Skip to content

Navegador de beneficios de salud: Revisa esta guía para veteranos y sus familiares.

 

Las autoridades federales eliminan la mayoría de las restricciones de COVID-19 en las visitas a los hogares de ancianos

Se les ordena a los centros que abran después de 20 meses de cierres de emergencia.

Un padre mayor abrazando a su hijo que lo visita en un hogar de ancianos.

Getty Images

In English

El viernes pasado, el Gobierno federal ordenó a los hogares de ancianos que abrieran sus puertas y permitieran las visitas a “todos los residentes, en todo momento”, lo que eliminó muchas de las restricciones de COVID-19 que aún permanecían en vigor. “Actualmente, ya no son necesarias las restricciones continuas de este derecho esencial de los residentes”, según indican los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) en las nuevas pautas (enlace en inglés) proporcionadas a los más de 15,000 hogares de ancianos en el país.

Las nuevas pautas hacen referencia a una tasa nacional de vacunación contra la COVID-19 del 86% entre los residentes, así como a una “reducción drástica” en las infecciones semanales de COVID-19, y establecen que los hogares de ancianos ya no pueden limitar la frecuencia y la duración de las visitas, restringir el número de visitantes o requerir que las visitas se programen con anticipación. También se debe permitir que las visitas a todos los residentes se realicen en espacios cerrados, tanto si estos están o no vacunados, incluso cuando un centro está investigando un brote de COVID-19 o cuando un residente está en cuarentena o ha de tomar precauciones para prevenir la transmisión. Si bien los CMS “no recomiendan” las visitas bajo estas condiciones, deben permitirse si eso es lo que un residente elige.

Las pautas actualizadas representan “nuestra acción más integral para acercar a los residentes a sus seres queridos”, dijeron los CMS, pero no permiten el acceso a los centros a los visitantes que han tenido un resultado positivo en la prueba de COVID-19, que exhiben síntomas de COVID-19 o que actualmente cumplen con los criterios de cuarentena. Los CMS dicen que los centros deben examinar a todos los visitantes para determinar si se aplican estas exclusiones. “Nos complace que los CMS estén adoptando un enfoque centrado en las personas para ampliar las visitas, a fin de que los residentes puedan ejercer sus derechos y evitar el aislamiento y otros desafíos que muchos han experimentado durante la pandemia”, dijo Rhonda Richards, representante legislativa sénior de AARP. ​​


Ahorra un 25% el primer año cuando te unes a AARP con opción de renovación automática. Obtén acceso al momento a descuentos, programas, servicios y toda la información que necesitas para mejorar tu calidad de vida.


“Pero es importante permanecer alerta y seguir importantes medidas de prevención de infecciones”, agregó. “Esta sigue siendo una población que corre más riesgo, por lo que debemos buscar un equilibrio”. Si bien las nuevas pautas de los CMS ofrecen más libertades, recalcan que “las visitas deben realizarse de una manera que se adhiera a los principios básicos de la prevención de la infección por COVID-19 (enlace en inglés) y no aumente el riesgo para otros residentes”. Las pautas establecen, por ejemplo, que todos los residentes y visitantes deben usar mascarillas y practicar el distanciamiento físico durante las visitas a un hogar de ancianos donde el nivel de transmisión de la comunidad circundante es alto. ​ ​

Si bien la tasa nacional de mortalidad por COVID-19 entre los residentes de hogares de ancianos es una décima parte de lo que fue durante los devastadores picos de la enfermedad en el invierno pasado, el virus ha matado recientemente a más de 2,000 residentes al mes, según el análisis continuo de AARP de los datos federales de hogares de ancianos. Eso representa un aumento de las muertes por COVID-19 seis veces mayor que a principios del verano, cuando la tasa de mortalidad descendió al nivel más bajo del 2021. En algunos estados, como Montana y Wyoming, la tasa de mortalidad está cerca de los niveles del invierno, a pesar de que esta vez una alta proporción de residentes están ya vacunados. Muchos hogares de ancianos también han empezado a administrar vacunas de refuerzo a los residentes y al personal, ya que los estudios demuestran una disminución paulatina de la eficacia de la vacuna, especialmente en las personas mayores e inmunocomprometidas. Al mismo tiempo, más de una cuarta parte de los trabajadores de hogares de ancianos en todo el país siguen sin vacunarse. ​ ​

Los CMS dicen que “les preocupa la transmisión del virus del personal no vacunado a los residentes”, dado que las tasas de vacunación del personal siguen siendo “significativamente más bajas” que las tasas de los residentes. Sin embargo, un nuevo mandato federal (enlace en inglés), que requiere que todo el personal de los hogares de ancianos esté vacunado contra la COVID-19 antes del 4 de enero como requisito para participar en los programas de Medicare y Medicaid, tiene como objetivo “garantizar la seguridad continua a medida que más centros abren sus puertas”.

Las nuevas pautas llegan después de 20 largos meses de restricciones de visitas que se impusieron para reducir el riesgo de que los visitantes introdujeran el virus de la COVID-19 a los centros. Los hogares de ancianos se cerraron en marzo del 2020, impidiendo que los residentes abrazaran a sus seres queridos durante todo un año. Si bien las restricciones fueron diseñadas para proteger a los residentes y al personal del virus —que ha causado la muerte de más de 186,000 personas en centros de cuidados a largo plazo (enlace en inglés), incluidos hogares de ancianos, centros de vida asistida y otros—, también han tenido un gran impacto. Además de las muertes por COVID-19, el año pasado murieron 40,000 personas más de lo habitual en hogares de ancianos en el país, muchas de ellas por negligencia y aislamiento, según un informe de Associated Press (enlace en inglés) publicado en noviembre del 2020. Todavía no está claro cómo las nuevas pautas federales afectarán los requisitos locales y estatales para los centros de cuidados a largo plazo, los cuales pueden ser más restrictivos.