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Los ladrones lavan las ganancias que obtienen de sus delitos de innumerables maneras

Usan tarjetas de regalo, transferencias bancarias o criptomonedas para convertir dinero "sucio" en dinero "limpio".

Ilustración de unas manos usando fajos de dólares, bitcóins, y tarjetas de créditos como jabón

GETTY IMAGES/AARP

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Cuando una víctima envía dinero a un estafador, podrías pensar que el trabajo del estafador ya está casi terminado. Pero lo que viene a continuación podría ser la parte más difícil y complicada de la transacción, sobre todo si el delincuente se encuentra fuera de Estados Unidos: lograr que el dinero llegue a sus manos de tal forma que no puedan rastrearlo las autoridades encargadas del orden público, los bancos ni cualquier otra persona.

Bienvenido al mundo clandestino del lavado de dinero, donde las tarjetas de regalo, transferencias electrónicas, criptomonedas y otros métodos de pago se convierten en dinero "limpio", y se evitan a toda costa bancos, tarjetas de crédito y otras instituciones financieras legítimas. A menudo se trata de un proceso que requiere mucho trabajo y en el que participan numerosas personas y empresas, cada una de las cuales se lleva una parte de los beneficios.


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Cómo mantenerte seguro

  • Nunca compres tarjetas de regalo para algo que no sea un regalo. Las peticiones de pago mediante tarjeta de regalo suelen ser fraudulentas. Las agencias gubernamentales nunca te pedirán que realices un pago de esta manera.

  • Usa tarjetas de crédito para todas las transacciones en línea. Las tarjetas de crédito incluyen sistemas de protección que te permitirán recuperar los fondos si te defraudan.

  • No pagues por bienes o servicios con criptomonedas a menos que tengas una relación de confianza con el vendedor. Los delincuentes intentan forzar pagos a través de cajeros de bitcóin.

  • Nunca envíes dinero en efectivo por correo para pagar nada que hayas comprado en internet o si te pidieron dinero por teléfono. Los negocios legales aceptan tarjetas de crédito.

Los tribunales de California están juzgando un caso que ofrece una imagen bastante clara de lo eficaz que puede ser este sistema financiero clandestino. Según los documentos judiciales, alguien convenció a un hombre de 66 años de Streamwood, Illinois, para que comprara $1,000 en tarjetas de regalo para pagar por un servicio falso. El hombre leyó los códigos de canje de la tarjeta de regalo por teléfono a un estafador que inmediatamente envió la información a unos delincuentes del sur de California a través de una aplicación de mensajería de propiedad china llamada WeChat. Entonces, el equipo envió a un mensajero para que usara la información de las tarjetas de regalo para comprar una tableta de $862 en unos grandes almacenes en Chino, California. ¿Cuánto tiempo transcurrió desde la compra inicial de las tarjetas de regalo hasta la compra de la tableta? Apenas 13 minutos.

¿Y después? El operativo de California acumulaba productos electrónicos comprados con tarjetas de regalo y luego revendía algunos de los productos en Estados Unidos y enviaba otros a varios destinatarios en Hong Kong. Aunque los aparatos electrónicos se revendieran por menos de 50 centavos de dólar, eso supondría casi un beneficio puro para el cabecilla. Incluso después de recompensar a todos los implicados (incluida la persona que hizo la llamada que estafó al hombre de Illinois), el delito seguiría siendo lucrativo.

Los cargos contra cuatro personas que esperan juicio en este caso de California dicen que la cadena de lavado de dinero obtuvo tarjetas de regalo de víctimas en 14 estados. Se usaron más de $2.5 millones en pagos mediante tarjetas de regalo para comprar productos populares de alta tecnología como tabletas, relojes inteligentes y consolas de videojuegos.

Los códigos de las tarjetas de regalo robadas en Illinois se usaron para comprar una tableta en California tan solo trece minutos después.

Según los documentos del tribunal, los mensajeros recibieron instrucciones de usar las estaciones de autopago para no llamar la atención de los dependientes de las tiendas. Un mensajero rápido puede visitar más de una docena de tiendas al día, para distribuir las compras y así evitar sospechas. Una mensajera declaró a la policía que había conseguido el trabajo a través de un anuncio en internet y que llegó a gastar $10,000 al día usando códigos de tarjetas de regalo. ¿Cuánto se llevaba ella? Entre $200 y $300.

Aunque actualmente las tarjetas de regalo son especialmente populares entre los estafadores, los delincuentes también lavan dinero de otras maneras. Con cada vez más frecuencia, hacen que sus víctimas usen criptomonedas, fondos digitales como los bitcoines, fáciles de ocultar y casi imposibles de rastrear por parte de las autoridades. Los estafadores dirigen a sus víctimas a uno de los cajeros automáticos de criptomonedas que cada vez hay en más supermercados, farmacias y tiendas de conveniencia, dice John Buzzard, analista principal de fraude y seguridad de Javelin Strategy and Research. Esos fondos pueden lavarse en el registro contable digital que rastrea las transacciones de criptodivisas, llamado cadena de bloques ("blockchain"), y pueden ocultarse fácilmente de las autoridades, agrega Buzzard.

Muchos criminales siguen teniendo debilidad por el dinero en efectivo. Los delincuentes "tienen muchísimas formas" de lavar divisas, afirma el especialista en la lucha contra el lavado de dinero Jack D. Smith, profesor en la Facultad de Derecho de George Washington University. Empresas fraudulentas que manejan mucho dinero en efectivo, desde clubes nocturnos hasta lavados de autos o lavanderías, pueden usarse para mezclar dinero en efectivo de fraudes con ingresos legítimos. Otra posibilidad es sacar el dinero ilegalmente al extranjero.

Algunos estafadores convencen a sus víctimas para que envíen el dinero a través de Western Union u otras empresas similares. Una vez enviado, el estafador retira los fondos y desaparece. La Comisión Federal de Comercio señala que es ilegal que un televendedor te pida que pagues mediante transferencia bancaria. Si alguien intenta convencerte para que envíes una transferencia para comprar algo, cuelga el teléfono de inmediato.

Katherine Skiba cubre temas de estafas y fraudes para AARP. Anteriormente, fue periodista con el Chicago Tribune, U.S. News & World Report y el Milwaukee Journal Sentinel. Recibió la Beca Nieman de Harvard University y es la autora del libro Sister in the Band of Brothers: Embedded with the 101st Airborne in Iraq.

La Red contra el Fraude, de AARP, puede ayudarte a identificar y evitar las estafas. Inscríbete para recibir nuestras Alertas de vigilancia, consulta nuestro mapa de rastreo de estafas (en inglés) o llama gratis a nuestra línea de ayuda especializada en fraudes al 877-908-3360 si tú o un familiar sospechan que han sido víctimas de una estafa.