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Guías para el cuidado de una persona mayor: aprovecha estos recursos e información.

 

Control del dolor antes y después de una cirugía

Desde dosis preventivas hasta anestesia local, las investigaciones muestran que hay mejores formas de controlar el dolor en el hospital… y cuando regresas a casa.

Doctor realizando una cirugía

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In English | Si alguna vez te has sometido a una cirugía mayor, como un reemplazo de rodilla o de cadera, es muy probable que tus médicos hayan dependido en gran medida de opioides para controlarte el dolor posquirúrgico. Pero estos causan efectos secundarios, como mareo, náuseas y estreñimiento, y pueden llegar a ser adictivos.  De los pacientes que se sometieron a un reemplazo de rodilla, el 53% que tomaron opioides antes y después de la cirugía, todavía los estaban tomando seis meses después. (De aquellos que no notificaron haber tomado opioides antes de la cirugía, el 8% todavía los estaban tomando después de esta, según un estudio del 2016 publicado en la revista médica Pain).


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Afortunadamente, hay nuevas investigaciones en la actualidad en las que se sugieren opciones mucho mejores. El uso de al menos tres medicamentos diferentes para aliviar el dolor, en lugar de un solo opioide, disminuye el riesgo de complicaciones respiratorias y digestivas, y también acorta la estadía en el hospital, según un estudio publicado el año pasado en la revista médica Anesthesiology, en el que se analizaron más de 1.5 millones de pacientes sometidos a reemplazo de articulaciones. Y evitar completamente los opioides antes, durante y después de la cirugía acortó la estadía en el hospital, según otro estudio de la Cleveland Clinic presentado el pasado octubre en el Congreso Clínico del Colegio Estadounidense de Cirujanos.

“Nos hemos vuelto mucho más sofisticados al actuar de manera selectiva en diferentes partes de la vía del dolor para poder lograr mejor analgesia sin depender tanto de los opioides”, explica el Dr. Asokumar Buvanendran, profesor del Departamento de Anestesiología del Rush University Medical Center en Chicago y presidente del comité de medicina del dolor de la Sociedad Estadounidense de Anestesiólogos. El Dr. Buvanendran y el Dr. Stavrow G. Memtsoudis, director de Servicios de Cuidado Intensivo del Departamento de Anestesiología del Hospital for Special Surgery en Nueva York, explican a continuación las formas más recientes y seguras para controlar el dolor posquirúrgico. Muchas son opciones que debes consultar con tu médico si vas a programar alguna cirugía en el futuro cercano, y otras son cosas que debes hacer por ti mismo (como no suspender abruptamente ningún opioide que te hayan dado y hacer que las sesiones de fisioterapia sean una prioridad). 

Toma medicamentos antes de la cirugía. En el estudio de la Cleveland Clinic, se hizo que los pacientes tomaran una dosis preventiva de tres medicamentos: paracetamol, gabapentina (para la neuralgia) y el antiinflamatorio no esteroideo (AINE) celecoxib (Celebrex). “La administración previa de medicamentos para el dolor no opioides puede ayudar a prevenir la cascada de sustancias químicas que causan dolor, provenientes del sistema nervioso central después de la cirugía”, explica Memtsoudis.

Hombre tomando una pastilla

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Otra opción es añadir un esteroide, que ayuda a aplacar la reacción de alarma que se presenta justo después de la cirugía, la cual puede aumentar el dolor.

Elige anestesia local.  Si es posible, pide anestesia local, para la cual se requieren niveles más bajos de opioides que para la anestesia general, así como un bloqueo de nervios periféricos, en el que un cirujano inyecta un anestésico cerca de algún nervio específico o grupo de nervios cerca de la zona para bloquear el dolor, sugiere el Dr. Buvanendran. Esto puede ayudar a reducir la probabilidad de necesitar opioides más adelante.

Asegúrate de que estés tomando los medicamentos correctos después de la cirugía. En general, hay cuatro niveles de medicamentos que pueden considerar tú y tu médico para controlar tu dolor.

  • Paracetamol y AINE de venta libre. Estos se usan a menudo en combinación como tratamiento de primera línea para el dolor agudo de leve a moderado (se te pone en un horario en el que alternas el uso de uno al otro cada varias horas). “Funcionan bien juntos, ya que tienen un efecto sinérgico: el paracetamol es un analgésico general, mientras que el AINE es un antiinflamatorio”, explica el Dr. Buvanendran.
  • Inhibidores de COX-2. Estos medicamentos recetados son un subgrupo de AINE. Impiden la acción de una enzima específica, la COX-2, que es responsable de elaborar prostaglandinas, sustancias químicas que desencadenan la inflamación o el dolor. En general, alternas el uso de un inhibidor de COX-2 con paracetamol.
  • Medicamentos para la neuralgia. Los medicamentos como la gabapentina (Neurontin) o la pregabalina (Lyrica) pueden ayudar a aliviar la neuralgia o el dolor causado por la cirugía, relacionado con los nervios, que no se pueda controlar con estos otros fármacos.
  • Opioides. Si los tres anteriores no son suficientes para aliviar el dolor, entonces se deben añadir opioides. Pero antes de que los recibas, el médico o el enfermero debe hacer más que solo preguntarte cuánto dolor tienes. Dos personas pueden tener exactamente el mismo grado de dolor, pero percibirlo de diferentes formas, afirma el Dr. Buvanendran. “Si alguien me dice que su puntaje de dolor es 10, pero su frecuencia cardíaca y presión arterial son normales, y está viendo televisión mientras se come un sándwich, es menos probable que le recete opioides, en comparación con una persona que está luchando activamente contra el dolor”.  Asimismo, no es realista esperar que no sientas ningún dolor, en particular, después de una cirugía mayor como la de la rodilla. El Dr. Memtsoudis indica que se fija en qué tan bien los pacientes sobrellevan el dolor, incluso si se distraen de este. Si están incómodos, pero pueden distraerse al hablar por teléfono o ver televisión, entonces posiblemente no necesiten opioides.

Mantente activo después de la cirugía. Antes de que te den de alta del hospital (en general, de 1 a 4 días después de la cirugía), necesitarás probar que puedes hacer ciertas cosas (como levantarte de la cama y acostarte por ti mismo, y caminar con un dispositivo asistido, como un bastón o un caminador). Pero debes pararte y empezar a moverte tan pronto como sea posible después del procedimiento, idealmente una vez se te haya pasado el efecto de la anestesia, dice el Dr. Buvanendran.

Doctor examina la rodilla de un paciente

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Esto ayudará a reducir la inflamación que puede causar dolor. Una vez estés en casa, también es importante hacer los ejercicios recomendados y comenzar la fisioterapia tan pronto como el médico te lo indique.

Intenta meditar. Los pacientes hospitalizados que practican técnicas de atención plena (como la respiración profunda) notifican menos dolor que aquellos que no lo hacen, según un estudio del 2017 publicado en el Journal of General Internal Medicine. De hecho, aproximadamente un tercio de estos pacientes pudo aliviar el dolor en un 30%, que es equivalente a tomar 5 mg del opioide oxicodona.

No trates de ajustar tus propias dosis de medicamentos. Cuando estés en casa, sigue el horario de medicamentos que te recetó el médico. Es importante que no tomes más de esa dosis. Tomar más opioides puede deprimir la respiración, pero incluso los medicamentos de venta libre, como el ibuprofeno, pueden producir efectos secundarios peligrosos, como sangrado gastrointestinal si se toman en cantidades demasiado altas. Si todavía tienes dolor, llama a tu médico. Y no los mezcles con ciertos medicamentos: si combinas un opioide con fármacos de venta libre, fármacos para dormir recetados o antiansiolíticos, puede aumentar los efectos secundarios potencialmente mortales, como la respiración reducida. 

No interrumpas los opioides abruptamente. La mayoría de las veces, no es necesario tomar opioides por más de tres días. Pero si te sometiste a una cirugía mayor, como un reemplazo de alguna articulación, quizás debas tomarlos por más tiempo. Si es así, habla con tu médico sobre cómo establecer un horario de disminución gradual, para que dejes de tomarlos poco a poco (por ejemplo, disminuir el uso a una tableta cada 3 o 4 días) para reducir al mínimo los síntomas de abstinencia.

Tira todas las pastillas sobrantes. Más del 60% de las personas en Estados Unidos a las que se les recetan opioides se quedan con el medicamento sobrante, según un estudio del 2016 publicado en la revista JAMA Internal Medicine. Pero tenerlos a la mano cuando no los necesitas puede ser desastroso: el 41% de las personas que usan opioides incorrectamente los obtienen de amigos y familiares, se mostró en un estudio del 2017. Tampoco los tires a la basura, ya que pueden terminar en manos equivocadas. Puedes contactar al departamento de policía o al servicio de basura local para ver si tienen programas de recogida de medicamentos, o tira las pastillas en el inodoro. (Puedes consultar la “lista para tirar al inodoro” de la Administración de Alimentos y Medicamentos, en inglés).

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