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Muchas bodas y ninguna estrategia definida para protegerse de la COVID

Los invitados mayores tienen que pensar dos veces antes asistir a una fiesta sin correr el riego.

Pareja joven con máscaras se preparan para entrar a la ceremonia de su boda

martinedoucet/Getty Images

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El otoño es una época agradable para casarse porque baja la temperatura y el clima es más templado. Este año, además, hay una avalancha de bodas, las que se postergaron el año pasado y las que ya estaban previstas para el 2021.

Al preparar la boda, los novios tienen que tomar muchas decisiones que, en última instancia, llevará a que los invitados consideren los riesgos. ¿Con o sin mascarilla? ¿En un salón, al aire libre o ambos? ¿Es necesario estar vacunado para asistir? Y si eres un invitado, ¿te pones la mascarilla durante la ceremonia, pero te la quitas en la recepción? ¿Te sientes cómodo bailando sin mascarilla en la pista? ¿Te quitas la mascarilla para las fotos o simplemente no te la pones en todo el evento?

Estas son las preguntas que se hacen muchos invitados.

Tres parejas que asistieron a bodas durante la pandemia de COVID

Cortesía de Ron y Meryl Manning Segel; Cortesía de Bruce y Molly Beth Malcolm

Ron y Meryl Manning Segel (a la izquierda) asistieron a una boda este año; Bruce y Molly Beth Malcolm declinaron una invitación de boda debido a la preocupación por COVID-19.

Ron y Meryl Manning Segel (a la izquierda) asistieron a una boda este año; Bruce y Molly Beth Malcolm rechazaron una invitación de boda debido a la preocupación por COVID-19.

Desde que empezó la pandemia, planear una boda consiste en asegurarse de que los invitados se sientan suficientemente cómodos como para acudir en persona a la ceremonia. La salud y la seguridad de los invitados son los aspectos más importantes de los planes, según más del 75% de las más de 7,600 parejas encuestadas en la primavera del 2021 por el sitio web de bodas The Knot para su estudio Real Weddings Study del 2020.

El tamaño de la celebración y el número de asistentes también influyen en la decisión, ya sea con un puñado de personas o con listas de más de 200 invitados. Cuando las parejas planean compartir su alegría, los invitados a la boda tienen más decisiones que tomar que solo el regalo.

Ron Segel, de 74 años, y su esposa, Meryl Manning Segel, de 73, asistieron a su primera boda en persona desde la pandemia el 11 de septiembre. Viajaron desde su casa en Albuquerque, Nuevo México, hasta Long Island, Nueva York, para la boda de la hija de unos amigos de mucho tiempo.

"Dejaron claro que no se invitaba a nadie que no estuviera totalmente vacunado", dice Segel, abogado jubilado. "En cierto modo, fue refrescante y liberador volver a estar juntos con un grupo grande de amigos. Pero las cosas eran claramente diferentes".

La prevención es la nueva tendencia 

Lizzie Post, la tataranieta de Emily Post (una escritora del siglo XX muy conocida por sus escritos sobre etiqueta, modales y comportamiento social) es la copresentadora de un pódcast semanal de preguntas y respuestas, en el que dice que las preguntas sobre bodas relacionadas con la COVID son cosa de rutina.

"A estas alturas de la pandemia, no debería ser algo inesperado en una invitación", dice Post. "Puede que sea la primera vez que recibas una que hable de ello. Pero con esta pandemia en marcha, se espera que haya algún tipo de comunicación sobre las medidas de seguridad".

 Si recibiste la invitación a una boda y no se menciona la seguridad ante la pandemia, está bien que un invitado haga preguntas, dice Post.

En la encuesta de The Knot entre quienes planeaban casarse en el 2020 se descubrió que algo más del 40% llevaron a cabo la boda y la recepción, y que la mayoría de las bodas se celebraron al aire libre. Entre los que se casaron, alrededor de un tercio de las parejas también planearon una reunión más grande para más adelante. De los que planean casarse en otoño e invierno de este año, el 57% lo harán con más de 100 invitados, dice Esther Lee, redactora principal y experta en bodas de The Knot.

Post dice que escucha de las dos partes —los vacunados y los no vacunados— sobre cómo proceder, ya que algunos dicen: "No estoy vacunado y quiero ir, pero no quiero que me griten" o, "Tenemos familiares que sabemos que no están vacunados y queremos saber las normas de seguridad que hay".

Meryl Manning Segel dice que recibió al menos cuatro o cinco correos electrónicos sobre medidas de seguridad antes de la boda de septiembre a la que asistieron ella y su esposo. Los recién casados se casaron el año pasado en una ceremonia privada y este año celebraron un evento más grande.

Manning Segal dice que, por lo general, se sintió lo suficientemente segura para divertirse.

"Me sentí muy bien y todos tomaron precauciones", dice sobre el evento al que asistieron casi 200 invitados. "La hora del cóctel también fue al aire libre. Todos los camareros llevaban mascarilla. El fotógrafo llevaba mascarilla. Todos los que estaban trabajando llevaban mascarilla. Los músicos usaron mascarilla tanto como fue posible".


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Manning Segel, agente de bienes raíces, dice que ella y su esposo se pusieron mascarillas durante la velada, pero señala que "estaba un poco nerviosa cuando todos se pusieron a bailar".

"Bailas y sudas, y la mitad [baila sin mascarilla] y la otra mitad baila con mascarilla. Yo diría que alrededor del 40% llevaban mascarilla", dice. "Los jóvenes no se la pusieron".

Para que haya una mayor distancia personal, Lee dice que el tamaño de las pistas de baile está aumentando y que muchas se instalan al aire libre bajo luces parpadeantes.

Pero, independientemente de los protocolos, dice: "Si un invitado no se siente cómodo asistiendo a una boda durante este tiempo, está más que bien que rechace educadamente la invitación. Ahí es donde el regalo resulta útil".

La decisión de no asistir

Bruce y Molly Beth Malcolm tuvieron que tomar esa decisión respecto a la boda de su sobrina en Atlanta, originalmente fijada para abril del 2020 y luego aplazada a octubre del 2020.

"En abril del 2020, la idea era que esto iba a llegar y a pasar rápido. Pensé que en octubre todo estaría bien", dice. "Pero en octubre, todo era peor".

Malcolm, de 75 años, banquero jubilado de Austin, Texas, había planeado conducir en lugar de viajar en avión para evitar exponerse a la COVID. Pero a menos de una semana de la boda, no estaba seguro de si su deseo de apoyar el evento de su hermano menor y de representar a la familia pesaría más que su preocupación "por la posibilidad de que otros invitados no se pusieran la mascarilla". Ni él ni su esposa asistieron a la boda.

"Fue difícil dejar la decisión para el último momento. El miedo empezó a imponerse", dice Malcolm.  "Lo justifiqué aumentando el importe de nuestro cheque por lo que nos ahorramos al no hacer el viaje".

Malcolm estará fuera de la ciudad el mes que viene, cuando su esposa asistirá a su primera boda desde que comenzó la pandemia. Se trata de la boda en noviembre de un compañero de trabajo en Galveston, Texas.

Molly Beth Malcolm dice que se sintió honrada de que la invitaran a la pequeña boda al aire libre y que se siente cómoda de ir. El sitio web del evento explica: "Se requerirán mascarillas o cubiertas faciales, así como el distanciamiento social para la protección de nuestros familiares y amigos. Les proporcionaremos mascarillas a todos los invitados".

"Me incluyó porque me atribuye el mérito de haberle presentado a su prometida", dice Malcolm, de 66 años, ejecutiva principal de una universidad comunitaria. "Él empezó a trabajar unas seis semanas antes de que llegara la COVID. Me acompañó a un evento y conoció a una persona de recursos humanos. Yo los presenté. No tenía ni idea de que fuera a convertirse en una relación".

Sharon Jayson es una colaboradora que cubre temas de salud, familia, envejecimiento y jubilación. Como reportera de planta de USA Today, cubrió temas como el comportamiento y las relaciones. Además, ha escrito para Kaiser Health News, The Washington Post, la revista Time y U.S. News & World Report.