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Historias reales de ataques cardíacos reales

Los lectores responden y cuentan en sus propias palabras sus relatos de supervivencia.

Una mujer se lleva la mano al pecho en señal de dolor.

SCIENCE PHOTO LIBRARY/GETTY IMAGES

In English | El artículo reciente “Esto es lo que se siente cuando sufres un ataque al corazón” ha recibido una respuesta abrumadora. Desde su publicación en internet el 12 de diciembre, más de medio millón de personas han leído este artículo que relata las experiencias de la vida real de cinco sobrevivientes de ataques cardíacos. Más de cien de esos lectores también se ocuparon de comentar sobre el artículo, y muchos compartieron relatos personales de sus propios ataques al corazón.

La increíble reacción tal vez no debería sorprendernos si consideramos el impacto generalizado que las enfermedades cardiovasculares tienen en Estados Unidos, donde cada 40 segundos una persona tiene un ataque al corazón, según la Asociación Americana del Corazón (AHA). La edad promedio en la que se sufre un primer ataque cardíaco es 65.6 años para los hombres y 72 años para las mujeres.

En este artículo destacamos cinco relatos de ataques cardíacos que se publicaron recientemente en la sección de comentarios del artículo original. Cada uno se presenta en su totalidad, sin modificaciones y en las palabras del sobreviviente, que se identifica con su propio nombre en pantalla.

Supuse que era acidez estomacal

“Hace casi dos décadas, cuando tenía 50 años, iba saliendo de la cafetería del trabajo con mi café matinal cuando sentí un dolor repentino en el medio del pecho. Supuse que era acidez estomacal y seguí caminando. Me detuve frente al escritorio de un amigo para conversar y me sentí muy mareado. Me dijo que estaba muy pálido y me ofreció llamar a nuestro número para casos de emergencia. Le dije que no hacía falta y decidí caminar hacia mi escritorio que estaba al final de un largo pasillo. Cuando me acerqué a mi escritorio sentía tanta debilidad en las piernas que tuve que sostenerme de las paredes del cubículo. Todavía no había nadie en el área. Me sentí un poco mejor, así que caminé hasta mi camioneta y me fui a casa manejando. Mi esposa, que había sido técnica en cateterismo cardíaco, insistió en llevarme a la sala de urgencias. Tan pronto como me hicieron un electrocardiograma, me dijeron que estaba teniendo un ataque al corazón y llamaron una ambulancia. Tenía un bloqueo del 90% en la arteria coronaria derecha y me pusieron una endoprótesis vascular (estent). Desde entonces, me he sentido bien y estoy tomando estatinas para bajar el nivel de colesterol. No tenía sobrepeso ni había tenido síntomas antes del incidente. Mi médico de atención primaria había ignorado el alto nivel de colesterol”.

Publicado por shadowman3320

Sobreviví un infarto de miocardio

“En junio del 2019, sobreviví un infarto de miocardio (widow-maker). Desde el ataque aprendí dos cosas importantes. En primer lugar, si bien no debemos ignorar ni minimizar los síntomas de un ataque cardíaco en curso, mi ataque se podría haber evitado si hubiera prestado más atención a los gritos de advertencia que el cuerpo me había estado enviando desde hacía meses. Por ejemplo, me quedaba sin aliento cuando hacía el menor esfuerzo físico, me despertaba muchas noches con un sudor frío, y cuatro días antes del ataque los tobillos se me hincharon sobremanera en una excursión de campamento. En segundo lugar, aprendí que incluso cuando existen otras señales clásicas de un ataque al corazón, con frecuencia el electrocardiograma (ECG) tiene un valor marginal para diagnosticar un episodio cardíaco. Los paramédicos me hicieron un ECG y me dijeron que el corazón parecía estar normal. Afortunadamente, mi hijo, que había sido socorrista, insistió en que mi esposa me llevara a la sala de emergencias. Una vez allí, me hicieron otro ECG que tampoco indicó nada anormal. Al ver esos dos resultados, me enviaron a la sala de espera donde permanecí durante cuatro horas. Fue solo después de decirle al recepcionista que me iba que me llevaron a una sala de triaje donde me dieron anticoagulantes por vía intravenosa y me sacaron sangre. Mi cardiólogo dijo que el análisis de sangre se tendría que haber hecho automáticamente de inmediato al llegar. Esa noche tuve el mismo dolor de mandíbula y de pecho que había tenido antes. En ese momento tenía puesto un monitor cardíaco. Me hicieron un tercer ECG. El personal de enfermería insistía en que todo estaba bien con el monitor y el resultado de los ECG. Sin embargo, me dieron una dosis alta de anticoagulantes y nitroglicerina para el dolor de pecho. A la mañana vino mi cardiólogo y me dijo que tenía un nivel elevado de enzimas, lo cual indicaba que había tenido un ataque al corazón. Luego de una conversación seria con el personal del hospital, hizo arreglos de inmediato para que me llevaran al laboratorio de cateterismo, donde me colocaron una endoprótesis vascular (estent) en la arteria descendente izquierda para abrir un bloqueo completo. El cardiólogo dijo que yo era un milagro viviente, dado el prolongado retraso del diagnóstico”.

Publicado por SamuelT267439

Si tienes dudas, haz una consulta

“SIN SÍNTOMAS: a los 77 años me desperté jadeando, y había escuchado que la dificultad para respirar era un síntoma del ataque cardíaco. Como no tenía ningún otro síntoma, esperé hasta que desperté a mi esposa, me vestí y manejé 20 millas hasta el hospital. Le pregunté a la enfermera de la sala de emergencia lo que era la ‘dificultad para respirar’ y respondió ‘todo lo que no sea normal para ti’. Me llevaron a la unidad de terapia cardíaca intermedia. Después del ECG, el angiograma y la prueba de esfuerzo me dijeron que tenía cicatrices que indicaban que había tenido un ataque al corazón y que no había advertido el primero. Ahora tomo ocho medicamentos, hago ejercicio y tengo restricciones para lo que como y lo que bebo. Mi nuevo lema: SI TIENES DUDAS, HAZ UNA CONSULTA”.

Publicado por rs5727

No todos los ataques cardíacos son iguales

“Mi esposo tuvo un ataque al corazón a los 48 años. Era fumador y tuvo el típico ataque cardíaco que se ve en las películas: se agarró el pecho y se cayó al suelo. Después de que mi esposo tuvo el ataque, leí mucho sobre el tema y me di cuenta de que no todos los ataques son iguales y que las mujeres en general tienen síntomas completamente diferentes. Seis años más tarde, yo tenía 50 años y estaba patinando sobre ruedas. Es algo que he hecho desde niña y me parecía una forma agradable de hacer ejercicio. Estaba dando vueltas alrededor de la pista cuando de pronto empecé a sentir molestias en la mandíbula. Me molestaba mucho y la empecé a frotar mientras pensaba qué demonios estará pasando. Luego, sentí que se me durmió el brazo y supe que algo no estaba bien y salí de la pista. Me senté y de inmediato me empecé a sacar los patines, cuando de pronto sentí que me apretaban la espalda. Tuve que desenganchar la tira del sujetador del sostén por el fuerte dolor que sentía en la espalda. Me dije a mí misma que estaba teniendo un ataque al corazón. Fui manejando hasta el hospital que quedaba a pocas millas, y así fue; los niveles de troponina indicaron señales definitivas de un ataque al corazón, y permanecí allí tres días. Durante la internación me tuvieron que hacer una prueba nuclear de esfuerzo, y la verdad es que no reaccioné bien ante la idea. Uno escucha las historias... pero en mi caso, estaba absolutamente convencida de que me iba a morir. La persona que me hizo el estudio me hablaba y me aseguraba que estaría bien: sin duda vio la expresión de pánico que tenía. Eso me dio más miedo que el mismo ataque al corazón, porque alguien estaba haciendo que esto me pasara a propósito. Me terminaron haciendo una angioplastia. En ese momento comenzaron a introducir el catéter por la muñeca (a mi esposo se lo hicieron por la ingle). Se administra una anestesia crepuscular, por lo que uno está despierto, pero no siente nada. Hay una pantalla grande donde se puede ver todo lo que está sucediendo. Empecé a mirar y me pareció fascinante, pero cuando me di cuenta de que lo que estaba mirando era mi corazón, sentí náuseas y tuve que dejar de mirar. No fue una experiencia agradable, pero quería compartirlo: no ignoren las señales que envía el cuerpo, ya que no todos los ataques cardíacos son iguales”.

Publicado por mw21046813

En las mujeres, las señales pueden ser sutiles

“Cuando tuve mi ataque al corazón en el 2010, casi no voy a la sala de emergencia. En las mujeres, las señales pueden ser muy sutiles e ignorarse fácilmente. Me desperté de una siesta con el peor sofoco y sensación de ardor en el esternón. Como estaba pasando por la menopausia, nunca había sentido acidez y los síntomas desaparecieron en unos minutos, ignoré todo. Lo mismo sucedió la noche siguiente. Desperté a mi esposo para que me llevara a la sala de emergencia. Sentí un poco de dolor en los codos mientras me vestía, pero ese día había hecho ejercicios en el jardín. Para el momento en que llegué al auto me sentía mucho mejor, y casi regreso a mi casa. Pero como me sentía bastante incómoda, decidí seguir viaje a la sala de emergencias. Tenía un bloqueo del 90% en la arteria descendente anterior izquierda. Recuerda siempre que las señales de infarto de miocardio, es decir, el ataque al corazón, pueden ser muy sutiles en las mujeres. Tal vez no sientas el clásico elefante sentado en el pecho”.

Publicado por dh2326845

¿Quieres compartir tu propio relato sobre un ataque al corazón? Participa en el intercambio y publica tu experiencia en tus propias palabras en la sección de comentarios al pie, en la sección de comentarios del artículo original “Esto es lo que se siente cuando sufres un ataque al corazón” o en Facebook o Twitter con la etiqueta #HeartAttackStories.

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