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La empresa donde trabajas puede espiarte en la oficina o en tu casa

El uso de programas de monitoreo aumentó el 60% en las grandes empresas, y sigue en aumento.

Gráfica muestra a un empleado bajo dos lupas

Getty Images

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¿Tus jefes se están comportando como el Gran Hermano?

Antes del brote de COVID-19, cuando trabajabas en la oficina de la empresa, dabas por sentado que tus supervisores podían ver lo que estabas haciendo. Los gerentes sabían cuándo estabas tecleando debidamente en la computadora o hablando por teléfono. Y sabían cuándo ibas al baño, cuándo conversabas con tus compañeros o cuándo ibas y venías por la oficina.

Ahora que el hogar se ha convertido en el lugar de trabajo para muchos —un cambio permanente para algunos, incluso cuando la pandemia está cediendo—, no supongas que tu empleador ha dejado de vigilarte: ahora lo hace de lejos.


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Si te han dado una computadora portátil o un teléfono de la empresa, es razonable esperar que tus jefes sepan no solo cuándo te has conectado y desconectado, sino también las aplicaciones que usas, las redes sociales y los sitios web que visitas y cuánto tiempo pasas en actividades que pueden o no estar relacionadas directamente con tu trabajo. O al menos debes saber que cuentan con los medios para descubrir todas esas cosas.

En el 2025, siete de cada diez empresas podrían espiar las actividades de los empleados

La tecnología que te han dado puede contener bossware, un término acuñado por el grupo de defensa de libertades civiles Electronic Frontier Foundation (EFF), con sede en San Francisco, para referirse a las herramientas de software para el monitoreo de empleados, el seguimiento de sus actividades y el análisis del entorno laboral que ofrecen numerosos proveedores externos.

La cantidad de empleadores grandes que usan estas herramientas para el seguimiento de los empleados se ha duplicado desde el comienzo de la pandemia y ahora alcanza al 60%, según una encuesta sobre COVID-19 de 101 organizaciones realizada en el 2021 por la empresa de asesoría Gartner. Y Gartner anticipa que esa cifra llegará al 70% en los próximos tres años.

El aumento del uso en algunas empresas podría deberse a la falta de confianza.

La analista Helen Poitevin, vicepresidenta de Gartner, cuya investigación se enfoca parcialmente en la forma en que la tecnología afecta la manera en que las personas trabajan, dice que escucha comentarios como “nuestros gerentes quieren saber quién está en Facebook para ir y decirle: ‘debes estar aburrido. Te daré algo para hacer’. Eso ya es señal de una cultura tóxica y con poca confianza”.

¿Esperas que haya privacidad en el trabajo?

En una oficina normal, “realmente no se espera que haya privacidad, incluso en los desplazamientos físicos dentro de ese espacio de trabajo”, dice Matthew Scherer, asesor sénior de políticas para los derechos de los trabajadores y políticas tecnológicas en el Center for Democracy and Technology. El grupo de defensa de derechos, con sede en Washington D.C., se fundó en 1994.

“Es otra historia, o al menos en teoría debería ser otra historia, cuando trabajas desde tu casa o en forma remota en algún sitio que no pertenece al empleador ni es arrendado por él”, dice Scherer. “Hay mucha incertidumbre y preguntas por responder con referencia a cómo equilibrar eso con la autoridad tradicional del empleador, casi ilimitada, de monitorear a sus empleados en el horario de trabajo”.

“Cualquier cosa que trate de medir con qué dedicación trabaja alguien basándose en este tipo de información, en mi opinión, está destinada al fracaso. Eso lleva a un territorio muy injusto y [que raya en la] distopia".

— Bennett Cyphers, Electronic Frontier Foundation

Bennett Cyphers, un tecnólogo que trabaja para EFF, comparte una opinión parecida. “No se me ocurre un uso válido de nada que sea tan invasivo”, dice. “Los gerentes pueden hablar de cuándo estás en la oficina, pueden mirar por sobre el hombro de los empleados y cosas así. Pero ningún gerente está vigilando por sobre el hombro a un empleado constantemente. Y ningún gerente revisa cada cosa que haces en la computadora para ver en dónde hiciste clic a las 9:17 de la mañana o de qué manera exacta escribiste un correo electrónico... Eso es una intensificación de lo que era posible en el entorno físico de trabajo”.

Teramind, una compañía con sede en Aventura, Florida, tiene un programa que es bastante típico de estas herramientas de vigilancia. Puede monitorear las teclas que se pulsan en el teclado y la actividad del ratón, e incluso detectar cuando un usuario trata de engañar al sistema escribiendo cosas sin sentido o moviendo repetidamente el ratón sin ninguna actividad real —como alternar puntos de tabulación, por ejemplo—, según Eli Sutton, vicepresidente de operaciones globales de Teramind.

El programa puede informar qué aplicaciones o sitios web consumen la mayor parte del tiempo de un empleado y determinar si esas aplicaciones o sitios son “productivos”. También puede vigilar las publicaciones en redes sociales y los correos electrónicos, dice Sutton, incluidos el asunto del mensaje, el texto de la misiva y los adjuntos.

La herramienta puede identificar y señalar palabras clave o adjuntos según la extensión, el tamaño o el contenido del archivo, y bloquear acciones que se consideran potencialmente riesgosas para la organización (por ejemplo, puede evitar que los empleados compartan información sensible o usen lenguaje grosero en los correos electrónicos dirigidos a los clientes).

Un gerente también puede ver la pantalla en vivo de un usuario conectado y tomar total control del sistema para evitar una actividad maliciosa.

Teramind puede capturar audio y tomar imágenes de pantalla o videos de lo que pasa en la computadora, y potencialmente recopilar pruebas con fines forenses y de investigación. Lo que Teramind no hace, dice Sutton, es encender remotamente la cámara web del usuario. Eso “excede las bases morales de lo que estamos tratando de lograr”.

Los gerentes pueden configurar otro programa de seguimiento llamado Hubstaff, de una empresa de Indiana con el mismo nombre, para capturar imágenes aleatorias de la computadora de un empleado cada diez minutos.

Algunos funcionan en forma oculta

Mientras que algunas empresas son francas desde el principio con el personal sobre el uso de herramientas de monitoreo —tal vez las describan en su manual del empleado—, otras actúan en forma oculta.

“En nuestra experiencia, la división es aproximadamente 50-50 entre quienes hablan abiertamente del asunto y quienes no”, dice Elizabeth Harz, quien, en su carácter de directora ejecutiva de Awareness Technologies, supervisa el software InterGuard de monitoreo de empleados, ya sea con servicio en la nube o en las instalaciones del cliente. Harz reconoce que muchas de las empresas que siguen la actividad de los empleados tradicionalmente han sido muy “espías”. “Yo me he embarcado en la misión de hacer esto más transparente”.

Un tablero de datos de InterGuard permite que los gerentes vean las horas que ha estado conectado un empleado, así como el tiempo de actividad e inactividad que tuvo. El programa usa un código de colores —verde, amarillo y rojo— para mostrar a los jefes si un empleado ha sido productivo y, a través de un algoritmo registrado por la empresa, calcula un puntaje de productividad que se utiliza para comparar a los empleados con sus compañeros.

Captura metódica de pantallas

InterGuard captura imágenes de pantalla que pueden reproducirse en forma de video. Pero no graba video y no tiene acceso a la cámara web ni al micrófono de la computadora. Los gerentes pueden fijar los horarios en los que el programa está activo; el empleado no puede activarlo ni desactivarlo.

“La realidad es que al 99% de los empleadores no les interesa si estás comprando una pelota de fútbol en Amazon o si estás en Facebook”, incluso en horario de trabajo, dice Harz. Pero admite que los jefes pueden descargar una imagen de pantalla si están buscando pruebas de que un empleado no rinde, representa un riesgo de seguridad o es desleal.

“Las empresas tienen que proteger a sus empleados. Y tienen que proteger la información de sus clientes”.

— Elizabeth Harz, Awareness Technologies

En efecto, el monitoreo podría hacerse para verificar que se cumplen con los requerimientos de un puesto delicado o porque se sospecha que un empleado tiene conductas de acoso.

“Las empresas tienen que proteger a sus empleados. Y tienen que proteger la información de sus clientes”, dice Harz. “Laura [el nombre es solo un ejemplo] era la recepcionista en el consultorio de tu médico. Ahora está en su casa con tus registros médicos y tu número de Seguro Social sobre la mesa del comedor. ¿Quieres que el hijo de Laura tenga acceso a esa información? Decididamente, no”.

Harz también insiste en que InterGuard no solo es útil para los jefes, sino que también tiene beneficios para los empleados, incluidos los trabajadores mayores que podrían estar sujetos a discriminación por edad.

“Vemos que muchas de las empresas que usan nuestro programa hablan con los empleados sobre el equilibrio y sobre no excederse en el trabajo”, dice. “La tecnología que monitorea personas puede permitir realmente que la productividad y la excelencia brillen, independientemente de las canas o de cualquier otra situación”.

Sin embargo, si las herramientas de monitoreo están ligadas a los sistemas de pago o a las bonificaciones por desempeño, la preocupación de los defensores de la privacidad es tanta como si estuvieran ligadas a medidas de castigo.

“Cualquier cosa que trate de medir con qué dedicación trabaja alguien basándose en este tipo de información, en mi opinión, está destinada al fracaso”, dice Cyphers. “Eso lleva a un territorio muy injusto y [que raya en la] distopia”.


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¿Qué puedes hacer?

Incluso si puedes usar tu propia computadora o tu teléfono para el trabajo, eso no te protege necesariamente del seguimiento. Probablemente debas iniciar sesión en la red privada virtual (VPN) de la empresa o comunicarte con colegas y gerentes a través de herramientas de colaboración como Microsoft Teams o Slack, que son controladas por tu empleador. Recuerda, todo lo que digas allí puede volverse en tu contra.

Incluso con tus propios dispositivos, normalmente se requiere que instales el software de la compañía como condición de empleo, lo que potencialmente expone tus archivos personales al riesgo de ser vistos por otras personas.

Sin embargo, a no ser que busques trabajo en otro lado, posiblemente no tengas muchas opciones. Normalmente, las leyes no prohíben que una empresa monitoree a sus empleados con estas herramientas, aun cuando trabajan desde la casa.

“La ley es increíblemente oscura en esto, y hay muy pocas protecciones de privacidad para los empleados”, dice Cyphers.

Si te sientes cómodo haciéndolo, puedes preguntarles a tus jefes qué programas usan y con qué fin.

“Dependerá del contexto, pero creo que sería válido preguntar si están implementando esa práctica y si tú puedes ver tu propia información”, dice Poitevin, de Gartner. “Es como un teléfono que te dice cuánto tiempo has usado la pantalla. A veces te hace notar algunos de los hábitos que has adquirido, y algunas herramientas te dan consejos para organizar tu tiempo de modo de reducir la frustración y aumentar la sensación de logro al completar tus tareas”. 

Edward C. Baig colabora con artículos sobre tecnología y otros temas del consumidor. Anteriormente trabajó para USA TodayBusinessWeekU.S. News & World Report y Fortune; también es autor de Macs for Dummies y coautor de iPhone for Dummies y iPad for Dummies.