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7 consejos para evitar enfermarse al cocinar en la parrilla del jardín

No dejes que un error que se podría evitar estropee tu próxima barbacoa.

Pollo y hamburguesas a la parrilla

BRETT TAYLOR

In English | A todos nos encanta asar a la parrilla. Casi dos tercios de los adultos en Estados Unidos tienen una parrilla o un horno para ahumar, y el 75% de ellos usan la parrilla incluso durante el invierno, según un informe (en inglés) que la Hearth, Patio & Barbecue Association (HPBA) publicó en el 2020.

Sin embargo, por muy popular que sea asar a la parrilla, probablemente no sea el electrodoméstico de cocina más usado. Por lo tanto, es normal que se cometan errores al cocinar —hasta los chefs más hábiles los cometen en su casa—, y esos errores podrían poner en riesgo la salud, especialmente en el caso de los adultos mayores.

"La seguridad alimentaria es importante para todo el mundo, pero es sumamente importante para quienes son más vulnerables a una intoxicación alimentaria grave", dice Brian Katzowitz, especialista en comunicaciones sobre la salud de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). "Los adultos mayores de 65 años, debido al debilitamiento de su sistema inmunitario, pueden ser más propensos a enfermarse por una intoxicación transmitida por alimentos".

Los 5 días festivos más populares para asar a la parrilla

  1. 4 de Julio (68%)
  2. Día de la Recordación (56%)
  3. Día del Trabajo (56%)
  4. Día del Padre (42%)
  5. Día de la Madre (29%)

Fuente: Hearth, Patio & Barbecue Association (en inglés)

Para ayudar a que los maestros parrilleros de fin de semana eviten exponerse y exponer a sus comensales a enfermedades transmitidas por los alimentos, les pedimos consejo a dos expertos: Katzowitz, de los CDC, y Robyn Goldberg, dietista registrada, nutricionista y autora de The Eating Disorder Trap. A continuación, encontrarás siete consejos para que tus barbacoas sean más seguras y saludables.

1. Elige propano en lugar de carbón

Las parrillas de gas propano son una opción más saludable, según Goldberg, porque generan menos humo que las de carbón. Aunque el carbón en sí no es cancerígeno, el humo sí lo es. Además, las parrillas de gas emiten menos carbono, añade Goldberg, por lo que son mejores para el medioambiente que las de carbón. Según la HPBA, el propano es el combustible más usado por los dueños de parrillas en Estados Unidos (61%), seguido del carbón (49%).

2. Mantén la parrilla limpia

Como la parrilla está fuera de la casa, quizás pienses que no necesitas mantenerla tan limpia como la estufa de tu cocina. Pero los gérmenes que transmiten enfermedades alimentarias se pueden propagar con la misma facilidad tanto dentro como fuera de la casa. Aunque los CDC no tienen directrices explícitas para limpiar las parrillas, Katzowitz sugiere lavar las rejillas y las superficies de preparación de los alimentos con agua caliente y jabón antes de cocinar. No te olvides de limpiar las pinzas, espátulas y otros utensilios para asar mientras lo haces.

3. Revisa el cepillo para la parrilla

El cepillo para la parrilla es una gran herramienta para eliminar los residuos carbonizados de las rejillas, pero si usas un cepillo de alambre, ten en cuenta que las cerdas se pueden desprender y posteriormente quedarse atascadas en la comida. Después de limpiar la parrilla con un cepillo, usa un paño húmedo o una toalla de papel para limpiar las cerdas sueltas. Una forma de evitar este riesgo es fregar las rejillas con una bola hecha con papel de aluminio. Si la parrilla está fría, sujeta la bola de papel de aluminio con la mano y frótala; si está caliente, usa un par de pinzas como mango improvisado.


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4. Separa los alimentos crudos de los cocinados

La contaminación cruzada es el enemigo, así que no uses los mismos utensilios y platos que han estado en contacto con las carnes crudas para servir la comida. No dejes que las frutas, verduras y otros alimentos que vayas a comer sin cocinar entren en contacto con las carnes crudas, los jugos de carne o las marinadas para la carne. Lávate las manos con agua y jabón antes de cocinar y de nuevo después de haber tocado las carnes crudas. Las carnes crudas, incluidas las aves de corral y el pescado, pueden estar contaminadas con salmonela, E. coli y otras bacterias potencialmente dañinas.

5. Refrigera los alimentos adecuadamente

La carne, las aves y los pescados y mariscos crudos deben mantenerse refrigerados por debajo de los 40 ºF hasta justo antes de ponerlos en la parrilla. Los gérmenes pueden empezar a multiplicarse cuando la temperatura interna supera los 40 ºF. En general, las sobras deben refrigerarse o congelarse a más tardar dos horas después de haber cocinado los alimentos. Sin embargo, si asas en un día caluroso y la temperatura exterior es superior a 90 ºF, los alimentos deben refrigerarse o congelarse a más tardar una hora después de cocinarlos.

6. Evita las carnes ahumadas, carbonizadas o muy cocidas

El consumo de carnes musculares, como la carne de res, de cerdo, de ave y de pescado preparadas a fuego alto o con humo puede aumentar el riesgo de cáncer, según el Instituto Nacional del Cáncer (en inglés). Cuando las sustancias del interior de la carne reaccionan con la temperatura elevada, las llamas y el humo, se forman compuestos químicos que son potencialmente dañinos. Para reducir los riesgos, evita cocinar los alimentos mucho tiempo a temperaturas altas, usa el microondas para precocinar la carne antes de asarla, gira continuamente la carne cuando se esté cocinando sobre una fuente de alta temperatura y retira las partes carbonizadas antes de comer, aconseja el Instituto Nacional del Cáncer.

Temperaturas de cocción mínimas seguras

  • Carne molida de res, cerdo, ternera y cordero: 160 ºF
  • Carne molida de pollo y pavo: 165 ºF
  • Bistecs, carne al horno y chuletas: 145 ºF
  • Aves: 165 ºF
  • Cerdo y jamón fresco: 145 ºF
  • Jamón precocinado: 165 ºF
  • Pescado con aletas: 145 ºF

Fuente: foodsafety.gov

7. Ten cuidado con las carnes semicrudas

En general, asegúrate de que la carne, las aves y los pescados y mariscos se cocinen a la temperatura interna recomendada para cada uno usando un termómetro para alimentos. De lo contrario, es posible que el calor no sea suficiente para matar los gérmenes potencialmente dañinos que puedan estar presentes. Ya que las frutas y las verduras pueden cocinarse más rápidamente que las carnes, si las asas juntas en un pincho, como en el caso de las brochetas, asegúrate de que la carne esté completamente cocinada a una temperatura interna segura. Cocinar las carnes y las verduras en pinchos separados puede facilitar la preparación de cada uno al nivel de cocción deseado.

Aaron Kassraie escribe para AARP sobre asuntos de importancia para los veteranos de las Fuerzas Armadas y sus familias. También es reportero de temas generales. Kassraie anteriormente cubrió temas de política exterior de EE.UU. como corresponsal en la oficina de Washington de Kuwait News Agency y realizó trabajo de captación de noticias para USA Today y Al Jazeera English.

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