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Aspectos prácticos de la extracción de cera de los oídos

Extraer la cera sin riesgos te ayudará a sentirte y oír mejor.

Un médico examina los oidos de una paciente

FATCAMERA/GETTY IMAGES

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Tal vez sea algo desagradable en lo que preferirías no pensar, pero la cera de los oídos es una secreción orgánica totalmente normal y algo inevitable en la vida. Saber cómo controlarla te permitirá escuchar mejor y prevenir infecciones, dolores de oído y otros problemas.

Qué es la cera y por qué la tenemos

¿Qué es exactamente esta sustancia? Bueno, la cera (el término científico es cerumen) en realidad es una combinación de elementos. Las paredes del conducto auditivo externo están recubiertas de pequeñas glándulas que producen secreciones oleosas que actúan como una especie de depurador. “Estas secreciones mantienen un flujo que se abre paso desde el tímpano hacia la abertura del oído, y en su camino recoge las células muertas de la piel, los pequeños vellos que recubren el conducto auditivo externo y otros tipos de residuos microscópicos”, explica Mark Vaughan, médico de cabecera y director médico de Auburn Medical Group, en Auburn, California. La secreción se facilita con los movimientos de la mandíbula, como hablar y masticar.


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La cera también actúa como un protector lubricante que recubre el conducto auditivo externo, repele el agua y evita que la piel se seque. Ese componente ceroso es ligeramente ácido, por lo que “crea un ambiente hostil” para las bacterias y los hongos que tienden a aparecer en el espacio húmedo y oscuro del oído interno, señala Yu-Lan Mary Ying, otorrinolaringóloga y cirujana de cabeza y cuello afiliada a la Facultad de Medicina de Rutgers New Jersey, en Newark. De hecho, la cera de las personas diabéticas es menos ácida, por lo que son más vulnerables a contraer infecciones de oído.

Por qué el exceso de cera puede ser un problema

Algunas personas son más propensas a producir una cantidad excesiva de cera. La acumulación de cera es bastante común en los adultos mayores. Con el paso de los años, la consistencia de las secreciones cambia. La cera se vuelve más seca y dura y se desplaza más lentamente hacia el exterior del conducto, lo que provoca la acumulación de partículas de piel muerta. Ciertos trastornos que producen sequedad y descamación de la piel, como el eccema, también pueden dificultar la salida de la cera.

Cuando la cera se acumula en el conducto auditivo externo con el tiempo, puede endurecerse y crear una obstrucción. Esto puede causar pérdida auditiva, zumbido o sensación de taponamiento en el oído. Ying advierte que “si la cera obstruye todo el conducto auditivo, puede presionar el tímpano y producir problemas con la fisiología del oído medio e incluso mareos”.

Quienes usan audífonos o auriculares internos con frecuencia también corren riesgo, ya que los dispositivos pueden bloquear la salida de la cera. Además, dice Ying, la cera puede impedir el buen funcionamiento de los audífonos y crear un efecto de retorno (un molesto silbido o chirrido). Los audífonos también pueden dañarse si la cera penetra en los receptores. Trata de limpiarlos todos los días y pide a tu médico que los examine cada pocos meses para confirmar que están en buenas condiciones de funcionamiento.

Cómo mantener la cera bajo control

Recomendaciones para extraer la cera en casa 

Lo que debes hacer

  • Usa un paño húmedo para limpiar la parte exterior del oído todos los días
  • Para extraer la cera, prueba a usar una o dos gotas de un agente ablandador, como aceite para bebés o aceite mineral 
  • Considera usar un producto de venta libre que contenga aceite o peróxido de hidrógeno para despegar la cera

Lo que debes evitar

  • Insertar hisopos de algodón, los dedos u otros objetos en el conducto auditivo externo
  • Irrigar los oídos con agua si tienes el tímpano dañado o una infección del oído medio 
  • Tratar un tapón de cera en casa. Consulta con tu proveedor de atención médica si tienes síntomas como pérdida auditiva, zumbido o sensación de taponamiento en los oídos

Limpia los oídos con cuidado todos los días. El mejor método es cubrir un dedo con un paño húmedo y limpiar alrededor del oído externo después de lavarte la cara o salir de una ducha caliente. “Despejar la salida más externa facilitará el desplazamiento natural”, según Ying.

Las personas que tienden a producir una gran cantidad de cera pueden probar a usar un agente ablandador para ayudar a que la cera salga del oído o para extraerla más fácilmente. Si prefieres usar productos naturales, prueba el aceite para bebés o el aceite mineral. Aplica una o dos gotas en el oído con un gotero, inclinando la cabeza de modo que la abertura del oído apunte hacia el techo. Permanece en esa posición durante uno o dos minutos para dejar que el líquido fluya hacia la acumulación de cera. Luego, inclina la cabeza en la dirección opuesta para permitir que el líquido y la cera se escurran.

También puedes probar un producto de venta libre para desprender pequeñas cantidades de cera. Estas soluciones pueden contener aceite o peróxido de hidrógeno. (Ying recomienda el Debrox Earwax Removal Kit). Algunos incluyen una pera de goma que se comprime para enjuagar el oído con agua tibia, de ser necesario. Sin embargo, la irrigación no siempre es conveniente, en particular si tienes daño en el tímpano o una infección del oído medio. “Lo haces a ciegas”, explica Ying. “Quieres llegar un poco más profundo, pero no tienes forma de medirlo. Además, si introduces agua en el conducto auditivo externo y no sale, puede crear un entorno húmedo que puede provocar una infección del oído externo”.

Puede ser tentador introducir un hisopo de algodón, una horquilla, un lápiz o un dedo en el oído para extraer la cera, pero no te pongas a escarbar. Es cierto que extraerás parte de la cera, pero también puedes empujar el resto más profundamente en el conducto auditivo externo. También existe el riesgo de lesionar el tímpano. “Tal vez mires el hisopo y te sorprenda lo que puedes extraer del oído”, dice Vaughan, quien ha observado mucho de este comportamiento “invasivo” en su profesión. “Sin embargo, lo que extraes es la cera de las paredes del conducto auditivo externo, después de haber empujado la mayor parte más adentro del conducto”.


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Cuándo consultar con el médico

Para extraer una obstrucción, necesitarás ayuda. Si el tapón está bastante cerca de la abertura del conducto auditivo externo, un médico de cabecera puede extraerlo. De hecho, la extracción de cera es uno de los procedimientos otorrinolaringológicos más comunes que se realizan en un entorno de atención primaria. Hay dos métodos comunes que los médicos emplean para extraer un tapón de cera. Con uno de ellos se utiliza una cureta, un instrumento delgado diseñado para introducirse en el estrecho conducto auditivo externo, con una punta curva para desprender o extraer la cera. Con el otro método se utiliza un dispositivo de irrigación, como una pera de goma o un irrigador bucal lleno de agua tibia (el flujo de agua se dirige hacia los lados del conducto para ablandar y desprender la cera acumulada).

Sin embargo, ambos métodos tienen riesgos. El raspado con una cureta puede mellar la piel del conducto auditivo externo, y la entrada de una fuerte corriente de agua en el conducto puede dañar el tímpano o producir una infección si parte de ese líquido se queda atascado detrás del tímpano y no puede drenarse bien.

Si hay un tapón de cera duro y rebelde en el oído que está realmente atascado, es hora de consultar con un profesional especializado, es decir, un otorrinolaringólogo (médico de nariz, garganta y oído). Este especialista tiene un arsenal de herramientas precisas a su disposición para llegar a lo más profundo sin dañar el delicado tímpano. Un método que usa Ying incluye un microscopio quirúrgico suspendido que le permite ver el interior del conducto auditivo externo mientras trabaja. Ying dilata el conducto con un espéculo, y luego usa succión para desprender la cera.

Tener limpio el conducto auditivo externo también puede producir un efecto muy positivo. Un estudio reveló que el 35% de los pacientes hospitalizados mayores de 65 años tenían un tapón de cera, y el 75% de ellos tuvieron una mejoría en la audición después de la extracción. Algunos expertos calculan que extraer un tapón de cera puede mejorar la audición en 10 decibeles (la diferencia entre el susurro y una conversación normal es de unos 20 decibeles). Poder oír mejor no es el único beneficio. “Puede haber una mejora en el equilibrio”, señala Vaughan. “Algunos pacientes sienten que les cambia la vida”.

Nota del editor: esta historia se publicó originalmente el 7 de abril de 2020. Se actualizó para incluir orientación adicional sobre la eliminación adecuada de cerumen.