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¿Será tan complicado viajar en otoño como en verano?

Prepárate: es posible que viajar en avión sea turbulento hasta el invierno, pero hay un lado positivo.

Un hombre con equipaje observa las pantallas de llegada y salida de trenes

John Smith/VIEWpress

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Al acercarse el fin del verano del 2022, nos queda el amargo recuerdo de horas de espera y vuelos cancelados. Aunque parecería que el caos que asedió a los aeropuertos del país y de Europa en julio y agosto se está disipando, las aerolíneas han anunciado recientemente menos vuelos futuros porque se seguirá limitando la cantidad de pasajeros. A esto se agrega la escasez de personal en toda la industria, lo cual podría poner a prueba la paciencia de los pasajeros en otoño e invierno. Pero no todas las noticias son malas.

“La situación ha estado mejorando desde el colapso de principios de verano y creo que continuará por dos motivos”, dice Scott Keyes, fundador de Scott’s Cheap Flights, un servicio que busca boletos aéreos baratos para sus socios. “Primero, la demanda de viajes en otoño siempre suele ser menor que en verano porque millones de familias, estudiantes y maestros ya no están viajando. Y segundo, las aerolíneas siguen contratando más personal”.

A principios de este verano, dos de los aeropuertos más transitados de Europa, Heathrow de Londres y Schiphol de Ámsterdam, limitaron el volumen diario de pasajeros a 100,000 y 70,000 respectivamente. En agosto, los representantes de ambos aeropuertos anunciaron que extenderían esas restricciones hasta octubre. Mientras tanto, el Aeropuerto de Fráncfort, el más concurrido de Alemania y un centro de conexiones transatlánticas, redujo sus vuelos por hora de 96 a 88 hasta nuevo aviso.


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La compañía alemana Lufthansa canceló 800 vuelos antes del fin de semana pico del Día del Trabajo por una huelga sindical de pilotos, y se ha reportado que eliminará vuelos de su cronograma de invierno, hasta marzo del 2023, aunque no indicó la cantidad.

Poco después de cancelar alrededor de 30,000 vuelos durante el verano, British Airways planea eliminar otros 10,000 en la temporada de invierno, que va del 30 de octubre al 25 de marzo. La aerolínea escandinava SAS, que todavía se está recuperando de una huelga de pilotos de 15 días en el mes de julio, canceló 1,700 vuelos para septiembre y octubre. Por otra parte, a partir de septiembre, la aerolínea económica Wizz Air suspenderá durante más de seis meses la mayoría de sus vuelos programados que salen del Aeropuerto de Cardiff en Gales.

Aunque Ryanair se enfrenta a huelgas de tripulantes de cabina españoles cuatro veces por semana, las cuales se llevarán a cabo hasta el 7 de enero del 2023, la aerolínea reforzó su cronograma de invierno, agregando vuelos hacia y desde 20 aeropuertos en el Reino Unido, que incluyen Gatwick, Mánchester y Stansted. Air France también está incrementando su capacidad de ida y vuelta de EE.UU. y Canadá. A partir del 12 de diciembre, se implementará un nuevo vuelo diario sin escalas el año entero entre París-Charles de Gaulle (CDG) y Newark Liberty (EWR). Air France sigue operando su nuevo servicio sin escalas de seis vuelos diarios (nueve si cuentas los vuelos de la aerolínea asociada Delta) entre París y el Aeropuerto JFK de Nueva York, que se inauguró en junio.

Menos opciones en EE.UU.

JetBlue acaba de anunciar que eliminará 37 rutas de su cronograma de otoño e invierno. Por otra parte, American Airlines redujo su cronograma de vuelos de noviembre en un 16%, el equivalente a aproximadamente 31,000 vuelos. Delta y United también han quitado gran parte de sus vuelos de noviembre y diciembre, según explica Jeff Pelletier, director administrativo de Airline Data Inc., empresa proveedora de datos y análisis de aviación.

Aunque comentó que es probable que se sigan modificando los cronogramas en el futuro cercano, hay un lado positivo. “A las aerolíneas no les gusta cancelar vuelos. No es bueno para su negocio y perjudica la confianza de los clientes”, dice él. “Por eso, lo que están haciendo es dar un paso atrás para considerar la escasez de personal y programar vuelos de manera que sea más factible desde el punto de vista operativo. Para los pasajeros, eso significa que los boletos de avión serán más caros, pero tendrán la certeza de que llegarán a su destino”.

Kimberley Lovato, escritora independiente especializada en viajes de Sausalito, California, ha contribuido a numerosas publicaciones, incluidas Condé Nast Traveler, National Geographic Traveler y Virtuoso Life.​