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AARP vela por tu salud y tu seguridad financiera

Continuamos luchando para que Medicare cubra los servicios de telemedicina, flexibilicen las regulaciones de los ahorros de jubilación y otros temas.

Jo Ann Jenkins, directora ejecutiva de AARP

Timothy Greenfield-Sanders

In English | Durante el mes pasado, AARP realizó más de 50 teleasambleas con la participación de decenas de miles de socios de la organización que están sumamente preocupados por el impacto que puede tener el coronavirus en ellos y en sus familias. A medida que vamos conociendo sus preocupaciones —ya sea a través de esas reuniones telefónicas, de mensajes que nos envían o de comentarios en las publicaciones en nuestro sitio web—, las llevamos directamente a los ámbitos del poder y exigimos acción.

Cuando comenzó esta pandemia, los funcionarios de salud pública recomendaron a la población que, en vez de arriesgarse a una eventual exposición al virus o exponer a otros, consideraran llamar al médico por teléfono o hacer una consulta de telemedicina. Pero la complicada trama de regulaciones de Medicare sobre el uso de estos servicios significaba que muchos de nuestros socios no habían usado la telemedicina antes. ¿Cómo se suponía que debían llamar al médico o hacer una consulta por videollamada si Medicare no lo permitía?

Es por eso que, en la primera ley que el Congreso aprobó en respuesta a la emergencia del coronavirus, luchamos para que se incluyera una nueva flexibilidad a fin de que Medicare permitiera el uso de la telemedicina cuando fuera razonable. Por supuesto, no todo se puede hacer por teléfono o video. Pero si se puede evitar ir al consultorio, Medicare debería ayudar a los pacientes a que lo eviten. En estos momentos en que se nos pide a todos que nos adaptemos con rapidez a circunstancias cambiantes, es importante que Medicare se adapte y no pierda el ritmo.

Muchos socios también nos han hecho saber que están preocupados por sus fondos de jubilación. Según las leyes federales, una vez que se alcanza cierta edad es obligatorio comenzar a retirar dinero de los ahorros jubilatorios. Es un requisito llamado "distribución mínima obligatoria". Durante muchos años, esa edad fue 70½, pero el año pasado el Congreso aprobó la Ley SECURE —con el apoyo de AARP—, que modificó la edad y la fijó en 72 años de ahora en adelante.

La política sobre la que se sustenta esta reglamentación no es razonable en las circunstancias actuales, y no deberíamos obligar a los jubilados a asumir grandes pérdidas originadas por las bajas del mercado en momentos como estos. De modo que AARP luchó enérgicamente para suspender estas distribuciones obligatorias este año. Tuvimos éxito: esta flexibilidad sensata se incluyó en la Ley CARES, que se promulgó el 24 de marzo.

AARP continuará atendiendo las preocupaciones que ustedes compartan con nosotros y seguirá luchando por ustedes. Ya le hemos pedido al Congreso que financie pagos de estímulo adicionales, expanda los beneficios de desempleo y de licencia pagada y aumente la asistencia alimentaria para las personas más necesitadas en estos momentos. Continuamos luchando por equipos de protección individual para el personal médico que está en la primera línea de batalla, incluso quienes trabajan en hogares de ancianos y centros de vida asistida o prestan cuidados en el hogar; por asistencia para los cuidadores que deben asumir responsabilidades adicionales y por visitas virtuales para que quienes se encuentran en hogares de ancianos o centros residenciales puedan seguir conectados con sus seres queridos.

Les pido que se mantengan en contacto con nosotros; AARP continuará velando por su salud y su seguridad financiera. Juntos, atravesaremos esta crisis.

Mensaje anterior: AARP logra que los beneficiarios mayores del Seguro Social reciban los pagos del estímulo automáticamente

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