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El centro nacional de visitantes de Stonewall destacará la lucha por la igualdad LGBTQ

El levantamiento de 1969 en la ciudad de Nueva York fue el punto decisivo del activismo.

Banderas del arco iris fuera del Monumento Nacional Stonewall en Manhattan

BRYAN R. SMITH/Getty Images

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El disturbio de Stonewall, que tuvo lugar hace más de 50 años, desencadenó una ola de activismo LGBTQ en la lucha contra la discriminación. Un nuevo centro de visitantes conmemorará esa historia y ayudará a quienes visitan el Monumento Nacional Stonewall a comprender la importancia del evento. 

El centro de visitantes del Monumento Nacional Stonewall está programado para abrir en la ciudad de Nueva York en el verano del 2024. La ceremonia de comienzo de obras el 24 de junio dio inicio al proyecto.

El centro de visitantes de 3,700 pies cuadrados será el primer centro LGBTQ de su tipo dentro del Servicio de Parques Nacionales (en inglés), según Pride Live, un grupo de defensa LGBTQ que supervisa la creación y la recaudación de fondos. El centro se ubicará junto al bar Stonewall Inn, donde tuvo lugar el levantamiento y que fue designado como un momento nacional en el 2016. Es el primer monumento nacional dedicado a la historia LGBTQ. 

La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul y el senador de Nueva York, Charles E. Schumer, asisten al evento innovador del Centro de Visitantes del Monumento Nacional Stonewall

TIMOTHY A. CLARY/Getty Images

Ceremonia de inauguración del Centro de Visitantes del Monumento Nacional Stonewall el 24 de junio de 2022.

“La designación como Monumento Nacional y la apertura de este centro de visitantes conmemorarán su importante legado en el movimiento por los derechos de las personas gais, y esperamos que inspire a las generaciones futuras a seguir luchando por la igualdad LGBTQ+”, dijo Ann Marie Gothard, presidenta de la Junta Directiva de Pride Live, en un comunicado. 

AARP es uno de los socios fundadores del proyecto, dijo Shani Hosten, vicepresidenta de estrategias de audiencia en la Oficina de Diversidad, Equidad e Inclusión de AARP.  “Stonewall fue un momento decisivo para la comunidad LGBTQ+”, dijo. El centro de visitantes “asegurará un compromiso continuo con la lucha por el progreso y la equidad para todos los adultos mayores LGBTQ”. Financiado por donaciones, el centro de visitantes ofrecerá una experiencia inmersiva, con excursiones virtuales y en persona, conferencias y exposiciones, según Pride Live. 

Un evento histórico

Según los informes, la noche del viernes, 27 de junio de 1969, comenzó como cualquier otra en el Stonewall Inn en la ciudad de Nueva York, un lugar de reunión popular para la comunidad gay. Ni siquiera estuvo fuera de lo común cuando la policía irrumpió en el bar alrededor de la una de la madrugada. Las redadas eran comunes en esa época en la que la vida LGBT se penalizaba, y actos como el baile entre personas del mismo sexo o parejas del mismo sexo tomadas de la mano eran motivos de arresto.

Pero lo que sucedió después cambiaría la historia: en vez de dispersarse como siempre, los clientes se enfrentaron a la policía, y la confrontación se intensificó hasta incluir a cientos de personas. Esa primera noche se realizaron trece arrestos, y los disturbios continuarían hasta la semana siguiente. El levantamiento de Stonewall, tal como llegó a conocerse, impulsó una nueva ola de activismo LGBTQ en todo el país.

Ahora, más de 50 años después de esa noche fatídica, el impacto del levantamiento continúa y, según los defensores de los derechos, es más importante que nunca.

“Antes de Stonewall, había un puñado de activistas en Estados Unidos que hacían manifestaciones muy pioneras”, dice Jason Baumann, coordinador de la iniciativa LGBT de la Biblioteca Pública de Nueva York y editor de The Stonewall Reader, una colección de relatos en primera persona sobre el activismo LGBT en los años cercanos al levantamiento. “Después de Stonewall”, dice Baumann, “surgió el Gay Liberation Front, y ese grupo tenía una perspectiva totalmente diferente”.

Organizaciones anteriores a Stonewall, como la Mattachine Society, fundada en Los Ángeles en 1950, y las Hijas de Bilitis, fundada en San Francisco en 1955, fueron parte de lo que entonces se conocía como el movimiento “homófilo”. Estaban al mando de las manifestaciones planeadas en todo el país, Por ejemplo, los “sip-in” organizados en 1966 por la Mattachine Society para protestar contra las frecuentes redadas policiales de bares gais, llevadas a cabo, al igual que en Stonewall, debido a supuestas “conductas desordenadas”.

Este activismo temprano, dice Baumann, fue asimilacionista de muchas maneras, preocupado por integrar a las personas LGBT en la sociedad más amplia. En contraste, el Gay Liberation Front, que surgió en respuesta a Stonewall y finalmente se propagó por todo Estados Unidos y el extranjero, adoptó un enfoque más radical. “La liberación gay no solo significa reformas”, dice el manifiesto de 1971 del grupo. “Significa un cambio revolucionario en toda nuestra sociedad”.

El comienzo de un movimiento

Otra cosa que destacó a Stonewall fue el momento en que ocurrió, dice Mason Funk, fundador de Outwords, un repositorio de entrevistas con pioneros LGBTQ y adultos mayores de todo el país. “Para 1969, todo era algo inflamable o muy inflamable". El activismo LGBTQ después de Stonewall, señala, se inspiró en el movimiento feminista, en la liberación negra y los movimientos contra la guerra de esa era para abogar por el cambio societal en una medida más amplia, y a veces más radical.

Un año después de Stonewall, se conmemoró el levantamiento con marchas en la ciudad de Nueva York, Chicago, San Francisco y Los Ángeles. Según un cálculo estimado, la cantidad de organizaciones LGBTQ en Estados Unidos se disparó de aproximadamente 50 a por lo menos 1,500. En 1971, el movimiento se extendió por todo el mundo, con desfiles y manifestaciones en Berlín Occidental, Londres, París y Estocolmo. Y en las décadas que siguieron, se hicieron realidad victorias que antes eran impensables; desde la desclasificación de la homosexualidad como una enfermedad mental en 1973 hasta la legalización del matrimonio del mismo sexo en todos los estados en el 2015. Aun así, todavía no existe una ley federal contra la discriminación que proteja a las personas LGBT, algo que los manifestantes exigían ya en 1979, cuando se llevó a cabo la primera marcha nacional por los derechos de las personas gais y lesbianas en Washington. “En 29 estados”, dice Lynn Faria, directora de asuntos externos de SAGE, la organización de defensa de derechos para adultos mayores LGBT más antigua del país, “las personas LGBT pueden casarse un sábado y ser despedidas un lunes”. Y ahora que los miembros de la generación Stonewall —los que crecieron durante la época de los disturbios— llegan a los 70 años o más, son más propensos que los adultos mayores heterosexuales a tener dificultades cuando se trata de encontrar viviendas y atención médica que atienda sus necesidades.

Para Karyn Skultety, exdirectora ejecutiva de Openhouse, una organización de apoyo de vivienda y servicios LGBT que ha servido a adultos mayores LGBT desde 1998, Stonewall no solo es un recordatorio del progreso que aún no se ha logrado, también es una oportunidad para que las generaciones más jóvenes de personas LGBT aprendan de aquellos que vinieron antes que ellas.


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“Tenemos la tendencia a separar nuestra historia de aquellas personas que la crearon”, dice. “Pero tenemos una oportunidad que otros movimientos de derechos civiles no tienen: conocer a los fundadores del movimiento”. Y, enfatiza, no son solo los activistas y los organizadores quienes deben ser reconocidos, sino también las personas a las que llama “disturbios de una sola persona”, los adultos mayores LGBTQ cuya valentía diaria los ayudó a sobrevivir —y a prosperar— en la era anterior a Stonewall.

¿Y respecto a Stonewall? Después de años de cambios —incluidos tiempos como una tienda de bagels, una tienda de zapatos, un restaurante y un club nocturno—, las instalaciones reabrieron en el 2007 como el Stonewall Inn una vez más. En el 2016, el local y los alrededores se convirtieron en un monumento nacional de EE.UU., el primero dedicado a los derechos y la historia LGBTQ.

Ahora, los copropietarios Kurt Kelly y Stacy Lentz dicen que sirven como “conocedores de la historia” en un bar que recibe a visitantes de todas las edades e identidades de países de todo el mundo. Un letrero enmarcado cerca de la entrada, rescatado durante el levantamiento, declara que se trata de un local allanado y les recuerda a los clientes la historia de un lugar que alguna vez estuvo sujeto a la violencia policial y relegado al margen de la sociedad, pero que ahora ofrece cerveza temática al orgullo gay, y su propia línea de productos, incluidas camisetas y bolsos de mano, en honor al aniversario histórico.

“Stonewall 50”, dice una camisa. “¡Mantente en marcha!”.

Sarah Elizabeth Adler, antigua redactora de AARP, escribe sobre ciencia, arte y cultura. Su trabajo se ha publicado en The Atlantic, donde anteriormente fungió como editora; en la revista California; y en otras publicaciones.