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7 cosas que nunca has limpiado (y deberías limpiar)

Descubre cuáles son los objetos y lugares más sucios de tu casa. Te sorprenderás.

Persona limpia un ventilador de techo

GETTY IMAGES

In English | Meg Pritchard admite que no se preocupaba de la limpieza a fondo de su casa de Elkins Park, Pensilvania, hasta que empezó la pandemia.

Para Pritchard, de 56 años, pasar tantas horas en casa ayuda a planear grandes proyectos de limpieza. Pritchard  se puso a vaciar los armarios y el refrigerador; fregar los estantes, aspirar los rincones más oscuros y desinfectar las superficies... y se quedó muy sorprendida por la cantidad de suciedad y polvo que tenían esos lugares.

"Es increíble la cantidad de pelo de perro que se acumula en el armario de los zapatos, [y] había una capa de detergente en el fregadero de la lavandería que ni me había dado cuenta de que estaba ahí", dice. "Me hice una larga lista de proyectos de limpieza".

La pandemia ha dado lugar a la limpieza a fondo. Los últimos datos muestran que casi la mitad de los estadounidenses tiene ahora mayor conciencia de las áreas de su casa que necesitan limpieza, y que el 59% ha adoptado prácticas de limpieza nuevas o más frecuentes.

Esta primavera, cuando te propongas hacer limpieza general, no te olvides de estos siete puntos clave (y a menudo ignorados) de tu dulce hogar.


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1. El lavavajillas

Aunque los platos y los cubiertos salgan impecables, es posible que tu lavavajillas esté sucio. Los investigadores han descubierto (en inglés) que los lavavajillas suelen contener bacterias que se asocian a problemas de salud, desde intoxicaciones alimentarias hasta infecciones de la piel.

"La comida se queda atrapada y puede desprender olores", comenta Haley F. Oliver, profesora de Ciencias Alimentarias en Purdue University. "Terminas lavando tus platos con suciedad acumulada".

Para eliminar las partículas de alimentos atrapadas, desatornilla la rejilla del fondo del lavavajillas y retira el filtro; frótalo con un cepillo y detergente para platos y déjalo secar. Oliver recomienda limpiar el filtro del lavavajillas una vez a la semana.

Después de limpiar el filtro, limpia el interior del lavavajillas. Llena una taza apta para lavavajillas con vinagre blanco y prende el lavavajillas en el ciclo "normal", con agua caliente, para que los restos de jabón y grasa se despeguen del interior.

2. El horno

Seguro que desincrustar los restos quemados del fondo del horno y limpiar la capa de grasa de la puerta no es la tarea más apetecible de entre todo lo que hay que hacer para limpiar una casa. Oliver señala que el horno alcanza temperaturas tan elevadas que las bacterias no pueden sobrevivir en su interior, pero los gérmenes no son la única razón por la cual tenemos que poner las esponjas a trabajar.

"Un pedazo de comida quemada en el fondo del horno puede estropearte un delicioso plato delicado", advierte Oliver. "Terminarás con pastelitos con sabor a quemado".

La grasa de un horno sucio también podría provocar un incendio.

La función de limpieza automática del horno es un buen punto de partida, pero nada puede superar la eficacia de un buen frotado manual. Los detergentes para horno suelen contener sustancias químicas muy abrasivas, pero el jugo de limón, el bicarbonato y el vinagre tienen el mismo efecto y no contaminarán el siguiente plato con sabor a productos químicos.

3. Las aspas del ventilador

Es cierto que prender el ventilador del techo nos permite disfrutar de una agradable brisa en una tarde cálida y húmeda, pero también esparce el polvo y el polen acumulados sobre sus aspas. Y los estornudos y el picor de garganta no tardarán en llegar.

"Los ventiladores de techo pueden causar problemas porque aumentan la circulación de alérgenos que se transportan por el aire", afirma el Dr. Hugh H. Windom, alergólogo y fundador de Windom Allergy, Asthma and Sinus Specialists, en Sarasota, Florida.

Para que no se esparza las alergias cada vez que prendas el ventilador del techo, limpia bien las aspas con un paño húmedo.

4. Las bolsas

Confiésalo: las bolsas que dejas en el auto cada vez que haces la compra jamás han visto el interior de tu lavadora. Estas bolsas que usas normalmente y que nunca has lavado son un verdadero caldo de cultivo para las bacterias. En una prueba, la cantidad de bacterias se multiplicó por 10 cuando una bolsa con restos de jugo de carne se quedó en el baúl del auto durante dos horas.

"En muchas bolsas reutilizables encontramos más bacterias E. coli y fecales que en la ropa interior", explica Charles P. Gerba, microbiólogo y profesor en University of Arizona. "Si utilizas las mismas bolsas para transportar productos cárnicos crudos y verduras frescas, podrías preparar una ensalada de salmonela muy fácilmente".

Gerba aconseja usar bolsas de tela que puedan lavarse en la lavadora y lavarlas con agua caliente después de cada uso. También es buena idea designar bolsas separadas para la carne y las verduras.

5. El tubo de la secadora

Todos sabemos que un filtro lleno de pelusa es un peligro de incendios, por eso lo vaciamos religiosamente después de cada secado. Pero ¿cuándo fue la última vez que limpiaste el tubo de ventilación? La pelusa también puede quedarse atrapada en la salida de ventilación que va de la secadora al exterior de la casa, y se calcula que no mantener esos tubos limpios genera pérdidas de $35 millones al año por causa de incendios.

Usa un cepillo pequeño con un mango largo para retirar la pelusa del tubo de ventilación (o contrata a un profesional). La buena noticia es que solo se tiene que limpiar cada tres meses.

6. El colchón

Aunque la persona promedio cambia la ropa de cama cada 24 días, la gran mayoría no presta atención al colchón. De hecho, un estudio del 2018 publicado en Royal Society Open Science comparó el número de bacterias detectadas en camas de chimpancés con el número encontrado en camas de humanos. Nuestros primos, los primates duermen en entornos más higiénicos, con solo un 3.5% de bacterias procedentes de su piel, saliva y heces, una cifra mucho menor que el 35% detectado en las camas humanas.

Para limpiar tu colchón, retira las sábanas y aspira el colchón entero, prestando especial atención a las fisuras donde pueden acumularse el polvo y la suciedad. Usa un quitamanchas para tratar las manchas. Espolvorea bicarbonato por la superficie del colchón para eliminar los olores, y aspira de nuevo para retirarlo. Repite todo el proceso cada seis meses.

7. La esponja de cocina

Es posible que la esponja de tu cocina esté más sucia que las superficies que limpias con ella. En un estudio, los investigadores identificaron 309 especies de bacterias distintas, desde salmonela hasta listeria, en las esponjas de cocina; las concentraciones eran de hasta 45,000 millones de bacterias por centímetro cuadrado.

"Las bacterias se multiplican exponencialmente porque [las esponjas] son húmedas y siempre tienen restos de comida con los que las bacterias pueden alimentarse", explica Gerba.

Sí, meter la esponja en el microondas puede matar algunas bacterias, pero cambiar tu esponja de cocina repleta de gérmenes regularmente es una mejor solución. Los estudios indican que las bacterias más resistentes pueden sobrevivir al truco del microondas, lo que dejará a tu esponja más apestosa y con más gérmenes.

Según Gerba, la acumulación de bacterias alcanza su punto más alto a los tres días. Después de ese período, deberías sustituir tu esponja por una nueva.

Nadie quiere pasar más tiempo limpiando, pero el esfuerzo extra vale la pena: disfrutarás de una casa más saludable.

Jodi Helmer es una colaboradora que cubre temas de jardinería, salud y medioambiente. También ha escrito para Scientific American, National Geographic Traveler y NPR.

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