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Detengamos el aumento en los suicidios de los cuidadores familiares de militares

Reconocer y abordar el problema es el primer paso.

Un hombre con uniforme militar en silla de ruedas sentado en la mesa de la cocina.

PixelsEffect/Getty Images

In English | Hace quince años, cuando conducía cansada a casa después de pasar un día en el hospital, cuidando de mi esposo, recuerdo haber mirado la barrera a la orilla de la carretera. La recuperación a largo plazo de la lesión cerebral que había sufrido Bob no tenía porcentajes ni resultados garantizados. El futuro era aterrador e incierto. “Si simplemente me dirigiera hacia la derecha”, pensé, “todo este miedo, ansiedad y tristeza se acabarían”.

Aunque sabía que nunca llevaría a cabo lo que estaba pensando, imaginar una vía de escape de alguna manera me hizo sentir mejor. El amor por mi familia fue solo una de las varias buenas razones para quedarme en este mundo, pero recuerdo haberme sentido abrumada y sola. Quería tener la vida de otra persona, la vida de cualquier otra persona. Y sabía que no debía ser la única que se sentía así.


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Décadas de prestación de cuidados por delante

Un nuevo estudio (enlace en inglés) realizado por investigadores de University of Texas Health Science Center en San Antonio confirma la prevalencia y la naturaleza de los pensamientos suicidas entre los cuidadores familiares de miembros del servicio militar. Más de dos décadas de guerra y el alto porcentaje de lesiones y enfermedades han creado una población más joven de cuidadores de veteranos que padecen enfermedades a largo plazo (en comparación con los cuidadores de civiles).

El esposo de Roxana Delgado, profesora adjunta del centro de salud de University of Texas (UT) —quien diseñó y dirigió el estudio—, fue herido en combate y se jubiló del Ejército de EE.UU. El sargento de primera clase Victor L. Medina fue herido por la explosión de un proyectil y sufrió una lesión cerebral traumática moderada, así como otras lesiones físicas.

Como parte de la comunidad militar, Delgado sabía que no había información disponible sobre cuidadores familiares y pensamientos suicidas. Trabajó con Kimberly Peacock, instructora y científica investigadora sénior en el centro de salud de UT —cuyo esposo murió durante su servicio militar y quien también había tenido experiencia propia con el tema—, para crear e implementar un estudio en línea de casi 500 cuidadores familiares de militares.

Casi el 24% de las personas encuestadas informaron haber pensado en el suicidio desde que se convirtieron en cuidadores. Los cuidadores de personas con problemas de salud mental, como lesiones cerebrales traumáticas, trastornos de ansiedad, Alzheimer y trastorno por estrés postraumático corren un mayor riesgo de tendencias suicidas que quienes cuidan de personas con lesiones físicas, como quemaduras o amputaciones.

“La pérdida de uno mismo y la interrupción de la educación debido a las responsabilidades de la prestación de cuidados fueron indicadores contundentes de que una persona era vulnerable a los pensamientos suicidas”, dice Peacock. “Estos cuidadores saben que brindarán cuidados durante décadas, lo que a menudo crea un mayor sentimiento de desesperanza, dolor, depresión y estrés”.

Las lesiones de guerra no solo son abruptas, sino que a menudo son multifacéticas, lo que significa que los cuidadores de militares tienden a cuidar de un ser querido que, en promedio, sufre de cinco o más enfermedades diferentes que pueden requerir habilidades altamente especializadas. Ambos investigadores se sorprendieron por el alto número de encuestados con pensamientos suicidas, ya que estos cuidadores tienden a estar mejor organizados y tienen más recursos que quienes cuidan de civiles.

“Este es un grupo que está organizado en torno a los recursos y tiene un sentido de comunidad. Pero esto no significa que todos aprovechen los recursos”, dice Delgado. “El hecho de que una cuarta parte de los encuestados han tenido pensamientos suicidas demuestra que necesitamos concentrarnos en este asunto y hacer más”.

El estigma es una barrera

¿Qué dificulta tanto la asistencia y la identificación de las personas con pensamientos suicidas? El estigma. Delgado conoce a cuatro cuidadores solo en su comunidad que se han suicidado. “Estos no son solo héroes ocultos”, dice acerca de los dedicados cuidadores no reconocidos, “son héroes olvidados. El estigma en torno a los pensamientos suicidas dificulta que las personas hablen de ello” y que admitan que necesitan ayuda.

Shaina Purser es cuidadora de un veterano del Ejército que sirvió en Afganistán e Irak, y madre de un niño con necesidades especiales. Trabaja con organizaciones sin fines de lucro y brinda educación, aliento y apoyo a las familias de militares y veteranos.

“Antes de que me identificara como cuidadora, sentía una gran sensación de fracaso con respecto al cuidado de mi esposo. Pensé que el problema era solo mío y que estaba fallando porque no podía hacerlo bien”, dice. “Cuando tomé la decisión de quitarme la vida, sentí que estaba al borde de un precipicio, tratando de aferrarme”. A pesar de esto, se esperaba que Purser persistiera y perseverara, una característica distintiva de la mentalidad militar. Esto solo agravó aún más sus sentimientos de fracaso (enlace en inglés) y aislamiento.

“Traté de quitarme la vida y no lo logré”, dice Purser. “Mi vergüenza fue tan profunda que no podía imaginarme contárselo a nadie. Casi no salía de la casa y estaba en un lugar muy oscuro. Era difícil imaginar cómo podía continuar mi vida. Sobreviví, pero sentí que eso era peor”.

Su esposo dejó el Ejército y luego le diagnosticaron autismo a su hija. En el proceso de comunicarse con varias organizaciones para abogar por ambos, Purser comenzó a conocer a otras personas como ella, compartir historias y llamarse a sí misma “cuidadora”, un trabajo que tenía un título y una definición. Rápidamente se dio cuenta de que no estaba sola. Después, obtuvo una maestría en trabajo social en University of Southern California y se especializó en trabajo social militar. Utilizando su propia experiencia como miembro de una familia militar y cuidadora, aboga por la concientización sobre los problemas que afectan a las familias militares.

Su mensaje a los cuidadores es simple: “No estás solo. Acepta la ayuda, busca ayuda y si la ayuda dice que no, no aceptes esa respuesta”. También insta a los cuidadores a que aboguen por sí mismos tanto como lo harían por sus familiares y a que se conecten con otros cuidadores para que puedan darse cuenta de que estas experiencias son comunes.

“Tienes un propósito y una historia que contar”, dice Purser. “No te pusieron en esta tierra solo para cuidar de tu familiar veterano. Tu vida es igual de importante, y tienes algo que dar a este mundo”.

Reconocimiento al papel de los cuidadores de militares

Melissa Comeau es cuidadora de un infante de marina herido en combate. También es asesora de PsychArmor, una organización sin fines de lucro que ofrece programas educativos para miembros del servicio militar, veteranos y sus familias. Comeau trabajó con el Departamento de Asuntos de los Veteranos (VA) y la compañía de seguros USAA para crear el programa de capacitación S.A.V.E. para cuidadores de militares y veteranos, el cual ayuda a las personas a desempeñar un papel activo en la prevención del suicidio. (S.A.V.E. es un acrónimo que significa “signos de suicidio, preguntas sobre el suicidio, validación de sentimientos, promoción de ayuda y agilización del tratamiento”). Comeau está trabajando para cambiar el lenguaje estigmatizado y negativo sobre el suicidio de frases como “intento de suicidio fallido” o “suicidarse” a “morir por suicidio”.

“Escuchamos mucho sobre el problema del suicidio de veteranos”, dice Comeau, “pero no nos concentramos en absoluto en los cuidadores. Este asunto es tan vergonzoso dentro de la comunidad de cuidadores que es difícil lograr que las personas hablen de ello. Simplemente tener estas conversaciones te puede hacer sentir que tu ser querido se ha convertido en una carga abrumadora, que preferirías morir en vez de cuidar de la persona que amas”.

Además, los cuidadores de militares siempre se han considerado como una solución, una red de seguridad para el veterano, en lugar de ser vistos como personas con sus propios problemas. “No podemos sacrificar a una población para salvar otra”, dice Comeau.

A eso se suma la pandemia de COVID-19, que separó aún más a una población ya aislada y cobró la vida de muchos veteranos vulnerables a causa de la exposición tóxica, entre otros problemas médicos.

“La mayoría de nosotros no hemos podido llorar juntos la muerte de nuestros seres queridos, asistir a funerales ni procesar el trauma a causa de toda esta pérdida”, dice Comeau. “Esto solo aumenta la sensación de desesperación y ansiedad”.

Como parte del programa S.A.V.E. del VA, Comeau narró un video de capacitación para ayudar a las personas a reconocer las señales de advertencia y ofrecer asistencia a los cuidadores que podrían estar experimentando pensamientos suicidas. También actúa como defensora de otros cuidadores.

“Recibir ánimos de un compañero es muy útil”, dice Comeau. “Si otro cuidador puede compartir su experiencia y ofrecer ayuda en momentos de crisis, es mucho más poderoso que un médico o un trabajador de la salud”.

Algunas de las historias que están saliendo a la luz pueden ayudar a normalizar estos sentimientos e identificar a las personas que tienen problemas. Hay mujeres que dicen que ya no usan el cinturón de seguridad porque sienten que podría ser mejor para todos si fallecieran en un accidente automovilístico. Otros cuentan que han escondido la llave del gabinete de armas para que su familiar veterano no pueda acceder a él, pero les preocupa que nadie haga lo mismo por ellos. Muchos fantasean sobre no estar allí, o simplemente poder alejarse de todo.

Normalizar la culpa y el miedo

Las redes sociales también pueden ser un lugar para que los cuidadores se reúnan, compartan y formen una comunidad. Poder comunicarse por Facebook para apoyar a un cuidador puede cambiar el curso de un mal día. El grupo de conversación AARP Family Caregivers (enlace en inglés), por ejemplo, es un foro de apoyo privado y honesto en el que los cuidadores de familiares militares y civiles se ayudan mutuamente y comparten consejos, mejores prácticas y momentos motivadores.

“El próximo paso es normalizar el sentimiento de culpa y temor de los cuidadores a largo plazo”, dice Delgado. “Una vez que las organizaciones estén dispuestas a hablar abiertamente sobre esto, los cuidadores también lo estarán. Tienen que participar en la conversación y ser parte de la solución para crear una red de apoyo y ayuda”.

“El VA está comenzando a concentrarse en este tema, y hay muchas posibilidades prometedoras de telesalud para los cuidadores”, dice Delgado. “Este estudio es solo un comienzo, y necesitamos fomentar más investigaciones y mejores enfoques basados en datos científicos para servir a esta importante población”.

Señales de advertencia

Si te preocupa que un cuidador familiar que conoces esté teniendo problemas o corra riesgo de suicidarse, estas son algunas señales de advertencia:

  • Un creciente aislamiento social
  • No pedir ayuda o aislarse de la sociedad completamente
  • Sentirse desesperado o sin propósito
  • Descuidar la higiene, no cambiarse de ropa
  • Inapetencia
  • No poder localizarlo por teléfono ni hablar con él en intervalos regulares
  • Cambios de personalidad, dejar de ser una persona conversadora y alegre y convertirse en alguien que no habla mucho, incluso sobre el progreso del ser querido

Si alguien expresa pensamientos suicidas, detén todo lo que estás haciendo y pídeles que se comuniquen con la Línea para Veteranos en Crisis (800-273-8255 y oprime 1 - enlace en inglés) o envíen un mensaje de texto al 838255.

Lee Woodruff es cuidadora, oradora y autora. Ella y su esposo Bob son cofundadores de la Bob Woodruff Foundation, que ayuda a los militares heridos y a sus familias. Síguela en Twitter e Instagram (enlaces en inglés).

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