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Un paso adelante en la lucha contra la enfermedad de Alzheimer

Conoce a Judi Polak, quien padece la enfermedad de Alzheimer y fue la estrella de un ensayo clínico que muestra resultados prometedores.

Judi Polak con el equipo del Instituto de Neurociencia

WVU MEDICINE

Judi Polak (sentada en la primera fila) con miembros del equipo del Rockefeller Neuroscience Institute en la Facultad de Medicina de WVU.

In English | En Estados Unidos, casi seis millones de personas viven con la enfermedad de Alzheimer, una afección devastadora para la cual no se conoce cura. Judi Polak, de 62 años, es una de ellas. También pertenece al grupo mucho más pequeño de personas que se ofrecieron a que los investigadores experimentaran en su cerebro enfermo, en su caso, con la emisión de energía ultrasónica en el hipocampo, que es el centro de la memoria en el cerebro.

Tal vez resulte sorprendente que Judi no haya dudado en participar en el innovador ensayo clínico, que ella describe como parte de su lucha activa contra la enfermedad que le diagnosticaron cuatro años atrás. Cuando Judi se refiere a su familia, que incluye a su esposo, Mark Polak, tres hijas adultas y dos perros, señala que “todos tenemos mucha fuerza interior". Uno de nuestros buenos amigos dijo que la primera persona que [algún día] logre curarse de la enfermedad de Alzheimer está viva hoy. Eso se convirtió en nuestro mantra y nuestro himno de batalla. Elijo no sufrir y no morir, pero sí luchar”.

Es un lema adecuado para una mujer cuyo esposo describe como “una mariposa bajo los efectos del ácido”. Mark señala que “antes del diagnóstico de Judi, bromeaba que ella no solamente trabajaba casi sin descanso, sino que trabajaba incluso durante su descanso”.

Judi era enfermera profesional de neonatología en el hospital de West Virginia University (WVU) y también enseñaba en la escuela de enfermería cuando comenzó a advertir los síntomas de la enfermedad de Alzheimer en situaciones en que no le salía una palabra o no podía resolver un problema básico de matemáticas. “Pensé que tenía depresión, porque me costaba conectar las ideas”, recuerda. “El diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer fue como una bofetada. Seguía pensando que no me podía suceder a mí. Tengo 58 años y no tengo antecedentes familiares. Hubo mucha negación”.

Tampoco ayudó que la familia Polak sintiera que los especialistas que consultaban les ofrecían un pronóstico demasiado negativo. Su esposo recuerda que “sentía que todos los expertos le recomendaban a Judi quedarse en casa y no hacer nada. Pero Judi no es así. Siempre tuvo una vida muy plena”. Cuando se enteraron de un posible ensayo clínico en WVU, la pareja no dudó en participar. “Cuando me llevaban a la sala de resonancia magnética este último mes de octubre y vi tanta gente mirándome, me sentí muy abrumada", recuerda Judi. "No era solo por mí, sino que era una oportunidad de hacer historia”.

Expertos médicos que trabajan en un ensayo clínico

WVU MAGAZINE

El tratamiento que se está probando, conocido como ultrasonido focalizado, abre la barrera hematoencefálica, que es una membrana semipermeable que rodea los vasos sanguíneos en el cerebro. Esta barrera es necesaria para impedir la entrada de gérmenes, pero también impide que los posibles medicamentos para la enfermedad de Alzheimer lleguen al cerebro. “Consideramos que este es uno de los motivos por los cuales hasta ahora los tratamientos con medicamentos para la enfermedad de Alzheimer no han sido eficaces”, dice el neurocirujano Ali Rezai, director del Rockefeller Neuroscience Institute de la Facultad de Medicina de WVU (en inglés).

Para participar, Judi se sometió a un estudio de resonancia magnética con un casco de un millón de dólares en la cabeza, que contenía más de mil pequeños transductores que emitían ultrasonido directamente en el hipocampo. Mientras tanto, las microburbujas que le habían inyectado en el torrente sanguíneo viajaban por todo el sistema circulatorio. Mark relata que “cuando las microburbujas llegaron a la zona que recibía el ultrasonido, pensaron que era una discoteca y se pusieron a bailar y rebotar contra las paredes, y así abrieron la barrera hematoencefálica”. En otras palabras, la vibración de las micropartículas les permitió el acceso por medio de la abertura que logró el ultrasonido.


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Cuando el equipo de médicos inyectó un medio de contraste en el cerebro de Judi, se vio la penetración en la imagen por resonancia magnética. Sin embargo, de la misma manera que se abrió la barrera hematoencefálica, en otra resonancia magnética 24 horas más tarde se observó que se había cerrado. “Eso es importante, porque no queremos que quede abierta mucho tiempo ya que teóricamente podría permitir el ingreso de toxinas o gérmenes”, explica Rezai.

Tanto Judi como su esposo consideran que el tratamiento con ultrasonido focalizado tuvo un efecto inmediato. Mark, que es neonatólogo en WVU Medicine, señala que “durante años, los ojos de Judi habían tenido esta mirada vacía, casi de zombi, que atribuía a la enfermedad de Alzheimer. Pero cuando la sacaron del equipo de resonancia magnética después del procedimiento, se le iluminaron los ojos otra vez”.

Judi se sometió a otras dos resonancias durante las siguientes seis semanas. En los meses que siguieron, tanto Mark como Judi notaron un cambio. Mark comenta que “ahora puede seguir instrucciones con más facilidad y parece menos confundida, en especial durante el día”.

Judi Polak con su esposo, Mark

WVU MEDICINE

Judi y Mark Polak

“Uno de nuestros buenos amigos dijo que la primera persona que [algún día] logre curarse de la enfermedad de Alzheimer está viva hoy. Eso se convirtió en nuestro mantra y nuestro himno de batalla. Elijo no sufrir y no morir, pero sí luchar”.

— Judi Polak

Según Rezai, la explicación de cómo fue posible hacer esto se puede encontrar en pruebas similares con ratones. En dichas pruebas, se observó que el ultrasonido eliminó dos proteínas anormales que se cree que cumplen una función esencial en el desencadenamiento de la enfermedad de Alzheimer, la beta amiloide y la tau, que crean aglomerados y ovillos dentro de las neuronas cerebrales y entre ellas. También mejoró la cognición.

Rezai explica que “si bien todavía es muy pronto para afirmarlo con certeza, creemos que el ultrasonido focalizado por sí solo ha tenido el mismo efecto en Judi que en otros cinco pacientes que han participado en este ensayo clínico. Hemos observado que en las áreas tratadas hay una menor cantidad de estas placas en comparación con otras áreas del cerebro que no tratamos”.

Una teoría es que el ultrasonido genera una respuesta inmunitaria que lleva al cerebro a eliminar las placas y ovillos como si fueran desechos. “A la gente se lo explico diciendo que abrimos la puerta del ático de Judi, su sistema inmunitario vio todas estas telarañas y decidió tomar un "swiffer" y limpiarlas todas”, dice Mark.

Los expertos indican que es muy pronto para saber si los síntomas de Judi han mejorado, pero la familia Polak conserva el optimismo. Judi continúa su trabajo voluntario en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del WVU Medicine Children's Hospital, donde abraza bebés y se pone al día con antiguos colegas. Va al gimnasio tres veces por semana, ayuda a cuidar a su madre anciana (que vive con ellos desde hace varias semanas) y lee todo lo que puede. “Solía leer con avidez, pero cuando me diagnosticaron la enfermedad de Alzheimer descubrí que no podía leer en absoluto", dice. "Ahora, después del tratamiento, puedo entender lo que estoy leyendo aunque a veces la lectura puede ser muy entrecortada”.

Rezai advierte que si bien es prometedor, el ultrasonido focalizado para tratar la enfermedad de Alzheimer todavía está en sus etapas iniciales. El próximo paso será hacer estudios más extensos con más pacientes, evaluar cuán seguro es abrir la barrera hematoencefálica y ver si el tratamiento siempre produce la reducción de las placas debilitantes. “Incluso después de eso, todavía tenemos que ver si la eliminación de las placas ayuda a disminuir el deterioro cognitivo y mejorar la memoria y la función cerebral”, señala, y agrega que esto podría llevar años.

Suponiendo que se puedan establecer tales efectos, Rezai espera poder utilizar esta tecnología como un método más eficaz para introducir tratamientos de células madre o terapia de genes en el cerebro. “No se trata solo de la enfermedad de Alzheimer, sino que esta tecnología podría ofrecer una nueva oportunidad para tratar otros trastornos neurológicos degenerativos, como la enfermedad de Parkinson", explica.

Mientras tanto, la familia Polak trata de vivir la vida un día a la vez. “Toda mejora es una victoria", dice Mark. "Si significa mantener a Judi alerta durante más meses, semanas, incluso días u horas, entonces vale la pena”.

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