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Qué sucede cuando la infección de coronavirus se agrava

La inflamación de los pulmones puede hacer que a algunos pacientes de COVID-19 les resulte difícil respirar.

Un monitor y un ventilador artificial en un hospital

THOMAS COEX/AFP VIA GETTY IMAGES

In English | La mayoría de las personas que contraen COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, experimentan síntomas leves —si es que tienen alguno— y se recuperan en su hogar. Pero una fracción de la población infectada se enfrenta a una realidad mucho peor, una realidad que puede traer consigo una enfermedad grave o incluso la muerte.

"Y en este momento no tenemos una buena explicación para eso", dice el Dr. Robert Dickson, profesor adjunto en la División de Medicina Pulmonar y Cuidados Críticos del Departamento de Medicina de University of Michigan. "No podemos predecir cuáles son los pacientes que tendrán solo síntomas leves y cuáles van a necesitar soporte vital con un respirador mecánico".


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Ilustración de una partícula del coronavirus

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Los adultos mayores y las personas con trastornos de salud subyacentes tienen un mayor riesgo de sufrir casos más críticos de coronavirus, dicen los expertos en salud. Incluso así, un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) muestra que una gran cantidad de adultos jóvenes está siendo hospitalizada con problemas respiratorios y otros síntomas potencialmente letales.

Esto es lo que sucede en el organismo cuando un caso leve de COVID-19 se vuelve grave:

La inflamación en los pulmones dificulta la respiración

Los expertos en salud sospechan que el coronavirus entra al organismo a través de la nariz o la boca en pequeñas gotitas que se transmiten cuando una persona infectada tose o estornuda. Al igual que la mayoría de los virus respiratorios, la infección "parece comenzar en las vías respiratorias superiores" —la parte de atrás de la garganta y la nariz—, y causa síntomas que son comunes en otras infecciones de las vías respiratorias superiores, entre ellos fiebre y tos, dice Dickson.

En algunas personas, la enfermedad desciende por el tracto respiratorio y se asienta en los pulmones, donde puede causar "inflamación intensa" (neumonía) en los alveolos, que son pequeños sacos de aire. Es en estos sacos donde se produce el intercambio de gases entre los pulmones y el flujo sanguíneo.

Normalmente, este intercambio de gases —durante el cual entra oxígeno al organismo y sale dióxido de carbono— ocurre con facilidad, explica Dickson. Sin embargo, "con una pulmonía intensa, como la que causa la COVID-19, esos espacios de aire se llenan de pus, se llenan de inflamación", explica. Y los sacos engrosados por el pus hacen más difícil que el oxígeno pase de los pulmones a la sangre. Esencialmente, a la persona se le hace difícil respirar.

Algunos pacientes necesitan ayuda para respirar

Cuando un paciente comienza a tener dificultad para respirar, los médicos recurren a "una serie escalonada de intervenciones", dice Dickson. A veces, unos pocos litros de oxígeno provistos por un tubo que descansa debajo de la nariz del paciente es todo lo que se necesita para la recuperación. Si el daño en los pulmones es más grave, un flujo mayor y más rápido de oxígeno puede ayudar. En otros casos, los pacientes necesitan la asistencia de un respirador mecánico.

El problema, observa Dickson, es que aunque la mayoría de las personas con COVID-19 pueden recuperarse en casa "o con apenas un poco de oxígeno", muchas "terminan necesitando soporte vital más agresivo" mientras su organismo trata de sanarse. Y necesitan esa ayuda durante un período prolongado.

"Estamos descubriendo que muchos de estos pacientes necesitan estar con el respirador dos semanas o más, que es un tiempo muy largo para los estándares de cuidados intensivos. Y eso está contribuyendo a la crisis de utilización de las unidades de cuidados intensivos", dice Dickson.

Un informe publicado por la Oficina del Inspector General del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos halló que los hospitales en todo el país están preocupados por la posible escasez de camas en las unidades de cuidados intensivos y de personal especializado para atender a los pacientes con casos muy graves de COVID-19.

"No es que alguien ingresa a la unidad de cuidados intensivos y podemos hacer que salga en unos pocos días. Nuestras unidades de cuidados intensivos se están llenando porque los pacientes necesitan esta ayuda vital durante un tiempo prolongado", agrega Dickson.

La recuperación es posible, incluso en casos en que la enfermedad pone en peligro la vida

Los expertos médicos no conocen nada que pueda evitar que los síntomas leves de COVID-19 empeoren, pero esa es un "área de investigación activa", dice Dickson.

"En este momento, el mejor consejo que tenemos es tratar de evitar infectarse en primer lugar. Y esto consiste en todo lo que estamos escuchando: practicar el distanciamiento social, lavarse las manos, no tocarse la cara, la boca, la nariz", agrega.

También es importante recordar que los pacientes que se enferman de gravedad con COVID-19 pueden recuperarse.

"Definitivamente tenemos personas que lo superan, eliminan la infección viral, la inflamación desaparece, la lesión pulmonar se cura", dice Dickson, "Por supuesto, es atemorizante y sin dudas pone en riesgo la vida... pero hay esperanza".

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