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Por qué algunas comunidades de color se han visto mucho más afectadas por la COVID-19

La pandemia amplifica las brechas étnicas y socioeconómicas en la salud.

Ilustración de una bola de demolición en forma de virus destruyendo edificios de color marrón

CHRIS GASH

In English | La enfermedad COVID-19 ha perjudicado cada aspecto de la vida de este país. Pero si bien todos hemos sentido cierto nivel de impacto, una realidad es ineludible: en todo el país, las comunidades afroamericanas e hispanas o latinas han sido las más afectadas. Mucho más afectadas.

En Luisiana, por ejemplo, la gente de raza negra conforma menos del 33% de la población, pero representa el 56% de las muertes por COVID-19. Del mismo modo, los residentes negros de Chicago integran el 30% de la población, pero representan el 48.7% de las muertes.


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¿Qué está sucediendo?

Si bien se siguen realizando estudios, inicialmente no han surgido investigaciones para confirmar o descartar si la genética cumple una función en la gravedad o la susceptibilidad a la COVID-19. "No hay nada en sí acerca de la raza, como la negra o afroamericana, ni en la etnia, como la hispana o latina, que necesariamente presente un mayor riesgo de contraer la infección", explica el Dr. Clyde W. Yancy, jefe de Cardiología de la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern University. "Se trata de las circunstancias de vida en las que residen estas poblaciones", señala, lo que causa los índices elevados de infección y mortalidad.

Aunque las estadísticas puedan parecer impresionantes, los que estudian salud pública no están nada sorprendidos. De hecho, así es exactamente como se imaginaron que se desarrollaría una posible pandemia.

"La COVID-19 no solo está amplificando las brechas que sabemos existen en la atención médica, desde el punto de vista étnico y socioeconómico, sino que las clama a gritos", dice el Dr. Panagis Galiatsatos, profesor adjunto de Medicina Pulmonar y Cuidados Críticos de Johns Hopkins Medicine.

El interrogante principal —¿por qué los índices de infección y mortalidad son tan altos en las comunidades negras y latinas?— tiene varias respuestas. Estas siguen una cronología, y la primera parte, es decir, la exposición al virus, nos ofrece la primera respuesta.

Por qué son más altos los índices de infección

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), "los lugares donde vive, aprende, trabaja y se divierte la gente afectan a una amplia gama de riesgos y resultados de salud".

Eso significa que los trabajos, las escuelas y la vivienda que definen la vida de una persona también definen su riesgo de salud. Otro asunto es la "disparidad de salud", lo cual significa la diferencia en el acceso a la atención médica, alimentos de calidad y otros aspectos de una vida sana. Esos dos factores explican enormemente cómo el virus gana un punto de apoyo más sólido en ciertas comunidades.

  • Densidad de vivienda. La distancia social ha sido crítica para limitar la propagación del virus, pero en poblaciones urbanas de bajos ingresos, mantener una distancia de 6 pies puede ser inalcanzable. "Pedirles a las personas que viven en unidades familiares muy densas o en viviendas públicas que observen la cuarentena y se aíslen es increíblemente difícil", dice Galiatsatos. "Es contrario al estilo de construcción de esos edificios y va contra la naturaleza de sus núcleos familiares. Se trata fácilmente de la razón por la que el virus se está propagando tan vigorosamente en estas comunidades".

  • Empleo. En resumidas cuentas: es imposible para muchas personas negras y latinas someterse a la cuarentena voluntaria porque con frecuencia son trabajadores esenciales en los sectores de salud y transporte público. Además, comúnmente no pueden darse el lujo de quedarse en casa y dejar de trabajar. Galiatsatos lo explica sin rodeos: "La cuarentena es un privilegio".

  • Falta de alimentos de calidad. La mala alimentación afecta la función del sistema inmunitario e incrementa los riesgos de salud en general. El problema es doble: primero, los "desiertos de alimentos" o regiones carentes de comercios que ofrezcan alimentos sanos; y segundo, la gente que opta por lo poco saludable aunque tenga acceso a selecciones sanas.

    "Tenemos una red de seguridad con los programas de alimentos para escuelas y centros de adultos mayores", explica Karen Glanz, profesora de Epidemiología y Enfermería de University of Pennsylvania. "Pero muchos de ellos actualmente no están operando. La seguridad alimentaria es un desafío aun en épocas normales, y lo es mucho más durante esta pandemia".

"La COVID-19 no solo está amplificando las brechas que sabemos existen en la atención médica, desde el punto de vista étnico y socioeconómico, sino que las clama a gritos". 

Dr. Panagis Galiatsatos, Johns Hopkins Medicine

Por qué son más altos los índices de mortalidad

El objetivo inmediato después una infección por coronavirus es prevenir que progrese la enfermedad, pero las enfermedades subyacentes (llamadas "comorbilidades") contribuyen a que empeore. Eso conduce a síntomas más graves, además de complicaciones específicas de esta enfermedad, tal como una respuesta inmunitaria tóxica (la llamada tormenta de citocinas que puede causar dificultad respiratoria), coagulación excesiva de la sangre, insuficiencia renal e insuficiencia cardíaca.

Los siguientes factores se encuentran a niveles más altos en muchas comunidades de color, y todos incrementan la vulnerabilidad a la COVID-19.

  • Edad. La combinación triple de edad, enfermedades subyacentes y un entorno de pobreza es mortal. "Al envejecer, somos menos capaces de montar una respuesta inmunitaria en situaciones de estrés", dice Yancy. "Por cierto que esto no se limita solo a los afroamericanos. Es una característica presente en toda la población. La persona mayor con otras enfermedades es precisamente por quien deberíamos hacer todo esfuerzo posible para impedir que contraiga el coronavirus".

    La edad es un golpe combinado, señala Galiatsatos. Primero, la inmunosenescencia o deterioro del sistema inmunitario relacionado con la edad intensifica la vulnerabilidad. Y segundo, mientras más edad tengas, más tiempo has estado sujeto a los determinantes sociales de la salud de carácter negativo. "Todo se amplifica si sigues padeciendo comorbilidades en la vejez porque tienes décadas de un estilo de vida que condujo a la diabetes y a la hipertensión arterial".
  • Obesidad. Tener sobrepeso aumenta la vulnerabilidad y dificulta el tratamiento. Las poblaciones negra e hispana tienen índices más altos de obesidad en general (el 38.4% de los adultos negros y el 32.6% de los adultos hispanos son obesos, en comparación con el 28.6% de los adultos blancos, según los CDC).  "La obesidad es un estímulo proinflamatorio", explica Yancy, que significa que el exceso de grasa eleva el nivel de inflamación relacionado con la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardíacas. Como si eso fuera poco, el cuerpo obeso está físicamente comprometido y tiene un estado cardiovascular disminuido. El exceso de grasa abdominal hasta puede presionar contra el diafragma, lo que dificulta llenar los pulmones. Nada de eso es bueno mientras la persona está combatiendo una enfermedad que ataca el sistema respiratorio. Los investigadores están empezando a conectar todos estos factores: un estudio de 4,103 pacientes de COVID-19 en la ciudad de Nueva York reveló que la edad (ser mayor de 65), la obesidad y los niveles altos de inflamación fueron los factores principales de hospitalización. "No es posible decir que la obesidad realmente causa las complicaciones que conducen a la muerte; eso debe investigarse más", señala Yancy. "Pero podemos afirmar que para aquellos que son obesos, el riesgo de presentar complicaciones a causa de la COVID-19 es más alto"
  • Hipertensión arterial. La hipertensión arterial históricamente ha sido más prevalente en los afroamericanos —el 40% de los adultos negros la tienen, en comparación con el 28% de los adultos blancos e hispanos— y parece estar relacionada con peores resultados de la COVID-19. Alrededor del 57% de las personas hospitalizadas en el área de la ciudad de Nueva York tenían hipertensión arterial.

    "Sabemos por los estudios que ya se han publicado en Asia y Europa que existen algunas variables que exponen a la gente al riesgo de padecer las complicaciones más desalentadoras", explica Yancy. La hipertensión arterial se encuentra sistemáticamente entre los factores de riesgo más fuertes, junto con la diabetes y la obesidad.

  • Mayor riesgo de coagulación de la sangre. Las investigaciones ya demuestran que muchos pacientes de COVID-19 presentan enfermedad tromboembólica o coagulación de la sangre extrema, en particular en los pequeños vasos sanguíneos de los pulmones. Un marcador que lo detecta es la proteína llamada dímero D, que aparece en la sangre cuando el cuerpo destruye los coágulos. Los niveles altos de dímero D están relacionados con el riesgo de enfermedad cardiovascular, pero los médicos están encontrando niveles altos en pacientes del virus.

    Las investigaciones han demostrado que los afroamericanos corren un riesgo mucho más alto de presentar niveles elevados de dímero D. Un estudio de casi 4,200 afroamericanos reveló que tenían niveles más altos de dímero D que la gente de ascendencia europea. Otro estudio halló que los niveles elevados de dímero D podrían estar vinculados a una variante genética relacionada con las células falciformes. Todavía no se sabe si existe una relación o si alguien con niveles ya elevados de dímero D corre mayor riesgo de complicaciones por coagulación de la sangre con COVID-19, dice Yancy. "Aun así, el riesgo de coagulación de la sangre con la COVID-19 es más alto y sus consecuencias pueden ser mayores".
  • Falta de pruebas. Esta carencia se relaciona con el empleo. Es menos probable que los trabajos en las comunidades subrepresentadas ofrezcan seguro médico; a pesar de la Ley del Cuidado de la Salud a Bajo Precio, mucha gente sigue sin seguro. En muchos casos, para hacerse la prueba de COVID-19 es preciso contar con la recomendación de un médico de atención primaria y transporte al sitio de pruebas. Es posible que la carencia de esas necesidades críticas esté reduciendo las cifras oficiales de casos en las comunidades negra e hispana, dicen los expertos.

    "Muchas comunidades urbanas tienen poco acceso a las pruebas", comenta Glanz. "En algunos lugares la prueba se hace desde el auto, y mucha gente no tiene vehículo".

    Galiatsatos va más lejos. "Si las personas tienen síntomas, pero no son tan graves como para una hospitalización, les decimos que se hagan la prueba. Pero no pueden viajar en transporte público porque contraviene la política de salud pública. No puedo aconsejarles que los lleve un amigo porque pone en riesgo la salud del amigo. Entonces lo que hacemos es pedirles que nos mantengan informados sobre cómo se van sintiendo. Si empeoran, tal vez tengamos que llamar al 911. Pero las cifras provenientes de las pruebas son tan bajas en estas comunidades porque la única manera de que vengan a hacerse la prueba es si los hospitalizan".

    Eso deja cantidades sin contar de personas con probabilidad de tener COVID-19 que no están en cuarentena y no pueden prevenir la propagación de la enfermedad.

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Por qué debe continuar esta conversación

Considerando que la enfermedad ha devastado a las comunidades de color, ¿cambiará algo?

"Estos resultados son producto de décadas de racismo institucional", dice Galiatsatos. "¿Podemos unirnos y comprometernos a superar estas disparidades de salud en el futuro? No estoy seguro. Si más adelante vemos el aspecto positivo, debemos aceptarlo, pero conllevará un costo desmedido de vida para poblaciones muy específicas".

"Si los análisis definitivos confirman que los afroamericanos tienen seis veces más probabilidades de morir, entonces habremos llegado a un punto culminante de suma importancia", señala Yancy. "He venido examinando las disparidades de salud durante mucho tiempo. No es frecuente descubrir diferencias de esta magnitud. Existe una relación un 600% más probable con la muerte. Este es un comentario que nos hace detener. Puede que las cifras terminen siendo más bajas, pero aunque sea el doble o más, es una cantidad tanto más considerable que cualquier otra diferencia de salud que hemos visto como función de la raza. Nos veremos obligados a actuar".

Mike Zimmerman es un periodista especializado en temas de salud y autor de The 14-Day Anti-Inflammatory Diet.

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