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Navegador de beneficios de salud: Revisa esta guía para veteranos y sus familiares.

 

¿Los universitarios llevan a casa la COVID-19?

Qué hacer para que el regreso de los estudiantes sea seguro para toda la familia.

Anthony Yanez y su hija Miranda

Cortesía de Anthony Yanez

La hija de Anthony Yanez, Miranda, vuelve a casa de la universidad.

In English | Una multitud de estudiantes en el país ha dejado el campus universitario —donde los casos de COVID-19 van en aumento— para retornar a casa y pasar las fiestas de fin de año.

Aunque los padres reciban a sus hijos universitarios con los brazos abiertos y grandes abrazos, la propagación del virus significa que tanto los estudiantes como los padres deben tomar precauciones.

Realizarse una prueba antes de regresar a casa, permanecer en cuarentena y tomar precauciones de viaje son parte del plan de muchos estudiantes.

Las dos hijas universitarias de Suzanne Pasternak se realizarán la prueba de COVID-19 en la universidad antes de regresar a casa. Una de ellas, que asiste a High Point University en Carolina del Norte, toma clases en persona. La otra, que asiste a University of Maryland y ya tuvo el coronavirus en la universidad, vive en un apartamento fuera del campus y pasa clases virtuales.



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Pasternak, de 51 años, de Rockville, Maryland dice que sus hijas y el novio de una de ellas estuvieron más que dispuestos a realizarse una prueba antes de regresar a casa. El esposo de Pasternak tiene diabetes juvenil. “Hemos sido muy cautelosos desde el principio”, dice. “Los chicos han sido muy comprensivos y se han comportado muy bien”.

Los estudiantes asintomáticos muestran pocas señales de advertencia de COVID-19

Muchos estudiantes que contraen el coronavirus tienen pocos síntomas o no tienen ninguno. Date un tiempo para asimilar bien la siguiente estadística: Tulane University en Nueva Orleans informó que aproximadamente el 90% de los estudiantes de la universidad que arrojan resultado positivo en la prueba de COVID-19 son asintomáticos, es decir, no tienen fiebre, tos, fatiga ni ningún otro síntoma que indique que pueden ser contagiosos.

Esa estadística —la cual puede ser representativa de la población de edad universitaria en general— significa que los padres y los estudiantes no pueden basarse en los síntomas para determinar si el joven llevará el virus a casa durante las vacaciones de Navidad y Año Nuevo.

Mike Fitts, presidente de Tulane University, comparte esas preocupaciones. “Esto me ha preocupado desde el primer día, y por eso es que dijimos que realizaríamos pruebas exhaustivas antes de permitir a los estudiantes regresar a casa”, afirma. “Y no les íbamos a permitir regresar a casa si surgía un brote, debido al peligro para las familias y a nuestra capacidad de hacer frente a un aumento de casos en el campus”.

Tulane University realiza pruebas con frecuencia a los estudiantes. Pero según datos de más de 1,400 universidades que ofrecen clases presenciales este otoño, la mayoría de las universidades no realizan pruebas de COVID-19 con regularidad a los estudiantes (en inglés), ni siquiera en las zonas de alto contagio.

Las universidades que sí lo hacen parecen tener estrategias muy distintas. Algunas realizan pruebas una vez por semana; otras, cada dos semanas o más. Algunas solo les realizan pruebas a los estudiantes con síntomas; otras hacen pruebas de monitoreo, las cuales evalúan de manera periódica muestras de estudiantes seleccionados al azar, incluso si no tienen síntomas.

Con tantas posibilidades y ramificaciones completamente distintas —y posiblemente graves—, los padres deben pedir a los jóvenes que sean sumamente cautelosos antes de regresar a casa para las fiestas, y así, reducir las posibilidades de contagiar a sus familiares.

Mitigar el riesgo de transmisión del virus

Rebecca Lee Smith, profesora asociada de Epidemiología de University of Illinois en Urbana-Champaign, dice que antes de regresar con su familia, los jóvenes deben recibir dos resultados negativos con cuatro días de intervalo mientras permanecen en cuarentena o evitan la exposición innecesaria.

Debido a que “una prueba por sí sola no protege a nadie”, los estudiantes deben tener presente una frase muy conocida en el mundo de la prevención de enfermedades de transmisión sexual, dice Lee Smith: “tu riesgo es igual al de la persona con mayor riesgo con la que relaciones”.

University of Massachusetts en Amherst, la cual ha administrado 146,000 pruebas de COVID-19 hasta la fecha, tiene un tablero virtual que muestra los datos más recientes sobre el número de pruebas realizadas, los índices de pruebas positivas y los tiempos de procesamiento. La universidad recientemente envió correos electrónicos en los que aconseja a los estudiantes que se realicen una prueba dos o tres días antes de su partida.

“Nosotros realizamos pruebas a los estudiantes que viven fuera del campus, pero no todas las universidades lo hacen”, dice Ed Blaguszewski, portavoz del campus. Quienes no tienen acceso al campus “deben asegurase de ir a una clínica local”.

Cómo reducir el riesgo:

• Pídele a tu hijo universitario que se realice una prueba en el campus días antes de regresar a casa y que después permanezca en cuarentena para evitar la exposición. Recuerda que una prueba solo captura un breve espacio de tiempo.

• Infórmate de las restricciones estatales y locales. Algunas zonas exigirán que los viajeros de otros estados permanezcan en cuarentena por algún tiempo.

• Considera pedirle a tu hijo universitario que permanezca en cuarentena en casa después de regresar, lejos de otros familiares, especialmente si vive ahí alguien con alguna otra enfermedad.

• Si el estudiante viajará a casa en auto con otro estudiante, pídeles que usen una mascarilla dentro del auto y mantengan las ventanas un poco abiertas.

• Infórmate más sobre la estrategia de la universidad para realizar pruebas y rastrear contactos.

No olvides que las pruebas solo captan un breve espacio de tiempo. Un estudiante que recibe un resultado negativo antes de viajar a casa aún puede exponerse al virus durante el viaje, dice Ramón Tallaj, médico y fundador de la organización sin fines de lucro SOMOS Community Care, una red de médicos de Manhattan.

“Un resultado negativo no garantiza el contagio [del virus] después”, dice. “Si regresan a casa y tienen la oportunidad de realizarse otra prueba, pídeles que lo hagan”.

Los estudiantes pueden ayudar a mitigar el riesgo entre el campus y su hogar. Quienes viajarán a casa en auto con amigos deben usar una mascarilla y abrir las ventanas, si es posible. Si la temperatura es muy baja, abre las ventanas de vez en cuando para dejar salir el aire contaminado. Asegúrate de que el sistema de calefacción utilice aire del exterior y no aire recirculado. Los estudiantes que viajarán en transporte público (autobuses, trenes, aviones) deben usar mascarilla, lavarse las manos con frecuencia, sentarse cerca de asientos desocupados si es posible y evitar las multitudes.

En Texas, un experto en salud recomienda más precauciones.

Mark Escott, médico y autoridad interina en materia de salud del condado de Austin-Travis, sugiere que los estudiantes que participan en actividades extracurriculares en las que no usan mascarilla o que viven en el campus de la universidad usen una mascarilla y practiquen el distanciamiento social cuando estén con su familia durante la temporada festiva. Y ten en cuenta que en algunos estados y localidades los visitantes de otros estados tienen que cumplir requisitos de cuarentena.

Infórmate sobre las pruebas y el rastreo de contactos en la universidad

Para entender qué tipo de exposición pudo haber tenido un estudiante en el campus, es importante saber qué tipo de pruebas realiza la universidad a los estudiantes. Tulane University, por ejemplo, realiza pruebas de vigilancia y administra muchas pruebas a los estudiantes con resultados rápidos.

“Es una tarea gigantesca”, dice Fitts. Tulane University puede utilizar este método porque cuenta con una facultad de medicina. Pero según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, entre las universidades con clases presenciales y aproximadamente 5,000 estudiantes de grado, solo el 6% han realizado pruebas con regularidad a todos sus estudiantes durante el semestre de otoño.

A algunos padres les urge obtener rápidamente información de las universidades. Llaman, envían correos electrónicos, publican sus preocupaciones en las redes sociales.

Los padres deben hacer más preguntas a las universidades, no solo preguntar sobre las pruebas, dice Lee Smith. “¿Realizan rastreo de contactos? ¿Y qué consideran un contacto?”.

Pero las autoridades de educación superior solo pueden llegar hasta cierto punto, señala Lee Smith.

“Empieza a hacerle preguntas a tu hijo de las decisiones que toma”, dice. “La mayor parte de la responsabilidad de protegerse recae en los individuos”.

Aunque algunos padres usarán una mascarilla al reunirse con sus hijos, Anthony Yanez, de 53 años, no llevará puesta una cuando reciba en casa a su hija Miranda, de 18 años, quien es estudiante de primer año de College of William & Mary en Virginia.

Yanez dice que no lo hará porque la universidad pública de investigación ha hecho sentir “muy tranquilos” a los padres, ya que ha estado enviando correos electrónicos semanales sobre la COVID-19. Asimismo, en verano llevaron a cabo mesas redondas virtuales —a veces con la participación del presidente y otros líderes— sobre los datos, la colaboración de la universidad con laboratorios médicos y su compromiso de rastrear contactos, entre otros temas.

Pero aunque dice no estar preocupado en estos momentos, Yanez sabe que eso puede cambiar.

“Mi esposa me acaba de decir el otro día: ‘ya no somos ningunos jovencitos’”, comenta. “Nos estamos acercando a la edad de alto riesgo”.