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Qué consumir y qué evitar para prevenir los cálculos renales

Ocho reglas alimentarias que pueden ayudarte a eludir esta dolorosa enfermedad.

Un hombre sentado se pasa la mano por la espalda baja

GETTY IMAGES

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Se trata de pequeños engendros que acechan sigilosamente hasta que atacan, a menudo sin previo aviso. Son los cálculos renales: fragmentos cristalinos que se forman en los riñones y que a veces se quedan atascados y producen dolor cuando intentamos expulsarlos en la orina.

Los síntomas varían. Algunas personas expulsan los cálculos sin darse cuenta, mientras que otras sienten una mayor necesidad de orinar, tienen sangre en la orina o sienten un dolor en la espalda o en la ingle que puede variar de leve a muy intenso, según el Dr. Ivan Porter, un especialista en Nefrología de Jacksonville, Florida, de la Mayo School of Graduate Medical Education.


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Sin importar los síntomas, los cálculos renales son sorprendentemente frecuentes. Alrededor del 11% de los hombres y el 6% de las mujeres los padecen, según el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK). La propensión a que se formen estas masas de aspecto benigno puede aumentar debido a factores genéticos, a ciertos medicamentos (como los diuréticos y los antiácidos derivados del calcio) y al tipo de trabajo (conductores de camiones, maestros y otras personas que no pueden hidratarse con suficiente frecuencia). Pero la dieta también puede influir.

Si has tenido un cálculo renal, el médico puede recomendar que efectúes cambios en la dieta según el tipo de cálculo que hayas tenido (hay cuatro: cálculos de calcio, cálculos de ácido úrico, cálculos de estruvita y cálculos de cistina), ya que el riesgo de que los cálculos se repitan es considerable, pero modificar lo que consumes puede evitar que vuelvan a aparecer. 

Con esto en mente, aquí hay ocho cambios alimentarios que pueden ayudarte a evitar estos temidos cálculos.

1. Bebe mucha agua

“El agua suele ser nuestra mejor y principal línea de defensa contra los cálculos renales”, señala Porter. Para empezar, intenta beber entre 60 y 80 onzas de agua al día, teniendo en cuenta que “es posible que necesites más cantidad, según tu perfil de riesgo”, añade.

La American Urological Association recomienda que el volumen de orina sea de al menos dos litros y medio al día, indica el Dr. Paul Palevsky, profesor de Medicina en la Facultad de Medicina de University of Pittsburgh y presidente de la National Kidney Foundation. ¿No estás seguro de cómo medirlo? Porter tiene una regla sencilla: la orina debe ser transparente, no amarilla, naranja ni marrón.

2. Reduce el consumo de alimentos procesados y otros productos con alto contenido de sal

“Las personas que tienen un alto contenido de calcio en la orina deben moderar su consumo de sodio”, dice Palevsky, ya que un nivel elevado de sal “aumenta la excreción de calcio en la orina”.

Limita los alimentos procesados, como las galletas saladas, las papas fritas y las comidas congeladas y precocinadas, que están cargadas de esos ingredientes. Las guías alimentarias actuales de EE.UU. recomiendan consumir menos de 2,300 miligramos (mg) de sodio al día. Sin embargo, la Administración de Alimentos y Medicamentos indica que la mayoría consume bastante más que esa cantidad: hasta 3,400 mg.

3. Incorpora leche, queso o yogur a tu dieta, pero evita los suplementos de calcio

Puede parecer contradictorio consumir alimentos con alto contenido de calcio para evitar los cálculos de calcio —el tipo más común de cálculos renales—, pero “el calcio alimentario es realmente bueno”, advierte Porter. De hecho, puede ayudar a bloquear otras sustancias en el tubo digestivo que pueden producir cálculos, según el NIDDK. Tu proveedor de atención médica puede ayudarte a elegir los mejores alimentos ricos en calcio según tu situación.

Por otro lado, los suplementos de calcio “pueden aumentar el riesgo de que aparezcan cálculos”, explica Porter. Otros suplementos que conviene reducir son la vitamina D, que ayuda al cuerpo a absorber el calcio, y la vitamina C, que se convierte en oxalatos (que es un riesgo si eres propenso a los cálculos de oxalato de calcio).

“Anteriormente, los pacientes debían seguir dietas muy bajas en calcio, lo que aumentaba el riesgo de osteoporosis”, señala Palevsky. “De modo que no hay que limitar tanto el consumo de calcio: el objetivo sería de 1,000 a 1,200 mg de calcio por día”.

4. Agrega jugo de limón y lima a las bebidas

¿Por qué? Porque contienen citrato, “un inhibidor natural de cálculos”, señala Porter. “Produce la quelación del calcio, lo que significa que impide que se adhiera a otro elemento”. Algunos médicos recetan citrato de potasio en pastillas para reducir el riesgo de que se formen cálculos renales.

5. Consume mucha fruta

Por lo general, las frutas son eficaces para combatir los cálculos renales porque tienen un alto contenido de agua y fibra, aportan altos niveles de magnesio y citrato, y son más alcalinas, todo lo cual favorece la prevención de cálculos renales. (Para algunos pacientes, Porter receta un suplemento de óxido de magnesio para prevenir la formación de cálculos).

6. Ten cuidado al consumir verduras de hoja verde, ruibarbo, remolacha y batatas

Es cierto que estas verduras forman parte de una dieta saludable para el corazón, pero también tienen un alto contenido de oxalatos, un compuesto natural vinculado a la formación de cálculos renales. Sin embargo, hay una solución. Según Porter, “una estrategia es asegurarse de consumir una ración de lácteos con bajo contenido de grasa al mismo tiempo que se consume un alimento con alto contenido de oxalato, porque los lácteos aportan calcio, el cual se adhiere al oxalato y permanece en las heces, en lugar de absorberse en la sangre y pasar a la orina”.


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7. Reduce el consumo de proteínas animales

“Las personas que tienen cálculos de ácido úrico o de calcio y un nivel relativamente alto de ácido úrico en la orina deberían limitar el consumo de proteínas animales no lácteas”, señala Palevsky. Esto se debe a que las proteínas animales tienen altos niveles de unos compuestos llamados purinas, que pueden aumentar la excreción de ácido úrico y la propensión a que se formen cálculos de ácido úrico. Porter recomienda limitar el consumo de proteína a 6 onzas al día. “Además, las carnes magras son mejores que las carnes grasas”, agrega. “El consumo de alimentos grasos produce una respuesta en el intestino que aumenta la absorción de oxalato”.

8. Limita el consumo de té helado, bebidas gaseosas y leche de soya o de almendras

Un estudio que llevó a cabo la Facultad de Medicina de Loyola University en el 2012 reveló que beber mucho té helado puede contribuir a la formación de cálculos renales debido a su alto contenido de oxalato. Tampoco se deben consumir bebidas gaseosas. Según Porter, las burbujas de las bebidas gaseosas —especialmente las de color oscuro— se producen porque contienen ácido fosfórico, lo que aumenta el riesgo de que se formen cálculos renales.

Agrega que es mejor optar por las bebidas gaseosas de color claro, como el ginger ale, pero ten en cuenta que tienen un alto contenido de azúcar. Los azúcares aumentan el nivel de calcio en la orina y producen el síndrome metabólico, el colesterol malo y la diabetes, todo lo cual tiende a provocar un medio más ácido en el organismo. En cuanto a los sustitutos de los lácteos, como la leche de almendras y la de soya, también tienen un alto contenido de oxalatos.

Sin embargo, puede haber buenas noticias para quienes beben café. Un estudio observacional de origen sueco que se publicó en octubre en la revista American Journal of Kidney Diseases analizó los datos de 571,657 personas que tenían cálculos renales y halló un vínculo entre un mayor consumo de café y un menor riesgo de cálculos renales.