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Ayuda para trabajadores mayores que quieren una nueva capacitación

La beca para cubrir los costos de matrícula para los socios de AARP puede facilitar el camino hacia una segunda carrera.

Mano colocando una moneda en una jarra con el letrero educación

GETTY IMAGES

In English | Allison Clemens-Roberts fue despedida a finales del 2017 después de 28 años de trabajar para la misma empresa; su tarea de procesar los reclamos de pensiones para un banco se asignó a otro estado.  

"Cuando nos lo dijeron, fue un golpe fuerte", dijo. 

Pero Clemens-Roberts, que ahora tiene 54 años, también vio el lado positivo. Estaba lista para probar algo nuevo. El problema fue saber dónde empezar. 

"No sabía cómo hacer algo diferente", dijo. "Y necesitas experiencia para conseguir un trabajo en otro campo laboral".


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Fue entonces que recibió algo de ayuda. En el verano del 2018, recibió un folleto de AARP por correo, donde anunciaban una beca que cubriría el 25% del costo de matrícula en Goodwin College, una universidad privada en su ciudad natal de East Hartford, Connecticut, que se especializa en programas de certificación y licenciatura en carreras técnicas.

Una semana después, su esposo, conductor de camiones, Frank Roberts Jr., le dijo que averiguara sobre la manufactura, un campo con una demanda creciente de trabajadores en la región. Justo entonces, ella vio en el folleto que la manufactura estaba incluida en la lista de programas para los cuales Goodwin estaba ofreciendo becas a los socios de AARP. La universidad le llamó la atención a Clemens-Roberts en parte porque está a solo minutos de su hogar, pero gracias a que muchas de las materias pueden tomarse en línea, la beca está disponible para los socios de AARP en todo el país.

Antes de recorrer el campus, tenía sus dudas sobre procurar una certificación. "Tenía todo tipo de inquietudes. Ser mujer, de más edad. No sabía nada sobre la manufactura, en lo absoluto”, dijo. Pero le gustó el ambiente alentador de la universidad. Una beca de la universidad, más el beneficio de AARP, redujo el costo de la matrícula a aproximadamente $3,200, lo que la ayudó. 

Ahora, Clemens-Roberts está a dos meses de completar un programa de 22 semanas para obtener una certificación en mecanizado, metrología y manufactura en Goodwin. Esta es su primera experiencia universitaria, a excepción de un curso de procesamiento de textos que tomó a principios de los años noventa.

Goodwin es una de las muchas universidades en todo el país que abre sus puertas a los estudiantes mayores, especialmente a los de 60 años o más. Por ejemplo, el Albertus Magnus College en New Haven, Connecticut, ofrece un 15% de descuento en los costos de matrícula a los socios de AARP en una gran variedad de programas. Y, según un sitio web de finanzas personales (en inglés), cada estado tiene al menos una institución postsecundaria que ofrece descuentos o exenciones de matrícula para estudiantes mayores.

Es un gran cambio para Clemens-Roberts, quien pasó la mayor parte de su carrera en un ambiente de oficina, después de un período de cuatro años en la Marina al terminar la secundaria. Además de tomar clases en el programa de certificación, hizo una pasantía pagada en Tomz Corp., una empresa de fabricación de dispositivos médicos. 

Durante mucho tiempo, la manufactura se consideró como una industria en colapso en todo el país, donde los empleos han desaparecido a causa de la subcontratación y la automatización. Sin embargo, según un ensayo sobre predicciones económicas publicado en septiembre del 2018 por el Department of Labor y el Department of Economic and Community Development del estado, en Connecticut la manufactura está regresando después de aproximadamente dos décadas en decaída. El estado proyecta que los empleos en la industria manufacturera aumentarán de 156,452 en el 2016 a 166,629 en el 2026. 

Hay más evidencia de que la manufactura es una industria que está resurgiendo en el estado. El año pasado, la Connecticut Business & Industry Association informó que los empleadores de manufactura estaban particularmente ansiosos (en inglés) por contratar nuevos trabajadores. El gobernador Ned Lamont ha hecho de la revitalización de la industria manufacturera en el estado una prioridad (en inglés). Y, el año pasado, los legisladores de Connecticut aprobaron hasta $50 millones en gastos para programas de aprendizaje en industrias donde se espera escasez de mano de obra, como la manufactura, la construcción y la atención médica. 

Dan Noonan, vicepresidente de inscripción, marketing y comunicaciones en Goodwin, dijo que la universidad es "buena para una segunda carrera", las que los adultos escogen después de años en un campo no relacionado. Aproximadamente dos tercios de los estudiantes de Goodwin ingresan contando con algún crédito universitario, dijo. A diferencia de las universidades que atienden a estudiantes recién salidos de la escuela secundaria, la edad promedio de los estudiantes de Goodwin es de 28 años. 

"Esperamos que la beca de AARP ayude a las personas a entender que es posible regresar a la universidad a cualquier edad", dijo Noonan. 

Clemens-Roberts dijo que está lista para ser una inspiración para otros trabajadores que comienzan una nueva carrera.  "De hecho, tenía miedo de volver a empezar a estudiar", dijo. "Pero me encanta." Después de obtener su certificado en Goodwin, Clemens-Roberts dijo que para continuar su educación le gustaría obtener un título universitario de dos años.

Parte de su felicidad se deriva de ver a otras mujeres trabajando en carreras técnicas. En su pasantía en Tomz, Clemens-Roberts fue aprendiz de una mujer más joven, dijo. “Es bueno saber que elegí intentar hacer algo que otras mujeres también están haciendo. No quiero ser la única", dijo Clemens-Roberts. "Me hace sentir como que es algo que puedo lograr, ¿sabes?".

Sin embargo, ella dice que es la única mujer y la segunda estudiante de más edad en su generación en Goodwin. Pero ella se ha hecho amiga de algunos de los estudiantes más jóvenes. "Al principio pensé que iba a ser muy intimidante, pero no lo es", dijo. "Son buenos chicos. Son de gran ayuda". 

La ayuda es de ambas partes. Durante una prueba de libro abierto, aconsejó a algunos de los estudiantes más jóvenes que leyeran el texto con más cuidado para encontrar la respuesta correcta. "Sé un poco más paciente con las tareas", les aconsejó. A su vez, algunos de los estudiantes la ayudaron con los conceptos de álgebra y trigonometría que necesitaba para el último semestre. "Realmente me ayudaron con eso", dijo. "Con todas esas cosas que no recuerdo de la escuela". 

Y aunque Clemens-Roberts es hasta ahora la única estudiante que usa la nueva beca de AARP, espera poder ayudar a cambiar eso. "Publiqué en Facebook: ‘si saben de alguien que está buscando volver a la escuela, AARP los puede ayudar’".

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