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Escasez de trabajadores en los hogares en su máximo pico y siguen las muertes por COVID

Pero un análisis realizado por AARP muestra que la vacunación del personal ha aumentado.

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Casi un tercio de los 15,000 hogares de ancianos del país reportaron recientemente una escasez de personal de enfermería o auxiliares, según un nuevo análisis de datos del Gobierno que realizó AARP, lo que generó preocupación sobre el cuidado de los residentes en un momento en el que muchos centros todavía están luchando contra la COVID-19. Las cifras representan la peor escasez de personal desde que el Gobierno comenzó a recopilar datos sobre la COVID-19 de los hogares de ancianos en mayo del 2020.

El análisis reveló que el 30% de los hogares de ancianos de EE.UU. reportaron escasez de personal durante el período de cuatro semanas que terminó a mediados de octubre. También mostró que, por segundo mes consecutivo, hubo más de 2,000 muertes de residentes por COVID-19.

En noticias más agradables, la tasa nacional de infecciones por COVID-19 en los hogares de ancianos disminuyó después de aumentar durante unos meses. Y la tasa de personal de hogares de ancianos completamente vacunado aumentó significativamente más de lo que ha incrementado en los últimos meses, después de la adopción de más mandatos de vacunación. “Los datos de este mes incluyen algunas buenas y otras no tan buenas noticias”, dice Ari Houser, asesor sénior de métodos y coautor del análisis de AARP.

Los bajos niveles de personal en los hogares de ancianos, en particular entre los enfermeros registrados, están asociados con peores resultados para los residentes, incluidos más casos de COVID-19, muertes y una mayor probabilidad de un brote (enlaces en inglés).


Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


“Incluso en el mejor día [de un hogar de ancianos], si tienes suficiente personal, las cosas pueden salir mal”, dice Lori Porter, cofundadora y directora ejecutiva de la National Association of Health Care Assistants. “Sin embargo, las cosas sin duda van mal si tienes un tercio de lo que necesitas”.

La escasez de personal está afectando especialmente a algunos estados. En Alaska, el 81% de los hogares de ancianos reportaron escasez, según el análisis, la tasa más alta de cualquier estado. En Maine, Washington y Minnesota, más del 60% de las instalaciones reportaron escasez de personal, mientras que en Wyoming, Kansas, Dakota del Norte, Oregón y Wisconsin, más del 50% lo hizo. 

La escasez de trabajadores en su punto más alto

Cuando el coronavirus afectó más intensamente a los hogares de ancianos el invierno pasado —infectó a más de 200,000 residentes y personal, y cobró 20,000 vidas en solo un mes—, el número de centros en todo el país que reportó escasez de personal se ubicó apenas por debajo del 30%.

En el último período de informes de cuatro semanas del análisis mensual continuo de datos federales de hogares de ancianos de AARP, que se extendió desde mediados de septiembre hasta mediados de octubre, la proporción de centros que reportaron tal escasez superó el 30% por primera vez. Al mismo tiempo, las infecciones por COVID-19 en los hogares de ancianos fueron menos de la sexta parte de lo que fueron el invierno pasado.

El análisis de AARP de datos de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) no dice cuál es la causa de la escasez de personal. Pero los factores probables incluyen el aumento reciente de casos de COVID-19 en los hogares de ancianos debido a la variante delta y el que el agotamiento de los trabajadores haya incrementado.

Consulta las tasas de vacunación de tu hogar de ancianos  

Ahora puedes encontrar las tasas de vacunación tanto de los residentes como del personal en cualquier hogar de ancianos certificado por Medicare y compararlas con los promedios estatales y nacionales en el sitio web Care Compare de Medicare.gov (enlace en inglés).

  • Encuentra el perfil de un hogar de ancianos a través de la función de búsqueda de la página principal
  • Visita la sección “Details” (detalles) de su perfil
  • Haz clic en el botón “View COVID-19 Vacunation Rates” (consultar las tasas de vacunación contra la COVID-19)

Las organizaciones comerciales que representan a los hogares de ancianos, entre ellas la American Health Care Association/National Center for Assisted Living (AHCA/NCAL) y LeadingAge, dicen que los mandatos de vacunación, entre ellos un nuevo mandato federal que dan a los hogares de ancianos hasta el 4 de enero para que todos sus empleados estén completamente vacunados, también ha contribuido a las salidas del personal.

“Es probable que una fecha límite firme sin recursos para los proveedores o un plan de transición para los trabajadores no vacunados obligue a demasiados a abandonar los centros y, en última instancia, amenace el acceso de los residentes a la atención a largo plazo”, dijo Mark Parkinson, presidente y director ejecutivo de AHCA/NCAL, en un comunicado. “Incluso un pequeño porcentaje de los miembros del personal que abandonen su trabajo debido a este mandato tendría resultados desastrosos para los adultos mayores vulnerables que necesitan atención las 24 horas del día”.

Otros expertos en hogares de ancianos señalan que los problemas de la fuerza laboral de larga data, como los salarios bajos, la falta de beneficios y la mala cultura laboral, probablemente enfrenten niveles críticos después de 20 meses agotadores para los trabajadores de cuidados a largo plazo. Más de 186,000 residentes y personal han muerto (enlace en inglés) a causa de la COVID-19 en hogares de ancianos, centros de vida asistida y otras instalaciones de cuidados a largo plazo. La cifra representa aproximadamente una cuarta parte de la cantidad total de muertes por COVID-19 en Estados Unidos.   

Problemas en Montana y Wyoming

Si bien la tasa nacional de mortalidad es solo alrededor de una décima parte de lo que fue durante el aumento del invierno pasado, 2,000 muertes por COVID-19 en cuatro semanas recientes representan un aumento de seis veces en las muertes desde principios del verano, cuando la tasa de mortalidad alcanzó un nivel bajo para el 2021. Luego, alrededor de 1 de cada 3,000 residentes murió a causa del virus en el transcurso de cuatro semanas. En las últimas cuatro semanas, murió casi 1 de cada 500 residentes.

En algunos estados, el número de muertes es mucho peor. Montana y Wyoming experimentaron las tasas más altas de muertes de residentes, casos de residentes y casos de personal desde el pico del invierno pasado.

En Montana, que registró la peor tasa de mortalidad del país, alrededor de 1 de cada 58 residentes murió a causa de la COVID-19 durante el período de cuatro semanas más reciente del análisis de AARP, y alrededor de 1 de cada 14 residentes contrajo la COVID-19. También reportó la tasa más alta de infecciones del personal, con alrededor de 1 trabajador por cada 11 residentes que dio positivo al virus. 

Wyoming, por su parte, tuvo la tasa más alta de infecciones entre los residentes, con alrededor de 1 de cada 12 residentes con un resultado positivo, y ocupó el segundo lugar después de Montana en muertes entre los residentes, con alrededor de 1 de cada 65 residentes que falleció a causa de la COVID-19.

Las tasas de muertes y casos de Montana y Wyoming “no parecerían fuera de lugar en ese período invernal, cuando estábamos en el pico”, dice Houser. “Sus tasas están realmente fuera de lo normal en comparación con el resto del país. Todo esto a pesar de que el 90% de los residentes están completamente vacunados en ambos estados”.

Un aumento de vacunaciones

El análisis también reveló algunas tendencias positivas. La tasa nacional de infecciones entre los residentes disminuyó a alrededor de 1 caso nuevo por cada 70 residentes, una disminución de alrededor de una cuarta parte en comparación con el período de informe de cuatro semanas anterior, que terminó el 19 de septiembre. Sin embargo, los casos siguen aumentando en muchas partes del país, en 17 estados y Washington D.C.

La tasa nacional de casos nuevos de COVID-19 entre el personal también disminuyó en aproximadamente un tercio, a alrededor de 1 caso de trabajadores por cada 60 residentes. A nivel estatal, 13 estados experimentaron un aumento en los casos en comparación con el período anterior de cuatro semanas que se reportó.

La tasa nacional de vacunación contra la COVID-19 entre los residentes aumentó del 85% a mediados de septiembre al 86% a mediados de octubre. “Las tasas de vacunación contra la gripe, para la que los hogares de ancianos han estado haciendo campaña durante décadas, terminan en alrededor del 75 al 80%”, dice Houser. “Así que este es un alto sin precedentes. Pero incluso en los principales estados, el 5% de los residentes siguen sin vacunarse, por lo que todavía hay margen para mejorar. Y muchas de las personas vacunadas ahora deben recibir dosis de refuerzo”.

Varios estudios demuestran que algunas poblaciones vacunadas contra la COVID-19 —especialmente aquellas que tienen un mayor riesgo de contraer COVID-19 o fueron vacunadas durante las fases iniciales de la vacunación— están viendo disminuir la protección contra la enfermedad. Como resultado, los CDC ahora recomiendan que quienes viven y trabajan en centros de cuidados a largo plazo reciban una vacuna de refuerzo.

La tasa nacional de personal completamente vacunado también aumentó significativamente más de lo que ha aumentado en los meses anteriores, con un aumento de 7 puntos porcentuales en octubre, del 67% el mes pasado al 74%. Es el mayor aumento mensual en la vacunación del personal desde que AARP comenzó a analizar los datos de vacunación en junio.

Las tasas de vacunación del personal superaron el 90% en California, Connecticut, Washington D.C., Hawái, Massachusetts, Maine y Rhode Island. “El que siete estados, incluido el estado más grande, hayan alcanzado este nivel muestra que es un objetivo alcanzable”, dice Houser.

Sin embargo, menos de la mitad de todos los hogares de ancianos de Estados Unidos han alcanzado el objetivo de la industria de vacunar al 75% de su fuerza laboral. Treinta estados también están atrasados en ese punto de referencia. Y en Luisiana, Míchigan, Misuri y Oklahoma, solo el 58% del personal está completamente vacunado.

En general, más de 160,000 residentes de hogares de ancianos y casi 500,000 empleados de atención directa en todo el país todavía no están completamente vacunados.

“Es posible que los porcentajes de personas no vacunadas no parezcan enormes”, dice Susan Reinhard, coautora del análisis, y vicepresidenta sénior y directora del Instituto de Política Pública de AARP. “Pero cuando se convierten en cifras enteras —medio millón de trabajadores—, es mucha gente sin protección”.

“Creo que pone en perspectiva que tenemos más trabajo por hacer”.

El análisis estuvo a cargo del Instituto de Política Pública de AARP y del Scripps Gerontology Center de Miami University (enlace en inglés) en Ohio, y se basa principalmente en datos del Nursing Home COVID-19 Public File (enlace en inglés) de los Centros de Servicios de Medicare y Medicare. La mayoría de los hogares de ancianos están certificados por el Gobierno federal y están obligados a presentar informes al Gobierno semanalmente.

Este análisis continuo solo recoge datos de los hogares de ancianos certificados por el Gobierno federal, a diferencia de otros informes que incluyen datos de todos los centros de cuidados a largo plazo, tales como centros de vida asistida, de vida independiente, de cuidado de la memoria y otras instituciones. El próximo mes, cuando se disponga de nuevos datos federales, se publicará un análisis actualizado. Más información sobre el análisis.

La escasez de trabajadores casi es peor 

El nuevo análisis reveló que la proporción de hogares de ancianos que reportaron una escasez de enfermeros o auxiliares aumentó a casi 1 de cada 3, el segundo peor registrado durante la pandemia. La última vez que se informó de una escasez de personal de esta magnitud fue cuando la COVID-19 subía a su pico invernal en diciembre y enero. 

La escasez está afectando particularmente a algunos estados, entre ellos Alaska, Maine y Washington, donde más del 60% de los hogares de ancianos informaron no tener suficiente personal. Si bien los datos no dicen lo que está causando la escasez, los factores probables son el aumento actual de casos de COVID-19 a causa de la variante delta, la creciente cantidad de mandatos de vacunación y el agotamiento de los trabajadores, como se destaca en el análisis de AARP del mes pasado

Los resultados están causando que muchos interesados de la industria vuelvan a considerar los problemas de personal de larga data en el cuidado a largo plazo, como los salarios bajos, oportunidades limitadas de crecimiento profesional y falta de proporciones mínimas exigibles entre el personal y los residentes. AARP ha apoyado varias disposiciones en el proyecto de ley de reconciliación (enlace en inglés) que ahora se encuentra ante el Congreso para ayudar a abordar estos problemas y asegurar que los residentes reciban atención de calidad. 

El análisis estuvo a cargo del Instituto de Política Pública de AARP y del Scripps Gerontology Center de Miami University en Ohio, (enlace en inglés) y se basa principalmente en datos del Nursing Home COVID-19 Public File de los Centros de Servicios de Medicare y Medicare (enlace en inglés). La mayoría de los hogares de ancianos están certificados por el Gobierno federal y están obligados a presentar informes al Gobierno semanalmente.

Este análisis continuo solo recoge datos de los hogares de ancianos certificados por el Gobierno federal, a diferencia de otros informes que incluyen datos de todos los centros de cuidados a largo plazo, tales como centros de vida asistida, de vida independiente, de cuidado de la memoria y otras instituciones. El próximo mes, cuando se disponga de nuevos datos federales, se publicará un análisis actualizado. Más información sobre el análisis.

Emily Paulin colabora con artículos sobre hogares de ancianos, atención médica, y política federal y estatal. Su trabajo también ha aparecido en la publicación australiana sobre estilo de vida Broadsheet.