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CDC: los pensamientos suicidas han aumentado entre cuidadores no remunerados

Un nuevo estudio encuentra que el estrés y el aislamiento a raíz del coronavirus afectan la salud mental.

Una mujer con una taza en su mano y otra mano en la frente luce preocupada

DIGITALSKILLET/GETTY IMAGES

In English |  Hace cuatro años, Sandra Gilmore, de 66 años, regresó a la casa de su infancia en Sewickley, Pensilvania, para cuidar de sus padres de 90 años. Su madre tiene demencia, insuficiencia cardíaca congestiva y diabetes. Su padre tiene dificultades auditivas.

En una ocasión, los dejó por una semana bajo cuidados las 24 horas del día para ir a Disney World con su nieto y los padres de este. Fuera de eso, Gilmore dice que solo deja a sus padres para hacer viajes cortos a la tienda o para recoger comida para llevar.

"Definitivamente, siento un poco de ansiedad cuando los dejo", dice. Además, admite que a veces también se siente frustrada. “Cuando me pongo irritable y siento que estoy perdiendo la paciencia, necesito tomarme una pausa”.

Gilmore, una enfermera jubilada, dice: “Pensarías que estoy totalmente preparada para esto. No, para nada. Nada te prepara para esto. Es una situación completamente diferente. Es como ir constantemente por una calle sin salida".


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Desde que ocurrió la pandemia, Gilmore y muchos otros cuidadores familiares no remunerados en todo el país enfrentan una lucha diaria para conservar su salud mental. Ahora, están sintiendo el efecto impactante de la crisis.

Un informe reciente basado en una encuesta nacional de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) sobre los tipos de problemas de salud mental que enfrentan las personas durante la pandemia encontró que casi el 31% de los cuidadores familiares no remunerados, como Gilmore, reportaron haber considerado seriamente el suicidio en los 30 días anteriores, en comparación con el 11% de los otros adultos que respondieron la encuesta y que no eran cuidadores.

Los cuidadores familiares no remunerados también informaron tener más síntomas de depresión y ansiedad, y han comenzado o aumentado el uso de sustancias para afrontar el estrés de la COVID-19, además del cuido de sus seres queridos, en comparación con los otros encuestados. La encuesta se administró del 24 al 30 de junio e incluyó a casi 5,500 adultos.

Solo el 4% de los adultos en el 2018 tenían pensamientos serios de suicidio, según una encuesta nacional del 2018 sobre la salud y el uso de drogas realizada por la Administración de Servicios para el Abuso de Sustancias y la Salud Mental (SAMHSA).

Estos nuevos datos tienen a los expertos en salud mental preocupados por su reacción en cadena.

"No sabemos realmente cuántas personas pasan del pensamiento suicida al suicidio", dice Rajeev Ramchand, consultor principal de epidemiología y prevención del suicidio en el Instituto Nacional de Salud Mental.

Sin embargo, “incluso los pensamientos sobre hacerse daño a uno mismo sugieren una gran desesperación y angustia. Esto es digno de mención y preocupación, y debemos prestarle atención porque podría ser indicativo de un futuro suicidio”, dice Ramchand.

Sin embargo, advierte que “lo que no sabemos es si en tiempos normales los cuidadores tienen mayores pensamientos suicidas”.

Heidi Donovan, codirectora del National Rehabilitation Research and Training Center on Family Support de la University of Pittsburgh, dice: “cuidar a alguien es difícil en el mejor de los casos. Todo el mundo está consciente de eso. Creo que el efecto agravante de la pandemia está haciendo que el trabajo sea más difícil física, emocional y económicamente”.

Muchos de los servicios disponibles para los cuidadores, como el relevo y el cuidado de salud en el hogar, se han visto afectados por la pandemia. Al solo tener disponible apoyo social en línea, a los expertos les preocupa que el aislamiento de los cuidadores pueda empeorar la situación.

Gilmore dice: “Ahora tengo muy poca vida social. Solía disfrutar de un descanso mensual para cenar con amigos, y ahora no tengo esa pequeña salida".

La encuesta también indica que a los cuidadores no remunerados les va peor a medida que transcurre el tiempo. Los expertos dicen que esto es preocupante.

"Creo que nosotros, como sociedad y como individuos, debemos unirnos en apoyo a las personas que sabemos que son cuidadores familiares. No pueden cuidar de sus seres queridos si primero no se cuidan a sí mismos”, dice Donovan.

Susan C. Reinhard, enfermera, vicepresidenta sénior y directora del Instituto de Política Pública de AARP, dice que el sentirse solo y no tener otra opción en la prestación de cuidados pueden ser factores de estrés adicionales importantes para los cuidadores familiares no remunerados.

La mayoría de los cuidadores familiares no remunerados dicen que no tienen otra opción y la mitad de ellos están muy estresados, según el informe "El cuidado de los seres queridos en Estados Unidos en el 2020" del National Alliance for Caregiving y AARP.

El 72% de las personas que dicen sentirse solas como cuidadores familiares no remunerados dicen tener un alto grado de estrés emocional, según el estudio.

"Mucho va a depender de cuánto tiempo alguien esté brindando cuidados, pero cuando sientes que no tienes control en la vida, o cuando te sientes estancado, eso es un gran sufrimiento", dice Reinhard.

"Todos debemos pensar en los cuidadores familiares. Necesitamos tenderles la mano. Las personas que están experimentando esto no cuentan con la energía emocional para llamarte”, dice ella.

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