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El pescado reduce el riesgo de padecer Alzheimer

Al horno o hervido ayuda a preservar el cerebro.

In English | Otro triunfo para el pescado como alimento para el cerebro.

Las personas que comen pescado al horno o hervido por lo menos una vez por semana pueden mejorar la salud de su cerebro y reducir el riesgo de desarrollar problemas de memoria o la enfermedad de Alzheimer, según un estudio que se presentó hoy en el encuentro anual de la Radiological Society of North America (Sociedad Radiológica de Norteamérica), en Chicago.

Vea también: Mande su cerebro al gimnasio, aprenda un nuevo idioma.

Pescado crudo en un plato - Comer pescado al horno o a la parrilla (no frito) semanalmente, puede mejorar la salud cerebral y reducir el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve y enfermedad de Alzheimer

Fotografía por Photolibrary/Getty Images

La investigación demuestra que comer pescado al horno o hervido puede reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer.

Los investigadores de University of Pittsburgh seleccionaron los registros de 260 participantes del Cardiovascular Health Study (Estudio sobre Salud Cardiovascular), todos de setenta y pico de años sin problemas de memoria, pensamiento o razonamiento. Los investigadores observaron entonces el consumo de pescado, y hallaron que 163 de estos varones y mujeres comían pescado con regularidad y que la mayoría lo incluía en sus comidas de una a cuatro veces por semana.

Diez años más tarde, se obtuvieron resonancias magnéticas tridimensionales del cerebro de cada participante. Los investigadores analizaron entonces el mapa cerebral a partir de estas tomografías para medir la materia gris, decisiva para la salud del cerebro. “Se trata de una manera matemática de entender la influencia de la ingesta de pescado en el cerebro”, explica el Dr. Cyrus Raji, autor principal del estudio.

Tomando en cuenta factores tales como la edad, el sexo, la actividad física, la obesidad y la educación, los investigadores determinaron que las personas que comían pescado semanalmente presentaban grandes cantidades de materia gris en áreas del cerebro relacionadas con el Alzheimer y  el deterioro cognitivo leve, un trastorno —sutil, pero medible— de la memoria. Si bien estudios anteriores han vinculado la ingesta de pescado a la salud cerebral, los investigadores opinan que es el primer estudio que establece una relación directa entre el consumo de pescado, la estructura cerebral y el riesgo de desarrollar Alzheimer.

“Las áreas específicas de materia gris en el cerebro son menores en las personas con Alzheimer, debido a que en estas regiones la enfermedad corta célula por célula”, explica el neuropsiquiatra James Becker, coautor de este estudio. Pero si uno parte de células cerebrales más fuertes y más grandes, le tomará más tiempo a la enfermedad destruir tantas células como para que el comportamiento y el pensamiento empiecen a cambiar, dice Becker.

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Muchas personas sostienen que el Alzheimer es genético y que no hay nada que uno pueda hacer en lo que a genes se refiere, observa Becker. “Es cierto. Pero incluso si se está destinado a desarrollar Alzheimer, se puede retrasar el punto en que la enfermedad se manifieste”, opina. “Véalo de este modo: si usted conduce un auto de cuatro cilindros y uno de los cilindros explota, está en un problema serio. Pero si maneja un auto de ocho cilindros y uno de los cilindros explota, quizá no esté en buenas condiciones, pero igualmente podrá llegar a su destino. Este es el equivalente biológico a incorporar otros cuatro cilindros para que, incluso si algo sale mal, todavía quede margen para seguir andando”.

Los investigadores observaron que porciones regulares de pescado al horno o hervido promueven células cerebrales más fuertes en la materia gris, al hacerlas más grandes y más sanas; un mayor volumen podría reducir casi cinco veces el riesgo de una declinación de las capacidades mentales en cinco años.

Si bien el estudio no identificó qué tipo específico de pescado ingerían los participantes, investigaciones pasadas relacionan el pescado graso como el salmón, la caballa y el arenque, ricos en ácidos grasos omega-3, con la salud cerebral. Los científicos ya saben que ingerir estos pescados puede proteger el corazón. Resulta que también protegen el cerebro. Por otro lado, el pescado frito no brinda estos beneficios. “Al freírlo se modifica la composición química de los ácidos grasos omega-3, porque los descompone y, por lo tanto, quedan menos disponibles”, afirma Becker.

“Hay cada vez más conciencia de que lo que comemos puede afectar nuestro cerebro”, opina el Dr. Scott Small, neurólogo de Columbia University que no participó en la investigación. “Este interesante trabajo constituye un primer paso fundamental para señalar un vínculo entre comer pescado y reducir el riesgo de declinación cognitiva”.

Nissa Simon, de New Haven, Connecticut, escribe sobre nutrición y temas médicos.

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