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Cómo la tecnología sin contacto puede facilitarte la vida

Dispositivos como las cerraduras inteligentes y los grifos sin contacto logran mucho más que protegerte de los gérmenes.

Una persona sostiene su teléfono frente a una cerradura inteligente

Getty Images

In English | ¿Estás cansado de lavarte las manos incesantemente? ¿Harto de inventar formas creativas de evitar tocar las cosas, como usar las mangas de la camisa, guantes de goma o extraños aparatos como el Grip Guard? (Enlace en inglés).

¿Qué tal si simplemente no tendríamos que tocar nada?

Esa es la premisa de las tecnologías sin contacto. Ampliamente promocionadas como una forma de limitar la propagación de bacterias y virus como el nuevo coronavirus, estos productos ofrecen otro beneficio significativo para los consumidores: la conveniencia.

Los grifos sin contacto te permiten lavarte las manos después de manipular carne cruda sin manchar nada. Las cerraduras sin contacto te permiten entrar cuando tienes las manos ocupadas o si no quieres pararte frente a la puerta y sentirte vulnerable mientras buscas las llaves. Y usar la tecnología de reconocimiento de voz de forma inteligente puede significar menos superficies que limpiar.


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Grifos sin contacto: sigue la corriente

Los grifos de cocina sin contacto, como los de Kohler y Moen, funcionan sin problemas y son fiables. No se desgastan, y se apagan automáticamente para ahorrar agua. Mejor aún, la mayoría puede instalarse tan fácilmente que lo puedes hacer tú mismo.

Hay una gran variedad de estilos para elegir a juego con el resto de la cocina. Kohler, por ejemplo, tiene alrededor de media docena de modelos que cuestan más o menos lo mismo que los modelos lujosos sin contacto, a partir de $400 (o menos, en las grandes tiendas).

Los dispositivos sin contacto utilizan un sensor de movimiento, normalmente situado en el lateral del grifo. Basta con pasar la mano frente a él y el agua fluye. Para apagarlo, vuelve a mover la mano frente al sensor. Vienen con una sola llave, normalmente al costado, que puedes usar para ajustar la temperatura (y que cualquier visitante que no esté familiarizado con tu grifo de alta tecnología puede usar para abrirlo y cerrarlo).

Si eres habilidoso, debes tener en cuenta que estos grifos necesitan una fuente de energía. Hay algunos modelos que se pueden enchufar, pero normalmente es más sencillo poner debajo del fregadero una caja de control que se recargue con baterías. Un juego de 6 baterías AA debería durar más de un año (a menos que los nietos se pongan a jugar con el sensor).

El único inconveniente es que para instalar un grifo de cocina uno tiene que retorcerse con dificultad debajo del fregadero y normalmente usar una llave de lavabo, la herramienta de mango largo diseñada específicamente para atacar desde abajo el perno que sujeta el grifo al fregadero y al mostrador. Las llaves de lavabo cuestan entre $10 y $30; los modelos más caros te dan más agarre.

Mujer en la cocina sostiene su teléfono frente a un dispositivo de altavoz inteligente

Getty Images

Cerraduras inteligentes: olvídate de las llaves

Más fáciles de instalar son las cerraduras de reemplazo que usan Bluetooth para comunicarse con tu teléfono inteligente y wifi para conectarse a la red de tu casa. Estas cerraduras inteligentes están diseñadas para cambiarlas por las cerraduras de cerrojo existentes.

Simplemente acercarte a la puerta con el teléfono en el bolsillo la desbloqueará, lo cual es muy útil cuando vienes con los brazos llenos cargando las compras. Con una aplicación de control remoto, puedes abrir la puerta para un paseador de perros o una persona de servicio incluso cuando estás a miles de millas.

No solo puedes abrirla al acercarte a la puerta de tu casa, sino que también puedes agregar a otros miembros de la familia y usuarios temporales. Si te encanta la tecnología, puedes incluso configurar el acceso para días y horas específicos. Algunos, como el Kwikset Halo, entienden los comandos de Amazon Alexa y Google Assistant.

Si te preguntas si te acordaste de cerrar cuando saliste a pasear a Bombón, la función "geofencing" de las cerraduras inteligentes cierra automáticamente la puerta cuando te vas.

Instalar una cerradura inteligente sin contacto viene con algunas advertencias. Para empezar, son mucho más caras que las cerraduras estándares. Una cerradura mecánica básica puede costar unos $15; una cerradura inteligente confiable costará entre $200 y $300.

Por otro lado, pueden agotarse las baterías y pueden fallar las conexiones inalámbricas. Podrías considerar un modelo que incluya una llave física como respaldo. También es práctico el uso de un teclado numérico, el cual permite introducir un código en caso de que no siempre lleves contigo tu teléfono inteligente. Estos modelos se venden en las compañías de cerraduras tradicionales como Kwikset, Schlage y Yale, así como en las nuevas como August y Ultraloq.

Asistentes de voz: habla con el teléfono

Una de las tecnologías sin contacto más útiles es casi omnipresente hoy en día. Los programas de reconocimiento de voz como Alexa, de Amazon; Siri, de Apple; y el Asistente de Google están incorporados o son compatibles con más dispositivos, como televisores, relojes, electrodomésticos y más, sin cargo adicional. (Aunque debes tomar en cuenta tu privacidad).

Durante estos días de pandemia, los teléfonos inteligentes pueden presentar el mejor caso de uso de esta tecnología. Puedes usar Siri en tu iPhone, por ejemplo, sin tener que tocar nada con los dedos pegajosos. Solo hay que decir: "Oye Siri, llama a mi hija", y el teléfono se encargará del resto. También puedes dejarte recordatorios, activar cronómetros y hacer búsquedas en la web de la misma manera.

Tu iPhone también reconocerá tu voz y responderá solo a tus órdenes. A veces se puede engañar —por un pariente del mismo sexo con una voz de sonido similar, por ejemplo—, pero nunca te preguntarás: ¿limpié el teléfono después de la última vez que lo usé?

No es de sorprender que la pandemia incentive el uso de tecnologías sin contacto en nuevas formas. Unas 11,500 gasolineras de ExxonMobil en EE.UU., por ejemplo, tienen ahora surtidores que entienden los comandos de voz de Alexa, gracias a una asociación entre la compañía petrolera y la empresa financiero-tecnológica Fiserv. No es necesario insertar la tarjeta de crédito y teclear el código postal: Alexa te ayudará a desbloquear el surtidor.

Por supuesto, todavía tienes que salir, seleccionar el grado de gasolina que quieres y bombearla tú mismo, pero implica tocar mucho menos que antes.

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