¿A dónde va el dinero que aportó una persona que falleció sin reclamar beneficios?
El dinero que las personas aportan es un impuesto que se destina a fondos fiduciarios del Seguro Social de los cuales se paga a los beneficiarios actuales. El dinero no puede ser reembolsado a la familia cuando un trabajador elegible fallece antes de solicitar beneficios; se utilizó para pagar beneficios a otros durante la vida del trabajador.
Piénsalo de esta manera: el Seguro Social no es una cuenta de jubilación personal, sino algo más parecido a un seguro. (De hecho, el nombre oficial de los beneficios del Seguro Social es Seguro de Vejez, Sobrevivientes e Incapacidad). A lo largo de su vida laboral, las personas aportan a un fondo común nacional que brinda alguna medida de protección financiera para quienes ya no trabajan debido a su edad o condición. Cuando esos trabajadores se jubilan (o quedan discapacitados) a su vez, sus beneficios son financiados por los trabajadores más jóvenes y saludables que siguen contribuyendo al fondo común.
Esa protección se extiende a ciertos miembros de la familia de un trabajador calificado, que pueden ser elegibles para los beneficios de sobreviviente incluso si esa persona falleció antes de reclamar el Seguro Social. Estos pueden incluir viudos, excónyuges, padres dependientes, hijos menores hasta ciertas edades e hijos discapacitados.
Ten en cuenta que
Para un cónyuge, el beneficio de sobreviviente puede ser hasta el 100 por ciento de lo que el fallecido hubiera tenido derecho a recibir del Seguro Social si hubiera vivido para reclamar los beneficios a la plena edad de jubilación (actualmente de 66 y 6 meses para las personas que nacieron en 1957). La edad aumentará gradualmente a 67 para los nacidos a partir de 1960 o luego.
Actualizado el 16 de diciembre de 2022