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Aumenta el número de pruebas de coronavirus en Estados Unidos

En medio del aumento de pruebas de detección de COVID-19, los pacientes esperan ansiosos por sus resultados.

La enfermera Jennifer Homan asiste a una persona en su auto durante el brote de coronavirus

FRANCISCAN HEALTH

La enfermera Jennifer Homan, gerente de servicios de trauma en el Franciscan Health Crown Point, se prepara para realizar la prueba de COVID-19 a un paciente el 17 de marzo frente a la sala de emergencias del hospital en el noroeste de Indiana.

In English | El primer caso de COVID-19 en Estados Unidos se confirmó a finales de enero. La víctima estaba en el estado de Washington, un hombre de unos 30 años que había visitado Wuhan, China.

El coronavirus se ha movido por todo el país, afectando a todos los estados y a la capital de la nación. Ahora, las pruebas están aumentando de costa a costa, pero a algunos pacientes con síntomas se les han negado, mientras que otros que han enviado muestras se enfrentan a largas esperas para obtener los resultados.

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En Indiana, por ejemplo, el primer caso confirmado se informó el 6 de marzo, más de seis semanas después del primer diagnóstico en el país.

Hasta el jueves, se habían administrado 380 pruebas en este estado, hogar de 6.85 millones de personas, y donde se han reportado 56 casos y dos muertes.

Una tarde de esta semana en Crown Point, un suburbio en el noroeste de Indiana, una caravana de automóviles y camionetas serpenteaba frente a la entrada de la sala de emergencias del Franciscan Health.

Los hospitales siguen las pautas estatales y federales y piden a los pacientes que no ingresen a las clínicas o salas de emergencias para hacerse pruebas. Aunque algunos centros donde se llevan a cabo las pruebas no admiten personas menores de 18 años, sí se les permite ingresar a las salas de emergencias para proporcionar una muestra de su saliva y mucosa.

Se podía ver el vapor de los motores encendidos en una lluvia fría mientras los conductores esperaban pacientemente a las enfermeras del hospital que estaban recolectando muestras para la prueba de COVID-19.

La enfermera Tambi Kieta (a la izq.) recibe un test de COVID-19 de su compañera Jennifer Homan

MARK TAYLOR

La enfermera Tambi Kieta (izquierda) acepta una muestra de COVID-19 de la enfermera Jennifer Homan en el centro de recolección de muestras con servicio al auto en el Franciscan Health Crown Point en el noroeste de Indiana.

Las enfermeras están bien protegidas

Jennifer Homan, de 47 años, una enfermera de North Judson, Indiana, vestía un arcoiris de colores en su ropa y equipo de protección: traje de protección blanco, guantes de látex azules, bata de aislamiento desechable amarilla, gorro quirúrgico gris y máscara respiratoria N95 verde. Sus ojos estaban protegidos por un escudo de plástico transparente.

Homan, una enfermera con 16 años de experiencia, caminaba entre los vehículos como una abeja polinizadora, recogiendo muestras con hisopos de las fosas nasales de los conductores, algunos de los cuales llegaron con mascarillas. Homan colocó los hisopos en contenedores sellados y se los pasó a otra enfermera con vestimenta similar. El Franciscan requiere una orden del médico para las pruebas y preinscripción.

La enfermera Homan transmitía tranquilidad y calma, y distribuyó información sobre la cuarentena y la atención en el hogar de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) a las personas examinadas. Ella dijo que, inicialmente, los resultados de las pruebas tomaban tres días, pero que ahora tomarían entre cinco a siete días a medida que el aumento en las pruebas abruma a los laboratorios en todo Estados Unidos.

"Hemos visto pacientes de todas las edades y géneros que presentan una gran variedad de síntomas, desde resfriados leves hasta tos severa", dijo. Las pruebas también comenzaron esta semana en el hospital Franciscan Health en Michigan City, Indiana. "La mayoría de las personas han sido increíblemente amables y educadas", dijo. “Han escuchado con seriedad lo que tenemos que decir y parecen muy agradecidos".

En un raro descanso, las enfermeras se refugiaron en un remolque debajo de una tienda de campaña.

El Franciscan comenzó las pruebas ambulatorias de coronavirus el lunes, dijo Travis Thatcher-Curtis, de 42 años, director de operaciones de enfermería del hospital. Las pruebas tardan menos de cinco minutos en administrarse, dijo. El laboratorio del Franciscan reúne las muestras y las envía para su análisis a Laboratory Corporation of America Holdings, un laboratorio clínico con sede en Burlington, Carolina del Norte. Dijo que el número de personas ha aumentado diariamente, de 15 pacientes en el día de apertura a casi 75 el miércoles.

Illinois: 422 casos

El estado vecino, Illinois, que tiene 12.65 millones de habitantes, casi el doble de la población de Indiana, se ha visto más afectado. Si bien el Departamento de Salud Pública del estado informó cuatro muertes por coronavirus hasta el miércoles, también ha registrado 422 casos diagnosticados desde que se anunció el primer caso de este tipo el 24 de enero, tres días después de que se descubriera el primer caso en el país en el estado de Washington. En total, 3,151 residentes de Illinois han sido evaluados.

Algunos hospitales han ideado sus propias pruebas y están recolectando muestras para procesarlas internamente. El NorthShore University Health System en los suburbios del norte de Chicago está realizando pruebas en sus cinco hospitales.

El NorthShore creó su prueba en enero y comenzó a evaluar a los pacientes durante la segunda semana de marzo, dijo la doctora Karen Kaul, quien preside los servicios de patología y laboratorio. El sistema estaba llevando a cabo pruebas a hasta 400 pacientes diariamente, pero ya no anuncia recuentos diarios. En cambio, informa los resultados (y los casos confirmados) al Departamento de Salud Pública de Illinois, que los reenvía a los CDC.

Más pruebas, esperas más largas

"Nuestro objetivo ha sido obtener los resultados de las pruebas en 24 horas para pacientes hospitalizados", dijo Kaul, "y hasta ahora, hemos podido cumplir con eso, pero es posible que tengamos que ajustar a medida que aumente el volumen".

Ahora el hospital está haciendo pruebas solo a pacientes hospitalizados en el NorthShore y a pacientes sintomáticos y que tienen la orden de un médico. Siguiendo las recomendaciones del departamento de salud estatal, el sistema está evaluando a personas que tienen fiebre o síntomas de enfermedades del tracto respiratorio inferior o que han estado en regiones afectadas por el coronavirus.

Las enfermeras Tambi Kieta (a la izq.) y Jennifer Homan (a la der.) manejan muestras de COVID-19

MARK TAYLOR

La enfermera del Franciscan Health Crown Point, Tambi Kieta (izquierda, en blanco), acepta la muestra de una prueba de COVID-19 de la enfermera Jennifer Homan (derecha, en amarillo), gerente de servicios de trauma del hospital.

No todos tienen la suerte de vivir en áreas con pruebas disponibles. Hacia el este, en Erie, Pensilvania, la analista financiera Sarah Youngblood, de 25 años, no puede hacerse la prueba lo suficientemente rápido. Youngblood y su pareja le brindan hospedaje a una estudiante de intercambio alemana de 16 años. Hace dos semanas, la adolescente regresó de unas vacaciones en su hogar en Hamburgo, Alemania, con tos.

Desde el domingo, Youngblood ha sufrido tos seca, fiebre leve y dificultad para respirar, todos síntomas de la COVID-19. Ella se comunicó con su médico. Él la refirió a los empleados telefónicos del departamento de salud del estado, quienes la entrevistaron.

La mala noticia: debido a la escasez de pruebas, tendría que esperar. Youngblood finalmente se enteró de que podía tomar la prueba nasal el viernes. Mientras tanto, ella, su pareja y la estudiante se ponen en cuarentena. "Estoy tratando de mantener la calma y sin estrés, y hacer todas las cosas saludables, pero da un poco de miedo", dijo.

Alta temperatura, alta ansiedad

En el suroeste, esperar los resultados de la prueba de COVID-19 ha provocado ansiedad en Kimberly Shay, quien es enfermera en un centro de cirugía ambulatoria en Albuquerque, Nuevo México. En las últimas semanas, Shay, una persona de 45 años saludable y en forma, comenzó a tomarse la temperatura todos los días y se sintió bien hasta el sábado pasado.

"Mi temperatura subió a 100 grados. Tuve escalofríos y estaba tosiendo, así que llamé al departamento de salud estatal", dijo Shay. "Me examinaron por teléfono después de una espera de 30 minutos y me preguntaron si había viajado a algún lugar, lo cual no he hecho. No me iban a hacer la prueba, pero luego les dije que era enfermera y que trabajaba con personas mayores".

Shay fue al sitio con servicio al auto en el Loveless Medical Center para hacerse la prueba nasofaríngea. "El hisopo de la nariz fue incómodo, pero no horrible", dijo Shay, quien se puso en cuarentena. "Van más atrás en tu nariz de lo que crees que podrían".

Le dijeron que, normalmente, podrían tener los resultados de la prueba en 12 a 24 horas, pero le aconsejaron que no los esperara hasta dentro de 72 horas porque ese sitio había recolectado 800 muestras ese día. Ella dijo que casi 20 empleados médicos estaban procesando pacientes durante el día de 12 horas a un ritmo de cuatro cada cinco minutos.

Hasta el jueves, Shay no había recibido los resultados de su prueba cinco días antes. El centro de cirugía donde trabaja ha cerrado en espera de los resultados de su prueba.

"Me pregunto si estaba contagiosa la semana pasada", dijo. "No me preocupa morir de esto, pero me preocupa cualquier humano con el que haya entrado en contacto la semana pasada".

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