.

¿Es bueno que haya más de una vacuna?

Sin lugar a duda. "De hecho, sería muy conveniente", dice Schaffner, porque eso significaría que "habría más fabricantes de vacunas trabajando para realmente producir la vacuna, y así podríamos tratar de vacunar más rápido a la población en Estados Unidos y más allá".

La Dra. Kathleen Neuzil, profesora de Vacunología y directora del Center for Vaccine Development and Global Health de la Facultad de Medicina de University of Maryland, se hace eco del sentimiento de Schaffner y hace referencia a la vacuna contra la gripe para compararla: existen múltiples formulaciones en el mercado, como la vacuna inyectable de alta dosis y la vacuna en aerosol nasal, por ejemplo, que se recomiendan para diferentes poblaciones.

"Realmente necesitamos que cada persona en el mundo, en teoría, pueda recibir esta vacuna. Así que, para mí, [tener más de una opción] es algo positivo, porque necesitamos muchas", añade.

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