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Dejemos de culpar a las víctimas de las estafas, dice un nuevo informe de AARP

Los defensores insisten en que debemos cambiar la forma de hablar y pensar sobre el fraude financiero.

Mujer consuela a su madre colocándole una mano en su hombro. Ambas están sentadas en la banca de un parque

GETTY IMAGES

In English

"Personas estafadas en la compra de apartamentos en Miami Beach"

"Víctimas pierden $13 millones en inversión fraudulenta en vino"

Estos son los titulares de las noticias más recientes sobre víctimas de fraude. Lo que tienen en común: el lenguaje que culpa sutilmente a las víctimas y, por lo tanto, minimiza la gravedad del delito. Y es muy común en las discusiones sobre el fraude financiero, dice "Blame and Shame in the Context of Financial Fraud" (Culpa y vergüenza en el contexto del fraude financiero —en inglés—), un nuevo informe de la Red contra el Fraude, de AARP y FINRA Investor Education Foundation. Heart + Mind Strategies organizó el proyecto.

"No pretendemos causar daño con nuestras palabras", dice Kathy Stokes, directora de Programas de Prevención de Fraudes, de AARP. Sin embargo, a menudo culpamos inconscientemente a la víctima, explica, y esto puede exacerbar los sentimientos de vergüenza que contribuyen a su resistencia a denunciar estos delitos.

A veces, las víctimas también utilizan un lenguaje de autorreproche: "fui embaucado, engañado, estafado", dice Stokes, "pero tienen que entender que no es su culpa".


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Los autores sostienen que, cambiar como habla nuestra sociedad del fraude financiero, dejando de culpabilizar a las víctimas, podría conducir a un cambio muy necesario en la forma de pensar y combatir este creciente delito, que ya les cuesta miles de millones de dólares al año a las personas en el país. Según la Comisión Federal de Comercio (FTC), el fraude financiero ascendió a $5,900 millones en el 2021, aunque expertos como Stokes creen que el verdadero costo es mucho mayor porque muchas víctimas se sienten demasiado avergonzadas para presentar una denuncia. 

El informe reveló que, aunque la mayoría (85%) de las personas creen que el fraude puede ocurrirle a cualquiera, el 53% identifican a las víctimas como culpables y responsables, según una encuesta realizada entre 1,000 adultos en el país.

Entre las razones citadas se encuentra la tradición estadounidense de recio individualismo, así como las suposiciones sobre las víctimas, especialmente las que son personas mayores, dice Stokes. "Se da por hecho que el fraude solo afecta a los adultos mayores. El problema se atribuye a su edad, a que no son expertos en tecnología o a que están demasiado dispuestos a responder al teléfono, o experimentan algún tipo de deterioro cognitivo. Permite que los demás pensemos: 'Eso nunca me pasaría a mí'". De hecho, los datos de la FTC muestran que los adultos más jóvenes denuncian el fraude y las pérdidas mucho más que los adultos mayores. Solo que cuando los adultos mayores son el objetivo, pierden mucho más dinero.

Acabar con la vergüenza y la culpa: por qué es importante

  • Más víctimas denunciarán el delito
  • Se protegerán las relaciones familiares
  • La policía reconocerá las estafas como delitos
  • Los fiscales se encargarán de más casos de fraude
  • Los legisladores actuarán para hacerle frente a esta plaga

Alrededor de un tercio (32%) de los encuestados estuvieron de acuerdo con la afirmación: "Francamente, si eres objeto de un fraude... gran parte de ello es tu culpa".

Tal vez algunos observadores no sean conscientes de que la manipulación emocional de algunos delincuentes es extremadamente sofisticada, dice Christine Kieffer, directora sénior de FINRA Investor Education Foundation y coautora del informe. "Los estafadores son habilidosos", señala. "Utilizan todo tipo de motivaciones emocionales y tácticas de persuasión para influir en las personas para que entreguen voluntariamente su dinero... de modo que [las víctimas] toman una decisión emocional y no utilizan la lógica".

Las personas ajenas pueden tener la reacción poco empática de "eso nunca me pasaría a mí", añade Kieffer, "en parte porque es difícil para quienes no sufrieron la estafa conectarse realmente con lo que la víctima estaba pasando emocionalmente".

Stokes lo compara con la forma en que las personas reaccionan, por ejemplo, ante un robo en el hogar. "Es probable que los amigos y familiares de la víctima corran a asistirla. Si eres el blanco de una estafa, la empatía y el consuelo no son lo primero que experimentas". Puedes enfrentar una reacción como esta: ¿Te has dejado engañar por algo así?

¿Pero qué pasaría si nos refiriéramos correctamente a una estafa como un robo? Los titulares de arriba se leerían, por ejemplo:

"Hombre detenido por robar anticipos de los interesados en comprar apartamentos en Miami Beach"

"Un delincuente robó $13 millones en inversiones en vino"

Y un amigo podría decirle a la víctima: "siento mucho que te haya pasado eso. Los estafadores son muy astutos".

Disociar la vergüenza y la culpa del fraude puede hacer que las víctimas sean más propensas a denunciar las estafas financieras, y que las autoridades lo consideren un asunto penal y no solo civil. "Imagina que pierdes $30,000 en una estafa de tarjetas de regalo", dice Stokes, "y el agente de policía dice, como muchos lo hacen a menudo, 'Eso no es un delito. Usted les dio su dinero'".

La encuesta de la AARP/FINRA Investor Education Foundation reveló que casi la mitad (47%) de los encuestados piensa que denunciar una estafa es una causa perdida. Los autores señalan que, si estos delitos no están plenamente documentados, las fuerzas del orden y el público no pueden apreciar su gravedad y alcance.

El informe también señala que cambiar la narrativa podría evitar algunos de los problemas de salud mental que sufren muchas víctimas como consecuencia de estos delitos, que pueden ser devastadores tanto emocional como económicamente. Como se lo dijo un exfiscal a los investigadores: "creo que algunas personas se aíslan... y lo he visto por mí mismo. Pasan a un estado de depresión del que nunca pueden salir. [...] pierden la sonrisa".

La Red contra el Fraude, de AARP, puede ayudarte a identificar y evitar las estafas. Inscríbete para recibir nuestras Alertas de vigilancia, consulta nuestro mapa de rastreo de estafas (en inglés) o llama gratis a nuestra línea de ayuda especializada en fraudes al 877-908-3360 si tú o un familiar sospechan que han sido víctimas de una estafa.

Christina Ianzito es la editora de viajes y libros de aarp.org y AARP The Magazine; también edita y escribe artículos sobre salud, entretenimiento y otros temas para aarp.org. Recibió un premio Lowell Thomas del 2020 por sus escritos sobre viajes.