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¿Necesita un seguro por discapacidad?

El costo puede ser alto, pero podría proteger sus años de mayores ganancias.

In English | Atención a todos aquellos de entre 50 y 55 años (y cualquiera que se preocupe por alguien de esa edad), esta columna es para ustedes. Probablemente esté pensando: “Aquí viene el recordatorio de que es hora de empezar a pensar en el seguro de cuidados a largo plazo”. Estuvo cerca, pero equivocado. Esto es para recordarle que ya es hora de empezar a pensar en su seguro por discapacidad.

Marioneta mantiene equilibrio sobre una cuerda floja.

Buena Vista Images/Getty Images

Proteja sus años de mayores ganancias con un seguro por discapacidad. — Ilustración por Buena Vista Images/Getty Images

Usted tiene preguntas. Yo tengo respuestas. Aquí vamos.

P. ¿Lo necesito?
R. Piense, por un momento, qué pasaría si se lastimara o se enfermara y no pudiera trabajar. ¿Serían suficientes sus ahorros más algún ingreso conyugal, más lo que pudiera recibir en concepto de beneficio por discapacidad del Seguro Social —$1.111 mensuales, en promedio, en el 2012— para seguir viviendo hasta que esté en condiciones de comenzar a cobrar su Seguro Social o cualquier otro beneficio jubilatorio? De no ser así, entonces lo necesita.

P. ¿Por qué ahora?
R. Compramos un seguro para proteger algo. Un seguro de propiedad o de vivienda para proteger nuestra casa; un seguro automotor para proteger nuestro auto; un seguro por discapacidad a partir de los 50 años para proteger los que probablemente serán los años en que mayores ganancias registremos. Si está pensando que necesita trabajar los próximos 10 a 15 años para asegurar su jubilación, proteger ese flujo de ingresos —por las dudas— es particularmente importante.

Asimismo, su tiempo se está acabando, nota Mark Maurer, presidente de Low Load Insurance Services. La mayoría de los aseguradores no brindan cobertura por discapacidad después de los 59 o 60 años. “Si lo va a comprar”, agrega, “debe hacerlo ahora”.

La mayoría de las pólizas durarán hasta los 65 años o la edad plena de jubilación del beneficiario. Si para entonces usted siguiera trabajando más de 30 horas semanales, es probable que pueda extender su póliza por uno o dos años más.

P. Si mi estado de salud no es perfecto, ¿qué debería esperar?
R. A medida que uno envejece, se torna más difícil (por no decir más caro) conseguir cobertura por discapacidad, aunque funciona más o menos de la misma manera que los demás tipos de seguros, explica Matthew Herz, de Herz Financial. “De la gravedad de su problema médico dependerá que usted pueda obtener una póliza o que haya o no exclusiones sobre su póliza”. De modo que si, por ejemplo, usted tiene un problema de espalda —por el que regularmente debe ser tratado—, su asegurador podría estar dispuesto a cubrirlo, pero no responderá ante demandas relacionadas con su dolencia.

P. ¿Cuál es la mejor manera de comprarlo?
R. Empiece en el trabajo. Si su empleador ofrece una póliza grupal, es probable que pueda obtener el seguro sin necesidad de realizarse una evaluación médica. Esta, probablemente, vaya a ser la solución más rentable.

Tal vez la cobertura no sea tan buena como usted querría —en general, debería apuntar a que cubra del 60 al 70 % de su salario—, pero es un comienzo. Su empleador podría ofrecer una cobertura adicional complementaria, que generalmente resulta un 15 % más barata que si usted saliera a comprarla por su cuenta en el mercado.

Si no tiene esta posibilidad, debería saber que, a diferencia de lo que sucede en el mercado con seguros de vida, donde puede encontrar, literalmente, cientos de proveedores, muchos de ellos muy bien calificados, solo hay unas pocas compañías que ofrecen contratos de seguro por discapacidad no cancelables (por ellos) y renovables (por usted).

Esta, sostiene Herz, es la consideración más importante. Usted tan solo quiere una póliza cuyos términos y condiciones, y costos no puedan ser cambiados en los años subsiguientes.

Para encontrar un agente de seguros, pruebe la herramienta de búsqueda disponible en el sitio web de la National Association of Health Underwriters (Asociación Nacional de Aseguradoras de Salud) (en inglés).

P. ¿Cuánto podría llegar a costar?
R. Supongamos que usted es un hombre de 50 años, no fumador, con un empleo administrativo que desarrolla en una oficina. Una póliza con un beneficio mensual de $3.600 mensuales, pagadero luego de una período de espera de 90 días, tendrá una prima de alrededor de $3.400 al año, señala el agente de seguro de Portland, Maine, Matthew Tassey, expresidente de LIFE Foundation, una organización sin fines de lucro que ayuda al consumidor en la toma de decisiones relativas a los seguros.

Una mujer no fumadora de 50 años con un empleo similar pagaría $4.125 por la misma póliza. Ambas pólizas serían para personas que ganen hasta $100.000 al año.

¿Por qué les cobran más a las mujeres? Porque son un 30 a 35 % más propensas a sufrir alguna discapacidad, explica Tassey.

P. ¡Ay! ¡Eso es demasiado!
R. Técnicamente hablando, esa no es una pregunta, pero no importa. Hay cosas que se pueden hacer para suavizar el golpe. Por ejemplo, puede extender el período de espera de 90 a 180 días (considérelo como un aumento del deducible de la póliza de su seguro de propietario de vivienda; usted absorbe un mayor riesgo, por lo que el precio baja).

Otra alternativa es que dos o más personas compren el seguro simultáneamente, pues así pagarán menos. Herz explica que no necesitan tener la misma edad ni tienen que elegir los mismos beneficios; simplemente comprarlo al mismo tiempo. Juntas, dos personas podrían obtener un 10 % de descuento; cinco personas, un 15 %.

Y, en el caso de las mujeres, pueden beneficiarse en caso de comprar el seguro junto con un hombre. Podrían resultar elegibles para tarifas unisex, según Herz, lo que representaría un descuento del 30 a 45 %, debido al menor riesgo que presentan los hombres.

Otra cuestión a considerar es un plazo más corto que el que pretendía originalmente. “Haga como si fuera a adquirir una vivienda”, sugiere Herz. “Si quiere comprar una casa de $1 millón, pero no puede costearla, no la compre. Busque una que cueste menos”.

P. ¿Es sencillo el proceso?
R. Mmmm, no. Maurer le dice a la gente que el proceso de comprar un seguro por discapacidad es probablemente el más invasivo de todos. Los aseguradores analizan su salud, su empleo, profesión y finanzas. Generalmente quieren ver su declaración de impuestos. Yo lo he vivido y puedo decirles que está en lo cierto. Pero eso no significa que usted no deba hacerlo.

P. ¿Cuándo podré cancelar la cobertura?
R. Ese es un momento crítico. Una vez que se haya jubilado y ya no dependa de un salario para vivir y complementar sus ahorros, ya no necesitará el seguro por discapacidad.

En ese momento, no obstante, la necesidad de un seguro de cuidados a largo plazo —que evitará que se gaste esos ahorros demasiado rápido— pasa a ocupar el primer lugar. Hay, según los expertos, una superposición. Usted querrá evaluar la conveniencia de contar con una póliza de cuidados a largo plazo para cuando tenga 55 o 60 años. Después de esa edad, comprarla se torna prohibitivo. Pero eso es tema de otra columna para otro día.

Jean Chatzky, exitosa autora, periodista y directora de finanzas del programa Today, de NBC, es también la nueva embajadora financiera de AARP. Con aportes de Arielle O'Shea.

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