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La historia completa del aceite de pescado

Nuevo medicamento recetado de omega-3 puede ser revolucionario para la salud cardiovascular.

Una persona toma una píldora de aceite de pescado

MARCUS LINDSTROM/ISTOCK/GETTY IMAGES PLUS/GETTY IMAGES

In English | Incluso aquellos que solo toman un multivitamínico con regularidad quizás se pregunten si deberían tomar aceite de pescado —con tantas noticias sobre cómo los ácidos grasos omega-3 pueden beneficiar nuestra salud—. Y al menos un 10% de todas las personas en EE.UU. ya toman el suplemento con esperanzas de que mantendrá su corazón fuerte.

Pero ¿tomarte ese tipo de pastilla en realidad puede proteger tu corazón? Aunque un estudio publicado el año pasado en la revista New England Journal of Medicine demostró que tomar un suplemento de aceite de pescado redujo las probabilidades de un ataque cardíaco en un 40% en los individuos que no comían pescado con regularidad, no pasó la prueba de reducir tanto los ataques cardíacos como los derrames cerebrales en la población del estudio. En general, la mayoría de la comunidad médica sigue dudando. "Los datos recopilados hasta el momento —si observamos los grandes ensayos clínicos aleatorios, que son el nivel más alto de evidencia— indican que los suplementos no han tenido ningún beneficio cardiovascular significativo", informa el Dr. Deepak Bhatt, director ejecutivo de programas de cardiología de intervención en el Brigham and Women's Hospital, en Boston.

En el 2014, JAMA Internal Medicine (en inglés) presentó un análisis de investigaciones sobre el aceite de pescado publicadas en revistas principales entre el 2005 y el 2012. Veintidós de los veinticuatro estudios no mostraron ningún beneficio. Y el sitio web de los Institutos Nacionales de la Salud (en inglés) declaró lo siguiente: "Las investigaciones indican que los suplementos de omega-3 no reducen la enfermedad cardíaca".

La noticia tampoco es muy alentadora para otras enfermedades. Según investigaciones, el aceite de pescado puede aliviar síntomas de artritis reumatoide y reducir la necesidad de medicamentos para el dolor, pero solo un poco.

Con respecto a la salud cerebral, un análisis del 2012 de datos sobre miles de adultos mayores encontró que los que tomaron suplementos de ácido graso omega-3 no tenían menos diagnósticos de demencia ni mejores puntuaciones en pruebas de memoria a corto plazo que los que tomaron un placebo. Un informe del Consejo Mundial sobre la Salud Cerebral (GCBH, Global Council on Brain Health) —un grupo de neurólogos, nutricionistas e investigadores, fundado por AARP— analizó estudios de suplementos que afirmaban mejorar la cognición y no halló suficiente evidencia para recomendar cualquiera de ellos (incluido el aceite de pescado) para la salud cerebral de la mayoría de los adultos.


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Entra en juego el medicamento recetado de aceite de pescado

Pero los suplementos ya no son la única manera de consumir aceite de pescado. Un nuevo medicamento recetado a base de ácido graso omega-3, Vascepa (etilo de icosapento), ha demostrado ser revolucionario para personas con ciertas enfermedades.

Está compuesto de un tipo de ácido graso omega-3 que se extrae de sardinas y anchoas, y luego se purifica, llamado eicosapentanoico (EPA). Se ha demostrado que puede ayudar a reducir las probabilidades de ataque cardíaco y derrame cerebral para los que tienen antecedentes de enfermedades cardiovasculares o padecen diabetes, presión arterial alta u otros factores de riesgo.

Según la revista New England Journal of Medicine (en inglés), las personas que tomaron el medicamento en un estudio controlado aleatorio redujeron su riesgo de accidentes cardiovasculares graves en un 25%. Vascepa ya está aprobado y se usa para tratar niveles muy altos de triglicéridos. Y se espera que se expanda su aprobación este mes para que se le pueda recetar a un público más amplio. El medicamento está diseñado para tomarse junto con estatinas (que reducen el colesterol malo, LDL)

Los médicos creen que el medicamento ofrece beneficios porque solo contiene una cantidad alta de EPA —la dosis diaria recomendada de aceite de pescado es de 4 gramos—, a diferencia de otros suplementos que contienen EPA y ácido docosahexaenoico (DHA), otro tipo de ácido graso omega-3, en dosis mucho menores. De hecho, dice Bhatt, el investigador principal del ensayo, "Tendrías que tomar de 20 a 25 suplementos de venta libre al día, o consumir de 20 a 25 porciones de pescado a la semana, para potencialmente ingerir ese nivel de EPA". Las dosis altas de omega-3 no son adecuadas para todos porque pueden presentar riesgos, como un leve aumento de hemorragia, por lo que Bhatt sugiere hablar con tu médico para averiguar si eres un buen candidato para el medicamento.

Para todos los demás, solo coman pescado

Dejando a un lado los descubrimientos científicos, los médicos están de acuerdo en que: si tienes buena salud y un bajo riesgo de enfermedad cardíaca, la mejor manera de ingerir omega-3 —o cualquier nutriente— es de los alimentos que comes. Algunos estudios demuestran que consumir pescado dos veces a la semana reduce el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca o un derrame cerebral. Sin embargo, la epidemiología es complicada, señala la Dra. Erin Michos, directora asociada de cardiología preventiva en la Facultad de Medicina de Johns Hopkins. "Se ha demostrado que el consumo de pescado está relacionado con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, pero es difícil saber si se debe al pescado específicamente o si es el resultado de otras conductas saludables", dice Michos. "Hay estudios que indican que adherirse a una dieta mediterránea, que a menudo es rica en pescado, se asocia con un menor riesgo cardiovascular. Pero las personas que siguen la dieta pueden tener otros hábitos saludables. Quizás se ejercitan más, se hacen más pruebas de prevención y cuidan de sí mismos en general, contrario a las personas que comen en McDonald's todos los días".

Otra posible razón de los alentadores resultados: el tiempo que pasas frente a un plato de salmón —u otro pescado graso repleto de omega-3— es tiempo que no pasas en la ventanilla de un restaurante de comida rápida comprando una hamburguesa con papas fritas. Como lo expresa Matt Budoff, un cardiólogo afiliado al Centro Médico de UCLA: "El pescado es un sustituto inteligente de alimentos no saludables".

La American Heart Association recomienda (en inglés) dos porciones de pescado a la semana (3.5 onzas por cada porción cocida), preferiblemente pescados grasos ricos en omega-3. Algunas buenas fuentes —además del salmón— incluyen la caballa, el arenque, la trucha de lago, las sardinas y el atún blanco. Los vegetarianos, las personas con alergias o aquellos a quienes no les gustan los mariscos pueden buscar fuentes de ácido graso omega-3 en alimentos a base de plantas, como vegetales (coles de Bruselas y espinaca), nueces, linaza y semillas de calabaza. Una desventaja: los alimentos a base de plantas usualmente solo contienen uno de los tres principales ácidos grasos omega-3: ácido alfa-linolénico (ALA), el cual el cuerpo convierte en EPA y DHA. "Pero el problema es que solo un pequeño porcentaje se convierte en EPA y DHA", dice el Dr. Donald Hensrud, director médico del Healthy Living Program de Mayo Clinic y autor de The Mayo Clinic Diet, así que la cantidad de aceite graso omega-3 que la gente puede obtener de esos alimentos es bastante baja. (Aunque, como señala Hensrud, "Si alguien sigue una buena dieta vegetariana o vegana, probablemente ya tienen un menor riesgo de enfermedad cardíaca").

Si todavía no estás listo para dejar de tomar suplementos de aceite de pescado, ten en mente que es mejor consumir omega-3 de alimentos que contengan grasa (saludable), y debes ingerir dosis bajas. (La Facultad de Medicina de Harvard establece el límite de 1,000 miligramos al día). También, habla con tu médico sobre posibles interacciones que podría tener con los medicamentos que tomas. "El aceite de pescado tiene un efecto anticoagulante", dice el Dr. Tod Cooperman, presidente y fundador de ConsumerLab.com. "Si tomas un anticoagulante o te someterás a una cirugía, habla con tu médico antes de empezar a tomar suplementos".

También debes asegurarte de que cualquiera que ya tomas (o compres en el futuro) tenga un sello de aprobación de sitios como U.S. Pharmacopeia, ConsumerLab.com o NSF International. Estas son tres organizaciones independientes que hacen pruebas de suplementos populares para verificar que estén fabricados adecuadamente, contengan los ingredientes (y dosis) que se indican en la etiqueta y no tengan contaminantes peligrosos.

Eso es importante, ya que los suplementos dietéticos de venta libre, a diferencia de los medicamentos recetados, no son regulados estrictamente por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. para asegurar que la fabricación cumpla con los altos estándares de calidad, seguridad y eficacia —por lo que no siempre puedes estar seguro de lo que te estás tomando, o de que las dosis de ingredientes como los ácidos grasos sean precisas—.

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