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Consumo de alcohol durante la pandemia: los adultos mayores están divididos

Una nueva encuesta revela una división entre bebedores y abstemios y muestra una tendencia preocupante de combinación de alcohol con otras drogas en algunas personas.

Una mujer trabaja desde su casa en una computadora, mientras sostiene una copa de vino

GETTY IMAGES

In English | El consumo de alcohol en Estados Unidos ha aumentado en el último año, ya que muchos han recurrido a la botella como forma de hacer frente al estrés, la soledad y el aburrimiento durante la pandemia. Una nueva encuesta sugiere que, si bien la mayoría de los adultos mayores beben moderadamente o no beben, un número significativo de ellos afirman haber consumido más alcohol y en forma más riesgosa, como por ejemplo en combinación con otras drogas.

La encuesta, llevada a cabo por National Poll on Healthy Aging de University of Michigan, entrevistó a una muestra nacional de adultos de entre 50 y 80 años sobre su consumo de alcohol y sus razones para beber. Encontró que, aunque dos tercios de esos adultos mayores declararon haber bebido alcohol al menos ocasionalmente en el último año, más del 60% lo limitaron a cuatro veces al mes o menos. Sorprendentemente, más del 85% declararon no haber cambiado su consumo de alcohol durante este tiempo o incluso haberlo disminuido.

Estos resultados coinciden con otras investigaciones recientes (en inglés) que descubrieron que los más jóvenes eran los más propensos a caer en la trampa durante la pandemia. De hecho, casi el 40% de los adultos menores de 40 años declararon haber aumentado el consumo de alcohol, en comparación con solo el 20% de los mayores de 60 años, según un estudio publicado a principios de este año en la revista médica Preventive Medicine (enlace en inglés).


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Sin embargo, ambos estudios descubrieron que los adultos mayores que experimentaban emociones como el estrés, la ansiedad y la depresión eran más propensos a informar sobre el consumo excesivo de alcohol. "Quienes reportaron que solo bebían socialmente pueden haber visto disminuir su consumo de alcohol porque se quedaban más en casa", explica la coautora de la encuesta Anne Fernández, profesora adjunta del departamento de Psiquiatría del Addiction Center de University of Michigan. "Pero sí observamos un aumento entre las personas que reportaron consumir alcohol para hacer frente a los sentimientos de soledad, estrés o ansiedad, todos los cuales, obviamente, aumentaron durante la pandemia".

Adultos mayores que combinan el alcohol con otras drogas

La encuesta reveló otros hallazgos preocupantes entre los adultos mayores que sí bebían, incluida la admisión de 1 de cada 10 participantes de haber bebido mientras también consumían otras drogas como marihuana, pastillas para dormir o analgésicos. De este grupo, el 20% dijeron haber experimentado desmayos relacionados con el alcohol. "Nos sorprendieron estas cifras, y nos preocuparon", dice Fernández. "Una de las drogas más populares fue la marihuana, y aunque no es tan riesgoso como combinar el alcohol con un opioide o un sedante, el uso de ambos juntos puede causar mareos en los adultos mayores y aumentar el riesgo de sufrir una caída".

Y casi una cuarta parte de quienes beben dicen que, cuando lo hacen, consumen al menos tres copas seguidas. Incluso si bebes con poca frecuencia, consumir tanto alcohol de una vez puede tener graves consecuencias para la salud", explica Susan Lehmann, directora del Geriatric Psychiatry Day Hospital Program de Johns Hopkins Medicine, en Baltimore. "A medida que envejecemos, se producen cambios en la forma en que el hígado metaboliza el alcohol, así como en la masa corporal, por lo que, aunque varias cervezas no te hubieran hecho ningún daño hace 20 años, pueden hacer que te intoxiques más rápido y te sientas confundido y desorientado". Además, el consumo excesivo de alcohol a lo largo del tiempo puede dañar el hígado, inhibir el sistema inmunitario e incluso aumentar el riesgo de sufrir de demencia, afirma.

En general, grupos como el National Institute of Alcohol Abuse and Alcoholism recomiendan que los adultos mayores sanos no tomen más de siete bebidas a la semana y no más de tres en un día determinado. "Muchos adultos mayores piensan que está bien tomarse cuatro copas en una cena o cóctel porque no beben en absoluto el resto de la semana", explica Lehmann. "Pero sabemos que ese tipo de consumo excesivo puede ser especialmente perjudicial para los adultos mayores". Si tomas ciertos medicamentos, como opioides, ansiolíticos o somníferos, debes evitar por completo el alcohol.

Un análisis detallado del nuevo bebedor empedernido

Si bebes más de esa cantidad con regularidad y te resulta difícil reducirla, o si combinas el alcohol con drogas recreativas o recetadas, debes buscar ayuda profesional. Ese comportamiento puede ser un indicio de un trastorno por consumo de alcohol, una condición en la que no puedes controlar tu forma de beber, incluso cuando interfiere con tu trabajo o el cuidado de tu familia.  Si bien alrededor de dos tercios de los adultos mayores con trastorno por consumo de alcohol lo adquirieron de jóvenes, alrededor de un tercio lo adquirieron después de los 50 años, dice Lehmann. “Esto a menudo se desencadena por un evento estresante de la vida, como un divorcio, la pérdida del trabajo o la muerte de un cónyuge”, explica. Las tasas también están aumentando entre las mujeres mayores, en particular las mayores de 60 años.

"El estereotipo del bebedor empedernido es un hombre joven o de mediana edad, pero el papel de la mujer en la sociedad ha cambiado mucho", explica Fernández. "Hacen malabarismos con las responsabilidades del hogar y el trabajo hasta bien entrados los 60 y los 70 años, y a menudo recurren al alcohol como forma de hacer frente al estrés".


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El mejor lugar para comenzar es con tu médico de atención primaria, dice Fernández. “Muchos pacientes tienen miedo de sacar a relucir el tema porque están preocupados por el estigma y es posible que aún no estén listos para dejar de beber”, dice. “Pero el simple hecho de tener una conversación inicial para obtener algunos consejos sobre el consumo seguro de alcohol y referencias a recursos en línea, a menudo puede ayudar. De esta manera, puedes analizar objetivamente tu consumo de alcohol y tratar de establecer algunos objetivos y controlarlo".

Los medicamentos recetados, como el disulfiram (Antabuse), la naltrexona y el acamprosato (Campral), también pueden ayudar, ya que mitigan la respuesta del cuerpo al alcohol y reducen los antojos, señala Fernández, aunque muchos médicos de atención primaria no están muy familiarizados con ellos. “La conclusión es que todos los médicos deben evaluar a sus pacientes mayores para detectar el uso de alcohol y alentarlos a cambiar sus hábitos si beben demasiado”, dice Lehmann. "Cuanto más hablemos sobre el consumo de alcohol, menos estigma habrá en torno a ello, y más probable será que los adultos mayores busquen ayuda".

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