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Por qué los adultos mayores LGBTQ pueden ser más vulnerables ante el fraude

Inseguridad económica y antecedentes de discriminación pueden aumentar riesgo de abuso financiero.

Mano sostiene un teléfono móvil con un bracelte con los colores del arco iris

Westend61/Getty Images

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El año pasado, los consumidores perdieron más de $5,800 millones por estafas, un 70% más que en el 2020, según la Comisión Federal de Comercio (FTC), y las personas de todas las edades pueden convertirse en víctimas. Sin embargo, algunos grupos pueden ser más vulnerables ante estos delitos que otros, como los integrantes mayores de la comunidad de personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero y queer (LGBTQ).

 Existen muy pocos datos concretos sobre la cantidad de miembros de la comunidad LGBTQ que han sido víctimas de estafas. La FTC y otros organismos que llevan el control de estos delitos no preguntan a las víctimas sobre su orientación sexual ni su identidad de género. No obstante, algunos defensores de derechos, como David Vincent, consideran que esta comunidad “definitivamente corre un mayor riesgo”.

Vincent es el director de programas de SAGE, una organización que ofrece servicios y apoyo a los adultos mayores LGBTQ. Según el Movement Advancement Project (MAP), un grupo de investigación dedicado a asuntos de equidad, se calcula que la población LGBTQ de 50 años o más aumentará de 2.4 millones a más de 5 millones para el 2030.


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“Recibimos información de personas de todo el país que son víctimas de terribles fraudes y abusos”, señala Vincent.

 ¿Por qué? Los adultos mayores LGBTQ son más propensos que los heterosexuales de su grupo de edad a sufrir aislamiento, inseguridad económica y discriminación, que son factores de riesgo de fraude, explica.

El riesgo de la estafa por romance

Los expertos en fraudes y los defensores de la comunidad LGBTQ sostienen que las personas mayores que pertenecen a dicha comunidad corren un riesgo concreto de ser víctimas de estafas de romance. Por lo general, el delincuente se presenta como una persona ficticia en internet (con frecuencia en sitios de citas como Grindr o Feeld) para atraer a la víctima, dedica tiempo a generar confianza e intimidad, envía y solicita fotografías explícitas, y finalmente pide o exige dinero, muchas veces en forma de tarjetas de regalo o, cada vez más, de criptomonedas.

El estafador puede argumentar que tiene una supuesta urgencia médica o que usará el dinero para hacer una visita en persona a la víctima. También puede intentar extorsionar a la víctima con la amenaza de compartir fotos o mensajes comprometedores con sus amigos, familiares o compañeros de trabajo.

Luchar contra el aislamiento

Connect2Affect, (en inglés) un servicio de AARP Foundation, ofrece recursos para ayudar a los adultos mayores a reducir el aislamiento social. Estos recursos incluyen una herramienta de evaluación digital para determinar el riesgo y un chat automatizado para orientar a quienes desean restablecer sus vínculos sociales.  

Una persona que no se haya declarado abiertamente LGBTQ puede ser particularmente vulnerable a este tipo de “sextorsión”, señala Michael Herndon, subdirector adjunto de la División de Adultos Mayores de la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor de EE.UU.

“Ese énfasis en la privacidad y la protección personal es un tema que hemos escuchado bastante”, dice Herndon. “Sin duda es importante para las generaciones mayores, que no vivieron esa aceptación” de las personas LGBTQ que se ha ido generalizando en los últimos años.

Según el FBI, en general las estafas de romance están aumentando, y las víctimas pierden mucho más dinero en promedio. En el 2021, el FBI recibió 24,299 denuncias de estafas de romance, lo que representa un aumento del 25% con respecto a los dos años anteriores, y las pérdidas aumentaron de $475 millones a $956 millones en ese mismo período. Casi la mitad de las víctimas —el 48%— tienen más de 50 años.

Aislamiento y desconfianza en las autoridades

En una encuesta (en inglés) de 2,004 personas LGBTQ de 45 años o más que acaba de publicar AARP, 8 de cada 10 indicaron no estar seguras de que tendrán un apoyo familiar o social adecuado en su vejez. Asimismo, más de la mitad de los encuestados (el 52%) dijeron que se sentían excluidos, que les faltaba compañía o que se sentían solos.

En comparación, solo alrededor del 25% de la población general de 50 años o más manifestaron sentirse solos en un estudio de octubre del 2020 (en inglés) sobre el aislamiento social durante la pandemia de la COVID-19 que se llevó a cabo para AARP Foundation y United Health Foundation.

Muchos adultos mayores de la comunidad LGBTQ están alejados de su familia biológica, y por ello carecen del apoyo tradicional de cuidados con el que cuentan muchos otros adultos mayores. Según SAGE, tienen el doble de probabilidades de vivir solos y cuatro veces menos probabilidades de tener hijos que el promedio, y con frecuencia enfrentan situaciones de discriminación que pueden reducir la probabilidad de que acudan a centros para adultos mayores, programas de comidas y otros servicios de apoyo.

En consecuencia, tal vez no se sientan bien recibidos en algunas zonas del país donde “las comunidades de mayor edad no son tan receptivas” a las personas LGBTQ, advierte Ronald Long, director de Elder Care Initiatives de Wells Fargo, que se ha aliado con SAGE para intentar hacer frente al estrés financiero de la población de adultos mayores LGBTQ.

“Estas comunidades ofrecen cierta protección contra el aislamiento que suelen buscar los estafadores”, según Long. “Pero cuando las mismas personas que podrían estar atentas a una posible situación de estafa te hacen sentir como un marginado, incluso rechazado, eres más vulnerable”.

También es posible que los adultos mayores LGBTQ del país no consideren que pueden acudir a las autoridades para denunciar un fraude. Muchos miembros de la comunidad alcanzaron la mayoría de edad en un momento en el que la homosexualidad era ilegal, señala Herndon, “por lo que las autoridades del orden público no eran a quien acudían si había un problema”.

Además, el aislamiento está íntimamente vinculado a la soledad, lo cual estimula un deseo de conexión que puede llevar a muchos a buscar compañía en las redes sociales y en las aplicaciones de citas, donde proliferan las actividades fraudulentas. “Los estafadores saben que hay una epidemia de soledad y explotan esa situación”, afirma Samuel Levine, director de la Oficina de Protección al Consumidor de la FTC.

Inseguridad económica

En una encuesta que SAGE llevó a cabo en el 2014 entre adultos solteros de 45 a 75 años, cerca de la mitad de los que se identificaron como LGBTQ manifestaron que necesitarían continuar trabajando después de la edad de jubilación, en comparación con el 27% de los adultos no LGBTQ.

Las mujeres que tienen una pareja del mismo sexo corren un riesgo especial de sufrir dificultades económicas. Las de 65 años o más registran casi el doble del índice de pobreza que los matrimonios de adultos mayores de sexo opuesto, según un informe exhaustivo (en inglés) sobre la situación económica de las mujeres LGBTQ elaborado por MAP y otro grupo de expertos, el Center for American Progress.

Uno de los principales motivos de estas disparidades es que hasta el 2015, las parejas del mismo sexo no tenían el derecho constitucional de contraer matrimonio en todo el país, lo que se vincula a una mayor estabilidad económica (entre otros factores, supone beneficios impositivos y de seguros). Transcurrieron otros cinco años hasta que la Corte Suprema dictaminó que la legislación de derechos civiles que protege a las personas contra la discriminación sexual en el trabajo se aplica a las personas gais, lesbianas y transgénero.

Los problemas económicos pueden exponer a una persona a un mayor riesgo de fraude, señala Herndon. Por ejemplo, la posible discriminación de las personas LGBTQ en el sector de servicios financieros podría llevarlas a recurrir a fuentes de financiación más arriesgadas. “No es difícil imaginar que si te negaran un préstamo, podrías recurrir a otros métodos para conseguirlo, lo que podría aumentar tu riesgo de entrar en contacto con un estafador”, advierte.

Para ayudar a combatir este riesgo, SAGE colaboró con LifeCents —una empresa que crea herramientas digitales de bienestar financiero— y con la Wells Fargo Foundation para crear SAGECents, una aplicación y un sitio web gratuitos concebidos para fomentar el conocimiento y el bienestar financiero de los adultos mayores LGBTQ.

Con SAGECents, los usuarios pueden llevar un control de sus gastos y acceder a información sobre las estafas actuales, el modo de denunciarlas y los lugares en los que pueden encontrar apoyo si son blanco de un delincuente. 

Los adultos mayores LGBTQ “suelen estar convencidos de que las autoridades no les creerán”, indica Vincent, de SAGE. “Por lo tanto, sienten que no tienen ningún otro lugar al que acudir”.

Sin embargo, Levine, de la FTC, hace hincapié en la importancia de que las personas LGBTQ que sean víctimas de estafas denuncien estos delitos.

“Uno de los temas del Mes del Orgullo es que sentirnos orgullosos nos confiere más poder”, comenta Levine, que se identifica como LGBTQ. “Yo diría lo mismo sobre el fraude. Si exponemos con franqueza lo que nos ocurre, tendremos más poder para combatirlo”.


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 Cómo evitar las estafas de romance

La plataforma de citas Grindr, que está orientada a la comunidad LGTBQ, ofrece consejos a los usuarios para evitar las estafas de romance, de los cuales muchos coinciden con los de la FTC:

No abras cuentas para nadie más que para ti. Algunos estafadores intentarán convencerte de que abras cuentas para ellos en Grindr, que luego utilizarán para cometer estafas.

No te apresures a compartir información. Actúa con cautela cuando compartas tus datos de contacto, sobre todo si intercambias algún tipo de contenido (incluidos los chats) que no quieras que vean los demás. Los estafadores pueden descubrir tu identidad a partir de un número de teléfono o de las redes sociales y utilizar esa información para amenazarte.

No envíes dinero. Desconfía de todo aquel que te pida que le envíes dinero (o a otra persona) o te pida que pagues para poder interactuar con él.

No le pagues a nadie para que destruya fotografías o conversaciones. No hay ninguna garantía de que lo vayan a hacer. El FBI no aprueba el pago de las demandas de extorsión en línea.

Interrumpe la comunicación. Si sospechas que un pretendiente en internet puede ser un estafador, suspende el contacto de inmediato. Denuncia las sospechas de intentos de sextorsión ante la FTC y el FBI, directamente en una oficina local  (en inglés) o por internet en el Internet Crime Complaint Center (Centro de Quejas de Crímenes por Internet —en inglés—) del FBI. También puedes llamar a la línea directa de crisis de la Cyber Civil Rights Initiative (Iniciativa de Derechos Civiles Cibernéticos) al 844-878-2274 para pedir ayuda o asesoramiento.

Christina Ianzito es la editora de viajes y libros de aarp.org y AARP The Magazine; también edita y escribe artículos sobre salud, entretenimiento y otros temas para aarp.org. Recibió el premio Lowell Thomas del 2020 por sus escritos sobre viajes.