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Descenso drástico de casos y muertes por COVID-19 en los hogares de ancianos

Las vacunas y la inmunidad colectiva traen alivio después de 170,000 muertes.

Tres residentes de hogares de ancianos en diferentes mesas recibiendo la vacuna contra la COVID-19.

MediaNews Group/Orange County Register via Getty Images

In English | En los dos primeros meses del 2021 y tras las cifras récord alcanzadas durante las fiestas, los casos de COVID-19 y las muertes causadas por la enfermedad en los hogares de ancianos de Estados Unidos disminuyeron notablemente, según indica un nuevo informe de Kaiser Family Foundation (enlace en inglés), el cual contiene algo de buenas noticias para los residentes y el personal que tanto han sufrido en la pandemia.


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La nueva cifra semanal de muertes por COVID-19 en los hogares de ancianos ha caído un 66% desde finales de diciembre, según el informe publicado el miércoles basado en los datos federales de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (enlace en inglés). Los casos nuevos disminuyeron un 83% en el mismo período. Los resultados del informe se alinean con la información del tablero de datos sobre COVID-19 en los hogares de ancianos que lleva AARP, el cual muestra que los contagios en los hogares de ancianos llegaron a su máximo en las semanas previas a Año Nuevo, pero bajaron desde entonces. También se ha reducido el número de casos nuevos y de muertes fuera de los centros de cuidados a largo plazo desde el pico de las fiestas.

Los expertos advierten que es demasiado pronto para cantar victoria en la lucha contra la COVID-19 en los centros de cuidados a largo plazo, y que siguen los problemas duraderos en el control de infecciones y la escasez de personal. Los autores del informe de Kaiser destacan que esta disminución de casos y muertes en los centros de cuidados a largo plazo empezó aproximadamente cuando los residentes y el personal tuvieron acceso por primera vez a la vacuna contra la COVID-19; si bien este grupo representa menos del 1% de la población de Estados Unidos, agrupa al 35% de las muertes por COVID-19 del país. El virus ha terminado con la vida de más de 170,000 personas en los centros de cuidados a largo plazo, de acuerdo con los datos del COVID Tracking Project (enlace en inglés). “Las cifras son claras. La vacuna está marcando una diferencia”, afirma en cuanto al informe de Kaiser el Dr. Mike Wasserman, geriatra y expresidente de la California Association of Long Term Care Medicine.

La colaboración federal entre CVS, Walgreens y otras farmacias encargadas de administrar la primera de las dos dosis de las vacunas de Pfizer y Moderna a los residentes y al personal de los hogares de ancianos tuvo un inicio lento a finales del año pasado. Desde entonces, ha avanzado a un ritmo más rápido; la primera ronda de vacunación en los hogares de ancianos concluyó a finales de enero. CVS anunció el miércoles (enlace en inglés) que había administrado la segunda ronda de vacunas en casi todos los 8,000 centros de enfermería especializada con los que está trabajando en todo el país.


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Sin embargo, los investigadores de Kaiser no llegaron a atribuir directamente la reducción de los casos y las muertes solo a las vacunas. Bill Sweeney, vicepresidente sénior de Asuntos Gubernamentales de AARP, observa que los brotes de COVID-19 en los centros de cuidados a largo plazo fueron tan intensos durante las fiestas que las cifras “solo podían descender”. El tablero de datos sobre COVID-19 en los hogares de ancianos de AARP muestra que aproximadamente 1 de cada 51 residentes de hogares de ancianos falleció de COVID-19 entre el 21 de diciembre y el 17 de enero.

Puede que un cierto grado de inmunidad colectiva esté también contribuyendo a este descenso. Se sabe que más de 1.3 millones de residentes y miembros del personal de los centros de cuidados a largo plazo se han contagiado; probablemente esta cifra sea inferior a la cifra real. Justin Lessler, profesor adjunto de Epidemiología en la Facultad de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, declaró hace poco a AARP que las restricciones de los estados y de los condados probablemente estén desempeñando un papel importante. “Durante los grandes brotes de COVID-19, se pusieron en práctica medidas de control”, señaló. “En ciertos lugares hubo algunas medidas de control bastante estrictas, por lo que lograron reducir la transmisión comunitaria. Sumado a la inmunidad adquirida en la población, [han] sido suficientes para producir un cambio”.

Aun así, quedan todavía muchos obstáculos; por ejemplo, el personal de los centros de cuidados a largo plazo es más reticente a vacunarse que los residentes. “No es suficiente con celebrar la llegada de la vacuna”, explica Sweeney. “Nos tenemos que comprometer a llegar a la raíz del problema y a mejorar la atención que prestamos a las personas de este país que necesitan servicios y asistencia a largo plazo".

Andrew Soergel cubre temas de hogares de ancianos y de política federal y estatal para AARP. Anteriormente, fue reportero sénior de temas de economía en U.S. News & World Report y recibió la beca Economics of Aging and Work a través de Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research en University of Chicago.

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