Skip to content
 

Análisis: 40% de los residentes en hogares de ancianos no tenían el refuerzo contra la COVID

Y más del 70 % del personal de hogares de ancianos tampoco cuentan con la protección adicional.

In English

Más del 40% de los residentes de hogares de ancianos en Estados Unidos y el 70% de los trabajadores de hogares de ancianos no habían recibido un refuerzo contra la COVID-19 a finales de enero, según un nuevo análisis de AARP (enlace en inglés) de datos del Gobierno. El análisis cubrió un período reciente de cuatro semanas durante el aumento de ómicron, y encontró que las infecciones entre los residentes y trabajadores de los hogares de ancianos, que representan aproximadamente una quinta parte de las personas en Estados Unidos que murieron a causa de la COVID-19, alcanzaron los niveles más altos de la pandemia durante esas semanas.

En algunos estados, los números relacionados con las dosis de refuerzo fueron mucho más bajos. En Arizona y Nevada, menos del 40% de los residentes de hogares de ancianos habían recibido un refuerzo. En ocho estados, menos del 20% de los trabajadores de enfermería habían recibido uno.

“Es muy preocupante”, dice Susan Reinhard, vicepresidenta sénior y directora del Instituto de Política Pública de AARP. “Estas tasas de vacunación de refuerzo son demasiado bajas para una población tan vulnerable que realmente necesita esta protección adicional”. 


Ahorra un 25% el primer año cuando te unes a AARP con opción de renovación automática. Obtén acceso al momento a descuentos, programas, servicios y toda la información que necesitas para mejorar tu calidad de vida.


Durante el mismo período, los hogares de ancianos en todo el país reportaron su mayor escasez de trabajadores desde que comenzaron a reportar esos datos al Gobierno federal en el 2020. Casi el 40% de los centros informaron una escasez de trabajadores de atención directa, un aumento significativo del 25% en comparación con los picos anteriores. 

El nuevo análisis de AARP, que recopiló datos sobre la COVID-19 en los hogares de ancianos entre el 27 de diciembre del 2021 y el 23 de enero de este año, muestra que el período fue uno de los más devastadores del último año para los centros de cuidados. Si bien la tasa mensual de mortalidad de los residentes fue mucho más baja que la del 2020, antes de que las vacunas estuvieran disponibles, las muertes aumentaron a más de 3,600 —más del doble del número de muertes reportadas durante el mes anterior—. El número reciente de muertes es más de diez veces mayor que durante un período de cuatro semanas el verano pasado.

Nuevos datos de los hogares de ancianos (enlace en inglés) de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recopilan tres semanas de datos más recientes que el análisis de AARP, lo que muestra que las infecciones entre el personal y los residentes en los hogares de ancianos comenzaron a disminuir drásticamente a fines de enero y principios de febrero. Los nuevos casos semanales entre el personal disminuyeron de casi 67,000 para la semana que terminó el 16 de enero a aproximadamente 13,000 para la semana que terminó el 13 de febrero. Sin embargo, es probable que esa cifra sea un recuento bajo, ya que algunos centros aún no han enviado sus datos. Mientras tanto, los nuevos casos semanales de residentes disminuyeron de más de 49,000 para la semana que terminó el 23 de enero a aproximadamente 14,000 para la semana que terminó el 13 de febrero. Es probable que las cifras más recientes estén subestimadas, ya que algunos hogares aún no han enviado sus datos. Y aunque los casos han disminuido, siguen siendo significativamente más altos que los registrados antes de ómicron.

Unas 200,000 de las muertes causadas por la COVID-19 en la nación han sido residentes o personal en hogares de ancianos, centros de vida asistida y otros centros de atención para personas mayores.

Las tasas de vacunación de refuerzo son mucho más bajas en algunos estados

Los CDC comenzaron a recomendar las vacunas de refuerzo para los residentes de los hogares de ancianos el pasado septiembre, después de que los estudios demostraran (enlace en inglés) que la vacunación se vuelve menos eficaz con el tiempo, especialmente en las personas de 65 años o más. Cuando surgió la altamente contagiosa variante ómicron, los datos de los CDC mostraron que la tasa de nuevas infecciones por COVID-19 entre los residentes de hogares de ancianos que recibieron un refuerzo fue más del 90% menor que la tasa entre los residentes que no estaban completamente vacunados o que solo habían recibido su serie primaria de vacunas.

AARP hizo un llamado a los hogares de ancianos para que requieran la vacunación de refuerzo contra la COVID-19 para sus residentes y el personal en enero.

Pero a medida que ómicron aumentó, solo el 60% de todos los residentes de hogares de ancianos en Estados Unidos habían recibido una dosis de refuerzo al 23 de enero, según el análisis de AARP. Los datos nacionales más actuales de los CDC (enlace en inglés) indican que el 69% de los residentes completamente vacunados habían recibido una vacuna de refuerzo al 6 de febrero. Sin embargo, ese número excluye a aproximadamente el 13% de los residentes no vacunados o solo parcialmente vacunados.

Entre los trabajadores de hogares de ancianos, que los CDC recomendaron desde el pasado noviembre que recibieran la dosis de refuerzo, la aceptación es mucho menor. Solo el 28% de todos los trabajadores en todo el país habían recibido la vacuna adicional al 23 de enero, según el análisis de AARP. En Arizona, Florida, Georgia, Indiana, Luisiana, Misuri, Misisipi y Tennessee, menos del 20% de los trabajadores han recibido el refuerzo.

Según datos de los CDC, el 35% de los trabajadores completamente vacunados habían recibido una vacuna de refuerzo al 6 de febrero. Pero, nuevamente, ese recuento excluye a alrededor del 15% de los trabajadores no vacunados o solo parcialmente vacunados. Esta tasa de vacunación de refuerzo para los trabajadores de hogares de ancianos fue menor que la de la población general de Estados Unidos, que alcanzó el 42% el 7 de febrero. 

Consulta las tasas de vacunación de tu hogar de ancianos 

Ahora puedes encontrar las tasas de vacunación y de refuerzo, tanto de los residentes como del personal, para cualquier hogar de ancianos certificado por Medicare y compararlas con los promedios estatales y nacionales en el sitio web Care Compare de Medicare.gov.

  • Encuentra el perfil de un hogar de ancianos a través de la función de búsqueda de la página principal
  • Visita la sección “Details” (detalles) de su perfil
  • Haz clic en el botón “View COVID-19 Vaccination Rates” (consultar las tasas de vacunación contra la COVID-19)

Razones para la indecisión sobre el refuerzo

Algunos operadores de hogares de ancianos dicen que el retraso en la aceptación del personal se debe a que muchos trabajadores no reúnen los requisitos para recibir las vacunas adicionales (aún no han pasado 5 meses después de su serie inicial de vacunación, o en la actualidad tienen COVID-19 o la tuvieron recientemente y se les ha recomendado que esperen - enlace en inglés). Aproximadamente 1 de cada 8 trabajadores de hogares de ancianos en todo el país se infectaron recientemente con COVID-19 entre el 27 de diciembre y el 23 de enero, según el análisis de AARP.

Sin embargo, dado que alrededor del 60% de los trabajadores de hogares de ancianos estaban completamente vacunados a mediados de agosto y, por lo tanto, es probable que puedan recibir un refuerzo a mediados de diciembre, es probable que los trabajadores estén evitando las vacunas de refuerzo por otras razones, dicen los expertos. 

Muchos empleados no están seguros de las pautas oficiales o están cansados de que cambien las pautas continuamente, dice Glen Lewis, director ejecutivo de la comunidad de vivienda para adultos mayores Edgewater en West Des Moines, Iowa: “Eso hace que algunos se demoren o simplemente renuncien a tratar de mantenerse al día”.

Otros operadores atribuyen los retrasos a la indecisión continua sobre la vacunación. “Tanta información errónea sobre [las vacunas y los refuerzos] continúa proliferando en nuestra sociedad, aún después de dos años de esta emergencia de salud pública”, escribió un vocero de LeadingAge en un correo electrónico a AARP. LeadingAge es una organización nacional que representa a más de 5,000 proveedores sin fines de lucro de servicios para el envejecimiento.

Las demoras en recibir el consentimiento de los representantes de los residentes, las largas esperas para que los socios de las farmacias proporcionen vacunas en el lugar y la escasez generalizada de personal en la industria del cuidado de la salud también son razones para las demoras, según los operadores. 

La falta de una campaña federal que lleve las dosis de refuerzo a la población de los hogares de ancianos también podría tener algún efecto, dice Jennifer Kates, vicepresidenta sénior y directora de Política Mundial de Salud y VIH en la Henry J. Kaiser Family Foundation.

“Al principio de la distribución de la vacuna en Estados Unidos, había mucho enfoque y esfuerzo para hacerla llegar a los hogares de ancianos”, dice Kates, y destaca la campaña federal que envió equipos de CVS, Walgreens y otras farmacias a los centros de cuidados a largo plazo con vacunas contra la COVID-19 de diciembre de 2020 a marzo de 2021.

“Creo que toda esa atención y preocupación resultó en la aceptación de esas poblaciones, pero no hemos visto ese mismo impulso con la dosis de refuerzo”. 


Recibe contenido similar, suscríbete a nuestro Boletín


La escasez de personal fue alta durante la pandemia

Desde el otoño pasado, alrededor del 30% de los hogares de ancianos en todo el país han estado reportando constantemente una escasez de enfermeros o auxiliares cada mes, según el análisis de AARP. Esa cifra aumentó a casi el 40% en el período reciente de cuatro semanas analizado por AARP, lo que representa la peor escasez reportada durante toda la pandemia.

En algunos estados, incluidos Alaska, Kansas, Maine, Minnesota, Oregón, Washington, Wisconsin y Wyoming, la escasez es particularmente mala (más del 60% de los centros en todo el estado reportan una falta de personal).

Los bajos niveles de personal en los hogares de ancianos, en particular entre los enfermeros registrados, están asociados con peores resultados para los residentes (enlace en inglés), incluidos más casos de COVID-19, muertes y una mayor probabilidad de un brote.

Los expertos dicen que las tasas de infección por COVID-19 sin precedentes entre los trabajadores durante este brote de ómicron son responsables en gran medida por los aumentos en la escasez. Pero otros factores, incluidos los altos niveles de agotamiento de los trabajadores y el mandato federal de vacunación para los trabajadores en los centros de atención médica que participan en Medicare y Medicaid, podrían estar teniendo algún efecto.

Hay informes de empleados de hogares de ancianos —que tenían uno de los trabajos más mortíferos del 2020 (enlace en inglés) — dejando el campo para sumarse a otros puestos con salario, prestaciones y condiciones laborales mejores. La mayoría de los asistentes de enfermería certificados (CNA), que constituyen el grupo más grande de empleados en centros de cuidados a largo plazo y proporcionan más del 90% de la atención directa al paciente, ganan menos de $15 por hora. Muchos no reúnen los requisitos para recibir licencia por enfermedad o beneficios remunerados. La gran mayoría son mujeres, incluidas muchas personas de color e inmigrantes.

Después de meses de dificultades legales, el requisito de vacunación contra la COVID-19 de la Administración Biden para el personal de los centros de atención médica certificados por Medicare y Medicaid —que incluye a la mayoría de los hogares de ancianos— también es ahora vigente en todos los estados después de que una decisión reciente de la Corte Suprema anulara las demandas estatales. Alrededor de la mitad de todos los estados (enlace en inglés) tienen hasta el 28 de marzo para vacunar a su personal por completo antes de que las multas sean un problema, mientras que la otra mitad de todos los estados (enlace en inglés) tienen hasta el 14 de abril.

El requisito, que AARP “apoya firmemente” (enlace en inglés), solo cubre la serie inicial de vacunas, no las vacunas de refuerzo.

El Instituto de Política Pública de AARP y el Scripps Gerontology Center de Miami University (enlace en inglés) en Ohio estuvieron a cargo del análisis de AARP, que se basa principalmente en datos del Nursing Home COVID-19 Public File (enlace en inglés) de los Centros de Servicios de Medicare y Medicare. La mayoría de los hogares de ancianos están certificados por el Gobierno federal y están obligados a presentar informes al Gobierno semanalmente.

Este análisis continuo solo recoge datos de los hogares de ancianos certificados por el Gobierno federal, a diferencia de otros informes que incluyen datos de todos los centros de cuidados a largo plazo, tales como centros de vida asistida, de vida independiente, de cuidado de la memoria y otras instituciones. El próximo mes, cuando se disponga de nuevos datos federales, se publicará un análisis actualizado. Más información sobre el análisis (enlace en inglés).

Emily Paulin colabora con artículos sobre hogares de ancianos, atención médica, y política federal y estatal. Su trabajo también ha aparecido en la publicación australiana sobre estilo de vida Broadsheet.