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10 verdades de las que nadie habla sobre los impuestos

Un secreto: probablemente te preocupes demasiado.

Ilustración de una persona con un cubo en las manos dividido en 9 letras que dicen impuesto en inglés

Albert Tercero

In English

Está plenamente a la vista, en la mayoría de los recibos de las tiendas, los talones de pago y los estados de cuenta de las hipotecas: una nota sobre cuánto de tu dinero se destinó al pago de impuestos. El complejo sistema tributario de Estados Unidos, con múltiples niveles y categorías, hace que te resulte difícil apartar de la vista o de tus pensamientos la transferencia de dinero que le haces al Gobierno. Este problema se acentúa mucho más en la primavera, cuando se aproxima la fecha en que hay que presentar la declaración de impuestos. ​ ​

Pero ¿los impuestos controlan nuestros pensamientos en forma desmesurada? Después de todo, ¿podemos, realmente, hacer algo sobre ellos? (Sorpresa: en la mayoría de los casos, la respuesta es no, como sugirió Benjamin Franklin hace más de 200 años). “Creo que las personas, o se obsesionan con los impuestos o los ignoran por completo”, dice Sallie Mullins Thompson, una contadora pública certificada (CPA) que trabaja en el área de la ciudad de Nueva York.​ ​

La cuidadosa planificación tributaria y la contaduría detallada de lo que adeudas cada año son partes fundamentales de la administración general del dinero. Pero más allá de eso, tal vez no deberías preocuparte tanto por los impuestos. Como lo ilustran estas diez verdades, la forma correcta de pensar en ellos se reduce a mantenerlos en perspectiva.


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1. Tal vez los impuestos te inquieten más de lo debido...

Tu capacidad de controlar tu factura de impuestos es más limitada de lo que crees. Considera los impuestos sobre el ingreso: puedes ganar dinero de varias formas —tal vez con un empleo, una actividad secundaria o inversiones—, pero los impuestos que pagas en cada caso están establecidos por reglas concretas y rígidas.​

​“Todos temen perderse una solución mágica que les reduzca los impuestos. Para la mayoría de las personas, eso no existe”, dice Tim Steffen, director de planificación tributaria en la empresa de servicios financieros Baird. Si eres una persona de clase media que posee una vivienda y no tiene un escuadrón de abogados, pagas muchos tipos de impuestos: a las ventas, a los ingresos, a las propiedades, al “vicio” (productos que se consideran dañinos para la salud) y más. El que te da más libertad de acción es el impuesto sobre la propiedad. Los demás están mayormente fuera de tu control.

2​ ...y no; el IRS no te persigue. ​ ​

La agencia está plagada de problemas: demoras en el procesamiento de las declaraciones, falta de personal para atender el teléfono e insuficiencia de fondos para realizar auditorías. Esto último significa que la probabilidad de que te enfrentes a una auditoría es más baja que nunca: en el 2020 se auditaron menos del 0.5% de las declaraciones.

Y lo más probable es que cualquier cuestionamiento se presente por carta y no que recibas una visita inesperada de agentes del IRS vestidos de traje y con gafas oscuras. “Las personas se olvidan de que cuando el IRS habla de auditorías, ese es un término muy amplio”, observa Mark Luscombe, analista federal principal de Wolters Kluwer Tax & Accounting. 

A menudo, todo lo que el IRS necesita es más documentación (envíasela). Si recibes una notificación del IRS que afirma que has cometido un error en tu declaración, puedes disputarla. Cualquier carta que te envíen contendrá instrucciones sobre lo que debes hacer en caso de una disputa. A veces, el IRS puede incluso identificar un error a tu favor y entregarte un reembolso mayor del que esperabas.

3​. Si ganas dinero en la forma tradicional —con un salario—, el ahorro es tu mejor opción para reducir impuestos… ​ ​

Durante todos esos años en que cobras un sueldo, tienes a tu alcance un puñado de estrategias para reducir en forma significativa tu factura de impuestos. Las mejores son los planes 401(k) y 403(b) y las cuentas personales de jubilación (IRA), que permiten separar una gran porción de los ingresos para el futuro sin tener que pagar impuestos inicialmente, ni a medida que aumentan de valor. Sí, algún día deberás pagar impuestos sobre ese dinero, pero con frecuencia será a una tasa más baja de la que estás pagando ahora. Si tienes 50 años o más, en el 2022 puedes contribuir hasta $27,000 a un plan 401(k) o 403(b), hasta $7,000 a una cuenta IRA, o puedes hacer ambas contribuciones. ​ ​

Una cuenta de ahorros para gastos médicos (HSA) es otra herramienta útil para la planificación tributaria. Los beneficios impositivos que ofrece son triples: no pagas impuestos sobre el dinero que depositas, el crecimiento de la cuenta también está libre de impuestos y tampoco pagas impuestos sobre los retiros que hagas, siempre y cuando utilices el dinero para pagar gastos médicos calificados. Puedes contribuir fondos a una cuenta HSA solo si tienes un plan de seguro médico con deducible alto, algo cada vez más común: el 58% de las personas a quienes se les ofrece un seguro médico a través del empleador tienen acceso a un plan con deducible alto, según la Kaiser Family Foundation. En el 2022, puedes contribuir hasta $3,650 a una cuenta HSA si tienes un plan de seguro de salud individual o hasta $7,300 si tienes un plan familiar. En ambos casos puedes agregar otros $1,000 si tienes 55 años o más. 

4​ ...pero tomar decisiones financieras solo para reducir la factura tributaria puede hacerte cometer errores costosos. 

Muchos profesionales financieros —legítimos y no tanto— se aprovecharán de tu deseo de evitar impuestos, sumado a tu optimismo, para venderte productos caros y complicados que prometen proteger tu dinero del IRS. Ten cuidado: elegir productos financieros con el fin de reducir la carga tributaria no te sirve de mucho si se trata de una mala inversión.  “Cuando lo primero que te dicen sobre una oportunidad de inversión es que ofrece un ahorro impositivo, por lo general es una mala idea”, dice Scott Bishop, director ejecutivo de soluciones patrimoniales de Avidian, en Houston. “Invierte en algo solo si lo harías aunque no existiera el incentivo tributario”.​ ​

5​. El sistema tributario es complejo, y eso es intencional

El código fiscal tiene dos propósitos: recaudar el dinero que el Gobierno necesita para funcionar y crear incentivos para que los contribuyentes hagan ciertas cosas que los legisladores quieren que hagan, como ahorrar para la jubilación, ampliar su educación, hacer donaciones benéficas o incluso comprar un auto eléctrico.  ​ ​

Si los impuestos modifican realmente el comportamiento o no puede ser objeto de debate. Considera, por ejemplo, la deducción del interés de un préstamo hipotecario, que alienta a las personas a comprar una vivienda con el incentivo de reducir sus impuestos anuales sobre la renta. Los economistas argumentan en forma generalizada que todo lo que logró esa política fue inflar el precio de las propiedades. Al mismo tiempo, un estudio del 2014 realizado por el Center for Retirement Research halló que la ampliación de los límites de contribución que las personas pueden hacer a sus planes jubilatorios a partir de los 50 años generaron tasas de ahorro apenas más altas. ​ ​

Independientemente de si son beneficiosas o no para la sociedad, esta clase de disposiciones con un objetivo específico son populares entre los legisladores y no van a desaparecer. “Se discute mucho el tema de la simplificación, pero el Congreso tiene una mayor facilidad para crear nuevos programas que para deshacerse de los antiguos”, señala Luscombe.​ ​

6​. La presentación de la declaración de impuestos se ha simplificado, en especial para quienes perciben ingresos modestos...

Una ley del 2017 hizo mas atractiva la deducción estándar:

  • En el 2017, el 31% de las declaraciones de impuestos fueron detalladas
  • En el 2018, el 11% de las declaraciones de impuestos fueron detalladas

Si bien la reforma de la legislación tributaria del 2017 no materializó la promesa de una “declaración de impuestos en una tarjeta postal”, sí simplificó la declaración impositiva para muchos contribuyentes al aumentar casi al doble la deducción estándar, que en la actualidad utilizan 9 de cada 10 contribuyentes. No hay ningún motivo para realizar la tediosa tarea de detallar las deducciones si la cantidad final es menor que la deducción estándar. El resultado es que ya no hay que dedicar tiempo a buscar todas las facturas médicas o los recibos de donaciones. “Para la persona promedio que trabaja, yo diría que los impuestos ahora son más sencillos”, dice Steffen.​ ​

7​...pero sumergirse en la complejidad a veces puede valer la pena.

Considerando la gran cantidad de letra pequeña que hay en las declaraciones de impuestos, lo más fácil es simplemente ingresar la información del salario en el formulario 1040. Pero si tu propósito es evitar intencionalmente las partes complicadas, recuerda esto: “La mayoría de las complejidades son cosas que ayudan a reducir los impuestos”, advierte Luscombe.​

Por ejemplo, si no prestas atención a las reglas cambiantes sobre donaciones benéficas, podrías perderte una exención fácil. En el 2020 se podía deducir hasta $300 en donaciones en efectivo en cada declaración, incluso si el contribuyente aplicaba la deducción estándar; una pareja casada que presenta una declaración conjunta para el año fiscal 2021 puede deducir hasta $600. Asegurarte de que no estás pasando por alto ninguna oportunidad de ahorrar dinero —o incluso de recibir un reembolso— puede requerir algo de tiempo.

8​. A menos que seas un millonario con tu propio avión privado, no te preocupes por el impuesto patrimonial.  ​ ​

Dado que los primeros $12.1 millones que dejes en tu testamento están exentos de impuestos patrimoniales federales, este es un impuesto que probablemente puedas ignorar. El umbral es tan alto que son pocos quienes lo pagan: solo el 0.2% de los patrimonios dieron lugar a impuestos patrimoniales en los últimos años. En dieciséis estados y en el Distrito de Columbia hay impuestos al patrimonio o a la herencia, pero la mayoría se aplican solo si el valor del patrimonio es de varios millones de dólares.

Tal vez un motivo por el que las personas se preocupan innecesariamente por los impuestos patrimoniales es que tienen buena memoria: la exención era de solo $600,000 en 1997, una cantidad que hoy sería relativamente fácil de alcanzar si eres propietario de una vivienda. Es muy poco probable que volvamos a ver un umbral tan bajo, si bien en el 2026 —a menos que se aprueben nuevas leyes— la exención volverá al nivel que tenía en el 2017: entre $6,000,000 y $7,000,000, indexados por la inflación.


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9. Mudarte podría reducir tus impuestos, pero no lo des por sentado. ​ 

Estados que no cobran impuestos sobre los salarios

  • Alaska ​
  • Florida​
  • Nevada​
  • New Hampshire​
  • South Dakota​
  • Tennessee​
  • Texas​
  • Washington​
  • Wyoming​

Las listas que se publican sobre los lugares más favorables para vivir en cuanto a impuestos son innumerables, como si una de las principales medidas que pudieras tomar para reducir la carga tributaria fuera mudarte. Es cierto que, a nivel estatal, los impuestos varían mucho, y que nueve estados no cobran impuestos sobre el ingreso, lo que los convierte en posibles destinos atractivos para los jubilados. Pero antes de entusiasmarte con la idea de mudarte a un estado en el que supuestamente los impuestos serán más bajos, considera algunos fatores. 

Primero, los estados tienen que generar rentas de algún modo, por lo que aquellos en los que los impuestos sobre el ingreso son bajos, o no existen, tal vez cobren impuestos más altos sobre la propiedad y sobre las ventas. Para una persona jubilada que es propietaria de una vivienda (y que compra cosas), eso puede ser más importante que la tasa del impuesto sobre el ingreso. “Si no ganas mucho dinero, que el impuesto sobre el ingreso sea bajo o inexistente no es algo importante”, explica Richard Auxier, un socio sénior de políticas en el Urban-Brookings Tax Policy Center. “Ese no es el único impuesto que pagarás”. ​ ​

“Los impuestos son importantes, pero son solo un factor entre una variedad de consideraciones”, dice Troy Lewis, un contador público certificado en Draper, Utah. “Puede que sea un estado con impuestos bajos, pero tal vez no esté cerca de la familia, no sea bueno para tu salud o no ofrezca las oportunidades de recreación que te interesan”.​ ​

10​. Tu panorama tributario cambiará con el tiempo, y eso es normal. ​ ​

Una vez que cancelas tu préstamo hipotecario, la deducción del interés de la hipoteca desaparece. Cuando los hijos se van de casa, también se van los beneficios tributarios por hijos dependientes. No te obsesiones pensando en los beneficios impositivos que has perdido. 

En realidad, tus impuestos podrían ser más bajos de lo que anticipas en la jubilación. Una porción o el total de los beneficios que recibes del Seguro Social estará libre de impuestos. Es posible que tu estado no cobre impuestos sobre las pensiones (una razón más para diferir el ingreso hasta la jubilación). “El código tributario emplea muchas tácticas de ingeniería social para empujarte a comprar una casa o tener hijos”, observa Luscombe. “Una vez que dejas atrás esas etapas de la vida, los impuestos se simplifican”.

Ellen Stark, ex subdirectora de Dinero, ha cubierto temas de las finanzas personales durante más de 20 años.