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<i>Morning Glory</i>

En esta comedia romántica, los veteranos se roban el show.

Película: Morning Glory

Macall Polay/Paramount Pictures

Diane Keaton interpreta a Colleen Peck y Harrison Ford a Mike Pomeroy en esta comedia.

In English | Qué gran situación para una comedia romántica: Harrison Ford es el terco veterano reportero de televisión que ha sido degradado a copresentador de un programa matutino de entrevistas triviales. Diane Keaton es la alegre diva mañanera que está empezando a pensar que ha desperdiciado su vida y sus talentos preparando tortillas con chefs de televisión, y que ve la llegada de Ford como una confirmación más de su progresiva insignificancia. Se conocen (o tal vez están amargados por una aventura vivida tiempo atrás), se odian, cada uno trata de sabotear la carrera del otro y, entonces, precisamente antes de que sea demasiado tarde, se dan cuenta de que siempre se amaron. Él se suaviza, ella se asusta, y...

Pero, espere un momento. Sí, esa sería realmente una buena película, pero esa no es la película que nos presentan en Morning Glory (Un despertar glorioso). Lo que nos dan es una joven y bella Rachel McAdams, como una prometedora  productora de televisión que trata de equilibrar su obsesión con el trabajo con la atención a su nuevo novio, interpretado por el joven y buenmozo Patrick Wilson. Y, en el fondo, tratados con un poco más de deferencia que un paisaje de utilería, se encuentran Ford y Keaton, dos de los verdaderos gigantes del cine, discutiendo y gesticulando, mientras que, no por accidente, siguen adueñándose de cada escena que se les permite ocupar.

Supongo que debería estar conforme con el vaso medio lleno. Sencillamente, debería estar agradecido cuando una película como Morning Glory nos permite dar una rápida y feliz mirada a Ford y a Keaton mientras se enfrentan en una monumental batalla de gigantes, o cuando una comedia como la de la primavera pasada, Letters to Juliet (Cartas a Julieta), nos presenta brevemente a la gloriosa Vanessa Redgrave y a Franco Nero mientras comparten un lloroso reencuentro.

El problema es que no cabe duda de que los que mandan en Hollywood todavía no tienen suficiente confianza en los veteranos, cuando se trata de confiarles el éxito de una película. Por eso, para disfrutar de algún rato de cine de buena calidad con viejos amigos, quienes alrededor de diez años atrás merecían gran prominencia estelar, estamos obligados a avanzar lentamente a través de una trama principal con personajes mucho más jóvenes e infinitamente menos interesantes.

Dicho sea de paso, McAdams es una buena actriz cómica. Es fácil prever que un día alcanzará el estrellato, aunque ayudaría si, al igual que Keaton, se encontrara con un Woody Allen o un Warren Beatty para crearle algunos papeles que se adapten especialmente a sus talentos, diferentes de esos roles poco originales, como el de esta película. En ese sentido, Morning Glory en conjunto, es algo frustrante. Pero sigue siendo maravilloso ver a Ford y a Keaton (y a Jeff Goldblum como un abrumado ejecutivo de una cadena de televisión, y hasta a Patti D'Arbanville, convincente en un pequeño rol como la madre de McAdams), todos adultos experimentados que muestran a los jóvenes cómo hay que hacerlo, y tal vez los preparan para el día en que ellos también se vean relegados a un poco más que parte de una escenografía cara.

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