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Indecisos entre dos hipotecas

Una pareja cautelosa se encuentra corta de dinero en efectivo. Está lista para pedir un préstamo sobre el valor de su vivienda... pero ¿cómo?

Bob y Chris Ouellette enfrente de su casa

REBECCA STUMPF

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La línea del asunto de un correo electrónico que recibí de Chris Ouellette, una asistente médica de 71 años, y su esposo, Bob, de 72 años, contratista de cemento ya jubilado, decía: “Pobres por causa de la casa”. Pero no deberían haberse encontrado en esa situación. Ellos habían tomado decisiones financieras sensatas y tenían $150,000 en ahorros jubilatorios. Recibían un pago mensual de $2,500 del Seguro Social. Chris todavía ganaba alrededor de $3,000 al mes. Y vivían modestamente, sin deudas de tarjetas de crédito y una cuota de solo $200 del pago del auto. ¿El problema? Los $1,500 de la hipoteca. Y para poder envejecer en su hogar necesitaban hacer renovaciones que costarían alrededor de $50,000. ¿Qué hacer? “Los representantes bancarios nos dicen que refinanciemos”, me decían. “Una compañía de hipotecas revertidas trata de convencernos de que obtengamos una. Por favor, ayúdenos”.

El consejo

Al escuchar a Chris y a Bob, yo estaba segura de que tenían otro problema además de la pregunta sobre un posible préstamo: la administración del flujo de dinero. A lo largo de los años, he hecho muchas de las que los productores de televisión llaman “remodelaciones financieras”, que a menudo se centran en ayudar a las personas a gastar menos, ahorrar más y reducir las deudas. De modo que siempre comienzo con una orden directa: hacer el seguimiento de los gastos —cada centavo— durante un mes.

En nuestra primera llamada, Chris y Bob presentaron sus gastos en forma increíblemente detallada: $30 al mes en una póliza dental, por ejemplo, $80 en agua y alcantarillado y $15 en el periódico. Pero los gastos modestos que describían parecían no concordar con las dificultades que tenían. Entonces, les dije que hicieran el seguimiento.


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En dos semanas, Chris tuvo ese momento de revelación que ya he visto antes. “He estado siguiendo los gastos, y es increíble ver cómo algunos de ellos se nos olvidan”, escribió. Los culpables eran gastos comunes: comida (“llevamos a nuestros nietos a comer afuera”) y compras en línea. Solo tomar conciencia de estas vías de salida del dinero, expliqué, ayudará a que la pareja pueda eliminarlas.

Eso nos llevó al tema de la casa, que ellos calculaban que valía alrededor de $425,000. Refinanciar su hipoteca de $210,000 y tomar dinero en efectivo era posible, e incluso reduciría el pago mensual unos $150 gracias a las bajas tasas de interés. Pero igualmente tendrían que pagar la hipoteca todos los meses, que era la causa de sus dificultades. Una hipoteca revertida eliminaría ese pago. Se mostraban un poco recelosos de este tipo de hipoteca; los costos de cierre estaban cerca de los $20,000. Pero decidieron solicitar una y completar el proceso de asesoramiento independiente que exige el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD).

“El asesor explicó todo en forma detallada”, dijo Chris. La pareja debía seguir pagando los impuestos y el seguro, y si se atrasaban podían perder su hogar. Y si dejaban la casa por más de un año debían devolver el préstamo. “Es más asesoramiento que cuando compras una vivienda”, dijo Chris.

El resultado

La pareja decidió tomar la hipoteca revertida. El momento era propicio: su casa se tasó en $600,000 y las bajas tasas de interés en ese momento ayudaron a aumentar la cantidad del préstamo. De los $336,000 derivados de la hipoteca revertida, $210,000 cancelaron la hipoteca convencional y $18,000 cubrieron los costos de cierre, lo que les dejó una línea de crédito de $108,000, parte de la cual usarán para remodelar la cocina. El mayor alivio, explicó Chris, es no tener que pagar una hipoteca todos los meses. (El banco recuperará la deuda completa, más intereses, cuando se venda la vivienda). No obstante, deberán seguir pagando los impuestos sobre la propiedad y el seguro de vivienda.

En cuanto al seguimiento de los gastos, es un hábito que van a conservar, especialmente ahora que Chris está próxima a jubilarse. “En cuanto a los gastos diarios —teléfono, televisión, gasolina, ropa de trabajo—, ya calculé cómo van a cambiar esas cosas cuando no tenga que viajar 45 millas todos los días para ir al trabajo”, dice. “Nos sentimos bastante seguros”.

Jean Chatzky es una galardonada periodista especializada en finanzas personales y autora de varios libros, entre ellos Women with Money: The Judgment-Free Guide to Creating the Joyful, Less Stressed, Purposeful (and Yes, Rich) Life You Deserve.