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5 cosas que ya no son gratis

Ciertos productos y servicios que antes eran gratuitos ahora tienen un precio.

Interior de la cabina de un avión

ISTOCK / GETTY IMAGES

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La frase "nada en la vida es gratis", no podría ser más cierta hoy día. Los consumidores están pagando más por todo, desde un asiento de pasillo en el avión hasta por las bolsas de plástico en el supermercado. La razón por la que los regalitos están desapareciendo es complicada, pero los expertos sugieren que el internet tiene parte de la culpa. Los consumidores son mucho más conscientes del precio gracias a esta herramienta, por lo que las empresas mantienen los precios bajos ofreciendo productos y servicios básicos. Ahora los extras cuestan.

"En cualquier ámbito se puede separar algún aspecto del producto o servicio de otro", dice Jonah Berger, profesor de la Facultad Wharton de University of Pennsylvania. "No todo el mundo usa la piscina del hotel. Lo mismo ocurre en un vuelo. Algunas personas quieren cierto asiento; otras, no". 

Las cosas gratuitas que están desapareciendo se pueden encontrar prácticamente en todas partes. Entre ellas se encuentran las siguientes cinco.

1. Bolsas de supermercado

Para proteger el medioambiente, algunos estados están prohibiendo o reduciendo el uso de bolsas de plástico en los supermercados. En vez de recibir bolsas de plástico gratis, ahora cuestan entre 5 y 10 centavos cada una. ¿No quieres pagar por bolsas de plástico en el supermercado? Lleva tus propias bolsas reutilizables. 


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2. Asignación de asientos en un vuelo

En el pasado, el precio de un boleto de avión era el mismo si escogías asiento en el pasillo o la ventanilla. Hoy, lo que pagues por un boleto puede depender de dónde quieras sentarte. Si prefieres un asiento de pasillo o uno con más espacio para las piernas, pagarás más. Según un análisis de NerdWallet, Delta cobra un promedio de $15 por la selección de asientos por cada vuelo; American cobra $19. La aerolínea de bajo costo Frontier es la que más cobra, con un promedio de $23 por cada vuelo. 

Para no pagar esta cuota al reservar en línea, considera la posibilidad de saltarte la selección de asiento si no puedes elegir un asiento gratis. Las aerolíneas no lo anuncian, pero no tienes que elegir tu asiento en un vuelo con anticipación, según NerdWallet. La aerolínea te asignará uno sin costo alguno cuando te registres, aunque puede ser un asiento del medio. Si el asiento es importante para ti, elige una compañía aérea que cobre una tarifa módica, o ninguna, por la selección de asiento. 

Servicio automático para colocar aire a las llantas del automóvil

ISTOCK / GETTY IMAGES

3. Aire en las gasolineras

Ponerles aire a los neumáticos del automóvil era gratis en las gasolineras de todo el país. Este ya no es el caso. Esto ha cambiado en parte debido a la legislación vigente en algunos estados. Las gasolineras de esos estados están obligadas a proporcionarles a los automovilistas acceso al aire comprimido. Aunque el aire es gratuito, las gasolineras pueden cobrarte el uso de sus compresores. Connecticut es una excepción. La ley les exige a los minoristas de gasolina que proporcionen “un compresor operable de aire gratis”.

¿Estás harto de pagar por mantener la presión correcta de los neumáticos? FreeAirPump.com (en inglés) puede ayudarte. Este sitio web proporciona una lista de gasolineras y tiendas de autoservicio de todo el país que ofrecen aire gratis. También puedes utilizar una bomba de bicicleta si los neumáticos solo necesitan unas cuantas libras de aire, pero eso puede suponer un poco de esfuerzo. 

4. Servicios en complejos turísticos

Algunos hoteles de todo el país cobran una tarifa por servicios que antes eran gratuitos, desde la red wifi hasta el estacionamiento. Otros pueden llegar a cobrarte una cuota aparte por utilizar la piscina, reservar las sillas de playa o usar el gimnasio. Las tarifas de los complejos turísticos oscilan entre unos cuantos dólares y más de $30 por noche, dependiendo de dónde te alojes. Alrededor de 1,779 hoteles de EE.UU. cobran una tarifa de complejo turístico, según ResortFeeChecker.com (en inglés). Esta cifra ha bajado un 17% desde el máximo alcanzado en el 2018, pero el número está creciendo con el aumento de personas que han vuelto a viajar.

Una forma de tratar de eludir las cuotas del complejo turístico es utilizar los puntos de recompensa de la tarjeta de crédito para pagar la habitación del hotel. Muchos operadores renuncian a las cuotas del complejo turístico si canjeas los puntos de fidelidad. ¿No tienes recompensas? Entonces busca un hotel que no cobre cuotas de complejo turístico. Son pocos, pero deberías poder encontrar algunos en el lugar donde te quieras alojar. ResortFeeChecker.com es una base de datos que permite buscar las cuotas que cobran los hoteles. 

5. Reservas en un restaurante

Hacer reservas era fácil. Llamabas al restaurante, les decías cuántos son en tu grupo y reservabas una hora para cenar. Si no te presentabas, no pasaba nada, a menos que fueras el dueño del establecimiento, sobre todo si esa mesa no se utiliza. Para evitarlo, cada vez más restaurantes exigen los datos de tu tarjeta de crédito para reservar una mesa. Si no te presentas o no avisas con suficiente anticipación, el restaurante te cobrará una penalización, que no cubrirá el costo de la comida, pero puede ser de entre $20 y $40 por persona. Algunos restaurantes elegantes exigen que pagues la comida por adelantado.

Lee la letra pequeña de la confirmación de tu reserva. Para evitar esta cuota, es importante cancelar antes del plazo designado, normalmente 24 horas antes de la hora de la reserva. Si se trata de una cancelación de última hora debida, por ejemplo, a una emergencia legítima, puedes llamar al restaurante y pedir que no te cobren. El restaurante puede mostrarse más receptivo si cambias la reserva para otra fecha. También hay muchos restaurantes que no cobran por no presentarse. Si se requiere una tarjeta de crédito para hacer una reserva, eso te dará una pista de que podrías tener que pagar una multa por no presentarte.


Donna Fuscaldo es una escritora y editora colaboradora especializada en finanzas personales y salud. Lleva más de dos décadas escribiendo y cubriendo noticias para varias publicaciones nacionales, como The Wall Street JournalForbes, Investopedia y HerMoney.