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4 razones por las que no debes evitar hablar con tu médico sobre la demencia

Una nueva investigación de AARP sugiere que el estigma nubla nuestra comprensión del deterioro cognitivo.

Proveedor de salud entrevista a un paciente y su pareja

NO SYSTEM IMAGES/GETTY IMAGES

In English | Los pacientes y los proveedores de atención médica no siempre están en sintonía cuando se trata de la demencia. Y el estigma que rodea a la enfermedad influye en la desconexión, según revela una nueva investigación de AARP. 

Casi el 20% de los adultos mayores de 40 años afirman que se sentirían avergonzados o apenados si tuvieran demencia, según una encuesta de AARP (en inglés) presentada en la Cumbre del Futuro de la Salud del Milken Institute. Sin embargo, los proveedores de atención médica creen que una proporción mucho mayor de pacientes (alrededor del 70%) se sentirían así si recibieran el diagnóstico. 

La encuesta halló que la pérdida de la independencia y la idea de convertirse en una carga para los demás alimentan el miedo a un diagnóstico de demencia. La investigación también reveló que son muchos los adultos mayores de 40 años que asumen que la demencia es inevitable, cuando en realidad no lo es. Casi la mitad (el 48%) creen que es probable que padezcan demencia a medida que envejecen; sin embargo, alrededor del 11% de los adultos mayores de 65 años en Estados Unidos padecen la enfermedad de Alzheimer, que es la forma más común de demencia. 


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“El profundo estigma que conlleva la demencia puede eclipsar el hecho de que un diagnóstico es solo parte de una historia más larga y que las personas pueden seguir viviendo vidas valiosas durante años”, dice Sarah Lenz Lock, vicepresidenta sénior de Política y directora ejecutiva del Consejo Mundial para la Salud Cerebral, de AARP (en inglés). “Hemos hallado que la mayoría de los adultos consultan a sus médicos para obtener información directa sobre la demencia, lo que demuestra una gran oportunidad para mejorar las líneas de comunicación en lo que respecta a la salud cerebral”.

Esta información directa y una mayor comprensión de la demencia pueden ayudar a romper el estigma que rodea a la enfermedad. Aquí hay cuatro razones por las que deberías hablar sobre la demencia con tu médico, y algunos consejos para sacar el tema.  

Actividades que fomentan la salud cerebral

La mayoría de los adultos mayores de 40 años dijeron que probablemente incorporarían actividades que fomentan la salud cerebral a su vida diaria si supieran que la actividad puede ayudarlos a mantener la función mental, encontró AARP. La lista incluye: 

  • Participar en actividades mentalmente estimulantes
  • Comer una dieta adecuada
  • Dormir lo suficiente 
  • Manejar el estrés de manera efectiva 
  • Interactuar socialmente 
  • Hacer ejercicio con regularidad

1. Pequeños cambios en el estilo de vida pueden tener un gran impacto

Si tienes la presión arterial alta (en inglés), controlarla puede ayudar a evitar el deterioro cognitivo. El ejercicio es otra ayuda para el cerebro, al igual que el sueño de calidad y una dieta saludable. De hecho, hasta el 40% de los casos de demencia se pueden prevenir o retrasar con cambios en el estilo de vida como estos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) (en inglés). Y tu médico puede ayudarte a identificar los hábitos que debes romper y las actividades que debes incorporar para beneficiar a tu cerebro. 

Algunas buenas noticias: no se necesita mucho para mover la aguja, dice el Dr. Paul Rosenberg, profesor de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Facultad de Medicina de Johns Hopkins y codirector del Johns Hopkins Memory and Alzheimer's Treatment Center. “Las personas sedentarias obtienen un beneficio significativo cuando comienzan a hacer ejercicio”, y eso podría ser un paseo por el vecindario, no necesariamente una carrera de medio maratón, explica. 

Cambiar la carne de res y la mantequilla por pescado y aceite de oliva —alimentos básicos de la dieta mediterránea (en inglés)— es otra forma de mantener la mente alerta. Socializar con amigos (en inglés) y mantener el cerebro ocupado también ayuda.  

Si has notado que tu audición está empeorando, coméntaselo a tu médico. Los investigadores han relacionado la pérdida auditiva con la demencia en múltiples estudios, razón por la cual el Dr. Lon Schneider, director del California Alzheimer’s Disease Center, alienta a los adultos que tienen dificultades auditivas a "ver si los audífonos podrían ser útiles". Con demasiada frecuencia, las personas que tienen problemas para comunicarse con los demás caen en el aislamiento social, un factor de riesgo para la demencia identificado desde hace tiempo. Si bien la investigación está en curso, el consenso general entre los expertos es que los audífonos no pueden hacer daño y probablemente ayuden a reducir el riesgo de demencia. 

"No tengas miedo de saber. Porque si tienes problemas de memoria, por lo general vives con ellos durante muchos, muchos años, incluso décadas. ¿Y qué sentido tiene esconderse de eso?"

Dr. Paul Rosenberg, profesor de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Facultad de Medicina de Johns Hopkins y codirector del Johns Hopkins Memory and Alzheimer's Treatment Center

Estos cambios en el estilo de vida "son realmente algunas de nuestras herramientas más poderosas en el arsenal para combatir la aparición del deterioro cognitivo", dice el Dr. Richard Isaacson, neurólogo y director de la Alzheimer’s Prevention Clinic en Weill Cornell Medical College y New York-Presbyterian Hospital.

2. Algunos cambios cerebrales son parte normal del envejecimiento 

La investigación de AARP encontró que 6 de cada 10 adultos creen que el deterioro cognitivo es inevitable con la edad. Este no es el caso, pero hay algunos cambios cerebrales normales que van de la mano con el envejecimiento (en inglés). “Y es importante saber qué es normal para estar tranquilo, porque estos cambios rara vez afectan lo que realmente puedes hacer en el día a día”, dice Rosenberg. 

Una velocidad de procesamiento más lenta es un cambio común que es normal. "Las personas tienden a no ser tan rápidas para procesar el pensamiento, la resolución de problemas, entre otras cosas", explica Rosenberg. Otra es la dificultad para recuperar las palabras, "sobre todo las que se utilizan con menos frecuencia", añade. 

También es típico tener más problemas para realizar múltiples tareas, y no hay necesidad de preocuparse si olvidas dónde dejaste las llaves o no recuerdas por qué subiste las escaleras de vez en cuando. 

"Si eso es frecuente, podría indicar un problema, pero muchos universitarios y jóvenes de 30 años tienen ese tipo de déficit ocasionalmente", dice Schneider, quien también es profesor de Psiquiatría, Neurología y Gerontología en la Facultad de Medicina Keck, de University of Southern California. 

Por otro lado, los adultos mayores pueden notar que su memoria, sus habilidades y conocimientos rutinarios mejoran con la edad, dicen los CDC. En resumidas cuentas: tu médico podrá ayudarte a determinar qué cambios están bien y cuáles necesitan un examen más detallado


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3. El diagnóstico temprano es clave

Si tienes demencia, no hay ninguna ventaja en retrasar el diagnóstico. Cuanto antes lo sepas, más probabilidades tendrás de beneficiarte de los tratamientos y servicios disponibles. Y según la investigación de AARP, tanto los adultos como los médicos ven la ventaja de un diagnóstico temprano.  

Este es el motivo: según un análisis reciente del proyecto de investigación de la Alzheimer's Association, actualmente se están realizando ensayos clínicos de más de 120 terapias diferentes para el tipo más común de demencia, y la mayoría de esas terapias están dirigidas a las primeras fases de la enfermedad, antes de que se generaliza el daño cerebral. 

También existen medicamentos aprobados (en inglés) por el Gobierno federal que pueden controlar temporalmente algunos síntomas de la demencia; casi la mitad de los adultos encuestados por AARP no lo sabían. Además, el 7 de junio la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó, con mucha controversia, el primer fármaco que podría ayudar a retrasar la progresión del Alzheimer por medio de la eliminación de las placas amiloides que se acumulan en el cerebro, una característica distintiva de la enfermedad. La controversia surge del hecho de que muchos de los principales expertos no creen que la evidencia científica sea suficiente para justificar las afirmaciones del medicamento ni el precio extremadamente alto de $56,000 por un año de tratamiento. Además, la aprobación de la FDA viene con una condición: el fabricante del medicamento tiene que realizar otro ensayo controlado aleatorio para establecer más claramente la eficacia del fármaco, que podría llevar años completar. Las aseguradoras públicas y privadas aún deben determinar qué condiciones deberán cumplir los pacientes para tener derecho a la cobertura del medicamento.

Otra ventaja de un diagnóstico temprano: modificar tu estilo de vida, incluso después de que se identifica la enfermedad, puede ayudar a retrasar su progresión. Descubrirlo más temprano que tarde también les da a las personas más tiempo para planificar el futuro legal y financiero con familiares y amigos.

"No tengas miedo de saber. Porque si tienes problemas de memoria, por lo general vives con ellos durante muchos, muchos años, incluso décadas. ¿Y qué sentido tiene esconderse de eso?", dice Rosenberg. “Generalmente, los problemas de memoria progresan muy lentamente; son como glaciares. Realmente no podemos detener el glaciar, pero se mueven solo unos centímetros al año. Así que tienes mucho tiempo para adaptarte". 

4. Es posible que tus preocupaciones no tengan nada que ver con la demencia 

Un trastorno cerebral no es lo único que puede causar pérdida de memoria, confusión y olvido. La enfermedad de la tiroides, una deficiencia de vitamina B12 y la apnea del sueño no tratada, por ejemplo, pueden producir síntomas que imitan la demencia, explica el Dr. Vijay Ramanan, neurólogo de Mayo Clinic. 

“Estas son cosas sobre las que se puede intervenir de manera bastante agresiva y, en efecto, lograr mejorías”, dice Ramanan. "Y por eso, como médicos, nunca queremos perder oportunidades de ayudar a nuestros pacientes si existen causas reversibles del deterioro cognitivo". 

La depresión también puede causar problemas cognitivos; los medicamentos pueden producir efectos similares. Los culpables más comunes son los analgésicos opioides, las benzodiacepinas (tranquilizantes) y los medicamentos de venta libre que contienen antihistamínicos, dice Rosenberg. La American Geriatrics Society mantiene una lista actualizada de los medicamentos que los adultos mayores deben evitar por esta y otras razones. 

Consejos para hablar con tu médico sobre la demencia

Cuándo hablar: puedes plantearlo en cualquier momento —incluso en ausencia de síntomas—, pero es especialmente importante plantear el tema si tú o un familiar han notado que algunos aspectos de tu memoria, pensamiento o comportamiento son diferentes a lo que solían ser. 

"Y reconocer que esa preocupación no tiene por qué ser lo que defina a la persona. Es algo que se puede estudiar para asegurarnos de que estamos haciendo todo lo posible para mantener a los pacientes lo mejor posible", dice Ramanan, de Mayo Clinic.   

Qué decir: dale a tu proveedor de atención médica una idea general de cómo son tus días ahora, en comparación con los de antes.  

“¿Hay cosas que solías hacer y que se te dificultan ahora? Tener una idea de cuál es el cambio más grande a menudo puede ser muy útil cuando tratamos de clasificar la causa potencial del cambio”, dice Ramanan. 

A quién llevar: Rosenberg, de Johns Hopkins, recomienda encarecidamente que las personas que tengan preguntas sobre su salud cognitiva vayan con un "informante" a la cita con el médico. "Necesitas a otra persona además de ti", dice. Un familiar es ideal, agrega, porque puede informar al médico de los antecedentes familiares, así como del historial del paciente.  

Qué puedes esperar: es probable que tu médico de atención primaria haga un seguimiento de tus inquietudes con algunas pruebas de detección. Esto podría significar análisis de sangre o pruebas por imágenes para ver si tus problemas cognitivos se deben a otra enfermedad o afección. O el médico podría revisar todos tus medicamentos para descartar efectos secundarios de los mismos. 

También hay pruebas que evalúan la memoria, el pensamiento y la capacidad de resolución de problemas, así que no temas preguntarle a tu médico sobre ellas, dice Isaacson, de Weill Cornell Medicine and New York-Presbyterian Hospital. Medicare ahora cubre una evaluación cognitiva para sus beneficiarios en la visita de bienestar anual.

Rachel Nania se incorporó en el 2019 a AARP como reportera sobre temas de salud, después de trabajar varios años como periodista y editora radial en Washington D.C. Recibió los galardones "Gracie Award" en el 2018 y "Edward R. Murrow Award" (a nivel regional) en el 2019, y fue becaria de la National Press Foundation en el 2019 para realizar labores de información sobre la demencia.

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