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¿Así que crees que puedes bailar?

La campeona de baile de salón Nora Fox de 73 años nos da una lección.

Nora Fox y su pareja de baile Plamen Danailov

Cortesía Nora Fox

Nora Fox baila con su pareja profesional Plamen Danailov.

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De niña, en Long Island, Nueva York, Nora Fox estudió tap, jazz y ballet, y soñaba con ser coreógrafa de Broadway, pero la vida la llevó en otra dirección.

Fue a la universidad en Pensilvania y estudió administración de empresas, a pesar de la insistencia de su madre de "ser maestra y tener los veranos libres". Después de graduarse, se casó con su novio de la escuela secundaria y se convirtió en compradora de telas en la ciudad de Nueva York. Cuando su marido terminó la carrera de odontología, la pareja se mudó a Filadelfia, donde Fox trabajó como coordinadora de admisiones universitarias y en el departamento de ayuda financiera.

Fox, que ahora tiene 73 años, siempre ha sido una atleta. A lo largo de los años, participó o compitió en natación, buceo, esgrima, golf, esquí, tiro con arco, equitación, baloncesto y voleibol. Cuando ella y su esposo tuvieron hijos, Nora se dedicó a viajar de un lugar a otro para ir a verlos competir en gimnasia. Tanto su hijo como su hija, que ahora tienen más de 40 años, alcanzaron un nivel de élite en ese deporte.

"Ahora me toca a mí", dijo Fox hace 17 años. Encontró su lugar en el mundo del baile y ha llegado a lo más alto en las competencias de baile de salón profesional/amateur, en las que un bailarín profesional baila con un aficionado. Recientemente compitió en el New York Dance Festival y ganó los cinco bailes en los que concursó.

¿Cómo fue que empezó a bailar cuando ya era adulta?

Definiciones de baile de salón

Hay cuatro categorías de baile de salón.

Dos en American Style:

  • American Rythm (vigoroso y alegre): chachachá, rumba, swing, bolero y mambo
  • American Smooth (fluido y elegante): vals, tango, foxtrot, vals vienés

Dos en estilo internacional:

  • Latino internacional (íntimo y apasionado): chachachá, samba, rumba, pasodoble, jive
  • Estándar internacional (suave y lento): vals, tango, vals vienés, foxtrot lento, quickstep

Aunque ambas categorías principales incluyen las mismas danzas, tienen estilos y técnicas de ejecución diferentes. También se incluyen bailes menores, a menudo llamados bailes de "nightclub" en las competencias, como la salsa, el hustle, la bachata y el merengue.

Mi hija iba a casarse en el 2004. Mi esposo quería bailar un tango de padre e hija en la boda. Pagó por adelantado las clases en el Fred Astaire Dance Studio de Hampden, Connecticut, cerca de nuestra casa en Cheshire. Se imaginaba como un galán, inclinando a su hija en una "quebrada" mientras ella sostenía una rosa en la boca. Fue muy gracioso.

Lo único que yo sabía de los bailes de salón era lo que había visto de adolescente cuando miraba a Lawrence Welk con mis abuelos. Al ver esos peinados y vestidos ridículos, pensaba: "uf, qué asco". Nunca me interesó saber lo que realmente era el baile de salón. Pero fui a ver las clases que tomaron mi marido y mi hija. Un día tocaron un vals y Sergh Aliev, su instructor, me sacó a la pista de baile. Yo no sabía bailar el vals. Después, me dijo: "volverás". Le respondí: "no lo creo".

En la boda, mi marido y mi hija bailaron un magnífico tango, con rosa, quebrada y todo. Y después de la boda quedaban clases ya pagadas. Me dijeron: "sabemos que te encanta bailar. Ve a tomar clases". Y yo contesté: "temo que van a crear un monstruo".

¿Cómo pasó de aprender a competir?

Me jubilé hace dos años (y me mudé a Pittsford, Nueva York) pero seguía trabajando cuando empecé a bailar. Tomaba clases tres veces por semana y cada clase era de casi tres horas. Al cabo de seis semanas, Sergh me dijo: "va a haber un concurso regional y me gustaría inscribirte". Le respondí: "¿estás loco?".

Yo había querido ser coreógrafa en Broadway, y había participado en recitales de danza de niña y en teatro en la escuela secundaria; sabía que era algo que me gustaba. No solo no me molestaba actuar en público, sino que me apasionaba. Aunque me daba miedo después de tan solo seis semanas de clases de baile de salón, dije que sí.

¿Cómo fue esa primera competencia?

Competí en el nivel de principiante con los movimientos básicos. La primera vez que vas a competir, no importa cuántas veces hayas ensayado, se te paraliza la mente. De repente, un paso que sabes que es el número dos se convierte en "Ay, Dios mío". Competí en American Rythm, que es chachachá, rumba, swing de la costa este, bolero y mambo. Sergh nos llevó a 12 compañeros aficionado a competir. Él bailó continuamente, más de 120 veces, sus pies estaban ardiendo. Yo gané los cinco bailes en los que competí.

¿Te mantienes en forma para poder bailar o viceversa?

Bailar era lo que hacía para mantenerme en forma. En los primeros seis meses de bailar, bajé 40 libras. Ese fue un enorme incentivo. En las competencias, es posible que tenga que bailar 45 veces seguidas. Entre cada baile tal vez tengas de 15 a 25 segundos de descanso y cada baile dura entre un minuto y 5 segundos y un minuto y 20 segundos.

¿Qué baile fue el más difícil de aprender para ti?

Bailo chachachá, que está en la categoría de baile Latino internacional. Es mi baile favorito y el que bailo mejor. Pero el jive es el más difícil. Es uno de los más rápidos y no es fácil aprender algunos de sus matices más técnicos. Tiene que ver con un paso que se llama patada de flick ("flip kick"), casi como un salto hacia atrás. La mayoría de las veces, las personas eliminan las partes de las técnicas de baile que no pueden hacer para verse fabulosas en la pista de baile.

¿Qué pasó después de esa primera competencia?

He ganado todos los títulos nacionales a lo largo de ocho años en el sistema de danza Fred Astaire. También gané el título mundial en Ritmo americano y Latino internacional en Fred Astaire. Tras ocho años, Sergh compró su propio estudio de Fred Astaire y se fue a Florida. Me ayudó a encontrar otra pareja profesional de gran calibre, Plamen Danailov.

Varios entrenadores expertos de nivel avanzado trabajan con nosotros para preparar la coreografía de las rutinas y practicar la técnica. Estos entrenadores magistrales son también jueces y han sido campeones mundiales en sus estilos de danza. Conozco personalmente a muchos de los profesionales de Dancing With the Stars y de otros programas de televisión, y Shirley Ballas, la jueza principal de Strictly Come Dancing de la BBC, es una de mis entrenadoras de nivel avanzado.

En el 2017 y el 2018, bailé con Plamen en los United States Dance Championships en Walt Disney World y llegué al primer lugar en la competencia de baile latino Open Gold U.S. National Pro/Am International Latin Scholarship Championship en la categoría sénior 1 (de 61 a 70 años) y al segundo lugar en el Open to the World Pro/Am Latin Scholarship. El concurso fue respaldado por el National Dance Council of America (NDCA). Además, en el 2018, Plamen y yo competimos en el Blackpool Dance Festival, en Inglaterra. Quedamos en primer lugar en todos nuestros bailes individuales y en tercer lugar en general.

¿Qué efecto tuvo la COVID-19 en sus actividades relacionadas con el baile?

La industria quedó casi devastada en el 2020; se cancelaron prácticamente todas las competencias. Para mantenerme en forma, hice entrenamiento con pesas en la YMCA y en el JCC, pero necesito moverme. Hago Zumba y corro alrededor de la cuadra con el bulldog inglés de mi hija todos los días a la hora del almuerzo. Aunque no me gusta nada trotar.

¿Qué sigue?

Antes de la COVID pensé que bailaría solo un año más. Pero echo de menos a mis amigos de baile de todo el mundo: los profesionales, los aficionados, los entrenadores, el ambiente. Echo de menos todo. Soy demasiado sana y activa (toco madera) para estar sin hacer nada. Y durante la COVID fui muy holgazana.

Acabo de competir en el New York Dance Festival, del 21 al 24 de febrero, en el Hilton en la zona de midtown. Plamen y yo trabajamos con la entrenadora Karina Smirnoff para prepararnos. Es una competencia importante con muchos bailarines de mi categoría de edad. Gané todos mis bailes individuales, el campeonato, la beca y los cinco bailes.

Fue la primera competencia después de dos años. Y en el año que acaba de empezar voy a participar en siete competencias más.


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¿Cuáles son tus retos al volver a competir?

Debes bailar casi siete minutos y medio seguidos. Se necesita resistencia y la capacidad de hacer ejercicio cardiovascular de gran intensidad, y eso no es tan fácil. Y mientras más edad tienes, más difícil es, aunque estés en forma. Luego, quiero asegurarme de que bailo como sé que soy capaz de bailar. Estoy en el nivel más alto, Open Gold Advanced. Soy muy dura conmigo misma. Yo sé cuando bailo realmente bien. Si nos premian, es fantástico. Si no nos premian, nos sentimos decepcionados. Pero si alguien es bueno o mejor que yo ese día, no tengo ningún problema en perder, siempre que sepa que he hecho todo lo que soy capaz de hacer. Pero me siento decepcionada conmigo misma.

¿Qué hace que alguien sea bueno bailando?

Bueno, pienso en mí misma. La cosa en la que siempre me fijo es que soy muy baja, pues solo mido cinco pies. Tengo mucho busto. Soy demasiado cuadrada. Las mujeres contra las que compito tienen las piernas más largas que mi cuerpo entero. Yo digo: "¿Cómo le voy a ganar a alguien que es delgada, de piernas largas, bonita y escultural?"  Los jueces me dicen: "Ellas no tienen lo que tú tienes. Personalidad. Chispa. El factor "no sé qué". Cuando estás en la pista, te miramos. Nos gusta verte. Lo tienes todo". Para ser buena, no tienes que ser la más alta con las piernas más largas.

Ciertas personas tienen ciertas cualidades. Transmiten una cierta vitalidad. Eso es lo que intento transmitir cuando voy a los concursos. Otros bailarines aficionados me dicen: "Estuviste fantástica, no podía dejar de mirarte". Las parejas profesionales de otros competidores le dicen a mi entrenador: "Es estupenda". Eso me mantiene motivada.

Video: Nora Fox trae puestos sus zapatos de baile

 
Stacey Freed es una colaboradora que cubre temas de remodelación, construcción, estilo de vida, educación y mascotas. Su trabajo ha aparecido en USA Today; Real Simple y This Old House. Su libro Hiking in the Catskills sale a la venta en julio.