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Los vínculos entre el coronavirus y la vitamina D, el zinc y otros nutrientes

Los investigadores están estudiando la función de las vitaminas en la prevención y el tratamiento.

Cápsulas de vitaminas en una mano

MIRAGEC/GETTY IMAGES

In English | Existe un vínculo bien establecido entre la nutrición y la salud del sistema inmunitario. Sin embargo, cuando se trata del coronavirus (SARS-CoV-2), los científicos aún no saben con certeza si ciertas vitaminas y minerales pueden ayudar a prevenir una infección o atenuar su gravedad.

“Eso se debe a que se trata de un fenómeno muy nuevo” del cual los investigadores aprenden más cada día, señala el Dr. Walter Willett, profesor de Epidemiología y Nutrición en la Facultad de Salud Pública T.H. Chan, de Harvard. No se conoce nada que prevenga o cure la COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus. Sin embargo, “no es imposible” que las vitaminas y los minerales esenciales puedan aportar ciertos beneficios, agrega.


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El motivo: en investigaciones anteriores se ha demostrado que cuando los niveles de ciertos minerales y vitaminas son inferiores a los recomendados, la inmunidad ante los virus respiratorios y otros patógenos puede debilitarse. Las deficiencias nutricionales también se han vinculado con niveles más altos de inflamación y períodos más prolongados de recuperación de enfermedades.

Algunos estudios recientes sugieren un vínculo aún más directo entre ciertos minerales y vitaminas y el SARS-CoV-2. Un informe de observación de pacientes en Italia que se publicó en el Journal of Endocrinological Investigation halló un vínculo entre la deficiencia de vitamina D y un mayor riesgo de mortalidad por COVID-19. Otro estudio publicado el 3 de septiembre en Jama Open Network reveló que la deficiencia de vitamina D podría incrementar los riesgos de contraer el virus. Otros estudios, que todavía no han sido evaluados por expertos científicos, han llegado a la misma conclusión. 

“En resumidas cuentas, creo que nadie debe tener niveles bajos ni ingestas insuficientes de micronutrientes, minerales y vitaminas importantes y esenciales en ningún momento, y especialmente si existe la posibilidad de una infección por coronavirus”, señala Willett. “Básicamente, se trata de tener una buena nutrición preventiva, en primer lugar”.

Vitamina D

El nutriente que está recibiendo más atención entre los científicos que estudian el SARS-CoV-2 es la vitamina D. Además de estar presente en algunos alimentos, esta vitamina también es una hormona que produce el organismo cuando la piel se expone a los rayos ultravioleta de la luz del sol. Muchos conocen la función que cumple la vitamina D en la salud de los huesos. De igual importancia es su función crucial en la actividad inmunitaria, por lo que se encuentra en el centro de atención con el coronavirus.

Los datos de países en los que la deficiencia de vitamina D es frecuente indican una mayor cantidad de casos de infección por COVID-19 y consecuencias más graves para la salud, incluida la muerte, según la Dra. June McKoy, profesora adjunta de Medicina en la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern University. Esta coincidencia ha motivado a los científicos a explorar más a fondo si la vitamina D tiene propiedades preventivas contra el SARS-CoV-2, incluso aunque otros informes publicados disputen la conexión.

Otro vínculo de interés: una población con mayor riesgo de deficiencia de vitamina D —las personas que tienen un color de piel más oscuro— es el mismo grupo al cual la COVID-19 está afectando de manera desproporcionada en Estados Unidos. Los índices de hospitalización y las muertes por COVID-19 entre los afroamericanos son significativamente más altos que entre los blancos. La misma tendencia se observa en los datos de niños que padecen de COVID-19.

“Lo que hemos observado es que el virus podría estar básicamente aprovechando esa deficiencia”, indica McKoy.

Además, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2 —todos factores de riesgo de enfermar gravemente de COVID-19— se han relacionado con niveles bajos de vitamina D.

Hasta ahora, la investigación que estudia la vitamina D y el SARS-CoV-2 es limitada, pero Willett indica que se están llevando a cabo varios estudios, por lo que podemos esperar ver más datos pronto. Mientras tanto, si puedes salir al aire libre unos minutos al día, hazlo. Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) dicen que casi todos obtenemos por lo menos parte de la vitamina D que necesitamos por medio de la exposición a la luz solar. Según los NIH, la cantidad mínima recomendada de vitamina D es de 600 unidades internacionales (UI) al día para las personas de 19 a 70 años y de 800 UI al día para las mayores de 70 años. La ingesta máxima tolerable para los adultos es de 4,000 UI por día.

En los últimos meses, las órdenes de permanencia en el hogar y los cierres de emergencia provocados por el brote de coronavirus han dificultado el acceso frecuente a la luz solar para algunas personas, por lo que muchas “casi con certeza tienen niveles de vitamina D más bajos de los que tendrían normalmente en esta época del año”, explica Willett. Para esta población, Willett recomienda tomar un suplemento para mantener los niveles en el margen recomendado. Solo recuerda hablar con tu médico antes de tomarlo, ya que existe la posibilidad de que interactúe con otros medicamentos.

Zinc

El zinc es otro nutriente que cumple una importante función en la actividad del sistema inmunitario, en particular con respecto a la producción de glóbulos blancos, que ayudan a combatir las infecciones. “Cuanto más grave es la infección, más aumenta la cantidad de glóbulos blancos. Por lo tanto, si el nivel de zinc es bajo o insuficiente, no habrá suficientes glóbulos blancos para combatir la infección”, explica McKoy.

La función del mineral en el control de la inflamación también ha sido de interés para los investigadores que estudian el SARS-CoV-2. La inflamación ha sido una complicación frecuente entre los pacientes que padecen casos más graves de COVID-19, especialmente cuando el sistema inmunitario reacciona de forma excesiva a la infección y se ataca a sí mismo, un trastorno llamado tormenta de citoquinas que puede ser perjudicial. Sin embargo, en investigaciones previas se halló que el zinc puede evitar la reproducción del virus que causa el resfrío y disminuir la inflamación de las vías respiratorias superiores.

Según McKoy, la pregunta fundamental que se intenta responder ahora es si puede tener el mismo efecto en los pulmones y en las vías respiratorias inferiores, donde el coronavirus y la inflamación que produce pueden causar daños graves. “El zinc puede ser el agente de policía que arreste al virus, y por eso estamos entusiasmados con la investigación”, señala.

El zinc se encuentra en diversos alimentos, como las ostras, la carne de res, la langosta y el cangrejo. Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) recomiendan 11 mg de zinc por día para los hombres y 8 mg para las mujeres.


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El coronavirus destaca la necesidad de enfocarse en la nutrición

Todo esto no significa que debas comenzar a tomar grandes cantidades de suplementos como una medida preventiva. Una cantidad excesiva de vitaminas y minerales puede causar daños graves en el corazón, los riñones y otros órganos. En cambio, es importante obtener la cantidad correcta.

Hablar con tu médico es una buena manera de comenzar, especialmente si te preocupa tener una deficiencia de nutrientes, recomienda McKoy. Un simple análisis de sangre puede indicar si tienes niveles bajos de ciertos nutrientes, y el médico te puede recetar un plan para aumentarlos.

Para aquellos que no tienen una deficiencia nutricional, un complejo multivitamínico-multimineral común y económico puede actuar como “una red de seguridad nutricional”, según Willett. “Muchas personas que intentan seriamente llevar una dieta saludable pueden tener algunas carencias”, agrega. Además, ahora que hay millones de personas sin trabajo, la pandemia ha aumentado el riesgo de que muchas de ellas pierdan la seguridad alimentaria y les resulte más difícil obtener alimentos saludables. “Este factor casi con certeza ha acentuado el problema”, indica.

Según Willett, la pandemia no es solo un buen momento para asegurarnos de que los niveles de vitaminas y minerales sean saludables. También es un momento importante para examinar nuestra salud alimenticia y metabólica en general. Las enfermedades crónicas vinculadas a una dieta deficiente y la falta de actividad física aumentan el riesgo de que una infección por coronavirus pueda tener desenlaces clínicos más graves.

“Además, sabemos que cuando empezó la epidemia, Estados Unidos no estaba en muy buena forma en términos de nutrición, y ese es otro factor que contribuye al exceso de mortalidad”, dice Willett, quien especula que el país tendría decenas de miles de muertes menos si las personas fueran más saludables. “Volver a la normalidad cuando el problema esté bajo control no es lo que queremos. Queremos volver a ser mejores que antes de la epidemia”, agrega.

McKoy, quien también aboga por la vitamina C como refuerzo del sistema inmunitario, recomienda asegurarnos de que la dieta contenga bastantes alimentos “coloridos” y ricos en nutrientes, desde brócoli y frutas cítricas hasta pescados grasos y legumbres. Tampoco debemos olvidar las otras medidas que pueden ayudar a prevenir la COVID-19, y lo más importante: limitar la exposición al virus.

“Usa una mascarilla y mantén el distanciamiento social, porque puedes tomar todas estas vitaminas y suplementos que mencionamos y aun así contraer el coronavirus. No depende de eso”, indica McKoy.

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