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Amigos con ‘beneficios’ después de los 50

¿Está bien mantener relaciones casuales con amigos?

Mujer susurrando en el oído de un hombre - Amigos con derechos después de los 50

Foto: Marcus Lund/Corbis

Para las personas mayores de 50 años las relaciones casuales son cada vez menos una cuestión de capricho.

In English | Cometiste el error de preguntarle a tu hija adulta si estaba en una “relación seria” con el hombre con quien salió anoche.

Despreocupada, encogió los hombros y sonrió. "No reserves la iglesia todavía, mamá —¡fue solamente un encuentro!—".

Al principio, te parece que con su revelación comparte demasiada información. Pero entonces te pones a pensar que tú también eres soltera (en inglés) —¿qué tiene de malo pasarse una noche informal en la cama con alguien que te gusta pero no amas?—.

Las personas mayores de 50 años que no están dispuestas a seguir —o quizá volver a seguir— el camino que conduce al romance, anillos y una mudanza, piensan que “una amistad con derechos” se ve cada vez menos como un capricho del milenio.

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En fin, se sienten muy solas esperando a su "alma gemela". Quizás has decidido que lo que necesitas en esta etapa de tu vida es alguien con quien hablar y reír —alguien con quien compartir las sábanas pero no el reembolso de los impuestos—.

Muchas personas, hombres y mujeres mayores, divorciados o viudos, se encuentran en la misma situación. Desean proteger su privacidad y tranquilidad, pero no se han convertido en eunucos o ermitaños. De vez en cuando, sienten que despierta cierto deseo familiar.

Así que, ¿cómo resuelves el problema?

Quizás no estés tan desesperado como para acechar a los vecinos o buscar amistades en lugares no indicados (vamos a suponer un bar). Pero si se presenta la oportunidad de volver a conectarte con alguien de tu pasado —por ejemplo, cenar con tu novio o novia de la escuela secundaria— podrías sorprenderte y terminar la noche entre las sábanas. La mañana siguiente (o hasta esa misma noche) comenzarán las recriminaciones… ¿es malo dar la luz verde a esa persona cuando no tienes la más mínima intención de reavivar la relación emocional?

'Me gusta —es exactamente cómo deseo sentirme—'

Marilyn, una compañera soltera de 57 años, recientemente volvió a conectarse con alguien con quien había trabajado hace muchos años. Varias semanas después, pasaron “un fin de semana maravilloso” en el estado donde vive él.

"Así que, ¿ahora estás enamorada?" bromeé con ella.

"No", contestó Marilyn con una carcajada, "es algo mejor, me gusta —es exactamente cómo deseo sentirme—". También confesó que planeaban reunirse "con regularidad —si cuatro veces al año se puede considerar 'con regularidad'—. Pero pienso que en realidad no deseo más que eso".

La informalidad con que Marilyn mantiene esa amistad con derechos simboliza el modo de pensar de aquellas personas de mayor edad que han aceptado "divertirse a lo grande" aunque solamente sea "una de esas cosas de la vida". Y la búsqueda episódica del placer podría ser más común de lo que piensas: en The Normal Bar, un libro que escribí el año pasado con Chrisanna Northrup y James Witte, informamos que un 61% de mujeres encuestadas con parejas tienen fantasías acerca de alguien que han conocido. (Para los hombres, la cifra es un 90%). Y si reciben una proposición sexual por parte de alguien que les parece atractivo, un 48% de las mujeres (y un 69% de los hombres) afirman sentirse tentados de tener relaciones sexuales fuera de la relación. Es más, en la actualidad muchos caen en esa tentación: un 36% de mujeres encuestadas (pero sorprendentemente, solamente un 21% de los hombres) han pasado la noche con un antiguo amor, generalmente al asistir a una reunión de antiguos alumnos.

Un estudio acerca de la sexualidad en Estados Unidos, que mandó a investigar AARP en el 2009, expuso más pruebas del "síndrome de las miradas lascivas". Según este estudio, un 6 a 8% de personas solteras de 50 años o más no se limitan a salir con una sola persona. El mismo estudio reveló que un 11% de personas encuestadas tienen relaciones sexuales con personas con quien no viven.

¿Qué tienes de perder?

¿Puede una relación sexual informal cobrar un precio emocional? Es cierto que las personas que asocian la intimidad con el compromiso no son las más indicadas para tener relaciones sexuales tan significativas como una brisa de verano; para ellas, tener amistades con derechos no es buena idea.

Pero eso sí, esto no significa que todos los amantes casuales se sienten emocionalmente despojados tras un encuentro puramente físico. Muchos afirman que reciben exactamente lo que desean y necesitan. ¿Es una situación lamentablemente manipuladora? Posiblemente lo sea —hasta que te detengas y consideres cuántas personas se sienten cómodas sin parejas pero cuán pocas están dispuestas a vivir sin que las acaricien—.

Joan Price, una sexóloga en sus 60 años, por ejemplo, está de acuerdo con los encuentros “grises”, pero con un par de advertencias. Las personas en la relación deben tener la capacidad emocional para aceptar su condición de pareja sexual sin compromisos, y deben tomar medidas para protegerse contra las enfermedades de transmisión sexual.

Un estudio nacional realizado en 2012, a cargo del Center for Sexual Health Promotion (Centro para la promoción de la salud sexual), concluye que las parejas de 50 años o mayores tienen el doble de probabilidad de usar un preservativo cuando consideran que el encuentro sexual es casual y no parte de una relación estable. Parejas mayores no tienen los mejores antecedentes cuando se trata de preservativos, pero por lo menos tienen una mayor probabilidad de usarlos cuando no saben del pasado sexual de su pareja —¡o el presente!—.

Personalmente pienso que todo se reduce a una simple pregunta, sin importar la edad: ¿es mejor sentirse solo, célibe y con deseos de amar, que intercambiar “beneficios” con una amistad?

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