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¿Piensas que ya eres grande para la terapia de salud mental?

La edad puede ser una ventaja, pero muchas personas mayores no reciben la ayuda que necesitan.

Ilustración de una mujer en terapia de conversación

DAN PAGE

In English | El hombre que acuñó la frase "discriminación por edad" allá por la década de 1960 no era un sociólogo ni un político. Era un psiquiatra llamado Robert Butler. Sin embargo, casi medio siglo más tarde, la discriminación por edad sigue siendo un grave problema en nuestro campo: casi el 20% de nuestra población de adultos mayores sufre de uno o más trastornos de salud mental o abuso de sustancias, pero los servicios de salud mental representan menos del 4% de los gastos de Medicare. En mi labor de psiquiatra geriátrico, veo claramente cómo el campo de la salud mental le está fallando a nuestra población mayor. Es un asunto que todos deberíamos conocer.

Por qué hay pocos terapeutas

Desgraciadamente, en proporción hay pocos terapeutas (como psiquiatras, psicólogos o trabajadores sociales) con el interés, la capacitación y la experiencia para trabajar con adultos mayores. La disponibilidad de profesionales de salud mental formados en geriatría es tan tristemente inadecuada que la Academia Nacional de Medicina predice que no será posible remediarla.


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Aun así, la necesidad de contar con esos servicios es apremiante. Un estudio reveló que casi tanto como 1 de cada 10 personas mayores de 60 años podría sufrir un episodio de depresión grave (en inglés), pero aproximadamente el 90% no reciben el tratamiento adecuado. Por lo general, el tratamiento que sí reciben algunos suele ser, como mucho, con un antidepresivo recetado por su médico de atención primaria y no por un psiquiatra. La psicoterapia rara vez se tiene en cuenta.

Existen varios motivos que explican esta situación —todos ellos, alguna modalidad de discriminación por edad—, pero el factor insidioso es la convicción perdurable y errónea de que las personas son demasiado mayores para cambiar. (Hasta Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, creía que las personas dejan de desarrollarse después de los 50 años).

Si los profesionales de la salud no creen que la terapia surte efecto, entonces no debe sorprender que la mayoría de la población en general guarde ese mismo prejuicio. Un estudio realizado con personas de 60 a 79 años (en inglés) descubrió que el obstáculo más grande que impedía solicitar ayuda era la creencia de que el deterioro de la salud mental era un componente normal del envejecimiento. No lo es.

La verdad sobre la edad y la psicoterapia

Siempre he tratado a adultos de todas las edades. Ahora que soy mayor (tengo 70 años), me doy cuenta de que las personas mayores se benefician tal vez más con la terapia que mis pacientes más jóvenes. Algunos ejemplos:

A Marci, de 59 años, le diagnosticaron la enfermedad de Parkinson. El neurólogo que la atiende le recomendó que me consultara porque tenía "altibajos emocionales". Rápidamente quedó claro que sus altibajos emocionales eran en realidad ataques de pánico, a raíz de su esfuerzo por negar la realidad de su enfermedad. En las sesiones de terapia, aprendió a aceptar su trastorno, lo cual reportó una mejora considerable en sus temblores y muchos menos ataques de pánico.

Conocí a Bob, de 65 años, cuando vino con su esposa para terapia de pareja. En un principio se mostró desconfiado, pero al pasar a la terapia individual, disminuyó su ansiedad crónica y adquirió una mayor sensación de voluntad personal, liberación y comodidad consigo mismo.

Gladys, de 85 años, no pudo asistir al funeral de su esposo, que murió por COVID-19. Se sentía como una "extraña" consigo misma, presa del dolor y la ansiedad. Con la terapia se dio cuenta de que tenía la fuerza para seguir adelante, aun por sí sola.

En esos dos casos, las experiencias terapéuticas de los pacientes fueron exitosas, en parte, por las ventajas que les impartía la edad: los estudios muestran que el proceso de envejecer trae más apertura (en inglés) y una mayor capacidad para manejar los sentimientos difíciles.

Mejorar con el tiempo

Encontrar al terapeuta adecuado puede ser difícil, pero no te des por vencido. Como hay relativamente pocos terapeutas con verdadera capacitación formal en geriatría, lo más realista suele ser buscar un terapeuta general que esté dispuesto a trabajar con adultos mayores.

Comienza pidiéndole una recomendación a tu médico de atención primaria. Los neurólogos también son un buen recurso de recomendaciones. Si estás tomando algún medicamento para controlar tu estado emocional, es importante incluir la psicoterapia en tu plan general de salud.

La American Association for Geriatric Psychiatry (en inglés) ofrece una lista de más de 500 psiquiatras geriátricos en Estados Unidos y algunos en Canadá. Muchos psiquiatras recetan medicamentos en lugar de ofrecer psicoterapia, pero pueden ser buenos recursos de recomendaciones.

Muchas facultades de medicina tienen departamentos de geriatría que pueden ofrecerte información.


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Psychology Today tiene una herramienta en línea para búsqueda de terapeutas, Find a Therapist (en inglés), y la APA tiene un localizador de psicólogos (en inglés). Ambos son excelentes recursos, al igual que la base de datos de terapeutas ZenCare (en inglés). Ingresa tu código postal y encontrarás una lista de profesionales cerca de ti. Limita la búsqueda por métodos de tratamiento, especialidades (como transiciones de la vida o problemas matrimoniales), especialización por grupos de edad (personas mayores, por ejemplo) o el costo por sesión.

Las compañías aseguradoras privadas, Medicare y Medicaid todos tienen listas de proveedores que pertenecen a la red de tu plan. Verifica esa lista con las recomendaciones que te dieron.

Una vez que identifiques al terapeuta, llama y pide una consulta gratuita. (Muchos seguirán ofreciendo sesiones por teléfono o por teleterapia). Pregunta también si el terapeuta tiene experiencia en el tratamiento de personas en tu grupo de edad o con tus inquietudes en particular.

Cabe señalar que la terapia podría ser limitada en algunos pacientes mayores con cambios cognitivos. De todos modos, la terapia no es un aula de instrucción, sino un camino de autodescubrimiento, y quienes padecen deterioros leves con frecuencia tienen buenos resultados.

El Dr. Daniel Plotkin es profesor clínico de Psiquiatría en University of California, Los Ángeles.