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3 razones por las que los casos de demencia podrían triplicarse para el 2050

Ante el envejecimiento de la población, aunado a las tendencias de obesidad y enfermedades crónicas, se pronostica un fuerte aumento de casos.

Profesional de la salud mira a varios monitores con imágenes computadorizadas del cerebro

JANIECBROS/GETTY IMAGES

In English | En tan solo las próximas tres décadas, más de 152 millones de personas en todo el mundo podrían padecer demencia, y se prevé que los aumentos más marcados se den en las regiones más pobres del mundo, según los nuevos datos presentados el 27 de julio en la Conferencia internacional de la Alzheimer's Association. En la actualidad, unos 50 millones de personas en el mundo tienen demencia.

"Las cifras son alarmantes", expresó en un comunicado Heather Snyder, vicepresidenta de Relaciones Médicas y Científicas de la Alzheimer's Association. "Para contextualizar esa cifra, equivale aproximadamente a la mitad de la población de Estados Unidos en el 2020".

Este pronóstico se basa en varios factores. A continuación se explica por qué los casos de demencia podrían dispararse en los próximos 30 años.

10 maneras de reducir tu riesgo de padecer demencia

Las investigaciones demuestran que las conductas sanas de estilo de vida le hacen bien al cerebro y podrían reducir tu riesgo de padecer demencia. Entre ellas:

  • Haz ejercicio con frecuencia.
  • No fumes.
  • Controla tu presión arterial.
  • Limita tu consumo de alcohol.
  • Consume alimentos saludables para el corazón, sobre todo los de las dietas MIND-DASH.
  • Ejercita el cerebro y estimula el intelecto.
  • Protege el cerebro de las lesiones en la cabeza: ponte el cinturón de seguridad y usa casco cuando andes en bicicleta o motocicleta.
  • Duerme bien.
  • Cuida de tu salud mental.
  • Mantente socialmente conectado.

Fuente: Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, Alzheimer's Association, Consejo Mundial sobre la Salud Cerebral de AARP

1. Envejecimiento de la población

Las regiones subdesarrolladas de África subsahariana, el norte de África y Oriente Medio probablemente sufrirán los embates de este aumento. Así lo afirma Emma Nichols, investigadora del Institute for Health Metrics and Evaluation —un centro independiente de investigación en la Facultad de Medicina de University of Washington—, quien presentó su trabajo de investigación en la conferencia sobre la enfermedad de Alzheimer.

"Eso revela la magnitud del problema que se puede prever en lugares donde se carece de infraestructura para prestar la atención que podrían necesitar las personas con demencia", dijo Nichols en entrevista con AARP.

A raíz del estudio "Global Burden of Disease" del 2019, Nichols pronosticó la evolución de los índices de demencia a nivel mundial entre el 2019 y el 2050.

• Norteamérica, Europa occidental y Australia verán los cambios de menor magnitud, con aumentos de entre el 20 y el 80%.

• En Oriente Medio y África, el número de casos se disparará entre un 200 y un 2,000% con respecto a las cifras del 2019.

El aumento previsto tiene que ver mayormente con el constante crecimiento de la población de adultos mayores. Para el 2050, el 16% de la población mundial será mayor de 65 años, lo que representa un aumento respecto al 8% registrado en el 2010, según el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento. A raíz de estos cambios, los casos de demencia van en aumento en todas partes; el principal factor de riesgo conocido frente a esta enfermedad es la edad avanzada.

Además, Nichols calcula que 1.55 millones de personas en el mundo murieron de demencia en el 2019. Entre los fallecidos, el número de mujeres fue casi el doble del de los hombres (1.02 millones, frente a 540,000).

"Las cifras subrayan la vital necesidad de realizar investigaciones orientadas al descubrimiento de tratamientos que modifiquen la enfermedad y de intervenciones eficaces de bajo costo para prevenir la demencia o postergar su aparición", comenta Nichols.

2. La obesidad y las enfermedades crónicas contribuyen al aumento de casos

Cabe señalar un aspecto positivo de los más recientes hallazgos: se prevé que las mejoras educativas reduzcan en unos 6.2 millones de casos el aumento previsto de la demencia. Lamentablemente, los aumentos en el tabaquismo, la obesidad y los altos niveles de azúcar en la sangre restarán impulso a este avance, y contribuirán a 6.8 millones de casos en todo el mundo.

"Eso habla mucho de los factores de riesgo y también de la prevención", comentó Nichols a AARP. Según ella, se ha demostrado que los cambios positivos en el estilo de vida reducen el riesgo de demencia.

Estos mismos factores de riesgo relacionados con el estilo de vida y las enfermedades crónicas contribuyen a las tasas de mortalidad por Alzheimer's en Estados Unidos. Esta situación se observa particularmente en las zonas rurales de la región centro sur del este del país, donde la tasa de mortalidad por enfermedad de Alzheimer es tres veces más alta que en las zonas urbanas del Atlántico medio, según afirma el Dr. Ambar Kulshreshtha, profesor adjunto de Medicina Familiar y Preventiva en Emory University, quien también presentó su trabajo de investigación en la conferencia sobre el mal de Alzheimer.


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"Eso no es sorprendente", dijo Kulshreshtha a AARP. "Las zonas rurales del sur del país siempre han tenido una mayor mortalidad con respecto a muchas enfermedades, entre ellas el derrame cerebral y la insuficiencia cardíaca. También existen problemas relacionados con una mala alimentación y falta de acceso a la atención médica. Probablemente son todos estos factores que inciden en la mortalidad".

Kulshreshtha y su equipo utilizaron datos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud para analizar las tasas de mortalidad por enfermedad de Alzheimer entre 1999 y el 2019. Durante ese período, dichas tasas aumentaron en un 88%, de 16 a 30 por cada 100,000 personas.

Además, los investigadores observaron fuertes contrastes en estas cifras. Las tasas de mortalidad fueron más altas en la región centro sur del este del país, en estados como Alabama, Kentucky, Misisipi y Tennessee. En esta región, 274 de cada 100,000 personas mayores de 65 años murieron a causa de la enfermedad de Alzheimer. En cambio, en la región del Atlántico medio, esta tasa fue de 86 por cada 100,000 personas.

La investigación no ahondó en las razones de estas disparidades. Probablemente se deben a diversos factores, según Kulshreshtha, entre ellos una falta de acceso a atención médica primaria y especializada y una mayor prevalencia de enfermedades crónicas como hipertensión arterial, diabetes y cardiopatía. En las zonas rurales del sur se presentan altos índices de estas enfermedades, que a su vez aumentan el riesgo de padecer mal de Alzheimer.

Lo bueno es que las personas pueden reducir su riesgo frente a estas enfermedades, y así reducir su riesgo de padecer Alzheimer's, según afirma Kulshreshtha. "El mensaje principal que deseo transmitir es que debemos prestar atención a la prevención. Una alimentación saludable y un estilo de vida activo reducen el riesgo frente a muchas enfermedades, entre ellas la de Alzheimer".

El Consejo Mundial sobre la Salud Cerebral de AARP ha publicado diversos informes, a partir de datos científicos, que analizan los efectos que tienen distintos factores de estilo de vida —como la presión arterial, el sueño y la socialización— en la salud cerebral. En el sitio web de dicho consejo se puede consultar más información sobre estos informes, la cual incluye consejos para conservar un cerebro sano.

3. Los casos entre personas más jóvenes contribuyen al aumento en las cifras

Si bien la edad avanzada es el principal factor de riesgo frente a la demencia, las personas más jóvenes también pueden padecer estas enfermedades, señala Stevie Hendriks, alumna de posgrado de Maastricht University en los Países Bajos, quien también presentó los resultados de su trabajo en la conferencia sobre el Alzheimer. Hendriks y sus colegas analizaron 50 estudios (42 de ellos se incluyeron en el metaanálisis) y determinaron que aproximadamente 10 de cada 100,000 personas menores de 65 años padecerán alguna forma de demencia cada año. Eso equivale a unos 350,000 casos aparecidos cada año en la población más joven.

Lamentablemente, según le dijo Hendriks a AARP, esa cifra probablemente es una enorme subestimación: "En nuestro estudio, no contábamos con muchos datos sobre la prevalencia en África, Asia y algunos países de bajos ingresos en otras regiones. Por ello, creemos que los índices de demencia entre personas jóvenes podrían ser aún más altos".

El aumento más grande entre la población más joven se observará en casos de Alzheimer, según Hendriks. Ella también prevé aumentos en la demencia vascular, mayormente vinculada a las cardiopatías, y en la demencia frontotemporal, un grupo de enfermedades poco frecuentes que afectan los lóbulos frontal o temporal del cerebro, donde se regulan la personalidad y el pensamiento.

Las demencias aparecidas en personas más jóvenes son especialmente difíciles de diagnosticar, apunta Hendriks, "porque los médicos no necesariamente piensan en la demencia cuando ven síntomas en una persona relativamente joven". Además, los síntomas pueden ser muy distintos en las personas jóvenes que en las mayores.

"Puede ser muy difícil no contar con un diagnóstico, porque muchos pacientes experimentan cambios en su personalidad. Pueden mostrarse agresivos o sumamente enojados, por lo cual pierden su empleo y se rompen las relaciones con su pareja y sus hijos", dice Hendriks, quien espera que sus investigaciones sirvan para concientizar al respecto y mejorar el proceso diagnóstico en los adultos más jóvenes que padecen demencia.

Las investigaciones más recientes plantean la necesidad de realizar labores de prevención y desarrollar tratamientos

En las investigaciones se ha resaltado la urgente necesidad de contar con estrategias eficaces de prevención y con tratamientos que retrasen la progresión de la enfermedad, señala Maria Carrillo, directora científica de la Alzheimer's Association.

"A falta de tratamientos eficaces para frenar, retrasar o prevenir la enfermedad de Alzheimer y las demás formas de demencia, estas cifras seguirán aumentando después del 2050 y las secuelas seguirán afectando a personas, cuidadores, sistemas de salud y Gobiernos en todo el mundo", afirma Carrillo en un comunicado de prensa.

"Además de los tratamientos, es esencial descubrir intervenciones adecuadas a la cultura que reduzcan el riesgo de demencia por medio de factores de estilo de vida como la educación, la alimentación y el ejercicio".

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