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Cómo vencer el sentimiento de culpa si contagias a alguien de COVID-19

La variante ómicron es tan contagiosa que hasta los más cuidadosos la transmiten.

Mujer se toca la frente mientras lleva puesta una mascarilla quirúrgica

blackCAT/Getty Images

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Pauline Brantley no sabe dónde se contagió de COVID-19. Sin embargo, sí sabe cómo se contagiaron sus tres hijos y su esposo. Ella los contagió.

Brantley tiene 51 años y vive en Los Ángeles. Si bien está vacunada y usa siempre una mascarilla N-95, se contagió de COVID-19. Y aunque se aisló de inmediato después de recibir el resultado positivo y usó la mascarilla en casa, dos días antes de Navidad se contagiaron todos los miembros de su familia. 

“Cayeron enfermos como fichas de dominó”, dice Brantley, quien desde entonces hace frente a la culpa de ser responsable de ese contagio.

Como la variante ómicron, altamente contagiosa, circula por todo el mundo —evadiendo mascarillas, vacunas y refuerzos—, contraer y contagiar la COVID-19 parece más fácil que nunca. Para Brantley, gran parte de la culpa al principio surgió por arruinar las fiestas, y una vez que se dio cuenta de que sus hijos estaban sufriendo, la culpa que sentía se intensificó.

“En realidad no tuve fiebre, pero a todos mis hijos les dio fiebre y se sentían realmente mal. Así que cuando... los vi que sufrían me sentí peor que antes”, señala. “Es un fastidio estar enfermo, especialmente en la temporada de fiestas. Me sentí muy mal”.


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Ten compasión ante la COVID-19

Brantley no es la única que se siente culpable por contagiar el virus. Es algo que también observa en sus pacientes Elizabeth Cohen, una terapeuta en la ciudad de Nueva York. “Muchas personas cargan con la culpa de haber transmitido la COVID-19 a otra persona”, explica. “Piensan, 'si fuera una buena persona', habría protegido a todos'. Y no es así, eres una buena persona, pero este virus es demasiado astuto”.

La Dra. Lucy McBride, una internista en Washington, D.C., también ve los sentimientos de vergüenza entre sus pacientes que contrajeron COVID-19. “Algo que suele ocurrir es que mis pacientes me llaman y me dicen: 'me siento muy culpable. Me siento realmente mal por haberme enfermado cuando fui tan cuidadoso'", dice. “Tienes que entender que cuando circula una variante tan contagiosa como ómicron, no es que nuestros intentos de mitigarla hayan fallado. Se trata simplemente de la naturaleza intrínseca del virus”.

Es por eso que se siente frustrada cuando escucha que sus pacientes se sienten culpables. “Si hay un huracán y te mojas, no es tu culpa, ¿verdad?” señala McBride. 

Aun así, como casi todas de las madres, Brantley no pudo evitar sentirse afligida al ver que sus hijos (y su esposo) se enfermaban, sobre todo por haber sido ella la que trajo el virus a la casa.

Sin embargo, se sorprendió cuando la sobrepuso un sentimiento de culpa por exponer a sus compañeros de trabajo cuando fue a la oficina un día antes de saber que se había contagiado. Se sorprendió aún más de lo mal que la hicieron sentir al respecto.

“Pasé mucho tiempo preocupada por exponerlos a un riesgo”, dice Brantley. “Pero ellos pasaron mucho tiempo enojados conmigo por posiblemente exponerlos al virus, aunque no había manera de que yo lo supiera”.

Esa es la actitud que desanima a McBride. “Tenemos que darnos cuenta de que contraer y contagiar la COVID-19 no es una falta a la moral”, advierte. “Es realmente importante disipar la vergüenza de enfermar y contagiar accidentalmente a otra persona porque este virus es muy contagioso. Es casi inevitable que todos estemos expuestos en algún momento”.

Date un respiro

Cohen quisiera que las personas fueran consideradas con ellas mismas y con los demás. “Todo el mundo está buscando un chivo expiatorio”, explica Cohen. “Todos buscamos a quién culpar por este trauma inimaginable por el que hemos estado pasando. Puedes asumir una pequeña parte de responsabilidad, por ejemplo, decir: 'Uf, yo fui el que lo trajo, pero no lo traje a propósito y así son las cosas'. No podemos controlarlo todo”.

Entonces, ¿cómo se supone que podemos librarnos de la culpa?

“Hablemos de todo lo que hiciste para proteger a los demás. Te vacunaste, recibiste el refuerzo, te hiciste pruebas, usaste una mascarilla”, dice Cohen. “¿Por qué ignoras todas las cosas que sí hiciste y solo te enfocas en el hecho de que puedes haber transmitido lo que resulta ser una variante increíblemente contagiosa?”

McBride ha intentado transmitir a sus pacientes que la salud mental y la salud física forman parte de nuestras necesidades humanas fundamentales. La compasión interviene en ambas.

“Después de 22 meses de tantas pérdidas y traumas”, advierte, “es imprescindible que seamos compasivos con los demás y con nosotros mismos durante estos tiempos tan difíciles”. 

Si contraes COVID-19 y quizás se lo transmitas a otra persona, McBride agrega que “sentirnos culpables y avergonzarnos solo nos hace sentir peor”, y nadie necesita eso durante una pandemia.

En cuanto a Brantley, su esposo y sus hijos parecen haberse recuperado por completo de la COVID-19 y ella postergó para las vacaciones de primavera el viaje que tuvieron que cancelar en Navidad, todo lo cual le permite aliviar parte de su sentimiento de culpa.

Melissa Locker es una colaboradora que cubre temas de estilo de vida, casa y jardín, y arte y cultura. También ha escrito para Southern Living, TIME y The Guardian.