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El hiphop en la mediana edad

Los pioneros del género comparten su viaje y lo que sigue en los años venideros.

Fotomontaje con artistas famosos del hip hop como Queen Latifah, Snoop Dog, Missy Elliott, Will Smith, Salt and Pepa, Jay Z y otros.

Ilustración de Sean McCabe

Parte de la serie de AARP de Hiphop en la mediana edad.

In English | Lo que comenzó en la ciudad de Nueva York como un movimiento de jóvenes en los años 70, se ha convertido en un fenómeno mundial. Los primeros álbumes de rap se lanzaron hace 40 años, provenientes de una cultura urbana de “hazlo tú mismo”, donde los DJ remplazaron a los grupos musicales y los jóvenes se expresaban mediante composiciones de rimas estridentes que fluían sobre el ritmo de la música. Hoy en día, muchos de los pioneros de este género están en sus 50 y 60 años y, después de haber lanzado una revolución musical, tienen la mirada puesta en otros campos (como el cine, la televisión, los negocios e incluso la religión), y también los han conquistado. Te guste o no, no puedes ignorarlo: el hiphop es el género musical más popular en Estados Unidos. Contágiate del entusiasmo.

El hiphop o rap se desarrolló fuera de las instituciones musicales y no se consideró “música de verdad” por años. Surgió en los años 70 y 80 como una voz positiva y fortalecedora para los afroamericanos de clase trabajadora en una época en la que muchos tenían problemas económicos y enfrentaban el auge de la epidemia de la droga. La gente se aferró al rap por su fuerza sónica. Las canciones eran poderosas y los raperos se subían al escenario con ropa que se parecía a la que usaban los miembros de la audiencia. 


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Mientras que el rhythm and blues (R&B), con algunas pocas excepciones, se trataba del amor y se enfocaba en la melodía, el hiphop se trataba de ser “cool” y de amar el ritmo (el ritmo subyacente y la voz del rapero, la que se convirtió en otra línea de ritmo en la mezcla). Era nuevo, audaz y arrogante. Para las audiencias negras de las zonas marginadas, el rap de los inicios parecía una representación realista de su mundo y valoraban su aspecto libre y sin limitaciones en la calle. En la medida en que las audiencias blancas descubrieron el rap, también les pareció apasionante; como una película, era como un viaje a otro mundo. Y como el rock 'n' roll y los blues, el R&B y el soul antes de este, el hiphop siguió la tradición de la mayoría de la música popular de Estados Unidos (inventada por músicos negros para audiencias negras y luego trasladada a un mercado más amplio). Además, las primeras superestrellas eran personajes exuberantes: LL Cool J, Run-DMC y Public Enemy.

Artistas del hiphop en el Salón de la Fama del Rock & Roll

  • Grandmaster Flash and the Furious Five, a partir del  2007
  • Run-DMC, 2009
  • Beastie Boys, 2012
  • Public Enemy, 2013
  • N.W.A., 2016
  • Tupac Shakur, 2017

El hiphop se ha convertido en una rica cultura musical gracias a estos pioneros, con artistas de todo el mundo que actualmente hacen alarde de la complejidad de sus rimas, su dicción y su sentido del ritmo. La música domina las listas de pop, se estudia en la universidad y suele ganar en las principales categorías de los premios Grammy (incluso un premio Pulitzer). (Lee “Cómo el hiphop se ganó al mundo” a continuación). Y el hiphop también ha ofrecido las bases para carreras extremadamente exitosas en otros campos.

  • Hollywood: Will Smith, de 51 años, es uno de los artistas más taquilleros de todos los tiempos, pero hace casi 30 años, era el chico delgado de Filadelfia que rapeaba sobre cómo sus padres simplemente no lo entendían. Queen Latifah, de 49 años, ha actuado en aproximadamente 40 películas y tuvo un papel protagónico en la comedia Living Single y un programa diurno de entrevistas. Fue incluso modelo de Cover Girl. Sin embargo, comenzó su carrera componiendo rimas, incluso en su álbum de oro Black Reign. Ice-T, de 61 años, actuó como detective en Law & Order: Special Victims Unit por veinte años, pero su carrera comenzó como cantante de rap pandillero y “thrash metal”; algunos grupos policiales en su momento condenaron los comentarios incisivos de su música.
  • Empresas: Jay-Z (de 50 años), Dr. Dre (de 54) y Sean “Diddy” Combs (de 50) están entre los músicos más ricos de Estados Unidos, con fortunas de casi $1,000 millones. El hiphop les ofreció un camino al éxito, desde su origen humilde hasta el estrellato detrás del micrófono e imperios comerciales que incluyen líneas de moda, aparatos electrónicos, tecnología y marcas de licor.
  • Medios de comunicación: Snoop Dogg, de 48 años, que se lanzó a la fama en el ambiente del rap pandillero de la costa oeste en los años 90, es presentador de programas de juegos en televisión y de un programa de cocina con Martha Stewart. LL Cool J, de 51 años, una de las primeras estrellas de rap que también es actor, ha sido el presentador de los premios Grammy en cinco ocasiones y programa un canal de hiphop en la radio satelital SiriusXM.

Para tener éxito en el rap, debes ser lo suficientemente listo, fuerte, emprendedor y despabilado para navegar una industria llena de explotadores. Y debes crear una gran imagen pública que siga siendo auténtica a tu esencia. Por eso, pasar a la pantalla o a la sala de juntas no es tan sorprendente. “Creo que las personas que lograron hacer la transición lo hicieron porque básicamente estaban actuando”, dice Nelson George, crítico musical. “A medida en que las personas envejecen, diría que lo que en realidad hacen es manifestar otros aspectos de sí mismas que no encajaban en el formato del hiphop”.

El 11 de agosto de 1973, Kool Herc, un DJ de 16 años que creció en Jamaica (la isla, no el vecindario de Queens), presentó “Back to School Jam” en la sala de recreación del edificio donde vivía con su familia en el Bronx. Cobró la entrada porque quería recoger dinero para que su hermana menor pudiera comprarse ropa nueva para la escuela y Herc fue el entretenimiento. Recitó frases rítmicas sobre la música en el micrófono. Ahí fue el origen del hiphop.

 

 

En los 70, el rap se arraigó en el Bronx y luego se extendió por toda la ciudad de Nueva York, más que todo por medio de fiestas y parques públicos. Un DJ podría crear la música y mezclar discos juntos en dos tocadiscos sin necesidad de un grupo musical. Finalmente, los maestros de ceremonias (MC) asumieron la tarea de rapear, que antes tenían los DJ. Con el tiempo, las canciones se volvieron más largas, más ingeniosas y más complejas, lo que inspiró más sofisticación. Era una cultura hipercompetitiva que exigía que los raperos se superaran entre sí (debes rimar rápido, debes encontrar combinaciones de rimas que nadie haya oído antes, debes rapear con el ritmo de forma que te haga sonar como otro tambor en la mezcla, y debes decir cosas que hagan aclamar, pensar o enloquecer a la audiencia). Se convirtió en un juego en el que los raperos se enfrentaban entre sí para ver qué tan bien podían contar historias por medio de la rima y ganarse el respeto de la comunidad.

En 1979 y 1980, se lanzaron los primeros sencillos de rap, incluido “The Breaks” de Kurtis Blow. Grandmaster Flash and the Furious Five le siguieron con “The Message” en 1982. Run-DMC lanzó discos que se convirtieron en álbumes de oro y platino, desde 1984.

“Queríamos divertirnos y hacer música, pero no teníamos recursos”, afirma Darryl “DMC” McDaniels. “No teníamos propiedades ni dinero. Llevamos nuestro Studio 54 a la calle”.

“No quería que me encasillaran. No quería ser el tipo de siempre ‘necesitamos a un pandillero, llama a Ice Cube. Necesitamos a un rufián, llama a Ice Cube’. Quería ser actor de verdad, por lo que nunca sabes lo que voy a hacer”.

— Ice Cube

A finales de los años 80 y principios de los 90, en la medida en que el hiphop se expandía a la costa oeste y a vecindarios como South Central L.A. y Compton, la música tomó un giro más abrupto, incluso mientras ganaba popularidad. En gran medida, un producto de la época, el rap pandillero había prácticamente bajado de tono con los años, así como aquellos que lo practicaban. Como MC con el grupo de éxito en ventas NWA, Ice Cube era un revolucionario astuto de ceño fruncido. Actualmente Cube se presenta como un hombre de familia, y es escritor y protagonista de películas como Are We There Yet? y Barbershop. Es un giro radical que parecía impensable, dada su imagen del pasado.

“Siempre lo vi como una evolución natural”, me dijo Cube en una entrevista reciente. “No quería que me encasillaran. No quería ser el tipo de siempre ‘necesitamos a un pandillero, llama a Ice Cube. Necesitamos a un rufián, llama a Ice Cube’. Quería ser actor de verdad, por lo que nunca sabes lo que voy a hacer”. También afirmó que quería una audiencia amplia: “No quiero que un hombre mire a su hijo y le diga: ‘¿Sabes quién es ese?’. Quiero que el hijo diga ‘Oh, ese es Ice Cube, ¡quiero ir a ver sus películas!’”.

Otra forma en que muchos raperos encuentran el éxito más tarde en la vida es convirtiéndose en pastores, lo que les permite seguir estando en el escenario, y tener esa interacción entre la estrella y sus seguidores, pero al servicio de una causa mayor. Run es ahora “Reverend Run”, y ofició mi boda. MC Hammer se dedicó a predicar a finales de los 90. Blow también es un pastor ordenado. Lo llamé a su casa. “Después de haber estado rodeado de hiphop y la industria del entretenimiento por años”, me dijo, “comencé a preguntarme ¿de qué se trata todo esto? Entre más dinero ganaba, más quería. Entre más drogas consumía, más quería. Entre más sexo tenía, más quería. Luego me senté un día y me dije: ¿Esto es todo? ¿Esto es todo lo que tiene la vida para ofrecerme? Entonces escogí la Biblia”.

Blow indicó que estar en el púlpito es muy parecido a rapear en el escenario. “Algunas veces tengo algunos tradicionalistas que gritan y dicen ‘Este no es un espectáculo. Cuando estás en la iglesia, no es un espectáculo, amigo’. Pero si me lo preguntas, es el espectáculo más grande”.

Nelson George, periodista musical, señaló que estos raperos que se han convertido en pastores dieron el mismo salto que los cantantes que los precedieron, como Al Green y Solomon Burke. “En ese entonces”, dijo George, “una vez se terminaba la carrera de un cantante de R&B, créeme que la mitad de ellos cantaban canciones de góspel o se convertían en predicadores. Simplemente creo que la historia se repite y que los raperos hacen lo mismo. La vida de esta gente cuando era joven solía ser desenfrenada. La iglesia siempre es un santuario”.

 

 

Pero, ¿qué pasó con aquellos que se mantuvieron en el juego y siguieron rapeando? Como muchos que desempeñan su oficio en la música popular, con el tiempo se convirtieron en adultos maduros en una industria orientada a los jóvenes. ¿Deberían seguir los pasos de bandas clásicas de rock como The Who, siempre de gira, incluso mientras cantan a viva voz I hope I die before I get old (Espero morirme antes de volverme viejo)?

George dice: “Me encuentro con muchos artistas de esa manifestación anterior y con otros que han logrado tener una buena vida, en algún momento renunciaron a competir y aceptaron dónde estaban. Saben que hay una audiencia que quiere que hagan lo que solían hacer cuando eran jóvenes. Los fanáticos en realidad no quieren oír nada nuevo”.

Chuck D, del legendario grupo de rap Public Enemy, me llamó mientras iba de camino al aeropuerto. Es un visitante usual aquí, y vuela de concierto a concierto en su viaje incansable. Todavía impulsado por el deseo que lo hizo luchar por el poder en los años 80, ha continuado sus giras regularmente por todo el mundo, no solo con Public Enemy, sino también con un nuevo grupo, un supergrupo de rap y hard rock llamado Prophets of Rage.

“No soy el tipo que va a sentarse en un bote y tomarse unas vacaciones”, explicó con su voz grave e imponente; la voz que expresó de forma sencilla las frustraciones de millones de jóvenes afroamericanos (Most of my heroes don’t appear on no stamps [La mayoría de mis héroes no aparecen en estampillas]) mientras atraía a una generación más extensa, la generación X, justo en el momento en que estaban listos para tomarse el mundo. A los 59 años, Chuck D todavía hace ruido: “No me voy de vacaciones, me encanta la música, es lo que hago”.

Le pregunté, “¿Te gustaría estar en el escenario en 10 o 20 años?”

“Si estoy en buena forma en 10 años, diría que sí. Lo hago bastante bien ahora, pero pasados los 50, cualquier cosa puede suceder en cualquier momento. Se trata de mantenimiento. Pero deseo poder pararme frente a la audiencia y hacer un espectáculo que les haga decir, ‘realmente me divertí’. Y creo que puedo hacerlo para siempre”.

 

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