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Los hábitos más perjudiciales para tu piel

Estos ocho hábitos pueden acelerar el proceso de envejecimiento o aumentar las posibilidades de tener un cáncer mortal en la piel.

Una mujer examina la piel de su cara

JOSE LUIS PELAEZ INC / GETTY IMAGES

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Es normal que la piel cambie con la edad: se vuelve más delgada, pierde la tersura y pueden aparecer arrugas y manchas de la edad. Si bien no puedes retrasar el paso del tiempo, puedes tomar medidas ahora para proteger la piel y ayudar a recuperar el brillo juvenil.

“Tu piel puede repararse a sí misma a cualquier edad”, señala la Dra. Lauren Ploch, dermatóloga certificada en Augusta, Georgia y Aiken, Carolina del Sur. “Son esas pequeñas cosas que la gente no imagina las que pueden marcar una gran diferencia en dos, cinco o diez años”.

Cuidar la piel no solo te dará un aspecto más juvenil, sino que también podría salvarte la vida. El cáncer de piel es el de mayor incidencia en Estados Unidos, y se calcula que cerca de una de cada cinco personas lo tendrá en algún momento de la vida, según la American Academy of Dermatology. Además, en los últimos años ha aumentado la cantidad de casos de melanoma —el tipo de cáncer de piel más letal— entre los adultos mayores.


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Hacer algunos cambios en el estilo de vida y modificar los hábitos perjudiciales te puede ayudar a protegerte contra el cáncer y retrasar el proceso de envejecimiento. Comienza por evitar estos ocho hábitos perjudiciales.

Mal hábito número 1: saltarte una dosis diaria de protector solar

No importa si la única vez que sales es para buscar el correo. Según los dermatólogos, aún es importante aplicar todos los días un protector solar de amplio espectro en el rostro, el cuello, el escote y las manos (todas las áreas descubiertas de la piel). La mayor parte del daño de la luz solar que una persona sufre en la vida ocurre durante las actividades cotidianas, como conducir al trabajo, recoger el periódico y pasear el perro, explica el Dr. John Wolf Jr., presidente del Departamento de Dermatología de Baylor College of Medicine.

“No todo es jugar golf, tenis, tomar el sol y esquiar”, señala Wolf. “Recuerda que los rayos solares penetran por el parabrisas del automóvil y por las ventanas” de tu hogar y tu lugar de trabajo.

Los dermatólogos recomiendan usar protectores solares con ingredientes minerales que contengan óxido de zinc o dióxido de titanio para bloquear el sol y no los que contienen sustancias químicas que pueden irritar la piel. Si pasas tiempo al aire libre, recuerda volver a aplicarlo cada dos horas o después de nadar o sudar.

Según la Skin Cancer Foundation, el uso diario de un protector solar FPS 15 o superior reduce el riesgo de contraer melanoma en un 50%. Y si el temor de padecer cáncer de piel no es suficiente para convencerte de usar un protector solar, considera el efecto que puede tener en tu apariencia: un estudio publicado (en inglés) en Annals of Internal Medicine reveló que en las mujeres que usaban un protector solar de amplio espectro todos los días no se detectó un aumento de envejecimiento de la piel después de cuatro años y medio, en comparación con quienes lo usaban solo en ocasiones.

“Conservo el protector solar junto a la pasta dental, y de ese modo lo veo y me lo pongo automáticamente todos los días”, explica Wolf.

Mal hábito número 2: fumar

Agrega esta a la interminable lista de razones para dejar de fumar: existen numerosas investigaciones que demuestran que fumar acelera el envejecimiento prematuro de la piel. Con el paso del tiempo, los fumadores son más propensos a tener sequedad en la piel, pigmentación irregular, ojos hundidos, mandíbula flácida, y arrugas y surcos faciales profundos. “Se ha observado que la piel de los fumadores de 40 años se asemeja a la de los adultos no fumadores de 70 años”, escribieron los autores de un análisis publicado (en inglés).

Fumar también retrasa la capacidad del organismo para curarse a sí mismo y aumenta la posibilidad de contraer una infección en la piel y una inflamación generalizada en el cuerpo, advierte la Dra. Heather Holahan, dermatóloga en UNC Health y profesora adjunta en University of North Carolina en Chapel Hill.

Al mismo tiempo, los carcinógenos del humo del cigarrillo aumentan notablemente el riesgo de contraer diversos tipos de cáncer, incluido el cáncer de piel.

Mal hábito número 3: exfoliar en exceso

La exfoliación moderada puede ser algo favorable para la piel, ya que elimina las células secas y muertas para revelar una piel radiante y juvenil. Sin embargo, los dermatólogos sostienen que muchas personas se frotan demasiado fuerte o se exfolian con demasiada frecuencia, lo que puede deteriorar la barrera protectora del cuerpo.

La exfoliación excesiva produce inflamación, sequedad, irritación y pequeñas fisuras en la piel, señala Holahan. También puede contribuir a la aparición de brotes. Además, dado que la piel se torna más gruesa frente a los traumatismos, un exceso de exfoliación puede acabar por opacar y descamar la piel con el paso del tiempo.

Si te exfolias con regularidad y tu piel no mejora, limita la frecuencia de estos tratamientos a una vez por semana y disminuye la intensidad de la exfoliación, aconseja Holahan. También puedes probar un exfoliante químico que contenga ingredientes como alfa y beta hidroxiácidos, que disuelven suavemente las células muertas de la piel.

Mal hábito número 4: comprar productos con fragancias y colorantes

Muchas personas prefieren los jabones y las lociones con aromas intensos, pero los productos que utilizaban cuando eran más jóvenes pueden comenzar a producir sarpullidos e irritaciones con la edad, ya que la piel se vuelve más delgada y sensible. Las fragancias, los colorantes y otras sustancias químicas artificiales también acentúan la sequedad, según Holahan.

Si sueles tener la piel seca, opta por jabones o limpiadores sin fragancias indicados para la piel sensible, y utiliza también detergentes y lavavajillas sin aditivos ni irritantes. Para retener la humedad, aplica una loción o una crema hidratante sin fragancias cada vez que te laves las manos o la cara.

Mal hábito número 5: beber alcohol

El alcohol deshidrata la piel, lo cual hace que las arrugas sean más visibles. Además, se ha vinculado con la formación de bolsas debajo de los ojos, la pérdida de volumen en la zona central del rostro y el aumento del rubor o enrojecimiento. El consumo de alcohol también aumenta el riesgo de que aparezcan acné y rosácea, y las investigaciones demuestran que incluso puede aumentar la susceptibilidad al cáncer de piel.

Por ejemplo, un estudio (en inglés) publicado en el British Journal of Dermatology demostró que consumir más de una bebida al día eleva en un 20% el riesgo de padecer un melanoma maligno, y este riesgo aumenta si se consume más cantidad. Los investigadores consideran que el alcohol aumenta la sensibilidad del organismo frente a la radiación ultravioleta y reduce su respuesta inmunitaria ante los daños causados por el sol.


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Mal hábito número 6: pellizcar y rascar la piel

Rascarse y pellizcar las picaduras de insectos, las costras, los granos y otras protuberancias de la piel es algo natural, pero puede producir una infección o dejar una cicatriz permanente, afirman los dermatólogos.

Este hábito también dificulta el diagnóstico médico cuando surgen problemas. “Si pellizcas algo y queda una costra de sangre gruesa, tendré que tomar una muestra mucho más profunda para enviarla al patólogo, y acabarás con una cicatriz más grande”, explica Ploch.

Tanto si sueles pellizcar con frecuencia como si sencillamente no puedes resistirte a rascarte una picadura de mosquito que produce comezón, Ploch explica que la solución es sencilla: cubre la zona con una curita durante unos días. “En realidad, la piel no respira. No necesita airearse ni secarse, así que cubre todo lo que puedas pellizcar”, señala.

Mal hábito número 7: ignorar cambios en un lunar

El cáncer de piel es sumamente tratable si se detecta a tiempo, de modo que es fundamental revisar la piel con frecuencia, indica Wolf. Si tienes un lunar u otra mancha que crece, te pica, sangra o sufre algún cambio, haz una cita de inmediato con un dermatólogo, aconseja Wolf. Un cambio en un lunar o la aparición de un lunar nuevo suele ser un indicio de melanoma.

Los más preocupantes son muy oscuros, de color irregular, de forma desigual o de rápido crecimiento. Recuerda que los melanomas pueden aparecer incluso en lugares que no se exponen mucho al sol. Ploch los ha observado en el área de la ingle, en las nalgas y en el pliegue detrás de las orejas.

“Quiero que la gente acuda al médico siempre que exista algo que los preocupe”, sostiene. “Algunas personas se dicen a sí mismas repetidamente que no es un problema grave hasta que es demasiado tarde”.

Mal hábito número 8: tomar duchas y baños calientes

Muchos adultos mayores tienen la piel seca y agrietada en el invierno. Tomar una ducha o un baño de vapor caliente puede parecer terapéutico, pero también puede agravar el problema. “Te sientes bien en el momento, pero a la larga, el calor reseca la piel y acentúa la comezón”, explica Wolf.

Mejor toma una ducha tibia rápida y asegúrate de usar un jabón o un limpiador corporal suave y sin fragancias, sugiere Wolf. Si tienes la piel demasiado seca, considera usar jabón solo en los pliegues de la piel y otras áreas que tienden a desprender olor y no en todo el cuerpo.

Después de la ducha o el baño, mientras la piel aún está húmeda, aplica una crema o loción de buena calidad para que la piel retenga la humedad. 

Michelle Crouch es una escritora colaboradora que ha cubierto temas de salud y finanzas personales para algunas de las principales publicaciones para consumidores del país. Su trabajo se publicó en Reader's Digest, Real Simple, Prevention, The Washington Post y The New York Times.

(Video en inglés)