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Un estudio de AARP y National Geographic revela dónde debemos ponernos en acción

El estudio sobre el envejecimiento genera resultados que podrían tener un impacto positivo en las instituciones y la población.

Jo Ann Jenkins, directora ejecutiva de AARP

Timothy Greenfield-Sanders

Jo Ann Jenkins.

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No es fácil asombrar a nuestro equipo de investigación de AARP, que es uno de los repositorios de conocimientos sobre el envejecimiento más importantes del país. Es por eso que estamos tan entusiasmados por el estudio sobre la segunda mitad de la vida, “Second Half of Life Study” (en inglés), dirigido por AARP y National Geographic. 

El estudio está repleto de indicadores que contradicen gran parte de la opinión generalizada sobre el envejecimiento en el país.

Para el estudio, más de 2,500 personas contestaron preguntas profundas sobre su vida y sus esperanzas. Sus respuestas revelan que muchas ideas negativas sobre el envejecimiento no solo son incorrectas, sino casi lo opuesto de la verdad. “La mayoría de las personas sienten optimismo ante el envejecimiento y no lo consideran algo malo”, señala Debra Whitman, directora de Política Pública de AARP. “Las personas de entre 70 y 89 años son ejemplos inspiradores de resiliencia porque tienen una visión más realista de los cambios a medida que se manifiestan y es más probable que sean felices”.

Sin embargo, la investigación surte efecto si deriva en un cambio positivo. Como directora ejecutiva de AARP, me propuse como misión la disrupción del envejecimiento, desafiando estereotipos y actitudes pasados de moda y hallando soluciones nuevas que ayuden a las personas a vivir mejor al envejecer. En AARP esperamos que este informe pueda desencadenar algunos de los siguientes cambios.


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  • La comunidad médica debe evolucionar en su definición de “buena salud”... En opinión de los participantes de la encuesta, gozar de buena salud significa principalmente ser independiente, tener movilidad y mantener la fortaleza mental. Puedes padecer una enfermedad cardíaca, diabetes e incluso cáncer e igual considerarte una persona sana siempre que estés bajo tratamiento y logres esas tres metas. Cuanto más los médicos reconozcan y apoyen esas metas, mejor podrán atender a sus pacientes.
  • … y también en su enfoque hacia el deterioro de la salud. Una de las decisiones más difícil que jamás tendremos que enfrentar es decidir la necesidad de someterse a un determinado procedimiento médico u operación, en particular si pone en duda la calidad de vida futura de nuestros padres enfermos, otro ser querido o nosotros mismos. Cada situación es única y cada uno aporta sus propias convicciones religiosas y éticas al proceso de toma de esas decisiones. No obstante, los encuestados señalaron —con sorprendente claridad— que están enfocados no solo en la calidad de vida más que en una vida larga, sino que también tienen esperanzas de que el sistema médico sea mucho más flexible y respetuoso con sus decisiones y deseos de final de vida.
  • El sector de la vivienda debería aceptar el envejecimiento en el hogar. Las lujosas comunidades para jubilados en localidades siempre soleadas reciben mucha atención periodística, pero la mayoría de las personas no desean vivir allí. En cambio, muchos más encuestados dijeron que prefieren quedarse en su propio hogar al envejecer. Lamentablemente, son pocas las viviendas que en el pasado se diseñaron teniendo en cuenta a las personas mayores. A medida que la población del país envejece y más viviendas pasan a ser multigeneracionales, cuanto más podamos construir “hogares para siempre” desde el primer clavo, mejor seremos capaces de atender a todas las generaciones. 
  • Debemos ser más eficaces al educar a los adultos jóvenes sobre las finanzas de la jubilación. Hoy en día, el patrón típico de vida indica que trabajamos unos 40 años y luego vivimos otros 20 años o más en una etapa poslaboral de nuestra preferencia. Queda muy claro que necesitamos ahorros sustanciosos para sufragar los costos de vida en esas décadas finales. Aun así, no solo hay pocos adultos jóvenes que ahorran para la jubilación, sino que, como indica la encuesta, es posible que no tengan una noción precisa de dónde provendrá el ingreso para su jubilación. Todo lo que podamos hacer como padres, empleadores o legisladores para exhortar a los adultos trabajadores a ahorrar más, deberíamos hacerlo.
  • Y debemos hacer una mejor labor de apoyar a los adultos en la edad mediana. ¿Cuándo es más difícil la vida? Las investigaciones demuestran sistemáticamente que, entre los cuarentaitantos y apenas pasados los 50, las presiones profesionales suelen alcanzar su punto máximo, los hijos se convierten en adolescentes, puede surgir la necesidad de cuidar de padres mayores y con frecuencia aumentan los compromisos en la comunidad. Este estudio nuevamente confirma este resultado. AARP ha implementado programas para las personas en esa etapa de la vida. Pero nuestra cultura debe brindar más apoyo a los que están transitando el período crucial de la mediana edad.
  • Las generaciones más jóvenes deberían imitar nuestro enfoque en la salud. Un estereotipo que debería desecharse es que las personas mayores tienen una obsesión poco salubre por las enfermedades, las píldoras y los médicos. En realidad, la verdad es que las personas mayores ejemplifican la vida sana con una alimentación saludable, ejercicio físico y actitudes positivas, atributos que no se observan con tanta frecuencia en las personas de 30, 40 y 50 años.

Deseamos expresar nuestro agradecimiento, y el de nuestros socios en National Geographic, a los participantes de la encuesta por su franqueza y sabiduría. Sepan que los escuchamos y que seguiremos luchando por un país que incluya el futuro de ustedes como deseen que sea y para propiciar nuevas soluciones que les de las facultades de elegir cómo vivir durante la vejez.