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Por qué es importante el derecho de las mujeres al voto cien años después

Los expertos ven el sufragio como una lucha que aún persiste en la actualidad.

Foto antigua de 3 mujeres ejerciendo su voto en 1917

GraphicaArtis/Getty Images

In English | El 18 de agosto de 1920, la ratificación de la 19.ª Enmienda —que garantiza a las mujeres la igualdad de derechos electorales— se redujo a un único voto de desempate en la legislatura de Tennessee.

Harry T. Burn, un representante estatal de 24 años, era candidato a reelección y estaba bajo presión para oponerse a la enmienda que había aprobado el Congreso en 1919 y que necesitaba la ratificación de 36 estados.

Burn llevaba en el bolsillo una carta de su madre, Febb Burn. “Hurra, y vota por el sufragio”, le escribió a su hijo. Eso fue lo que hizo Harry, y así logró la ratificación de la emienda en Tennessee y concretó su promulgación como ley.

Por muy decisivos que hayan sido el voto de Burn y los importantes acontecimientos del movimiento sufragista, “es esencial comprender que [el sufragio] fue un movimiento y no un momento”, señala Corinne Porter, curadora de la exposición “Rightfully Hers” del Museo de los Archivos Nacionales, que muestra las décadas de activismo sufragista.


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Para los historiadores y los defensores del derecho al voto, el 100.º aniversario de la 19.ª Enmienda representa una oportunidad para reflexionar sobre los triunfos —y las deficiencias— del movimiento sufragista en su totalidad, como también sobre los desafíos del derecho al voto que aún continúan actualmente.

El largo camino hacia la 19.ª Enmienda

“Este aniversario es nuestra oportunidad de mostrar la historia de lo que realmente hizo falta para que las mujeres obtuvieran el derecho al voto”, explica Colleen Shogan, vicepresidenta sénior y directora del David M. Rubenstein Center de la White House Historical Association y vicepresidenta de la Women's Suffrage Centennial Commission.

La historia de la 19.ª Enmienda abarca más de setenta años de activismo en Estados Unidos, desde la Convención de Seneca Falls en 1848 hasta su ratificación en 1920.

Según Shogan, durante ese tiempo las sufragistas no solo se arriesgaron a ser arrestadas y encarceladas por su activismo, sino también a ganarse la oposición del sistema político, del público en general (incluso las mujeres que estaban contra el sufragio) y de los líderes de la industria. Estos últimos temían que el voto de la mujer pudiera impulsar legislación que perjudicara a los negocios, como una campaña contra la mano de obra infantil.

Mujeres en la calle protestando por sus derechos electorales

Harris & Ewing/Buyenlarge/Getty Images

Un grupo de sufragistas marcha con carteles en Washington, la capital del país, en 1915.

La tan anhelada victoria de las sufragistas en 1920 fue contundente, indica Shogan: “Mucho más personas lograron el derecho al voto con la 19.ª Enmienda que con cualquier otro cambio que hayamos producido en la Constitución o en las leyes. Sin duda, es un momento increíble en la historia de la nación que muchas personas no conocen a fondo, excepto tal vez una o dos oraciones”.

Un movimiento incomprendido

Los expertos señalan los aspectos del movimiento sufragista que han sido largamente ignorados o que no se han examinado, como el racismo que enfrentaron las sufragistas negras dentro del movimiento y el fracaso de la 19.ª Enmienda para que el voto incluyera a todas las mujeres.

“En la 19.ª Enmienda no hay nada que impida que los estados les nieguen el voto a las mujeres por otro motivo que no sea el sexo”, señala Porter. “Por lo tanto, después de 1920 se ve a un grupo diverso de mujeres a quienes se les niega el voto por una gran cantidad de motivos diferentes”.

En este grupo había mujeres que no eran reconocidas como ciudadanas de Estados Unidos, como muchas mujeres nativas estadounidenses y asiáticas, así como aquellas que no vivían en estados, como las residentes del Distrito de Columbia y Puerto Rico.

Las mujeres negras que vivían en el sur de Jim Crow también permanecieron realmente marginadas durante décadas después de 1920 (al igual que los hombres negros y las personas de color, más en general) debido a barreras discriminatorias como las pruebas de alfabetización, que no se eliminaron definitivamente hasta que se aprobó la Ley de Derecho al Voto en agosto de 1965.

“Si bien es importante conmemorar esta ocasión, también es importante reconocer que este no fue el final de la lucha por el derecho al voto sino el comienzo, y la historia continuó mucho después de 1920”, explica Holly Hotchner, presidenta y directora ejecutiva del National Women's History Museum, que ofrece programación virtual (en inglés) para conmemorar el centenario de la 19.ª Enmienda.

Para la abogada Barbara Arnwine, presidenta de la Voting Rights Alliance y fundadora y presidenta de la Transformative Justice Coalition, reconocer la lucha por el derecho al voto en las décadas posteriores a 1920 implica cierto replanteo cuando se trata de celebrar el centenario de este año.

“Siempre digo que cuando se considera este aniversario, es necesario decir 'más 45 años'”, señala. “Fueron necesarios 45 años para que todas las mujeres —es decir, las afroamericanas, latinas, originarias y asiáticas— lograran realmente el derecho al voto”.

La lucha actual por el derecho al voto

Según Arnwine, todavía hoy persisten varias formas de supresión de votantes, incluso algunas que perjudican especialmente a los votantes mayores, como largas filas en los centros de votación o la falta de adaptaciones para las personas discapacitadas.

La pandemia de COVID-19 promete presentar otros retos este año electoral, señala Arnwine, particularmente para los votantes mayores que aún permanecen aislados en su hogar o que necesitan ayuda para emitir su voto por correo.

Arnwine recomienda que los votantes mayores tomen medidas para poder participar en las próximas elecciones, como verificar si están debidamente registrados, recordarles a sus amigos y seres queridos que hagan lo mismo y ponerse en contacto con sus círculos sociales a medida que se acerca el día de las elecciones, algo en lo que su propia madre de 89 años se destaca, según Arnwine.

“Lo primero que hace es hablar por teléfono. Empieza a llamar a todos sus conocidos y les pregunta: '¿Vas a votar hoy?'”

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