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Si tienes los ojos secos, ¿será culpa de la mascarilla?

Infórmate sobre este nuevo problema, surgido en la época de la COVID-19, y cómo prevenirlo.

Una mujer y un hombre caminan al aire libre, ambos usando mascarillas

GETTY IMAGES

In English | Seguramente ya te llegó el mensaje: para detener la propagación de la COVID-19 hay que llevar mascarilla en público. Así nos protegemos de las gotitas respiratorias que se emiten con la tos, los estornudos o incluso el habla de una persona infectada. Sin embargo, el uso de la mascarilla puede conllevar un efecto secundario poco deseado: la sequedad de los ojos.

En un trabajo publicado en la revista Ophthalmology and Therapy, cuyos autores son investigadores de University of Utah, se informó de un aumento importante en los casos de ojo seco entre personas que habían acudido a clínicas locales y que usan una mascarilla con regularidad. No solo son personas que ya habían recibido un diagnóstico de esta enfermedad y que vieron agravarse sus síntomas, sino que muchas de ellas nunca antes habían tenido este problema y se presentaban ahora con irritación de los ojos. Los profesionales de salud denominan este fenómeno "MADE", u ojo seco relacionado con el uso de la mascarilla.


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De acuerdo con el estudio mencionado, este hallazgo "tiene implicaciones importantes para la salud de los ojos y la prevención de las infecciones, ya que se prevé que las mascarillas seguirán usándose en el futuro próximo".

El ojo seco es una enfermedad común que ocurre cuando las lágrimas no aportan una buena lubricación. Ello puede deberse a que los ojos no producen suficientes lágrimas, o a que las lágrimas producidas son de mala calidad. Casi 5 millones de personas en Estados Unidos conocen bien los síntomas, que pueden ser molestos e incluso incómodos. Es común que la persona afectada tenga ardor, quemazón, visión borrosa, enrojecimiento o la sensación de que tiene algo en el ojo.

Las personas mayores, que tienen más probabilidades de padecer ojo seco porque el lagrimeo suele deteriorarse con la edad, son especialmente susceptibles a los síntomas de MADE, según el Dr. Thomas Steinemann, oftalmólogo afiliado con el MetroHealth Medical Center de Cleveland y vocero para asuntos clínicos de la American Academy of Ophthalmology. Agrega que también son vulnerables "las muchas personas que trabajamos desde la casa en la actualidad, participando en incontables llamadas por Zoom y pasando todo el día frente a la pantalla de la computadora". En efecto, las investigaciones demuestran que al tener los ojos enfocados en la pantalla de una computadora, la frecuencia del parpadeo se reduce en un 66% respecto a la frecuencia normal, por lo que las lágrimas que recubren los ojos se evaporan con mayor rapidez.

Muchas personas sospechan que la asociación entre las mascarillas y el ojo seco tiene que ver con el flujo del aire. "Si la mascarilla no está bien ajustada a la cara, el aire exhalado puede salirse por la parte superior de la mascarilla y llegar hasta la superficie de los ojos", dice Steinemann. Este movimiento del aire reseca la película lagrimal, una delgada capa de líquido que recubre la superficie del ojo. Las mascarillas mal ajustadas también pueden causar problemas al arrastrar hacia abajo el párpado inferior, lo cual impide el cierre adecuado de los párpados.

"Al parpadear, se expulsa por los párpados un líquido que luego entra a la película lagrimal, mejorando así la superficie de los ojos", explica la doctora optometrista Vivian Shibayama, del Stein Eye Institute de UCLA Health. "Si al momento de parpadear no se cierran completamente los dos párpados porque algo arrastra hacia abajo el párpado inferior, se puede reducir la cantidad de líquido en el ojo".

Además, según observa el Dr. Douglas Marx, cirujano oculoplástico del John A. Moran Eye Center en University of Utah: "Cuando el párpado inferior se tira hacia abajo, se puede resecar la mucosa, un tejido muy delicado que recubre el párpado inferior —y que sufre al entrar en contacto con el aire—, lo cual puede provocar irritación e inflamación".

Hay distintas maneras de prevenir la sequedad de los ojos, pero dejar de usar la mascarilla no figura entre ellas. Vale mucho la pena soportar esta pequeña molestia para protegerse de la COVID-19. Con unas sencillas estrategias, los casos típicos de ojo seco se pueden tratar e incluso prevenir.

Encuentra el ajuste correcto

Busca una mascarilla que tenga un alambre maleable integrado a lo largo del borde superior, que permite ajustarla bien al puente de la nariz. Así, el aire no podrá escaparse y subir hacia los ojos, dice Steinemann. Otra forma de lograr un buen ajuste de la mascarilla: coloca cinta adhesiva sobre el puente de la nariz o a lo largo del borde superior de la mascarilla. Steinemann recomienda usar una cinta adhesiva diseñada para usos médicos, que, según él, es menos irritante para la piel. La recomendación de Shibayama: usar las tiras nasales "Breathe Right". "Ofrecen una adhesión más firme y evitan que la mascarilla se mueva, incluso si se usa por largas horas", dice Shibayama. Al ajustar el borde superior de la mascarilla contra la cara, Marx recomienda no subirla más allá de la parte superior de la mejilla.

Considera las gafas protectoras

Si se trata de un caso especialmente grave de ojo seco, considera usar gafas que cuentan con sello para una buena protección de los ojos. "Algunos médicos de este hospital usan gafas protectoras antihumedad", indica Shibayama. "Se parecen a anteojos normales, pero cuentan con piezas de silicona detrás del lente. Así se crea una barrera protectora que impide la penetración del aire y promueve un entorno húmedo para los ojos". Otra opción para casos graves de ojo seco, según Shibayama, son los lentes esclerales. Se trata de lentes de contacto llenos de líquido que protegen la superficie de los ojos y hacen que los ojos estén recubiertos de líquido a todas horas del día.

Sé proactivo

Es posible que muchas personas hayan tenido el ojo seco antes de la pandemia y simplemente no hayan hecho caso a los síntomas, dice Steinemann. "Creo que en los últimos meses hemos ‘desenmascarado’ muchos pacientes con sequedad de los ojos que hasta ahora habían sobrellevado la situación porque sus síntomas no eran tan fuertes", dice Steinemann. "No es que no tuvieran síntomas anteriormente, sino que ahora sus síntomas son mucho más evidentes. No esperes a que los ojos empiecen a molestarte para tomar medidas".


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Las lágrimas artificiales que se venden sin receta médica también pueden ofrecer buena lubricación para los ojos. (Si piensas usar este producto con frecuencia —varias veces al día, por ejemplo—, busca una fórmula sin conservantes, que será menos propensa a irritar los ojos, aconseja Marx). Y no olvides las buenas medidas higiénicas de todos los días. Antes de acostarte, Steinemann recomienda usar un paño mojado con agua tibia para frotar levemente los bordes de los párpados y así desprender partículas foráneas y retirar el exceso de aceites que podrían causar irritación en un ojo seco.

Descansa los ojos

Sigue la regla 20-20-20: después de cada 20 minutos de estar mirando la pantalla de la computadora, mira algún objeto que esté a 20 pies de distancia durante 20 segundos. "Y asegúrate de parpadear de forma consciente e intencionada mientras usas la computadora", dice Shibayama. O bien, prueba este ejercicio de parpadeo para recubrir los ojos con una nueva capa de lágrimas: cierra los ojos, espera dos segundos y luego ábrelos. Cierra los ojos nuevamente, espera dos segundos y luego aprieta fuertemente los párpados durante dos segundos. Repite este ejercicio cada 20 minutos, unas 20 veces al día.