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Atesora los recuerdos entrañables durante el cuidado de tu ser querido

Tómate un descanso de tu lista interminable de tareas para establecer una conexión emocional.

Una mujer joven abrazando a su madre mayor.

Kohei Hara / Getty Images

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Cinco años después de la muerte de mi madre por complicaciones de su demencia vascular, lo que recuerdo más claramente no son las docenas de veces que la acompañé a los consultorios médicos o que le llevé alimentos, arreglé su televisor, llamé a su compañía de seguros o informé a otros familiares sobre su progreso. Lo que recuerdo con más claridad son unos pocos momentos enternecedores.

Hubo una tarde nublada, unas pocas semanas antes de su muerte, cuando ella parecía estar confundida, asustada y molesta. Para tranquilizarla, miramos un antiguo álbum de fotos de unas vacaciones en la playa de 30 años antes, y comenté varias veces en voz tranquila lo hermosa y feliz que se veía en las fotos. Poco a poco, quedó absorta estudiando las imágenes de ella y de otras personas, y se tranquilizó.


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Recuerdo cómo ella miraba a mi hijo pelirrojo, que en aquel entonces tenía 21 años, durante nuestra última cena navideña juntos.

La recuerdo, ligeramente inclinada hacia adelante, admirando las flores de primavera amarillas y rosadas en el pequeño jardín de su hogar de ancianos, mientras yo empujaba su silla de ruedas lentamente por el camino pavimentado.

Estos breves momentos son poderosos recuerdos de mis años de cuidadora que, por suerte, casi siempre me hacen olvidar los recuerdos más preocupantes de las discusiones que tuvimos sobre el dinero, o las noches que pasamos en las salas de emergencias esperando a que ella viera a un médico. Me sentí emocionalmente conectada con mi madre durante esos momentos, de una manera que no era posible durante la monotonía, interrumpida por ocasionales momentos de fricción, del cuidado diario.

Los cuidadores devotos a menudo están ocupados en completar las tareas diarias para sus seres queridos o enfocados en la planificación logística para sobrellevar los próximos desafíos. Sin embargo, en retrospectiva, lo que más importa al cuidar de un ser querido no es completar las tareas, sino encontrar esos escasos momentos de verdadera conexión emocional. ¿Cómo pueden los cuidadores familiares fomentar esa ternura? Aquí tienes algunas ideas.

No te dejes consumir por el trabajo

En esos días agotadores en los que hay que recoger medicamentos, preparar cenas y llenar formularios, es fácil para los cuidadores volcarse totalmente en las tareas de cuidado de sus seres queridos, y medir el éxito basándose en la cantidad de tareas eliminadas de sus inagotables listas. Pero las personas que reciben este tipo de cuidados pueden sentirse abandonadas y emocionalmente aisladas de sus cuidadores. Además, puede que se sientan culpables al sentir que son una carga onerosa. Para evitar tener ese efecto, los cuidadores necesitan dejar de lado el papel rígido de la persona devota.

Prioriza el rol de acompañante sobre el de ayudante

Ayudar a un padre mayor o cónyuge discapacitado a sentirse reconfortado y querido requiere habilidades completamente diferentes, incluso dejar a un lado las tareas durante el tiempo necesario para ser receptivos y atentos a lo que su ser querido siente, piensa y experimenta. Significa prestar atención a su ser querido para conseguir que se involucre plenamente. Una manera de lograrlo es programar horas o días sin tareas. Por ejemplo, una esposa que conozco y que ha estado cuidando durante años a su esposo, que tiene esclerosis lateral amiotrófica, descubrió que si dedican una hora cada noche simplemente a acurrucarse juntos en su cama de hospital antes de lavarlo, cepillarle los dientes y ponerle el pijama, él no tiene la sensación de que tan solo es alguien que requiere sus cuidados. Se siente mejor consigo mismo, y los dos se encuentran más unidos. Como resultado, ambos cobran fuerzas para continuar. La esposa también me ha dicho que está intentando acumular recuerdos de estos momentos porque tendrán que servirle de apoyo después de que él fallezca a causa de su enfermedad neurológica progresiva.

Usa la conciencia plena para estar presente

No es fácil estar completamente presente, especialmente cuando la realidad de ver a un ser querido en declive, y que posiblemente esté sufriendo, es muy doloroso para los cuidadores. Pero estar presente es esencial para crear una conexión emocional. Las prácticas de conciencia plena, como la respiración profunda y la meditación, a menudo se usan para ayudar a las personas a vivir en el momento, en vez de pasar de una tarea a otra. Una manera simple de estar más presente en el momento es con el "ejercicio de los 5 sentidos", durante el cual las personas, de forma deliberada y secuencial, prestan atención a lo que ven, escuchan, sienten, tocan y huelen.

Los cuidadores también pueden modificar este ejercicio imaginando lo que su ser querido está viendo, escuchando, sintiendo, tocando y oliendo en ese momento o, mejor aún, preguntándole cada una de estas cosas y prestando mucha atención a sus respuestas. Ser receptivos a las experiencias de las personas que reciben sus cuidados, permite a los cuidadores acercarse más a ellas, sentir empatía auténtica y crear momentos de ternura perdurables.

Barry J. Jacobs, psicólogo clínico, terapeuta familiar y asesor del cuidado de la salud, es coautor del libro Love and Meaning After 50: The 10 Challenges to Great Relationships — and How to Overcome Them y de AARP Meditations for Caregivers. Síguelo en Twitter y en Facebook (enlace en inglés).